Lectio Divina, 29 de julio de 2018

Lectio Divina, 29 de julio de 2018

Ciclo “B”

Décimo Séptimo Domingo Ordinario

Ciclo “B”

Página Sagrada:

2Re 4, 42‐44 * Salmo 144 * Ef 4, 1‐6 * Jn 6, 1‐15

Peces

“Todos se saciaron y aún sobró”

Invocación inicial

Padre nuestro que estás en los cielos
y nos has entregado a tu Hijo predilecto,
envíanos tu Espíritu,
para que podamos comer y gustar lo que nos das.
Danos hoy el pan cotidiano del cuerpo y del espíritu
y haz que susciten en nosotros el hambre y la sed
de Ti, de tu palabra y de tu banquete,
en el que nos saciarás de tu presencia,
de tu amor y de tu shalom (paz),
en la alegría de los hermanos que nos das hoy,
para que compartamos con ellos el pan material y espiritual. Amen.

Texto

1 Después de esto, Jesús atravesó el mar de Galilea, llamado Tiberíades. 2 Lo seguía una gran multitud, al ver los signos que hacía curando a los enfermos.

3 Jesús subió a la montaña y se sentó allí con sus discípulos. 4 Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos. 5 Al levantar los ojos, Jesús vio que una gran multitud acudía a él y dijo a Felipe: «¿Dónde compraremos pan para darles de comer?». 6 El decía esto para ponerlo a prueba, porque sabía bien lo que iba a hacer.

7 Felipe le respondió: «Doscientos denarios no bastarían para que cada uno pudiera comer un pedazo de pan». 8 Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: 9 «Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos pescados, pero ¿qué es esto para tanta gente?».

10 Jesús le respondió: «Háganlos sentar». Había mucho pasto en ese lugar. Todos se sentaron y eran uno cinco mil hombres.

11 Jesús tomó los panes, dio gracias y los distribuyó a los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, dándoles todo lo que quisieron. 12 Cuando todos quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: «Recojan los pedazos que sobran, para que no se pierda nada». 13 Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada. 14 Al ver el signo que Jesús acababa de hacer, la gente decía: «Este es, verdaderamente, el Profeta que debe venir al mundo». 15 Jesús, sabiendo que querían apoderarse de él para hacerlo rey, se retiró otra vez solo a la montaña.

Lectio

El leccionario opera un cambio en la página evangélica durante este ciclo B: se inicia la presentación del capítulo 6 de Juan, el famoso Discurso Eucarístico. Son dos elementos a tener en cuenta: Cristo, en su identidad de Pan de Vida y la Iglesia, como comunidad fe que se nutre de ese Pan.

Todos se saciaron y aún sobró: En modo paralelo, San Juan presenta la multiplicación de los panes como el signo más grande de la llegada del cuidado de Dios al mundo. Diversos elementos son notorios en este relato:

a. También acá, ante una grave necesidad humana, predomina por un momento el desconsuelo y aquella lógica que no ve más allá de sus propias posibilidades (VER vv. 5b).

b. La respuesta humana no se hace esperar, en este caso por medio de dos voces: La de Felipe que plantea lo imposible y la de Andrés que es incapaz de penetrar en el misterio de su Maestro.

c. Ante el cuadro de impotencia (los discípulos desprovistos y la gente con pocos medios) interviene la potencia del que es capaz no sólo de saciar el hambre inmediata, sino de darse a sí mismo como alimento verdadero y eficaz.

d. De inmediato, sin embargo ocurre el malentendido y acude el utilitarismo de la necesidad humana: “Querían hacerlo rey” (VER v.15). Pero el milagro de Jesús era solo un “signo” e invitación a la comunidad.

Meditatio

  • ¿Hasta dónde imitamos la cercanía y generosidad de Dios ante el hambre humana que nos rodea?
  • Como comunidad de fe ¿Damos testimonio de una vida renovada en las relaciones humanas, en la manera de actuar en el mundo (unidad, solidaridad)?
  • ¿Cómo proyectamos, en fin, nuestra relación con el alimento verdadero en la vida familiar, social, nacional? ¿Derivando de ese Pan las fuerzas para testimoniar a Cristo en el mundo?

Oratio

Tú, padre bondadoso no cesas de enriquecernos con tus dones. Tú eres la fuente de la vida, y la otorgas a todos tus hijos en el pan cotidiano que nos fortalece. Nútrenos siempre con el pan del cielo y con la palabra hecha carne. Amén

Contemplatio

Proclamar el Salmo 144 que es, la base de la contemplación y confesión de las bondades divinas. La justicia y la misericordia del Señor le hacen digno de alabanza, y su generosidad indiscriminada son un ejemplo de conducta para sus fieles.

Actio

  1. Participar del banquete del Pan de vida que es, la Eucaristía.
  2. Fortificar nuestra relación solidaria con aquellos cuya hambre física no puede esperar, y mediante nuestra cercanía aproximar a sus vidas la luz del Evangelio que socorre toda necesidad material y espiritual.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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