Lectio Divina, 3 de Septiembre de 2017

Lectio Divina, 3 de Septiembre de 2017

Vigésimo Segundo Domingo Ordinario

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Jer 20, 7-9 * Salmo 62 * Rm 12, 1-2 * Mt 16, 21-27

Cross

“El que quiera venir conmigo, que se niegue a sí mismo y cargue con su cruz”

Invocación inicial

Padre de bondad, que por la gracia de la adopción nos has hecho hijos de la luz; concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor.

Texto

21 Desde aquel día, Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día. 22 Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: «Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá».

 

23 Pero él, dándose vuelta, dijo a Pedro: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres». 24 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. 25 Porque él que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará. 26 ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? 27 Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras.

Lectio

Pocas expresiones salidas de los labios del Maestro han parecido tan duras como las que hoy trae la página evangélica. Por otra parte, hay que darse cuenta de que ser discípulo significa seguir las huellas del Maestro, el cual fue el primero en negarse a sí mismo y en tomar su cruz como signo de su “darse” completamente a la vocación, a la misión que el
Padre le encomendó. Él dirá un día: Padre, si es posible que pase de mí este cáliz, pero no se haga como yo quiero, sino como tú quieres (Mt 26,42). Hay dos expresiones del Maestro hacia Pedro que merecen examinarse:

a. Negarse a sí mismo y tomar la cruz: Son dos partes de una sola acción: no pueden existir dos elementos que se oponen, como serían el egoísmo y el signo de donación total, la cruz. De este modo “negarse” se refiere al vencer la tentación primera, aquella que tuvo Adán en el Paraíso cuando quiso afirmarse a sí mismo haciéndose como Dios (Gn 3, 2ss) y que sigue afectando de tantas formas a todo hombre mediante el egoísmo. “Tomar la cruz” no es tener un extraño e inhumano amor al sufrimiento, más bien es aceptar la propuesta divina de apertura y donación sobre la propia tendencia al egoísmo (VER v.24).
b. Dejar la propia vida, para tener vida: En relación con lo anterior, ahora se toca el valor supremo: la vida misma. Esa vida puede ser medida o valorada equivocadamente: el auténtico destino del “vivir” está en hacerlo como Dios, autor de la vida, lo ha determinado. Dejando la “vida” según el modelo del mundo, el hombre hallará la “vida verdadera”, la que se tiene y no se perderá jamás (VER vv. 25-26).

La propuesta de Cristo es en síntesis, cambiar de mentalidad (como lo aclara a Pedro, quien aún piensa como los hombres); el resto viene a ser la conclusión lógica en el camino del seguimiento, y es la configuración con Él, como diría Pablo: Con Cristo estoy crucificado, y ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí (Gal 2, 20).

Meditatio

  • ¿De qué nos sirve ganar todo el “mundo” y lo que hay en él si perdemos a Cristo? ¿Cómo y cuánto se cuestiona nuestra vida en este sentido en el ambiente placentero que se ofrece a la juventud de hoy?
  • ¿Cómo se traduce él negarnos y tomar nuestra cruz en lo concreto de nuestra vida personal, familiar, social y eclesial?

Oratio

Por nuestra forma de pensar todavía marcada por el pecado del mundo, te pedimos perdón, oh Cristo… pues tú nos has pedido un camino de cruz, y avanzas tú mismo delante de nosotros: En tu misericordia quieres darnos la fuerza amorosa de tus pasos… Tú que vives y reinas por los siglos.

Amén.

Contemplatio

Solamente el deseo intenso de querer ser discípulo a cualquier costo pudo inspirar las palabras del autor del Salmo 62: A través de un lenguaje figurado (Dios, como una fuente de agua que se desea ardientemente) nos invita a orar en la celebración de este domingo, y a entrar en la contemplación del “camino de la cruz que lleva a la vida”.

