Natividad de Nuestro Señor

Ciclo C

Página Sagrada:

Is 52, 7‐10/Sal 97/Heb 1, 1‐6/Jn 1,1‐18

La Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros

El mensaje gozoso de la Lectio en esta solemnidad es una invitación a contemplar la llegada sorprendente del Señor. En medio de todas las situaciones humanas capaces de sembrar el desaliento y la angustia, la comunidad creyente deberá dirigir una mirada de fe al misterio del Niño que nace de María por obra del Espíritu Santo y descubrir en El no sólo un mensaje de“palabras” sino a la misma Palabra hecha carne (Evangelio). En Jesús, que nace el mensaje y el mensajero se funden en una persona viva: es Dios que visita a su pueblo para liberarlo del temor y de la muerte (primera lectura). Es por ello que ante el pesebre se ha de mantener una actitud de escucha pues el mismo Dios que “habló de muchas formas, habló en pasado”, se ha expresado en esta “palabra” que es una persona viva, su Hijo único (segunda lectura). Alentados por el mensaje de la Palabra misma, ahora debemos contemplarla y al mismo tiempo descubrir su llamado a ser también nosotros “hijos de Dios” en medio del mundo, nacidos no de la sangre ni de la carne, sino por el bautismo a nueva forma de existencia en la gracia y en la verdad, de la justicia y la paz en nuestras relaciones.

1ra. Lectura. Is 52, 7‐10    ¿Escuchas? : Tus centinelas alzan la voz, gritan de gozo: El texto de Isaías corresponde a la sección de su obra llamada Libro de la Consolación (capítulos 40‐55) compuesta para aquellos que regresando del exilio en Babilonia pero que se han adormecido y hecho sordos al mensaje de la salvación, sin duda golpeados por las mismas experiencias de muerte recientemente vividas. El profeta parece lanzar un grito de júbilo destinado a sanar esa sordera.

2da. Lectura: En estos días, nos ha hablado por medio de su Hijo: El inicio de la carta a los Hebreos concentra muy bien la urgencia de la Lectio ha tomar una actitud de atención, escucha y seguimiento de Cristo:

  1. En Jesús se tiene la verdadera relación con Dios, la cual no hay que buscar en otras épocas ni por otros medios, sino mediante su ” Palabra última y verdadera” (VER vv. 1‐2).
  2. No existe un rostro de Dios más verdadero que el que conocemos en Cristo. Cuando se le llama irradiación de su gloria e impronta de su sustancia, se alude a lo “íntimo” lo auténticamente divino que conocemos por Cristo. (VER vv. 3‐.6) .


Evangelio: Jn 1,1‐18    La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros: El Evangelio según San Juan recoge con toda su fuerza el misterio de ese mensaje potente del Dios cercano. De pronto en la historia, su Palabra no es ya un mensaje que solamente se escucha, sino una persona que se contempla nacido entre los hombres. Se trata del famoso “prólogo” del Cuarto Evangelio, el cual contiene la historia de la Palabra, del mensaje y más bien, de la presencia salvadora de Dios Jesucristo:

  1. Cristo‐Palabra, no es solamente un profeta como otros: es Dios verdadero, pues existía desde el principio con Dios (VER v. 1). En su nacimiento, por tanto, Dios visitará al hombre rompiendo toda distancia, en especial, la que ha creado el pecado.
  2. Cristo‐ Palabra ofrece todos los bienes que el hombre puede anhelar: El es la vida misma para todo hombre (VER v. 4).
  3. Cristo ‐Palabra ha sido anunciado y sigue siendo anunciado por testigos como Juan Bautista, hombres y mujeres que no dirigen palabras vacías, sino que “viven” el mensaje que anuncian (VER vv. 6‐8).
  4. Pero Cristo‐Palabra tiene ante sí el destino de todas las “palabras anteriores” con que Dios entró en diálogo con la Humanidad en siglos anteriores:
  • Él viene a un mundo dominado por las tinieblas, es decir; no sólo por palabras, sino por acciones negativas concretas hechas por los hombres concretos que lo rechazarán, como rechazaron a los demás profetas y a sus palabras, como el caso de Juan (VER v.5).
  • Los que le rechazan no son los extraños, sino los propios, los “suyos” (VER v. 11)

5 . De este modo, ante el pesebre humilde que lo contiene, se perfila una opción de parte de todos los hombres: la opción a escuchar la palabra que se contempla hoy, y a no rechazarla, pues en ella se encuentra el mensaje salvador y la última oportunidad para entrar en diálogo verdadero con el Dios al que nadie ha visto, sino mediante su Palabra hecha carne por nosotros (VER v.18).

Cultivemos la semilla de la Palabra:

a. ¿Cuál es nuestra escucha auténtica de Cristo  ‐ Palabra? ¿Celebramos la Navidad con disposición a la obediencia al que ha nacido? ¿o reducimos nuestra celebración a la emotividad ante un niño pequeño?

b. ¿Ponemos en práctica la enseñanza sobre Cristo  ‐  Palabra, Cristo  ‐Luz dejando que el reoriente e ilumine nuestra vida? ¿o tenemos “otras palabras y otra luz” que dominan nuestras decisiones más importantes? ¿Cómo respetamos nuestra carne y la del prójimo, de la cual ha tomado parte el Hijo de Dios?

c. ¿Cómo llevaremos este mensaje, esta Palabra de Cristo, a los ambientes de nuestras sociedad  donde se vive en las tinieblas del pecado (desesperación, ignorancia, violencia)?

d.  ¿Estamos dispuestos a transformar en paz y solidaridad la Palabra que escuchamos y contemplamos en el pesebre?

Acerca de catolicochapin

Soy un hombre, católico, casado y chapín. Una de mis pasiones es la fotografía, y me gusta escribir, leer y hacer chistes. He tratado de ser de esos admirables católicos llenos de caridad en sus debates. Es inútil...soy demasiado sarcástico.
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