Lectio Divina, 20 de Mayo de 2018

Lectio Divina, 20 de Mayo de 2018

Solemnidad de Pentecostés

Ciclo “B”

Página Sagrada:

Hechos 2, 1-11 * Salmo 103 * 1Cor 12, 3b-7.12-13 * Juan 20, 19-23

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 “Reciban el Espíritu Santo”

Invocación inicial

¿Cuándo vendrá el Consolador, oh Padre mío? ¿Cuándo llegará a mí tu Espíritu de verdad? El Señor Jesús nos lo ha prometido, dijo que lo enviaría desde tu seno hasta nosotros. Padre, ¡abre tu corazón y envíalo desde los cielos santos, desde tus altas moradas! No tardes más, sino cumple la antigua promesa; ¡sálvanos hoy, para siempre! Abre y danos tu Amor por nosotros, para que también yo pueda abrirme y ser liberado por ti y en Ti. Que esta Palabra tuya sea hoy el lugar santo de nuestro encuentro, la estancia nupcial de la inmersión en ti, ¡oh Trinidad Amor! Ven a mí y yo a ti. ¡Permanece, oh Padre! ¡Permanece, oh Hijo Jesucristo! ¡Permanece para siempre, oh Espíritu Consolador, no me abandones jamás! Amén.

Texto

19 Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!».

20 Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. 21 Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes» 22 Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo. 23 Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan».

Lectio

Hoy, el protagonista indiscutible de la página sagrada es el Espíritu Santo, la Segunda Persona Divina, aquel que es donado por el Padre y transmitido por el Hijo. A través de todos los momentos de la Lectio Divina se va perfilando el rostro de este Dios desconocido y lamentablemente objeto de errores en su identificación y culto: aún así, queda claro que su acción se extiende a todas las dimensiones de la vida de la Iglesia. Por ello vemos que en su aparición pascual, Cristo Resucitado, como en un Pentecostés anticipado hace don del Espíritu a aquellos que han de continuar su misión en el mundo. El relato es muy rico en sugerencias sobre el sentido de este don tan especial:

a. La aparición del Resucitado que dona el Espíritu tiene lugar al “atardecer de aquel día, primero de la semana”: en el marco de una renovación de todas las cosas, de una nueva creación, el Espíritu es donado al grupo de hombres que ahora simbolizan la nueva humanidad de los que creen (VER v. 19).

b. El Espíritu es el primer don, el fruto de la resurrección: en torno a esto se entenderá que todo aquello que tiene el Espíritu pertenece a la vida de los que participan de la resurrección de Cristo (Rm12) (VER v.22).
c. Una manifestación del orden y vida nueva de los que reciben el Espíritu es la misma paz: de hecho, una obra del Espíritu en la Iglesia será el hacer posible el perdón de los pecados (VER v. 19b-20).
d. Así, la visita del Resucitado era para establecer la misión de la Iglesia bajo la acción del Espíritu: los discípulos, llenos del Espíritu deberán difundir por el mundo la paz, que viene, por el perdón que Cristo ha logrado en su misterio pascual (VER v. 23).

Meditatio

  • ¿Nuestra comprensión de la voluntad de Dios, pasa bajo la acción del Espíritu? ¿O prescindimos de Él para “acomodar la voluntad de Dios a nuestra comodidad y conveniencia”?
  • ¿Hasta dónde dejamos que actúe en nosotros el Espíritu Santo? ¿Transformando a profundidad nuestra vida y relaciones con Dios y los hermanos, o situándolo al mero nivel de manifestaciones espectaculares en nuestro provecho y emoción?

Oratio

De ti hemos renacido hoy: ¡oh Espíritu! fuente de vida y verdad, hijos de la carne y de la sangre somos hechos por tu gracia en verdad, hijos de Dios. Ilumina ahora nuestros corazones: para que entremos en la nueva alianza con un deseo ardiente de amar, esperar y creer lo que Cristo nos manda.

Amén.

Contemplatio

La “alabanza al Creador” contenida en el Salmo 103 invita hoy a la contemplación de la nueva creación en el Espíritu, que la Iglesia celebra como su “cumpleaños” en Pentecostés. Sólo desde una verdadera dedicación a la revisión de la vida en el Espíritu tendría provecho proclamar y contemplar hoy este Salmo.