Actio

  1. Manifestar la fortaleza que nos viene del Señor en dar testimonio, especialmente aquella que nos da la certeza de su amor y presencia a nuestro lado.
  2. Orar por la perseverancia de todos los misioneros: de quienes son atacados físicamente y de quienes pueden sucumbir a las tentaciones de un mundo que no conoce a Dios.
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Lectio Divina, 27 de agosto de 2017

Lectio Divina, 27 de agosto de 2017

Vigésimo Primer Domingo Ordinario

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Is 22, 19-23 • Salmo 137 • Rm 11, 33-36 • Mt 16, 13-20

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“Te daré las llaves del Reino de los cielos”

 

Invocación inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.

Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

Texto

13 Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: « ¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?». 14 Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas».

15 «Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?».

16 Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo». 17 Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. 18 Y yo te digo: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. 19 Yo te dará las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo».

20 Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.

Lectio

El tema de la página sagrada y de la Lectio Divina, trata el día de hoy de reflexionar sobre el “ministerio de servicio que cada quién ejercita en la comunidad”. En dicho ministerio estará expresada por excelencia la función de Pedro y sus sucesores como “fundamento visible de la unidad de la Iglesia”. La narración del Evangelio es clave en la comprensión de lo que “servir” significa en la Iglesia y su aplicación tiene pleno sentido en el caso del “ministerio petrino” de los Papas. Contiene por lo menos dos momentos:

  1. La confesión de Pedro sobre la identidad de Cristo: Ella es la base de lo que sucede luego. Para Pedro –y en su nombre para los discípulos restantes- Cristo es el cumplimiento de las promesas de Dios de enviar un Mesías-salvador. Lo que Pedro dice, sin embargo, le ha sido inspirado por Dios (VER v.17) y esto mismo es una característica para entender su ministerio en la Iglesia, a la vez que una condición para ejercitar bien su servicio: la apertura a la luz del Espíritu (VER vv. 13-17).
  2. La misión y revestimiento de autoridad de Pedro: La misma se entiende a través del significado de los símbolos siguientes:
  • Ser roca de fundamento: (v.18) Imagen tomada de las construcciones antiguas, y que se traduce no tanto en base, a la fuerza o consistencia del individuo, sino que el secreto reside en haber sido elegido como fundamento.
  • Tener las llaves: (v.19a) En relación a la figura usada por Isaías en la 1ª. lectura- Pero ahora se trata de una autoridad para interpretar, autoridad de “enseñanza” relacionada con la última oportunidad de la humanidad para salvarse: entrar o no al Reino de Dios.
  • Poder atar-desatar: (v.19b) También figura propia del lenguaje rabínico del tiempo de Cristo, la “función de liberar o no” y por lo tanto “poder emitir un juicio”: declarar justo o injusto, adecuado o inadecuado al Reino el actuar de alguien (VER vv. 18-20).

Meditatio

  • ¿Quién es Cristo para nosotros? ¿El fundamento de nuestra vida y de nuestro servicio en la comunidad?
  • Lo que confesamos de él: ¿le imitamos como el que no vino a ser servido sino a servir?
  • Como Pedro ¿Podríamos confesarlo en lo que significa verdaderamente en nuestra vida?

Oratio

Tú eres, oh Cristo, el Santo de Dios: Tú la revelación del rostro del Padre. Tú quién abres los tesoros de su sabiduría y de su bondad para todos los hombres… Nosotros te confesamos, como Pedro, pues de ti vienen la salvación y la vida: continúa ofreciendo a tus discípulos la oportunidad de servirte, imitando tu entrega y tu amor.

Amén.

Contemplatio

La confesión del Salmo 137 tiene por tema la providencia de Dios que no abandona la obra de sus manos. De este modo, la enseñanza de la página sagrada se convierte en oración de alabanza y comienzo para la contemplación

Actio

  1. En nuestro entorno recuperar la fuerza de nuestra profesión de fe en Cristo-salvador y profundizar su significado personal y comunitario en la Iglesia.
  2. Disponernos a pasar a la misión, al testimonio de quién es Cristo para nuestra vida.
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Lectio Divina, 20 de agosto de 2017

Lectio Divina, 20 de agosto de 2017

Vigésimo Domingo Ordinario

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Is 56, 1.6-7 • Salmo 66. • Rm 11, 13-15.29-32 • Mt 15, 21-28

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“Mujer, qué grande es tu fe”

Invocación inicial

Ven Espíritu Santo,

Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.

Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.

Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

Texto

21 Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón. 22 Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: «¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio».

23 Pero él no le respondió nada. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: «Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos». 24 Jesús respondió: «Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel».

25 Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!». 26 Jesús le dijo: «No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros». 27 Ella respondió: «¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!».

28 Entonces Jesús le dijo: «Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!». Y en ese momento su hija quedó curada.

Lectio

En la página sagrada de hoy, Dios se revela como fuente de vida para todos los hombres. La frase “Mujer, que grande es tu fe” es una de las escenas más sorprendentes de la vida del Maestro, sus discípulos le contemplan ahora en una tierra extranjera, poco agradable para el recuerdo de Israel. A ello se agregará un milagro en favor de una mujer… Prácticamente, los dos aspectos (don gratuito-exigencia de vida) de la 1a. lectura, se ofrecen en el mensaje del Evangelio:

a. Jesús inicia su diálogo con aquella mujer rechazándola en su calidad de extranjera que no conoce el rostro de Dios. Su actitud no debe de extrañar a primera vista, pues en el misterio de su Encarnación, él ha querido compartir inclusive el modo de pensar de la cultura de su tiempo. (ver. vv. 21-24).

b. Inmediatamente sin embargo, ante la actitud de fe insistente de la mujer, Jesús abre la abundancia del don de la vida. Lo hace concretamente devolviendo la libertad del demonio a la joven enferma, pero sobre todo dejando abierta la puerta para todo aquel que crea (ver. vv. 25-28).

El cuadro de la enseñanza es doble. Hay una sola condición que se pide a todos para tener acceso al Reino y sus bendiciones: creer en Aquel que Dios ha enviado, y actuar en consecuencia con la fe en Cristo. Este tema aparecerá luego en otros momentos del Evangelio de San Mateo. Es oportuno leer algunas secciones como Mt 8,11 por ejemplo, o el final del mismo Evangelio y el envío misionero a hacer discípulos y coherederos de Israel a todos los pueblos (ver. Mt 28, 19).

Meditatio

La profecía de Isaías y la actitud de Cristo dejan clara una urgencia para la comunidad, que ahora debe de reflexionar sobre la Palabra escuchada: hay que entrar en sintonía con el proyecto de Dios, hay que colaborar con su proyecto mediante la misión constante, pues Él quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (cfr. 1Tm 2,4):

  • ¿Compartimos la apertura con que el plan de Dios se introduce en el mundo de todos los hombres? ¿O son más fuertes los muros que hemos creado al interno de la comunidad o con los de fuera, y que nos impiden hacer más discípulos de Cristo?
  • Nuestra actitud ante el paso de Cristo ¿Es semejante al de aquella mujer? (paciencia, humildad, perseverancia).
  • Cómo guatemaltecos creyentes ¿Cómo nos comportamos con los extranjeros o no cristianos? ¿Les atraemos y presentamos el Evangelio como respuesta a su vida?

Oratio

Cristo, Tú que te has hecho extranjero y obediente hasta la muerte, aviva en nosotros el deseo de salir y dialogar con quienes te buscan. Amén.

Contemplatio

La celebración del Evangelio en el día Domingo, bien puede entonar la alabanza que propone el Salmo 66: “Alaben al Señor todos los pueblos”. La reflexión de la 2a. lectura, la comunidad de los discípulos y testigos, contempla, que su vida en Cristo es don.

