Comentario Bíblico: 3 de Marzo de 2019

Octavo Domingo Ordinario

Ciclo “C”

Texto Sagrado:

Eco 27,5-8; Sal 91; 1Cor 15, 54-58;  Lc 6, 39-45

“Por sus frutos los conocerán”.

Invocación inicial

Oh Espíritu Santo, ayuda mi debilidad y enséñame a orar. Sin ti, Espíritu del Padre, no sé qué pedir, ni cómo pedirlo. Pero tú mismo vienes a mi rescate y oras al Padre por mí, con suspiros que ninguna palabra puede expresar. Oh Espíritu de Dios, tú conoces mi corazón: ora en mí como quiere el Padre. Oh Espíritu Santo, ayuda mi debilidad y enséñame a orar.

Amén.

Texto

39 Les hizo también esta comparación: «¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un pozo? 40 El discípulo no es superior al maestro; cuando el discípulo llegue a ser perfecto, será como su maestro. 41 ¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? 42 ¿Cómo puedes decir a tu hermano: «Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo», tú, que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano.

43 No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol malo que dé frutos buenos: 44 cada árbol se reconoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas.

45 El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El malo saca el mal de maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Lucas 6: 39-45

Meditación

El buen cultivo del árbol y el fruto (1ª Lectura).La sabiduría dela vida la adquirimos por la experiencia de observar, pero es a la vez un don y una gracia Dios. Las cosas que observamos nos enseñan, pero sólo si las miramos con “los ojos de Dios”.  De esa sabiduría que es inspiración, hábito y gracia, saca el hombre indicaciones para vivir su vida ante Dios y ante los demás. El que es sabio de todo saca lección: se fija en el que úsala criba que se queda con lo bueno y tira los desperdicios, y se ahí pasa  a pensar en el examen de los defectos del hombre que, en la criba de su conciencia, descubre todo lo bueno, pero descubre también sus pecados y los trata como verdaderos desperdicios. De la prueba del fuego que “sufre” la vasija en el horno del alfarero, pasa el sabio a pensar en la misma mente humana que acrisola y purifica una multitud de experiencias; del fruto como expresión de la buena tierra y del buen cultivo del árbol, pasa el sabio a pensar en la palabra/actividad del hombre que es expresión externa de lo que piensa y lleva por dentro. Para terminar con una sabia advertencia: “no alabes a nadie antes de que razone, porque ésa es la prueba del hombre”(v. 7) “Dime cómo razonas y te diré si has pasado por la prueba de la criba”; “dime cómo sientes, y te diré si has pasado por el horno del alfarero”; “dime cómo hablas, y te diré qué clase de árbol eres” ¡Cómo nos ayuda el encontrarnos en la vida con gente que ha superado estas prueba! La alabanza brota entonces espontánea.

La savia buena y el fruto bueno (Evangelio). Jesús observaba también las cosas y de ahí sacaba enseñanzas: Jesús miró a muchos ciegos, a veces, para curarlos. Curó la ceguera, signo de la oscuridad interior de tantos. Pero, en el texto del Evangelio de hoy se fija en el ciego no para curar; lo hace para enseñar. Piensa en la oscuridad interior, y para que la gente lo entienda mejor parte de una observación muy sencilla: “un ciego no puede guiar a otro ciego, porque los dos caerán en el hoyo” (v. 39). Si alguien que ha perdido la luz de la conciencia guía a otro sin conciencia, los dos caerán en el hoyo del sinsentido. Y, sin dejar de mirar a los ojos, otra observación y otra enseñanza. Más de una vez, en los ojos de Jesús se metería alguna mota, o en los ojos de sus discípulos. Es pequeña, pero ¡cómo molesta! Y, exagerando, para que la lección entre bien, observa Jesús que hay gente que no son “motitas” lo que tiene en su ojo, sino que tienen motas grandes como vigas. Con dureza, a estos los llama “hipócritas”. La razón es clara: no ven su viga, pero al hermano le dicen: “déjame sacarte la mota de tu ojo” (v. 42). Hay que sacar primero la viga del propio ojo, para ver después la mota en el ojo del hermano. Si algo puso nervioso a Jesús fue la hipocresía, los que se quedan sólo en las apariencias. No tolera a quienes quieren dar lecciones sin antes haber cambiado ellos mismos su propio corazón. Y, finalmente recurre a la imagen del árbol y los frutos. Y con el tema de “los frutos”, en conexión con la 1ª Lectura, ofrece el texto evangélico la clave de la Palabra en las lecturas de hoy. Los frutos salen del interior de los árboles; es la savia interior la que los empuja. No son como los frutos postizos que le colgamos al arbolito de navidad. ¡No!  Son la expresión acabada de la riqueza que el árbol lleva por dentro. Y, por eso, son señal de la bondad o la maldad que anida en el corazón: “la boca habla de lo que rebosa el corazón” (v. 45). Los frutos buenos de nuestra vida expresan la buena savia de Dios que se aloja en el corazón.