Actio

  1. Profundizar nuestra comprensión del papel del Espíritu Santo en la vida cristiana.
  2. Profundizar nuestra identidad de nacidos del Espíritu en el bautismo y sus implicaciones para cada día de nuestra vida.
  3. Extender especialmente en nuestros ambientes de violencia, el fruto espiritual del perdón y de la paz.
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Lectio Divina, 13 de Mayo de 2018

Lectio Divina, 13 de Mayo de 2018

La Ascensión del Señor

Ciclo “B”

Página Sagrada:

Hechos 1, 1-11 * Salmo 46 * Efesios 4, 1-13 * Mc 16, 15-20

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“Ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios”

Invocación inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz , que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.

Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Tí, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

Texto

15 Entonces les dijo: «Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. 16 El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. 17 Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; 18 podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán».

19 Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios. 20 Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.

Lectio

En la en la lectio divina de hoy estamos invitados a contemplar el estupendo cuadro de un Cristo que parte al cielo pero define claramente una relación entre Él y su Iglesia. Una relación que tiene lugar en el presente y va hacia un punto culminante de la historia: el reencuentro con el Señor. El texto de Marcos relata el evento de la ascensión en dos secciones:

a. En vv. 15-18: La atención va sobre la misión que se dirige a todos los pueblos, y que pudiera parecer poco propia de un Dios de misericordia: “el que crea se salvará, el que no crea se condenará”. En el fondo, se quiere exponer la urgencia de aceptar el don gratuito de la salvación que gira sobre dos ejes: fe y bautismo.

  • El bautismo es condición necesaria (la fe sin él sería subjetiva, pero el bautismo sin fe sería magia).
  • La fe en las señales es en el fondo una fe en la misión de una salvación altísima mediada por hombres concretos. (cfr. El libro de Hechos y la vida de San Pablo narrada allí). Los milagros quieren exponer claramente que es en “virtud del poder de Uno” – Cristo- que el Evangelio crece, y no por el propio mediador humano.

b. En vv. 19-20: Contiene narración de la ascensión de Cristo al cielo y de qué tipo de relación tendrá Jesús ahora con la humanidad. Vemos como se expone el reconocimiento del Padre a la obra salvífica del Hijo; obra que ahora está encomendada a la Iglesia. Por ello ella puede hacer signos y acompañarse de ellos; porque detrás está el que ha sido proclamado “Señor”.

Tanto en la primera parte de “instrucciones sobre la misión” como en la segunda que “hace ver de nuevo la ascensión” al lector, San Marcos nos invita a la fe en el Jesús que no vemos así como en la misión de su Iglesia visible en la tierra.

Meditatio

  • ¿Qué sentido tiene para nosotros la esperanza? ¿Qué sentido tiene la nostalgia sin compromiso?
  • ¿Seguimos mirando al cielo sin trabajar por la obra de su Reino aún en condiciones de confusión, injusticia, muerte? ¿O desconfiamos de Dios porque no “establece ahora” el Reinado del bien?
  • ¿Cuánta esperanza llena nuestro trabajo de todos los días?

Oratio

¿Cómo seguirte ahora que te elevas lejano, oh Cristo, anhelo de nuestra vidas? Tú has dicho: Yo soy el camino… cuando sea elevado atraeré a todos hacia mí. Revélanos pues, ese camino de vida, atráenos hacia ti, e indícanos la meta: para que luchemos por llevar a todos hacia la casa del Padre, para que marchemos en la esperanza y no en el desánimo.

Contemplatio

El salmo 46 presenta un excelente imagen espiritual para la contemplación: la victoria y la realeza de Dios que sube. La figura es propia del mundo bíblico (arriba = glorificación, ámbito desde donde se ejerce un poder). En su recitación debe estar presente la confianza a la par del deseo de trabajar por el Reino hasta la segunda venida del Señor.

