Lectio Divina, 12 de diciembre de 2017

Lectio Divina, 12 de diciembre de 2017

Nuestra Señora de Guadalupe

Ciclo “B”

Página Sagrada:

Si 24, 23-31 * Salmo 66 * Ga 4, 4-7 * Lc 1, 39-48

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“Dichosa tú, porque has creído”

Invocación inicial

Señor y Dios nuestro, que has manifestado tu salvación hasta los confines de la tierra; concédenos esperar con alegría la gloria del nacimiento de tu Hijo. Que vive y reina contigo.

Amén.

Texto

39 En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. 40 Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41 Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, 42 exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! 43 ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? 44 Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. 45 Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».

46 María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, 47 y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, 48 porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz.

Lectio

Conocemos la maravillosa historia de las apariciones de la Virgen María a San Juan Diego, apenas al comienzo de la Evangelización de América Latina: ellas ocurrieron durante tres días, del 9 al 12 de diciembre del año 1531. La aparición de la Madre de Dios y Madre nuestra con el rostro de una muchacha morena mestiza de muestra que el deseo de Dios se ha cumplido: Él quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad (1Tm 2, 3). Esa salvación llega por el “Niño Sol” que la imagen de Guadalupe lleva en su seno. Los discípulos misioneros contemplando esta imagen podemos recordar que “Cristo es la luz que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte” (Lc 1, 78). Hoy, en la escena del encuentro entre María e Isabel:

  1. Notamos la alegría que Cristo trae al mundo: aún desde el seno de su madre la anciana Isabel, el niño Juan Bautista se alegra de la presencia de Cristo ya en el mundo, en las entrañas de María.
  2. Hay una presencia del Espíritu Santo que “llena a Isabel” y que es Aquel que nos hace reconocer la presencia de Cristo y conocer la “verdad completa” para vivir como hijos e hijas de Dios (Jn 16, 13).
  3. En las palabras de Isabel a María se encierran verdades importantes: Maria es “la madre de Nuestro Señor” como en la Iglesia Católica por 21 siglos la hemos venerado y amado.
  4. Pero la grandeza de nuestra Madre y Señora está sobre todo en su “fe”: Dichosa tú, porque has creído lo que te dijo el Señor…Un modelo de “aceptación y vivencia de la Palabra”, un ejemplo de cómo al recibir la Palabra nos ponemos en camino hacia nuestros hermanos, como hizo María que visita a Isabel y se pone a su servicio.
  5. La grandeza de María, es al mismo tiempo su sencillez: como la joven mestiza morena de Guadalupe, ella dice: Mi alma alaba al Señor porque ha mirado la humildad de su esclava.

Meditatio

  • ¿Conocemos la maravillosa historia de Guadalupe, y vemos en ella una llamada para nuestra apertura a la Palabra de Dios que ha llegado a nuestra tierra americana?
  • ¿Cómo pasamos de la alegría del encuentro con Cristo en su Palabra, en la Eucaristía, al servicio a nuestros hermanos, llevando como hizo María la alegría de la presencia de Dios a sus vidas?

Oratio

Oh Dios, amigo y padre de todos los pueblos…Tú has querido darnos en el signo de la Virgen Morena de Guadalupe una señal de tu llegada a nuestra tierra y a nuestra sangre. Te pedimos que como María, acojamos tu Palabra, la hagamos vida en nosotros y la llevemos alegremente a todos aquellos que necesitan de tu presencia. Amén.

Contemplatio

Contemplando la imagen de la Virgen de Guadalupe, ponemos atención a cómo se da en ella la grandeza de la Gracia de Dios, y al mismo tiempo la humildad y entrega María, siempre en actitud de escucha y oración.

Actio

  1. Reconocer que el Señor “está en nosotros para que le llevemos a los demás través del servicio y del amor”
  2. Continuar la preparación de Adviento en el espíritu orante y atento de María a la Palabra que nos lleva a procurar un lugar a Cristo en nuestro corazón.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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