Lectio Divina, 10 de Junio de 2018

Lectio Divina, 10 de Junio de 2018

Décimo domingo del tiempo ordinario

Ciclo “B”

Página Sagrada:

Gn 3, 9‐15 • Salmo 129 • 2Co 4,13 ‐ 5,1 • Mc 3, 20‐35

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“El que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca”

Invocación inicial

Dios amable y amoroso,
gobernante de todas las cosas en el cielo y en la tierra,
escucha favorablemente la oración de Tu pueblo
y concédenos tu paz en nuestros días.
Te lo pedimos por nuestro Señor Jesucristo, Tu Hijo,
quien vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
Un Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Texto

20 Jesús regresó a la casa, y de nuevo se juntó tanta gente que ni siquiera podían comer. 21 Cuando sus parientes se enteraron, salieron para llevárselo, porque decían: «Es un exaltado».  22 Los escribas que habían venido de Jerusalén decían: «Está poseído por Belzebul y expulsa a los demonios por el poder del Príncipe de los Demonios». 23 Jesús los llamó y por medio de comparaciones les explicó: «¿Cómo Satanás va a expulsar a Satanás? 24 Un reino donde hay luchas internas no puede subsistir, 25 Y una familia dividida tampoco puede subsistir. 26 Por lo tanto, si Satanás se dividió, levantándose contra sí mismo, ya no puede subsistir, sino que ha llega a su fin. 27 Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa.

28 Les aseguro que todo será perdonado a los hombres: todos los pecados y cualquier blasfemia que profieran. 29 Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón jamás: es culpable de pecado para siempre». 30 Jesús dijo esto porque ellos decían: «Está poseído por un espíritu impuro». 31 Entonces llegaron su madre y sus hermanos y, quedándose afuera, lo mandaron llamar. 32 La multitud estaba sentada alrededor de Jesús, y le dijeron: «Tu madre y tus hermanos te buscan ahí fuera». 33 El les respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?». 34 Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de él, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. 35 Porque el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre».

 

Lectio

El misterio de la libertad para aceptar o rechazar el plan de Dios viene hoy profundamente propuesto por la página sagrada en la escena clave de la “caída de los primeros padres”: a la opción contraria a la vida seguirá en consecuencia un destino marcado con el sufrimiento y la muerte (1ª. Lectura). En la plenitud de los tiempos, la misma decisión libre excluirá de la posible salvación a los adversarios de Jesús de Nazaret, el Mesías rechazado… aquellos que sin embargo, aceptando el plan de Dios en su destino y en su historia escuchan al Hijo de Dios, harán parte de su familia nueva: donde la fraternidad y la filiación vienen de la imitación de Jesucristo (Evangelio). La auto-presentación como hombre de fe realista ante las propias limitaciones completa este domingo la “defensa” paulina, referida en todo momento al misterio del Crucificado, en quien San Pablo sigue poniendo su esperanza (2ª. Lectura).

Decían: “Este actúa por el poder de Beelzebu”. En esta nueva escena de controversia entre Jesús y sus adversarios, prácticamente se contienen los mismos personajes y situaciones que en la página fundamental de Génesis 3:

Ante la presencia del Reino que se ha hecho cercano en Cristo (Véase Mc 1,14) la humanidad reacciona de muy diversas formas:

  1. a) Con escepticismo y con “lógica a la medida del mundo”: los parientes físicos del Señor (Véase v.20)
  2. b) Con renovada cerrazón y violencia, e incluso con razonamientos que bloquean el reconocimiento de la acción de Dios aquí y ahora: los escribas (Véase v.22)
  3. c) Con apertura y disponibilidad para entrar al Reino que se ofrece en Jesús: la muchedumbre que le escucha atenta y que constituirá una “nueva familia” vinculada por la imitación de Cristo, modelo de “filiación perfecta en la obediencia al plan de Dios” y por lo tanto Hombre Nuevo a diferencia de Adán (Véase 31-35)

Todas estas clases de respuesta a Dios presente en Cristo perfilan el drama constante en el que se juega el destino de vida o muerte para el hombre. En un análisis más profundo y desde otra perspectiva, acá se repite la conquista o la pérdida de la libertad verdadera como en la escena del Génesis:

  1. a) El grupo de la familia de Jesús se mueve por temor ante las acciones provocativas y comprometedoras de su pariente. Buscan “declarar la enfermedad” ocultando más bien la vergüenza que les hace prisioneros de la situación social (Véase vv. 20-21)
  2. b) El grupo fariseo encarna la oposición total y satánica: aquella que comente “con el único pecado que no será perdonado”, contra el Espíritu Santo que actúa en la potencia del Cristo (cfr. Mt 12,24ss y acá v.29) (Véase vv. 22-30). Ante ellos sin embargo, Jesús también presenta un argumento, una razón ilustrativa (el doble ejemplo del reino dividido y de la casa tomada por asalto; (Véase vv. 24- 28). Más que una defensa, su intención es liberar a este grupo, prisionero de sus intereses y temores.
  3. c) Una actitud que manifiesta la libertad verdaderamente deseada caracteriza al tercer grupo que inicia con el primer paso de la escucha una nueva relación de vida con Dios a través de su Cristo
    (Véase vv. 31-35)

Meditatio

  • ¿Hasta qué punto testimoniamos el ser cristianos en un mundo que hace de menos e inclusive se opone al Evangelio y sus consecuencias de vida personal, familiar y social?
  • ¿Tenemos también nosotros argumentos con los cuales retirar el mensaje cristiano de la escena de la vida cotidiana? ¿Hasta dónde somos libres y coherentes?
  • ¿Podemos identificar la voz de Cristo como seguidores suyos, como “ovejas que reconocen su voz (cfr.10,4ss)? ¿O la distorsión que el mal hace de la obra del Evangelio termina por hacernos dudar “en nombre de quien actúa la Iglesia, Cuerpo de Cristo en el mundo?

Oratio

Oh Señor, Tú nos has buscado y conocido.

Sabes cuándo nos sentamos y cuando nos levantamos; Tú disciernes nuestros pensamientos desde lejos.

Pruébanos y conoce nuestros pensamientos.

Ve si hay alguna maldad en nosotros, y guíanos por caminos de eternidad.

Amén. (del Salmo 139)

Contemplatio

Escucho a Dios para conocer su voluntad.

Actio

Oremos ante la Sagrada Familia por un mundo que se ve afectado por antivalores que dominan la sociedad.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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