Actio

  1. Disponemos a obrar su voluntad en las cosas de acá abajo.
  2. Comunicar la esperanza a quien sufre el mal del mundo.
  3. Superar nuestras dudas en el campo de la fe y la esperanza.
  4. Preparar su vuelta gloriosa con el ejercicio de la caridad.
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Lectio Divina, 6 de mayo de 2018

Lectio Divina, 6 de mayo de 2018

Sexto Domingo de Pascua

Ciclo “B”

Página Sagrada:

Hechos 10, 25-26.34-35.44-48 * Salmo 97 * 1Jn 4, 7-10 * Juan 15, 9-17

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“No hay amor más grande que dar la vida por sus amigos”

Invocación inicial

 

¡Señor, Tú eres! Y esto nos basta para vivir, para continuar esperando cada día, para caminar en este mundo, para no escoger el camino errado del aislamiento y de la soledad. Sí, Tú eres por siempre y desde siempre; eres y permaneces, ¡oh Jesús! Y este tu ser es un don continuo también para nosotros, es fruto siempre maduro, porque nos alimentamos y nos hacemos fuertes por Ti, de tu Presencia. Señor, abre nuestro corazón, abre nuestro ser a tu ser, ábrenos a la Vida con el poder misterioso de tu Palabra. Haznos escuchar, haznos comer y gustar este alimento del alma; ¡ve cómo nos es indispensable! Envía, ahora, el buen fruto de tu Espíritu para que realice en nosotros lo que leamos y meditemos sobre Ti.

Texto

9 Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. 10 Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

11 Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto. 12 Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. 13 No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. 14 Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. 15 Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. 16 No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. 17 Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.

Lectio

El pasaje del evangelio de hoy destaca lo que es la relación por excelencia entre el Padre, Cristo y los cristianos: el mismo amor. En su discurso de la Cena, Jesús señala dos orientaciones en las cuales debe de entenderse dicho amor cristiano que sus discípulos vivirán en el mundo:

En los vv. 9-11: La relación amorosa entre Padre e Hijo funda el amor cristiano, Jesús aclara que el amor del Padre se dirige en primer lugar al Hijo (VER v.9) y que es algo concreto y serio; tan concreto y serio como lo es un mandamiento o precepto (VER v.10). Así, los discípulos son comparados con siervos respecto del mandato, la “orden” de amar. En realidad el mismo Jesús es en cierto sentido siervo del Padre en cuanto al amor (VER v.10b), a tal punto que sentirse “solidario” con Cristo en este servicio de amar viene a ser la fuente única y original de toda alegría cristiana; aquella que Él ha querido compartir con nosotros sus hermanos (v.11).

En los vv. 12-17: La atención ahora va sobre la relación Hijo-discípulos. Jesús da un mandamiento exigentísimo… Se trata de vivir un amor que le tiene a Él mismo como modelo: Él se da a sí mismo por los amigos (v.13). Por otra parte, se trata de un amor que no excluye a nadie: es un amor que hace amigos y crea vínculos universales (cfr. Rm 5,8; Mt 5,43-48). Desde el punto de vista del amigo-amado el amor hacia el amigo-amante deberá ser serio y concreto; su respuesta también tiene que ser profunda: es observar sus mandamientos (v.15).

Especialmente deberán reflexionar los discípulos y testigos –que son objeto del amor de Cristo- en el hecho de que Él los ha elegido y no ellos a Él. Es decir, son depositarios de la presencia suya, de la misión que Él tiene: del mismo modo como el Hijo tiene una misión del Padre: dicha misión no es otra que la de amar, que equivale a “dar fruto” por excelencia; un fruto abundante y de vida eterna, un fruto que no pasa, sino que permanece (cfr. 1Co. 13,7: “El amor no pasa nunca”).

Meditatio

  • ¿Cuáles son las fronteras que limitan nuestro amor (exclusión de personas, prejuicios, chismes)?
  • ¿Cuánta alegría experimentamos al cumplir el mandato dejado por el Señor? ¿Hay sinceridad en nuestras relaciones de caridad para con la familia, amigos, grupo, pastoral o movimiento?

Oratio

Únenos a Ti… únenos en la caridad: del amor que no excluye, sino acepta; del amor que no ofende, sino que perdona; del amor que no hiere, sino cura las heridas. Mándanos, en fin, solamente amar; y seremos verdaderamente tus amigos, misioneros de tu presencia amorosa en el mundo.

