Lectio Divina, 16 de Diciembre de 2018

Lectio Divina, 16 de Diciembre de 2018

Tercer Domingo de Adviento
Ciclo “C”
Página Sagrada:

Mi 5, 2‐5ª/Salmo 79/Heb 10, 5‐10/

Lc 1, 39‐45


El Señor ha mirado la humildad de su sierva

Invocación inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.

Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

Texto

39 En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. 40Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.

41 Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, 42 exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! 43 ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? 44 Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. 45 Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».

Lectio

La cercanía del Misterio de la Navidad es ya señalada por este último domingo del Adviento: de hecho, se trata prácticamente contemplar el rostro de pastor y Mesías que viene, poniendo mucha atención a sus rasgos, a sus características, Él es ante todo un prodigio hecho posible por la acción de Dios que sabe hacer surgir con potencia su salvación de lo pequeño e insignificante (1a. lectura); Él se aproxima al mundo en una actitud de obediencia, de una sencillez única: la del hijo de María de Nazaret.

La escena de la visitación de María a Isabel. Esa “visita” humilde en apariencia, ocurrida en una pequeña aldea de las montañas de Judea, no es otra que la visita de la gracia, de la salvación, al mundo que ya la espera y ansía profundamente. Veamos algunos elementos importantes de este pasaje:

  1.  El salto de Juan Bautista en el vientre de la madre (VER vv. 41 Y 44) y la sorpresa de Isabel, que llena del Espíritu distingue al bendito en el vientre de la bendita entre las mujeres, son la sorpresa de la humanidad entera ante el inmenso favor del Dios que rompe toda distancia para salvar desde su santidad la miseria y la pobreza de la condición humana (VER v.44).
  2. Isabel alaba en María una actitud importantísima: la fe en la Palabra del Señor. Portadora en su vientre del Creador del mundo, María ya ha sido “madre” de Cristo en su espíritu, al haber recibido con fe la palabra del ángel (VER Lc 1,38).
  3.  Es esta actitud de fe en la acción de Dios que pasa por lo sencillo, por lo familiar, por lo escondido, como la concepción de un niño, la que es requerida de la comunidad discipular, la cual como María, deberá abrirse a los planes de Dios para el mundo (VER v. 45).
  4. A su vez, María es en esta escena el modelo de acción de gracias, de reconocimiento, y por lo mismo, de mayor disponibilidad. Ella como Abraham, comienza en su aceptación del plan de Dios, un camino imposible, más allá de la lógica de lo humano (VER Gen. 12ss) (VER vv. 46‐48).

María es hoy el ejemplo más grande de fe en Adviento, la indicación de cómo debe vivirse la llegada del Señor: acogiendo la Palabra, como ella ha hecho, para que muchas cosas grandes sucedan allí donde los recursos humanos parecen haber llegado al límite.

Meditatio

a. ¿Hemos sido escuchas atentos de la Palabra en este tiempo? ¿O diversas distracciones nos han hecho olvidar lo más importante, lo que verdaderamente nos ha debido orientar en este tiempo?

b.  ¿Hasta dónde esa Palabra nos ha transformado, preparándonos a recibir al Señor no según nuestros criterios, sino en la humildad de la carne que lo oculta, en su pobreza y sencillez?

c. ¿Valoramos aquellos medios por los que Dios va actuando su salvación a través de los que conocemos? (la vida familiar de cada día; la vida humana misma amenazada por un mundo de egoísmo y confusión en lo verdaderamente humano).

Oratio

Salmo 27

El Señor es mi luz, ¿a quién temeré?

Yahvé es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
Yahvé, el refugio de mi vida,
¿ante quién temblaré?
Cuando me asaltan los malhechores
ávidos de mi carne,
ellos, adversarios y enemigos,
tropiezan y sucumben.
Aunque acampe un ejército contra mí,
mi corazón no teme;
aunque estalle una guerra contra mí,
sigo confiando.
Una cosa pido a Yahvé,
es lo que ando buscando:
morar en la Casa de Yahvé
todos los días de mi vida,
admirar la belleza de Yahvé
contemplando su templo.
Me dará cobijo en su cabaña
el día de la desgracia;
me ocultará en lo oculto de su tienda,
me encumbrará en una roca.
Entonces levantará mi cabeza
ante el enemigo que me hostiga;
y yo ofreceré en su tienda
sacrificios de victoria.
Cantaré, tocaré para Yahvé.
Escucha, Yahvé, el clamor de mi voz,
¡ten piedad de mí, respóndeme!
Digo para mis adentros:
«Busca su rostro».
Sí, Yahvé, tu rostro busco:
no meocultes tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio.
No me abandones, no me dejes,
Dios de mi salvación.
Si mi padre y mi madre me abandonan,
Yahvé me acogerá.
Señálame, Yahvé, tu camino,
guíame por senda llana,
pues tengo enemigos.
No me entregues al ardor de mis rivales,
pues se alzan contra mí testigos falsos,
testigos violentos además.
Creo que gozaré
de la bondad de Yahvé
en el país de la vida.
Espera en Yahvé, sé fuerte,
ten ánimo, espera en Yahvé.
sacrificios de victoria.
Cantaré, tocaré para Yahvé.
Escucha, Yahvé, el clamor de mi voz,
¡ten piedad de mí, respóndeme!
Digo para mis adentros:
«Busca su rostro».
Sí, Yahvé, tu rostro busco:
no meocultes tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio.
No me abandones, no me dejes,
Dios de mi salvación.
Si mi padre y mi madre me abandonan,
Yahvé me acogerá.
Señálame, Yahvé, tu camino,
guíame por senda llana,
pues tengo enemigos.
No me entregues al ardor de mis rivales,
pues se alzan contra mí testigos falsos,
testigos violentos además.
Creo que gozaré
de la bondad de Yahvé
en el país de la vida.
Espera en Yahvé, sé fuerte,
ten ánimo, espera en Yahvé.

Contemplatio

Me traslado a esta escena, y me pongo “dentro” del corazón de María.

Actio

Evaluó cómo he vivido mi preparación al Adviento, y me preparo para una Navidad sobria y llena del amor del Señor.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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