Actio

  1. Nutrir con la Eucaristía nuestros propios sentimientos de sencillez, de paciencia, de confianza y perseverancia, como aquella mujer, de nombre ignorado.
  2. Descubrir la grandeza de la fe que se expresa a veces en quienes nos creemos menos cercanos a Dios.
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Lectio Divina, 15 de Agosto de 2017

Lectio Divina, 15 de Agosto de 2017

Ciclo “A”

Solemnidad de la Asunción de María

Página Sagrada:

 Ap 11,19a;12,1.3-6a.10ab • Sal 44 • 1Co 15,20-27a • Lc 1,39-56

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“¡Dichosa tú, que has creído!”

Invocación inicial

Dios todopoderoso y eterno, que elevaste a la gloria celestial en cuerpo y alma a la inmaculada Virgen María, Madre de tu Hijo, concédenos tender siempre hacia los bienes eternos, para que merezcamos participar de su misma gloria.

Por nuestro Señor Jesucristo…

Amén.

Texto

39 En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. 40 Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, 42 exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! 43 ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? 44 Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. 45 Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».

46 María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, 47 y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, 48 porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, 49 porque el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo!50 Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. 51 Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. 52 Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. 53 Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. 54 Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, 55 como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre».

56 María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

LECTIO

Estamos frente a una página que nos recuerda la maravillosa acción de Dios a favor de los pobres, quienes en la persona de María, llegan a descubrir cómo el Señor hace cosas grandes por bien de sus hijos. La solemnidad de la Asunción de María, nos recuerda, a través de estos pasajes bíblicos que todo el que cree en Cristo y trabaja por alcanzar la vida eterna, resucitará a una vida nueva, junto a quien nos hace partícipes de la vida inmortal. El libro del Apocalipsis nos presenta el signo de la mujer que aparece en el cielo, mujer que relacionamos con María en quien el poder del pecado no logra tener efecto, pues ella ha sido favorecida por Dios. Él se ha fijado en ella y por eso se constituye en la primera discípula de Cristo.

  1. La señal de la mujer en el cielo, que apunta a la llegada de la era mesiánica, puede ser interpretada como la Iglesia donde vive el mismo Jesús. El parto, no se ha interpretado como el nacimiento histórico de Jesús, sino más bien como su entronización y glorificación como el primogénito de los muertos. Esta afirmación enlaza directamente con la segunda lectura, en la que se nos presenta a Cristo como el vencedor de la muerte, como el nuevo Adán que da vida y destruye el pecado y la muerte.
  2. Dios se fija en los pobres y sencillos: El texto narra la historia de dos mujeres y dos niños aún no nacidos, personajes ya de por sí devaluados en una sociedad machista patriarcal. Aparece también como elemento fundamental la acción del Espíritu Santo quien llena de gozo a Isabel para bendecir a su parienta María y al fruto de su vientre.
  3. El canto de María: Lucas nos presenta en labios de María este hermoso cántico que la tradición consagró con el “Magníficat”; en el que se anuncia las grandes obras que Dios hace por los pobres, sus predilectos. Este cántico representa lo que todo creyente de corazón sencillo, no solamente debe proclamar con sus labios, sino realizar también a través de su esfuerzo y su lucha de cada día.

MEDITATIO

  • ¿Hemos sabido reconocer la grandeza de Dios que actúa en nuestra vida y nos ofrece una vida nueva y plena en la persona de su Hijo Jesús?
  • ¿Reconocemos la dignidad de todas las personas como Hijos de Dios, o nos dejamos llevar por las falsas ideas de ser superiores a los demás?
  • ¿Con qué frecuencia le agradecemos Dios por todos los favores que realiza en nosotros, en nuestras familias o en nuestra comunidad?

ORATIO

Buen Padre Dios, que hiciste subir al cielo a la Virgen María para hacerla gozar de tu gloria, concédenos vivir en este mundo sin perder de vista los bienes del cielo, viviendo con la esperanza de disfrutar eternamente de tu presencia amorosa.

Amén.

CONTEMPLATIO

El salmo 44 ofrece una visión del premio que reciben quienes son fieles al Señor. Contemplarlo implica dejarnos ver en la presencia del Dios que nos ama.