Contemplatio

El Salmo 97 constituye todo un himno al amor de Dios como otros en la Biblia (VER por ejemplo el 136). Orarlo en la Liturgia Eucarística y en la oración personal más allá de la asamblea cristiana, invita a la contemplación y del maravilloso ser elegido y destinatario de las maravillas de Dios, como lo fue el antiguo Israel.

Actio

  1. Hacer de nuestra reunión dominical una verdadera expresión de amor cristiano.
  2. Aumentar nuestro trato de amistad con Cristo, presente en la salvación de los Sacramentos, de la oración, del hermano. 3. Hacer más concreta nuestra presencia cristiana en un mundo que no conoce el amor, mediante el testimonio de la alegría en el compartir.
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Lectio Divina, 29 de Abril de 2018

Lectio Divina, 29 de Abril de 2018

Quinto Domingo de Pascua

Ciclo “B”

Página Sagrada:

Hch 9, 26-31 * Salmo 21 * 1 Jn 3, 18-24 * Jn 15, 1-8

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“El que permanece en mí da mucho fruto”

Invocación inicial

¡Señor, Tú eres! Y esto nos basta para vivir, para continuar esperando cada día, para caminar en este mundo, para no escoger el camino errado del aislamiento y de la soledad. Sí, Tú eres por siempre y desde siempre; eres y permaneces, ¡oh Jesús! Y este tu ser es un don continuo también para nosotros, es fruto siempre maduro, porque nos alimentamos y nos hacemos fuertes por Ti, de tu Presencia. Señor, abre nuestro corazón, abre nuestro ser a tu ser, ábrenos a la Vida con el poder misterioso de tu Palabra. Haznos escuchar, haznos comer y gustar este alimento del alma; ¡ve cómo nos es indispensable! Envía, ahora, el buen fruto de tu Espíritu para que realice en nosotros lo que leamos y meditemos sobre Ti.

Amén.

Texto

1 «Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. 2 El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. 3 Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. 4 Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí. 5 Yo soy la vid, ustedes los sarmientos El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. 6 Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde. 7 Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán. 8 La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.

Lectio

El mensaje encontrado en la lectio divina de este domingo está ligado a la del domingo anterior. Como se ha dicho antes, la imagen del buen pastor servía para dar a entender en el Evangelio según San Juan esa relación de Cristo y la comunidad (“rebaño suyo”) en el mundo. Ahora la imagen de la vid ayuda a comprender esa relación desde el punto de vista más íntimo. El texto tiene dos momentos:

a. La relación entre la Vid y los Sarmientos (VER vv. 1-4): Que ayuda a poner la atención en Cristo y su significado en la vida personal. Se trata de una meditación comparativa que ya viene del AT para indicar cómo Dios ha sido siempre fiel y siempre ha sido rechazado por parte del pueblo.

b. En el v.1. Jesús se llama a sí mismo “vid” y se toma para sí un adjetivo: verdadera”. Ello porque también el pueblo de Israel se decía ser la “vid de Yahvéh” (cfr. Sal. 80). Pero Jesús no será rebelde como Israel en su pasado ni opuesto a la salvación, sino más bien está disponible y lleva a cabo la obra de Dios para salvar el mundo.

c. En el v.2. Se hace referencia al Padre, al que se llama viñador cuidadoso y amoroso que poda la vid para que dé fruto. La acción de Dios (podar=quitar y “arrancar” lo que no da fruto, como lo dicho en Is. 27,2-6) no se debe interpretar como un castigo, sino como una acción que ayude a aquellos “Sarmientos” (=los cristianos) a que mejoren su calidad de vida en la comunidad. Al que no da fruto, Dios le respeta su libertad… sólo que también actúa según la elección del que “no quiere estar” en la vid y lo poda.

d. En el v.3. Se retoma lo dicho en Jn. 4,13-14: la escucha de la Palabra puede llegar a vivirse como una relación fuerte con Dios.

e. En el v.4. Finalmente, se anuncia la importancia inigualable de Cristo como mediador necesario para la salvación. Son sus actitudes, su persona, su “nombre”, todo lo que El es, lo que constituye el nuevo y verdadero Israel, la nueva y auténtica vid. Habrá que buscar la manera de unirse a Cristo para llegar a Dios: de hacerse “su sarmiento” para recibir los cuidados del Padre, “Viñador”.

