Lectio Divina, 17 de Junio de 2018

Lectio Divina, 17 de Junio de 2018

Décimo primer domingo del tiempo ordinario

Ciclo “B”

Página Sagrada:

Ez 17, 22-24 • Salmo 91 • 2Co 5, 6-10 • Mc 4, 26-34

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“Si tuvieran fe como una semilla de mostaza”

Invocación inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu para que nos ayude a leer la Escritura con la misma mirada con la que tú se la leíste a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos estremecedores de tu condena y muerte. De este modo, la cruz que parecía ser el fin de toda esperanza, se mostró a ellos como origen de vida y de resurrección.

Haz en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Que tu Palabra nos oriente para que también nosotros, como los dos discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y dar testimonio a los demás de que tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a tí, Jesús, hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado al Espíritu.

Amén.

Texto

26 Y decía: «El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: 27 sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo.

28 La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. 29 Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha».

30 También decía: «¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo?

31 Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, 32 pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra».

33 Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender. 34 No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.

Lectio

Retomando el curso de su mensaje en el ciclo B, la Página Sagrada continúa presentando a la comunidad eclesial de discípulos y testigos del Señor el tema del Reino de Dios y su desarrollo misterioso, más allá de los cálculos y de las fuerzas humanas. Ese Reino es comparado abundantemente en este domingo con figuras vegetales: tanto con aquel plantío que Dios colocará y hará crecer portentosamente (1ª lectura de Ezequiel), como con la semilla de crecimiento prodigioso, que se hace árbol grande (Evangelio). Por su parte, la 2ª lectura continúa la presentación de la Segunda Carta a los Corintios, con este mensaje no lejano al misterio de la vida cristiana: en este caso, una invitación a dirigir la mirada al futuro donde se aclarará el sentido de nuestro peregrinar y luchar por la construcción del Reino de Dios desde ya.

a. El Señor ensalza a los árboles humildes. En el pensamiento del Antiguo Testamento, el Reino de Dios estaba concretizado en el mismo pueblo de Israel: su crecimiento, su progreso y esplendor, o tal vez su desgracia y ruina significaban el progreso o ruina del mismo Reino. Es por ello que Ezequiel, que escribe para los deportados en Babilonia, luego de la tragedia del s. VI a.C. presenta hoy la restauración del Reino de Dios mediante la restauración del Reino de Dios mediante la restauración de Israel. Dios está por obrar algo prodigioso y nunca antes visto:

  1. Él transportará y plantará el resto de los exiliados de nuevo al Monte Sión, haciendo crecer la comunidad como un árbol grandioso. Más allá de lo que el pueblo puede esperar, el poder de Dios se manifiesta en el retorno y en el progreso de Israel en su tierra recobrada.
  2. Dios convertirá la comunidad castigada en “árbol frondoso” de fruto abundante y morada de aves del cielo: Israel tiene un futuro que no se cierra sobre sí mismo, sino que ha de realizar la misión de Abraham: “ser bendición para las naciones de la tierra” (cfr. Gn 12,3).
  3. El mismo Señor será conocido y glorificado por lo que obrará en la comunidad reunida desde el exilio: la suerte de Israel se orienta a una gloria que no le pertenece: es Dios el último objeto del conocimiento y de la alabanza de las naciones que hasta ahora sólo han visto la ruina de la nación consagrada.
  4. La fórmula de juramento que cierra el texto deja ver el empeño serio y personal con que Dios se prepara a instaurar su Reino en el mundo… Israel cuenta con el poder del creador del universo y señor de todos los pueblos.

b. En destierro o en patria, nos esforzamos por agradarlo. La tonalidad bastante emotiva e igualmente seria de toda la Segunda Carta a los Corintios está recogida hoy en la sección del capítulo 5 donde el apóstol Pablo plantea desde su propia experiencia de fe lo que es el misterioso camino del cristiano en el mundo, camino que se ve marcado por ciertas características:

  1. Hay que avanzar movidos por la esperanza más que por las certezas y las constataciones claras de lo que se está haciendo o logrando por el Reino de Dios. Pablo mismo ha hecho experiencia de un misterio que “ha logrado dar frutos” pero que termina mostrando resultados contrarios a él como apóstol: en el momento en que escribe esta carta debe prácticamente defenderse de los cristianos mismos, incomprensivos de su forma de hacer apostolado.
  2. La relación del cristiano con el Señor pasa a través del continuo esfuerzo por agradarle, viviendo como al Señor le agrada: de una manera nueva, tan diferente de los criterios del mundo que ignora a Dios.

c. La semilla más pequeña superará a todas en altura. El texto del Evangelio contiene dos comparaciones vegetales que llegan a dibujar felizmente el destino del Reino en el Nuevo Testamento: teniendo su centro en la Iglesia de Cristo, dicho Reino crece misteriosamente según el designio del Maestro:

  1. La primera parábola se refiere a la fuerza que en sí mismo tiene el Reino. La semilla “crece por sí sola”, es decir, en un contraste: mientras el dueño del terreno duerme, o bien si vigila, aquella semilla –figura de la gracia poderosa de Dios– continúa su desarrollo. Se trata igualmente de un proceso cuyo camino secreto sólo Dios lo conoce: la hierba, la espiga, el trigo abundante. En síntesis: el control humano sobre el plan de Dios (para su Reino) queda atrás, pues se trata de un misterio que el hombre debe adorar antes que pretender dominar.
  2. La segunda parábola se refiere a la maravillosa potencia de lo pequeño y despreciable del Reino capaz de convertirse en manifestación de la gloria de Dios. La semilla del grano de mostaza (la más pequeña entre las comunes de la hortaliza) es figura de aquel “brote arrancado del árbol grande y sembrado por Dios en Sión” del que hablaba Ezequiel en la 1ª lectura: acá también destaca el tema del contraste del inicio con el esplendor del final de la obra de Dios en la historia… una figura de lo que debe de tener en cuenta la comunidad de fe en su propio crecimiento confiado en Dios.

En ambos casos, se trata de estimular la reflexión de la comunidad creyente sobre su mismo destino: ella debe de pasar del temor a la confianza, pero también de autosuficiencia a la adoración del que tiene en su mano poderosa el destino de todos y cada uno en su Reino.

Meditatio

  • ¿Hasta qué punto cultivamos la humildad en lo que consideramos el trabajo por el Reino de Dios?¿Entra en conflicto nuestro hacer con lo que Dios tiene dispuesto más allá de nuestras fuerzas?
  • Nuestros proyectos ¿están suficientemente alentados por la esperanza o dependen de nuestra “autosuficiencia” en lograr lo que nos proponemos?
  • ¿Cuánto enriquecemos o empobrecemos la vida comunitaria con nuestro querer conquistar el Reino cuando éste es más bien un don que depende de la gracia de Dios?
  • ¿Participamos del espíritu del mundo, capaz de la frustración, cuando nos parece que el esfuerzo personal o eclesial ha sido vano? ¿Nuestra mirada de fe sobre la historia que Dios dirige es intensa?

Oratio

Señor Jesús, te damos gracias por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir cuanto tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros, como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar sino practicar la Palabra.

 Contemplatio

Leemos y contemplamos el Salmo 91.

Actio

Realizamos un acto de amor con alguno de nuestros enemigos.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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