ACTIO

  1. Descubrir en el amor de Dios la oportunidad que tenemos para heredar la vida eterna.
  2. Proclamar con nuestras palabras y obras la acción de Dios en nuestras vidas.
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Lectio Divina, 13 de Agosto de 2017

Lectio Divina, 13 de Agosto de 2017

Décimo Noveno Domingo Ordinario

Ciclo “A”

Página Sagrada:

1 R 19, 9a.11-13a • Salmo 84 • Rm 9, 1-5 • Mt 14, 22-33

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Ciertamente eres Hijo de Dios”

Invocación inicial

Espíritu Santo, Tu que me aclaras todo,

que iluminas todos los caminos para que yo alcance mi ideal.

Tu que me das el don Divino de perdonar y olvidar el mal que me hacen y que en todos los instantes de mi vida estas conmigo.

Quiero en este corto diálogo agradecerte por todo y confirmar que nunca quiero separarme de Ti, por mayor que sea la ilusión material.

Deseo estar contigo y todos mis seres queridos en la gloria perpetua.

Gracias por tu misericordia para conmigo y los mios.

Gracias Dios mio.

Texto

22 En seguida, obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. 23 Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo. 24 La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra.

25 A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. 26 Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma», dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.

27 Pero Jesús les dijo: «Tranquilícense, soy yo; no teman. 28 Entonces Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua». 29 «Ven», le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. 30 Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame».

31 En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?». 32 En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. 33 Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: «Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios».

Lectio

La vida cristiana tiene su fundamento en la presencia del Señor en medio de su pueblo. Este es un tema especialmente notable en el Evangelio según San Mateo, Evangelio del “Emmanuel” “Dios con nosotros”:

Aquel al que se adora y obedece en la comunidad no es un Dios lejano o desconocido. La página sagrada se abre pues, como un momento de revelación y serenidad, experimentado ya en cierta forma por los primeros creyentes, en el navegar de la Iglesia en la historia. Cristo no es fantasma, sino una presencia que sin embargo, nos urge a aumentar nuestra fe de modo que no decaigamos o nos “hundamos” pensando que está ausente de nuestra vida y de lo que sucede a nuestro alrededor. San Pablo, por su parte, expresa lo que fue uno de los más grandes anhelos de su vida: que también Israel reconociera en Cristo la revelación de la presencia de Dios.

a. Dios presente en la vida de su creyente: Como se ha dicho antes, la escena que ahora se escucha en la Lectio parte de un contexto de dificultades, o de tempestad podría decirse. Elías es profeta perseguido, pero en su ministerio es “confortado” con esta visión, luego de la cual deberá descender del monte para continuar denunciando el pecado de Israel y anunciando el juicio de Dios.

b. Realmente eres el Hijo de Dios: El texto del Evangelio se centra definitivamente en la experiencia de Pedro. Este hombre, con una misión grande e imperecedera en la comunidad de toda la Iglesia (VER Mt l6, 16ss) es uno que “encuentra a Dios” en una situación símbolo del “impulso de fe” (Mándame ir a ti caminando sobre el agua) pero también de la “comprobación de la propia pequeñez” (¿Por qué has dudado, hombre de poca fe?).

c. En conjunto, la narración muestra cómo hay que encontrar el Señor en la vida de fe: sin demasiada seguridad de que “podemos identificarle y señalarle” y sin angustia de que “haya dejado en la deriva, como una barca en las olas, a los que creen en “Él.

Meditatio

  • Nuestro deseo de encontrar a Dios en la vida ¿Es por caminos de serenidad y de reflexión sobre la vida misma? ¿O influenciados por movimientos religiosos emotivos le buscamos en lo estridente de la tempestad?
  • ¿Cuánta disposición tenemos, de encontrar a Dios en la oración, la reflexión de su Palabra, el diálogo espiritual?

Oratio

Cristo Jesús, seguridad de tus discípulos en toda prueba y dificultad: ¡toma ahora nuestra mano, y levántanos, pues nos hundimos! tú que sabes de la noche del dolor y de la soledad de la cruz, ayuda nuestra poca fe y sálvanos en la tribulación. Amén.