Meditatio

  • ¿Qué tan intensa y verdadera es nuestra unión de vida con Cristo? ¿Sentimos que nos hace falta el orar, meditar y cumplir su palabra?
  • ¿Qué frutos produce actualmente nuestra fe en Cristo? ¿Actuamos comprometidamente por lo que agrada a Dios?

Oratio

Tus brazos extendidos en la cruz son el árbol de la vida eterna, ¡oh Cristo, vid verdadera, que continúas ofreciéndote a quien cree, ya que sin ti nada podemos! Te pedimos que sanes con la savia de tu sangre las heridas de nuestros pecados.

Contemplatio

La expresión llena de fe del Salmo 21: “Cumpliré al Señor mis votos delante de los fieles” describe un tipo de compromiso práctico, como “testimonio” de quien a partir de la contemplación de la Pascua está dispuesto a llevar su fe más allá de lo teórico y privado, para colocarse en el mundo como sarmiento unido por la fe al Árbol de la Vida.

Actio

  1. Someter a examen profundo nuestros medios de unión con Cristo en la vida comunitaria, personal, familiar.
  2. Hacer más viva su presencia mediante nuestro testimonio.
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Lectio Divina, 22 de Abril de 2018

Lectio Divina, 22 de Abril de 2018

Cuarto Domingo de Pascua

Ciclo “B”

Página Sagrada:

Hch 4, 8-12 * Salmo 117 * 1 Jn 3, 1-2 * Jn 10, 11-18

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“Yo soy el Buen Pastor”

Invocación inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección. Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu.

Amén.

Texto

11 Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas. 12 El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye. y el lobo las arrebata y la dispersa. 13 Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas.

14 Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí 15 –como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre– y doy mi vida por las ovejas.

16 Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor. 17 El Padre me ama porque yo doy mi vida para recobrarla. 18 Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: este es el mandato que recibí de mi Padre».

Lectio

En el ejercicio discipular de la lectio divina en este domingo predomina el tema del conocimiento de Jesús como Buen Pastor, capaz de donar a su “rebaño” la vida y salvación así como hacer de cada una de sus ovejas Se trata de una revelación que Jesús hace de sí mismo, en tres momentos dignos de notar:

a. La oposición entre un “pastor” y un “mercenario” (asalariado): Ante todo, la figura del pastor era ya una imagen muy usada en el AT para hablar de las relaciones de Dios con su pueblo. Pero especialmente en los Profetas se convierte en un reproche por la infidelidad en la misión “pastoral” de los dirigentes religiosos. Surge entonces la imagen del Mesías como uno que “verdaderamente pastoreará el rebaño de Dios”: uno por el cual Dios mismo ejercerá el cuidado de su pueblo.

b. Por ello su bondad como pastor es precisamente el “ofrecer la vida por sus ovejas”, para “darles la vida” a través de su muerte gloriosa y de su resurrección vivificadora (cfr. Jn. 10,10). Inmediatamente sucede la acusación contra aquellos falsos pastores: los que no aman las ovejas más que a sí mismos, los que huyen y dejan el rebaño disperso: los que se sirven del rebaño para su beneficio (VER Ez. 34) (VER acá vv. 11-13).

c. El conocimiento de sus ovejas, propio del Buen Pastor: Ya el verbo conocer equivale bíblicamente a “tener una relación interpersonal”, que se “construye durante la vida” y no un dato abstracto o una ciencia adquirida. Por ello el modelo que usa Jesús para explicar ese “conocimiento que tiene de los suyos” es su propia relación existencial con el Padre (v.15). Una relación que sólo puede terminar en el don de sí mismo (el “da la vida” por las ovejas) y que se extiende a todos (“universalidad”) para hacerlos un rebaño con un pastor, pues, sólo el amor une y reúne lo disperso (v. 16) (VER acá vv. 14-16).

d. El ofrecimiento espontáneo de su vida como pastor: Estos versículos tratan de aclarar que el acto de la “muerte del pastor” no es debido a una presión externa; sino un acto voluntario. Así la “vuelta a la vida” es la segunda parte que “lógicamente” sigue a la entrega voluntaria, como afirmaban ya los Hebreos en el tiempo de Jesús (VER vv. 17-18).

