Lectio Divina, 27 de Marzo de 2018

Lectio Divina, 27 de Marzo de 2018

Martes Santo

Ciclo “B”

Página Sagrada:

Is 49, 1‐6/Sal 70/Jn 13, 21‐33.36‐38

Martes Santo

Uno de ustedes me entregará

Invocación inicial

Dios todopoderoso y eterno, concédenos participar tan vivamente en las celebraciones de la pasión del Señor, que alcancemos tu perdón. Por nuestro Señor.

Texto

21 Después de decir esto, Jesús se estremeció y manifestó claramente: «Les aseguro que uno de ustedes me entregará:.22 Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería.

23 Uno de ellos –el discípulo al que Jesús amaba– estaba reclinado muy cerca de Jesús. 24 Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: «Pregúntale a quién se refiere». 25 El se reclinó sobre Jesús y le preguntó: «Señor, ¿quién es?».

26 Jesús le respondió: «Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato». Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. 27 En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: «Realiza pronto lo que tienes que hacer».28 Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto. 29 Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: «Compra lo que hace falta para la fiesta», o bien que le mandaba dar algo a los pobres. 30 Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche.

31 Después que Judas salió, Jesús dijo: «Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él. 32 Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto. 33 Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: «A donde yo voy, ustedes no pueden venir».

36 Simón Pedro le dijo: «Señor, ¿a dónde vas?». Jesús le respondió: «Adonde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás». 37 Pedro le preguntó: «¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti». 38 Jesús le respondió: «¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces».

Lectio

A la par de la figura del Siervo de Yahvéh que continúa perfilándose estos días como alguien destinado al cumplimiento de la voluntad del Padre (1ª. lectura) vuelve a insistirse hoy en la figura del anti‐discípulo, Judas, cuya acción ha quedado en la memoria de la Iglesia a través de los siglos, incluso como un lamento‐denuncia del mismo Señor: Uno de ustedes me entregará. La lectio divina se realiza en estos días impregnada de la dramática pero realista posibilidad de traicionar de muchas formas que nos ha llamado.

En el cumplimiento de su misión salvadora, Jesús no puede menos que denunciar la traición discipular que dará inicio, sin embargo, al momento de su glorificación (cfr Jn 12, 4). En el escenario de la Cena, Él pronuncia un discurso donde pueden notarse ciertos elementos:

  • Jesús conoce el interior del hombre (VER Jn 2, 24) y anticipa la decisión errada nada menos que de un discípulo suyo. Lo que Jesús sabe de Judas lo enuncia como algo importante, puesto que la traición es parte de la historia de la comunidad de los discípulos, parte de la historia de la Iglesia que él ha constituido en el mundo de los hombres. En verdad, la traición de Judas simboliza una actitud de todos los que le seguirán a través de los siglos. Por ello, aunque cause consternación a los que le escuchan (VER v. 22) el Maestro debe prevenirles de lo que es una posibilidad constante en el camino del seguimiento.
  • Jesús comienza su hora de glorificación por este extraño camino (VER vv. 31‐32). Ahora se manifestará claramente que a Él, Cordero de Dios, “nadie lo ha tomado y sacrificado por la fuerza”, sino que Él mismo ha asumido el entregar su vida: su gloria está en la medida de su decisión libre de obedecer al Padre: “Nadie me quita la vida, yo la doy voluntariamente…por eso me ama mi Padre” (cfr. Jn 10, 17).
  • Jesús y Judas conjugan dos destinos opuestos: mientras que para Cristo la vía del dolor será el camino que lo lleve a la luz de la gloria, Judas entra en el mundo de las sombras que le produce a todo hombre tomar decisiones contra el Reino de Dios (cfr Jn 3, 20ss). De hecho, si bien ha sido discípulo por cierto tiempo de “seguimiento de Cristo‐ Luz del mundo” (cfr Jn 8, 12‐14) pertenece al mundo de las tinieblas que siempre dominaron su corazón. Ahora regresa a esas tinieblas al decidirse a la traición: “Cuando salió, era de noche” (VER v. 32b)

Meditatio

  • Nuestro discipulado ¿es constante y fiel, reflejo de una vida a la luz de Cristo?. O ¿por momentos lo traicionamos, dominados por las tinieblas que aún hacen parte de nuestra existencia?
  • Nuestra fidelidad a Él ¿es también fidelidad hacia lo que Él desea que vivamos: el camino de la conversión de nuestros pecados?
  • ¿Cuánto riesgo corremos constantemente de traicionarle de una vez por todas al no abandonar y más bien cultivar el pecado en nuestras vidas?
  • ¿Volvemos en ocasiones “a la noche” interna en la cual no existe su presencia?

Oratio

Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza

y mi confianza, Señor, desde mi juventud.

En el vientre materno ya me apoyaba en ti,

en el seno tú me sostenías. (Sal 70)

Contemplatio

“Cuando sientas que ya no sirves para nada, todavía puedes ser santo.” (San Agustín)

Actio

Pido la gracia de la perseverancia hasta el final de mi vida.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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