Lectio Divina, 9 de Septiembre de 2018

Lectio Divina, 9 de Septiembre de 2018

Vigésimo Tercer Domingo Ordinario

Ciclo “B”

Página Sagrada:

Is 35, 4-6 * Salmo 145 * Stg 2, 1-5 * Mc 7, 31-37

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“Hace oír a los sordos y hablar a los mudos”

Invocación inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.

Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Tí, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

Texto

31 Cuando Jesús volvía de al región de Tiro, pasó por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Decápolis. 32 Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos. 33 Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua.

34 Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y dijo: «Efatá», que significa: «Abrete». 35 Y enseguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente. 36 Jesús les mandó insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban 37 y, en el colmo de la admiración, decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

Lectio

La narración del Evangelio según San Marcos tiene la finalidad de señalar el momento presente en que llega en Cristo la salvación. A través de la curación – liberación del sordomudo se tiene “una fuerte puntada” en el tejido de relatos del Evangelio que posee otros milagros, como el del ciego de Betsaida (VER Mc.8, 22-26) con la finalidad de abrir a la fe en Cristo. Varios elementos interesa notar en la escena:

a. Jesús es presentado como cumplimiento de la famosa profecía de Isaías (Cf. 1a. lectura) conocida sin duda por sus contemporáneos.

b. Jesús actúa a través de la palabra, cuando a la par de los signos de tocar los oídos y la lengua de aquel hombre, pronuncia la solemne Effeta (“¡Ábrete!”) que la Iglesia recordará actualmente en el sacramento del bautismo.

c. Jesús es de pronto aclamado, casi reconocido por las gentes que relacionan su milagro con la profecía de Isaías (VER v. 36).

d. Jesús, sin embargo, ha pedido callar el hecho, en una actitud desconcertante, pero ordenaba a dos cosas:

– Invitar a los creyentes a ir más allá del signo, y entrar en comunión no con lo maravilloso sino con Aquel que es fuente de vida.

– Evitar un apresuramiento superficial que haga del Señor uno que hace milagros físicos, o quizás uno a la medida de los mesianismos deseados, perdiéndose con ello el verdadero rostro del Dios que compromete las existencias todas y no la sola capacidad de asombro y entusiasmo pasajeros.

e. Es sin duda el Evangelio de Marcos el que sin negar el gozo del paso del Señor por la vida humana, invitará a descubrirlo y a unirse a Él sobre todo cuando no haga milagros, cuando esté en la cruz… Allí su potencia no es otra que la del amor que se entrega, la de la vida que se da. Ciertamente, antes hizo oír a los sordos y hablar a los mudos, pero en aquella hora hará hablar a un hombre (el centurión de Mc. 15,39) para hacer la confesión – alabanza más perfecta: “Verdaderamente, este es Hijo de Dios… ” .

Meditatio

  • Nuestra fe ¿tiene presente lo que el Señor ha hecho y puede hacer con las limitaciones de nuestra existencia? ¿O testimoniamos con las palabras y acciones más el desánimo que la esperanza?
  • ¿Qué acciones concretas testimonian el empeño personal o grupal por hacer posible el paso de Dios por la vida de los que sufren?

Oratio

Tú Señor, eres el más benigno, justo y compasivo; Tú has sido bueno con nosotros, has arrancado nuestros ojos de las lágrimas, has apartado nuestra vida de la muerte. ¡Padre de la vida, que nos sanas en tu hijo Jesucristo! permítenos imitar tu amor. Amén

Contemplatio

El Salmo 114 invita a contemplar y escuchar espiritualmente la voz del pobre que en diálogo consigo mismo, sabe encontrar esperanza en el paso misericordioso del Dios que no olvida su situación. En efecto, Dios en Cristo se ha revelado como el que liberta a los cautivos, abre los ojos al ciego, endereza a los que van a caer.

Actio

  1. Imitar el cuidado de Dios sobre la vida disminuida por la violencia, la marginación, la orfandad, la miseria urbana, la ignorancia..
  2. Restaurar nuestras relaciones comunitarias para purificarlas de toda acepción de personas y reencontrar en ello el sentido del ser cristiano en el mundo.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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