La plena maduración del fruto (2ª Lectura). Seguimos con la imagen del fruto. La vida se nos acaba. Y nos preguntamos: ¿Es que el fruto se va a secar para siempre? ¿No queda más que arrancar el árbol, para que su lugar lo ocupe otro? Si así fuera, significaría que por muy buenos que hayan sido, los frutos han terminado con la muerte. Pero, el gran anuncio cristiano tiene que ver no con la terminación, sino con la plena maduración: “esto corruptible se viste de incorrupción y esto mortal se viste de inmortalidad” (v. 54). Unos versículos antes, también Pablo había empleado la siembra y los frutos: “se siembra algo corruptible, resucita incorruptible” (v. 42). Esta maduración total del fruto empuja ya todo el proceso de su crecimiento. Es toda la vida del hombre la que, ya desde ahora, está llamada a la plenitud futura. La certeza del futuro da al momento presente la firmeza y la consistencia que, de otra manera, estarían siempre amenazadas. Y a la actividad del hombre, le aporta su mejor plusvalía: “trabajen siempre por el Señor, sin reservas, convencidos de que el Señor no dejará sin recompensa la fatiga de ustedes” (v, 58). ¡Qué inmensa alegría: “nuestra tierra ha dado su fruto, nos bendice el Señor nuestro Dios”! Nuestra vida ha sido bendecida con la savia de la resurrección. No podríamos haber soñado un fruto mejor ni más maduro.

Ecos para la semana

Lunes: En nuestras comunidades y aldeas hay mucha sabiduría. Muchos, sobre todo los ancianos y ancianas, han observado muy bien la naturaleza, han mirado a las personas y han sacado muchas conclusiones que sirven para la vida. Es lo que hacían los sabios de Israel, y lo mismo entre nosotros es “la sabiduría popular”: ¿estamos atentos a esas enseñanzas?, ¿podríamos ahora recordar algunas de las más importantes?, ¿hay algunas que se parecen mucho a la enseñanza de la Palabra de hoy: a los frutos de los árboles?

Martes: Muchas veces nos dejamos llevar por las apariencias, pero lo que vale está en el corazón. Jesús regañó con frecuencia a los fariseos porque cuidaban sólo de las apariencias. En nuestra vida de discípulos misioneros, ¿cómo andamos de hipocresía?, ¿cuidamos mucho nuestra apariencia de buena gente, sin ahondar en el cambio del corazón? Le vamos a pedir mucho a Jesús: “Danos, Señor, un corazón nuevo; derrama en nosotros un Espíritu nuevo”.

Miércoles: “Por sus frutos los conoceréis”. El Señor quiere que demos frutos. Cuando nuestra tierra no da frutos, nos da una gran tristeza…: hemos plantado, la hemos cuidado, pero los frutos no han llegado. Lo mismo le pasa a Dios con nosotros. Leemos una hermosa canción a la viña en Isaías 5, 1-5.7… Intentamos entrar en el corazón de Dios, que dice: “esperaba de ella uvas, pero sólo dio agraces”… “esperaba del pueblo justicia y sólo hubo alaridos”. Nos aplicamos a nosotros este hermoso canto de Dios a la viña. En Isaías está aplicado al pueblo de Israel, nosotros lo aplicamos a cada uno y a nuestra comunidad o aldea.

Jueves: ¿Qué diferencia hay entre los frutos de sus árboles y los frutos del árbol de Navidad? El Señor nos envía para que demos frutos y los demos en abundancia. Lo vamos a ver en Juan, 15, 1-8. La imagen es también de frutos; esta vez los frutos de una viña (Israel era tierra de viñedos), pero ustedes pueden pensar en los frutos de cualquier árbol de la aldea. Ahí nos damos cuenta de que la savia del árbol es la unión con Jesús: “sin mí, nada pueden hacer”… ¿Cómo cuidamos nuestra unión con Jesús? ¿Dedicamos tiempo a la oración? ¿Nos abrimos generosamente a lo que Él quiere de nosotros? ¿Nos importa realmente Jesús?

Viernes: Y, hablando de frutos, no es lo mismo que el fruto se quede verde a que el fruto madure. Sólo el fruto maduro ha hecho su camino. El fruto verde se ha quedado sin llegar ¿Cuándo y a dónde llegan nuestros frutos? Parece que nos caemos del “árbol” que es la vida, cuando nos morimos. Pero, entonces nuestro fruto está todavía verde. Madura realmente cuando se incorpora a la resurrección de Jesús. Esa es nuestra meta. Esa es nuestra esperanza ¿Tenemos esa anchura de horizontes? ¿Asumimos la muerte física con esta enorme esperanza de poder madurar con Jesús resucitado?

Sábado: Nuestra Madre, la Virgen, es ya un “fruto maduro”. De ella confesamos que ha participado plenamente en la resurrección de Jesús (esa es nuestra fe en su Asunción); por eso se convierte para nosotros en causa de gran esperanza. La miramos, hoy, sábado, y le pedimos que comparta con nosotros la alegría de la resurrección, la maduración de nuestro fruto. Los misterios gloriosos del Rosario nos ayudan a comprender por dentro este misterio de maduración.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
Esta entrada fue publicada en Ciclo C, Lectio Divina. Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s