Lectio Divina, 8 de Abril de 2018

Lectio Divina, 8 de Abril de 2018

Segundo Domingo de Pascua

Ciclo “B”

Página Sagrada:

Hch 4, 32-35 * Salmo 117 * 1Jn 5, 1-6 * Jn 20, 19-31

Creencia

Jesús se apareció en medio de ellos”

Invocación inicial

¡Oh Padre!, que en el día del Señor reúnes a todo tu pueblo para celebrar a Aquél que es el Primero y el Último, el Viviente que ha vencido la muerte; danos la fuerza de tu Espíritu, para que, rotos los vínculos del mal, abandonados nuestros miedos y nuestras indecisiones, te rindamos el libre servicio de nuestra obediencia y de nuestro amor, para reinar con Cristo en la gloria.

Texto

19 Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!». 20 Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. 21 Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes»

22 Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo. 23 Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan».

24 Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. 25 Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!». El les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré».

26 Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!». 27 Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe». 28 Tomas respondió: «¡Señor mío y Dios mío!.

29 Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!».

30 Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro. 31 Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.

Lectio

La lectio divina vuelve a encontrar hoy el tema de la presencia del Resucitado en la celebración dominical, momento en el cual se nutre la fe, se acrecienta la caridad y se ilumina la esperanza de los cristianos en torno a la “persona viva” del Señor, y no en relación a un mensaje teórico o a un recuerdo nostálgico. Hoy Jesús se aparece “el primer día de la semana”, el mismo de su resurrección, y completa la transformación de aquellos hombres:

a. Es de notar que las apariciones ocurren el primer día de la semana (VER vv. 19 y 26); se trata del “domingo” cristiano como ambiente en el cual se entra en contacto con el Señor a través de su Palabra y presencia Eucarística. El Señor encuentra “aún en su presencia de resucitado” la incredulidad, de la cual Tomás es el símbolo clásico, pero que vuelve a darse en cierta medida en todo discípulo, de la misma manera como “todo aquel que crea sin ver, alcanzará la bienaventuranza” (VER v. 29).

b. El Resucitado dona la paz (VER v. 26b) que lleva a su cumplimiento la preparación de aquellos hombres a la misión de anuncio del Evangelio. Aquella paz que Jesús dona sanará la crisis de fe de todos los “Tomás” de la historia de la Iglesia. Sin ella no es posible llegar a la auténtica confesión de fe, como la que hace el discípulo (VER v.28): “Señor mío y Dios mío”.

c. La fe que es declarada bendita es aquella que “se fía de la Palabra de la Iglesia” y de sus testigos (VER 24-25), es decir, la que se abre a algo “objetivo”, más allá de las experiencias que se le quisieran exigir a Dios para devolverle nuestra fe. Es porque se cree y porque se está en relación de fe con Jesús, que él deposita el ministerio de la paz en el grupo de sus discípulos. Ellos, una vez alentados en su fe, deberán reconciliar a los hombres con Dios perdonando los pecados (VER vv. 22-23).

d. Finalmente, queda exaltado el signo de la Escritura: aquella que recibe también la fe del creyente, quien tiene por su medio un contacto con el Cristo Resucitado y presente en la Iglesia.

Meditatio

  • ¿Qué significa en verdad nuestro creer en el Resucitado? ¿Acaso un acto necesitado de pruebas a la medida de nuestros deseos, como en el caso de Tomás?
  • ¿Podemos encontrarle en la Palabra, la Eucaristía y el hermano como cabalmente Él quiere ser encontrado? ¿O nuestra imagen de Cristo es de una “experiencia interior”, manejable por nuestros sentidos?
  • Nuestra comunidad ¿es una imagen del nuevo orden de vida que el Evangelio propone? ¿O somos como cualquier grupo humano, manejados por el egoísmo, el afán de acumulación material, la falta de solidaridad?

Oratio

Vuelto a la vida para darnos vida, tú estas presente entre nosotros, ¡oh Cristo resucitado que nos das la paz! Como el discípulo de poca fe, también nosotros necesitamos tu cercanía: para sentirte vivo en nuestro hermano, para ser eco de tu paz y perdón en el mundo. Muéstranos pues, tus manos y tu costado, en el sacramento del pan de vida, en la palabra que nos salva, en quien sufre los dolores de la pasión.

Contemplatio

El Salmo 117 expresa de nuevo la fe de la comunidad que contempla con ojos de fe la presencia de su Señor en todos aquellos signos del Resucitado: su victoria sobre la muerte, el ser rescatado por el Padre de la muerte, el ser ahora piedra angular del edificio de la Iglesia.

Actio

  1. Vivir la fe común, que se basa en el testimonio heredado de los apóstoles.
  2. Señalar y señalarnos la presencia del Resucitado en el hermano que sufre.
  3. Mantener una actitud de esperanza en “su presencia” que aliente a otros a seguir creyendo y esperando.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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