En síntesis, este es el Pastor que reúne las cualidades que busca el rebaño de Israel: uno que llega a darse plenamente, y cuyo salario no es otro que la misma gloria del Padre.

Meditatio

  • ¿Cómo reaccionamos ante la entrega y amor cuidadoso de Dios? ¿en obediencia o en rebeldía a la voz del Pastor de nuestras vidas?
  • La presencia del mal, la violencia, ¿nos hacen dudar de la cercanía del Buen Pastor? ¿o tratamos de distinguir su voz en medio de “otras voces” que proponen falsas soluciones a estos problemas?

Oratio

Has querido revelar tu nombre, oh Cristo resucitado, y te llamas a ti mismo pastor de las ovejas. Como cordero inmolado, has caminado delante de nosotros hacia los pastos de la vida verdadera… Te has entregado a las tinieblas de la muerte, para rescatar a tus ovejas de toda muerte, y revestido de dolor, despojado por nosotros, muestras el amor verdadero del pastor.

Contemplatio

La figura de Dios Pastor amoroso y cercano está presente en varios salmos del AT. El salmo 117 invita a centrar la contemplación en Aquel que fue desechado inclusive por los “pastores” de Israel, pero a quien Dios ha enaltecido en su resurrección como piedra angular, y como Pastor de nuestras almas (1Pe. 2,25).

Actio

  1. Orar intensamente por el aumento y la perseverancia de las vocaciones al ministerio pastoral sacerdotal en nuestra Iglesia Católica.
  2. Considerar el rumbo de nuestra vida, y conducirnos según la voz del Buen Pastor en nuestras decisiones y acciones en todo momento.
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Lectio Divina, 15 de Abril de 2018

Lectio Divina, 15 de Abril de 2018

Tercer Domingo de Pascua

Ciclo “B”

Página Sagrada:

Hch 3, 12-15. 17-19 * Salmo 4 * 1Jn 2, 1-5 * Lc 24, 35-48

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“Estaba escrito que el Mesías padeciera y resucitara”

Invocación inicial

Shaddai, Dios de la montaña, que haces de nuestra frágil vida la peña de tu morada, conduce nuestra mente a golpear la roca del desierto.

La pobreza de nuestro sentir nos cubra como un manto en la obscuridad de la noche y abra nuestro corazón para atender al eco del Silencio hasta el alba, envolviéndonos en la luz del nuevo amanecer, nos lleve con las cenizas consumadas del fuego de los pastores del Absoluto que han vigilado por nosotros junto al Divino Maestro, el sabor de la santa memoria.

Texto

35 Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. 36 Todavía estaban hablando de esto, cuando Jesús se apareció en medio de ellos y les dijo: «La paz esté con ustedes».

37 Atónitos y llenos de temor, creían ver un espíritu, 38 pero Jesús les preguntó: «¿Por qué están turbados y se les presentan esas dudas? 39 Miren mis manos y mis pies, soy yo mismo. Tóquenme y vean. Un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo».

40 Y diciendo esto, les mostró sus manos y sus pies.

41 Era tal la alegría y la admiración de los discípulos, que se resistían a creer. Pero Jesús les preguntó: «¿Tienen aquí algo para comer?». 42 Ellos le presentaron un trozo de pescado asado; 43 él lo tomó y lo comió delante de todos.

44 Después les dijo: «Cuando todavía estaba con ustedes, yo les decía: Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos». 45 Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, 46 y añadió: «Así esta escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, 47 y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. 48 Ustedes son testigos de todo esto.