Contemplatio

La súplica del Salmo 84: Muéstranos, Señor, tu misericordia, y danos tu salvación, encarna el deseo humano de hallar su presencia, de contemplar su rostro.

Actio

  1. Disponernos a subir a la barca y al mar agitado, como ordena Jesús: es decir, tomar parte en los tiempos difíciles que no faltan a Iglesia nuestra madre y maestra.
  2. Reconocer a Jesús por su voz y verdadera presencia, renunciando a presentaciones mágicas, espectaculares, “fantasmagóricas” que no comprometen.
  3. Comprender al hermano que -como nosotros a veces- se hunde en la prueba, y ayudarle a “ver la presencia de Cristo”, Nuestra Paz.
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Lectio Divina 6 de Agosto de 2017

Lectio Divina 6 de Agosto de 2017

Fiesta de la Transfiguración del Señor

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Dn 7, 9-10.13-14 * Salmo 96 * 2P 1,16-19 * Mt 17, 1-9

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Este es mi hijo muy amado… escúchenlo”

Invocación inicial

Espíritu de verdad, enviado por Jesús para conducirnos a la verdad toda entera, abre nuestra mente a la inteligencia de las Escrituras. Tú, que descendiendo sobre María de Nazareth, la convertiste en tierra buena donde el Verbo de Dios pudo germinar, purifica nuestros corazones de todo lo que opone resistencia a la Palabra. Haz que aprendamos como Ella a escuchar con corazón bueno y perfecto la Palabra que Dios nos envía en la vida y en la Escritura, para custodiarla y producir fruto con nuestra perseverancia.

TEXTO

1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado. 2 Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz.

3 De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús. 4 Pedro dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantará aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

5 Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: «Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo». 6 Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor.

7 Jesús se acercó a ellos, y tocándolos, les dijo: «Levántense, no tengan miedo». 8 Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo.

9 Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No hablen a nadie de esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».

LECTIO

A través de las lecturas propuestas para este domingo, se perfila el tema fundamental para la comunidad discipular: «¡Este es mi Hijo, el Amado; éste es mi Elegido, escúchenlo!»

  1. Daniel nos prefigura a Cristo quien aparece como “Señor de todo poder”. Él es el famoso “Hijo del hombre” de Daniel, con poder para llevar a cabo el designio de Dios, de vida y de bien, por sobre las potencias del mal, y su reino no tendrá fin.
  2. Jesús es el modelo perfecto de toda “respuesta” a la llamada de Dios. En él encuentra el hombre el camino a seguir para cumplir la voluntad divina, especialmente en el relato de la Transfiguración en el monte se muestra que el Padre se complace en él e invita a su vez a “escucharlo”. Y sin embargo, sabemos que sobre ese Cristo mostrado en gloria a sus asombrados discípulos pesa una llamada a sufrir por la salvación del mundo. Por ello, Pedro nos anima a ser “como una lámpara que luce en un lugar oscuro, hasta que despunte el día, y el lucero de la mañana brille en sus corazones”.
  3. En el camino hacia Jerusalén, Jesús marcha hacia el cumplimiento de su misterio pascual de muerte y resurrección. Pero antes ocurre esta visión que tratará de “animar el corazón de sus seguidores” de modo que la oscuridad del dolor y de la burla no los lleve a abandonar al Maestro y guía de sus vidas.

MEDITATIO

  • ¿Estamos dispuestos a bajar de nuestro monte Tabor para escuchar la voz del Señor?
  • ¿Hasta dónde llega nuestra disposición de discípulos de imitar a Cristo? ¿Tenemos reservas y temor a sacrificar nuestras situaciones queridas o nuestros puntos de vista?
  • La vida del cristiano es un constante camino de conversión ¿confiamos en Dios hasta el punto de seguir a Cristo para que Él reine en nuestras vidas? ¿O preferimos quedarnos como estamos porque en el fondo tememos cambiar?