Lectio

La lectio divina encuentra este domingo un tema muy preciso: la salvación viene por la conversión y el perdón de los pecados, y su don inmediato es la paz. El centro de reflexión de la lectio divina se localiza hoy especialmente en el Evangelio lucano. Se trata de una escena más de las que curiosamente sucedieron en el mismo día, el “primer día después del sábado”, es decir, el primer domingo verdaderamente cristiano. Un día marcado por una serie de acontecimientos intensos: Las mujeres y Pedro llegando al sepulcro (Lc. 24,1-12); la escena de los discípulos de Emaús (vv. 13-36); la aparición a los “once” y otros (vv. 37-49) –el paso del Evangelio de este domingo- y la Ascensión de Jesús (vv. 50-51). En la sección de hoy, hay dos momentos para la atención de la Lectio: Jesús se aparece a sus discípulos y lo hace siguiendo un esquema común a todas sus apariciones:

a. Inicia su visita con el saludo de la paz. Los discípulos se asombran y atemorizan ante un personaje más grande que ellos. Jesús los tranquiliza dirigiéndoles su palabra; y como ellos dudan que sea su verdadera persona física; Jesús se hace reconocer dándoles alguna prueba. Finalmente, lo que era temor se convierte en alegría. Lo importante está sobre todo en el objetivo pedagógico del relato:

b. Mostrar – no tanto “demostrar”- lo concreto y real de la presencia comunicativa de Jesús en la Iglesia después de su resurrección. Las apariciones son el signo-consecuencia de la resurrección: Sí, es el mismo Jesús que convivió con ellos antes de ser glorificado… Pero ahora –y gracias a su resurrección- puede estar presente salvando, liberando, donándose en vida y amor a los suyos.

c. Importa, sobre todo, el mandato “misionero” que les da: Anunciar la salvación por medio de la conversión y el perdón de los pecados. Luego de haber presentado al “resucitado” Lucas hace referencia a la Escritura total (AT = Ley, Profetas, Salmos, Escritos; v.44) que ya presentaban y justificaban el misterio pascual… Pero ahora –y sin dejar de hacer referencia a la Escritura que lo preparaba- ese misterio debe de convertirse en buena noticia de reconciliación y de paz entre Dios y todos los hombres.

Meditatio

  • ¿Cuál es nuestra reacción ante la violencia, la injusticia y todo género de mal que existe alrededor? ¿acaso es una reacción de violencia que olvida la victoria de Cristo sobre ese mal?
  • ¿Consideramos equivocadamente que la resurrección nos consuela sin comprometernos con aquello que Dios y el mundo esperan de los cristianos?

Oratio

Te damos gracias, oh Cristo resucitado, vida y paz nuestra. Hoy en tu visita gloriosa, has atravesado las puertas de nuestro egoísmo y las murallas de nuestros temores… reina sobre nosotros, y enséñanos a devolver perdón por odio, reconciliación por ofensa recibida.

Contemplatio

El Salmo 4, propuesto para el responsorio de este día es por excelencia la oración del creyente convertido en testigo. Los versículos 2 y siguientes expresan la fe en una intervención de Dios. El orante contemplativo del salmo se convierte en testigo de la salvación que halló un día en el Señor (VER v. 9).

Actio

  1. Como fruto de nuestra Pascua, trabajar por la paz en todos los ambientes de familia, trabajo, estudio, diálogo y compromiso cristiano.
  2. Convertir nuestros temores en opción por llevar su presencia a quienes no conocen el poder de su Resurrección y de su paz.
  3. Hacer más intensa nuestra participación en el Banquete Eucarístico de su presencia, donde podemos reconocer y adorar al Resucitado.
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Lectio Divina, 8 de Abril de 2018

Lectio Divina, 8 de Abril de 2018

Segundo Domingo de Pascua

Ciclo “B”

Página Sagrada:

Hch 4, 32-35 * Salmo 117 * 1Jn 5, 1-6 * Jn 20, 19-31

Creencia

Jesús se apareció en medio de ellos”

Invocación inicial

¡Oh Padre!, que en el día del Señor reúnes a todo tu pueblo para celebrar a Aquél que es el Primero y el Último, el Viviente que ha vencido la muerte; danos la fuerza de tu Espíritu, para que, rotos los vínculos del mal, abandonados nuestros miedos y nuestras indecisiones, te rindamos el libre servicio de nuestra obediencia y de nuestro amor, para reinar con Cristo en la gloria.

Texto

19 Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!». 20 Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. 21 Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes»

22 Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo. 23 Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan».

24 Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. 25 Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!». El les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré».

26 Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!». 27 Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe». 28 Tomas respondió: «¡Señor mío y Dios mío!.

29 Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!».

30 Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro. 31 Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.

Lectio

La lectio divina vuelve a encontrar hoy el tema de la presencia del Resucitado en la celebración dominical, momento en el cual se nutre la fe, se acrecienta la caridad y se ilumina la esperanza de los cristianos en torno a la “persona viva” del Señor, y no en relación a un mensaje teórico o a un recuerdo nostálgico. Hoy Jesús se aparece “el primer día de la semana”, el mismo de su resurrección, y completa la transformación de aquellos hombres:

a. Es de notar que las apariciones ocurren el primer día de la semana (VER vv. 19 y 26); se trata del “domingo” cristiano como ambiente en el cual se entra en contacto con el Señor a través de su Palabra y presencia Eucarística. El Señor encuentra “aún en su presencia de resucitado” la incredulidad, de la cual Tomás es el símbolo clásico, pero que vuelve a darse en cierta medida en todo discípulo, de la misma manera como “todo aquel que crea sin ver, alcanzará la bienaventuranza” (VER v. 29).

b. El Resucitado dona la paz (VER v. 26b) que lleva a su cumplimiento la preparación de aquellos hombres a la misión de anuncio del Evangelio. Aquella paz que Jesús dona sanará la crisis de fe de todos los “Tomás” de la historia de la Iglesia. Sin ella no es posible llegar a la auténtica confesión de fe, como la que hace el discípulo (VER v.28): “Señor mío y Dios mío”.

c. La fe que es declarada bendita es aquella que “se fía de la Palabra de la Iglesia” y de sus testigos (VER 24-25), es decir, la que se abre a algo “objetivo”, más allá de las experiencias que se le quisieran exigir a Dios para devolverle nuestra fe. Es porque se cree y porque se está en relación de fe con Jesús, que él deposita el ministerio de la paz en el grupo de sus discípulos. Ellos, una vez alentados en su fe, deberán reconciliar a los hombres con Dios perdonando los pecados (VER vv. 22-23).

d. Finalmente, queda exaltado el signo de la Escritura: aquella que recibe también la fe del creyente, quien tiene por su medio un contacto con el Cristo Resucitado y presente en la Iglesia.

Meditatio

  • ¿Qué significa en verdad nuestro creer en el Resucitado? ¿Acaso un acto necesitado de pruebas a la medida de nuestros deseos, como en el caso de Tomás?
  • ¿Podemos encontrarle en la Palabra, la Eucaristía y el hermano como cabalmente Él quiere ser encontrado? ¿O nuestra imagen de Cristo es de una “experiencia interior”, manejable por nuestros sentidos?
  • Nuestra comunidad ¿es una imagen del nuevo orden de vida que el Evangelio propone? ¿O somos como cualquier grupo humano, manejados por el egoísmo, el afán de acumulación material, la falta de solidaridad?

Oratio

Vuelto a la vida para darnos vida, tú estas presente entre nosotros, ¡oh Cristo resucitado que nos das la paz! Como el discípulo de poca fe, también nosotros necesitamos tu cercanía: para sentirte vivo en nuestro hermano, para ser eco de tu paz y perdón en el mundo. Muéstranos pues, tus manos y tu costado, en el sacramento del pan de vida, en la palabra que nos salva, en quien sufre los dolores de la pasión.

Contemplatio

El Salmo 117 expresa de nuevo la fe de la comunidad que contempla con ojos de fe la presencia de su Señor en todos aquellos signos del Resucitado: su victoria sobre la muerte, el ser rescatado por el Padre de la muerte, el ser ahora piedra angular del edificio de la Iglesia.

Actio

  1. Vivir la fe común, que se basa en el testimonio heredado de los apóstoles.
  2. Señalar y señalarnos la presencia del Resucitado en el hermano que sufre.
  3. Mantener una actitud de esperanza en “su presencia” que aliente a otros a seguir creyendo y esperando.
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