ORATIO

Oh Dios que llamaste a nuestros padres a la gracia de caminar en la luz… abre también nuestros oídos a la voz de tu llamada: haz que renovemos nuestra condición de caminantes, para que seas Tú quien reine en nuestras vidas

CONTEMPLATIO

Contemplamos el Salmo 96, el cual manifiesta el reinado del Señor sobre todo lo creado. Contemplemos la creación con humildad y agradecimiento

ACTIO

  1. Abrir nuestros oídos a la voz del Hijo que nos llama a conversión.
  2. Disponernos a salir hacia el futuro que Dios nos ofrece.
  3. Acoger su llamado y ser solidarios con aquellos que sufren y responsables con la creación.
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Lectio Divina, 30 de Julio de 2017

Lectio Divina, 30 de Julio de 2017

Décimo Séptimo Domingo Ordinario

Ciclo “A”

Página Sagrada:

1 R 3, 5.7-12 • Salmo 118 • Rm 8, 28-30 • Mt 13, 44-52

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El Reino, el único valor absoluto”

Invocación inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.

Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

Texto

44 El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.

45 El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; 46 y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.

47 El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. 48 Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.

49 Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, 50 para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.

51 ¿Comprendieron todo esto?». «Sí», le respondieron.

52 Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo».

Lectio

Jesús invita a sus discípulos a hacer una elección de los auténticos valores, como lo hizo Salomón. Su discurso en este Evangelio contiene por lo menos tres partes:

a. La comparación del Reino con el tesoro y la perla: Se trata de dos casos semejantes. Hay que elegir entre cosas que valen, y no entre pérdida y ganancia. En el caso de la elección por Cristo y el Reino, en cambio, hay siempre una infinita ventaja. Un detalle aún sobresale en ambas comparaciones. Se trata de una elección incluso dolorosa (venderlo todo), pero que conduce a una profunda alegría: saber como María en casa de Lázaro escoger la mejor parte, la elegida, que nunca será quitada.

b. La advertencia sobre el juicio: Se presenta la figura de la red que contiene peces buenos y malos. Esta comparación intenta dejar claro que Dios al final emitirá un juicio sobre las opciones acertadas e inadecuadas al Reino. En la mediación de sus ángeles él dará su valor final a las cosas que ahora se optan con esfuerzo y fe, si bien corriendo el riesgo de perder ante la opinión del mundo.

c. La comparación entre el letrado y el padre de familia: Todo discípulo tiene que ser sabio en sus elecciones, al estilo de los letrados que simbolizaban al que sabia elegir: lo nuevo y lo antiguo simbolizan el elegir entre lo que quedó atrás, en la escala de valores cuando no se conocía a Cristo, y lo que viene ahora cuando uno se ha decidido a creer de verdad.

Meditatio

  • ¿Qué lugar ocupa en nuestra escala de valores lo que Dios quiere? ¿Acaso un lugar inferior a las opciones meramente económicas, o a los intereses de nuestro egoísmo y situación de pecado?
  • Los falsos valores (comodidad, consumismo, egolatría, superficialidad) ¿nos invaden y hasta atemorizan delante de opciones más profundas?
  • ¿Testimoniamos y enseñamos a otros (niños, amistades, miembros de nuestro grupo, etc.) a elegir lo que Dios quiere?

Oratio

Cristo Jesús, fuente de sabiduría eterna y verdadera que ilumina nuestro corazón; no permitas que nos dejemos distraer por todo aquello que nos aleja del reino de la vida, del reino del Padre.

Amén.

Contemplatio

El Salmo 118 propone la que debe ser actitud fundamental del discípulo que sabe escoger: ¡Cuánto amo tu voluntad, Señor…! Asumiendo aquella actitud del que lo vendió todo para tener el verdadero tesoro. La recitación y contemplación realizada en la lectio divina a partir de este Salmo debe de acompañarse de un deseo de conocer mejor la voluntad de Dios y de realizarla en las opciones de todos los días

Actio

  1. Descubrir en el mensaje cristiano preferimos.
  2. Invitar a otros a la conversión, en todos los campos de la vida.
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