Lectio Divina, 19 de Noviembre de 2017

Lectio Divina, 19 de Noviembre de 2017

Trigésimo tercer domingo Ordinario

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Pr 31, 10-13.30-31 * Salmo 127 * 1Tes 5, 1-6 * Mt 25, 14-30.

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“El que es fiel en lo poco se le confiará más”

Invocación inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.

Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que  Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu.

Amén.

Texto

14 El reino de los Cielos es también como un hombre que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus bienes. 15 A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno según su capacidad; y después partió. En seguida, 16 el que había recibido cinco talentos, fue a negociar con ellos y ganó otros cinco.

17 De la misma manera, el que recibió dos, ganó otros dos, 18 pero el que recibió uno solo, hizo un pozo y enterró el dinero de su señor.

19 Después de un largo tiempo, llegó el señor y arregló las cuentas con sus servidores. 20 El que había recibido los cinco talentos se adelantó y le presentó otros cinco. “Señor, le dijo, me has confiado cinco talentos: aquí están los otros cinco que he ganado”. 21 “Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor”.

22 Llegó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: “Señor, me has confiado dos talentos: aquí están los otros dos que he ganado”. 23 “Está bien, servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor”.

24 Llegó luego el que había recibido un solo talento. “Señor, le dijo, sé que eres un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido. 25 Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!”.

26 Pero el señor le respondió: “Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido, 27 tendrías que haber colocado el dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses.

28 Quítenle el talento para dárselo al que tiene diez, 29 porque a quien tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. 30 Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí habrá llanto y rechinar de dientes”.

Lectio

La lectio divina se ejercita hoy sobre el tema del “fruto que se ha de presentar a Dios cuando Cristo -Señor vuelva”. Ese fruto es el resultado de nuestra fe, esperanza y caridad vividas en el presente, donde tenemos la oportunidad de ser cercanos al hombre que sufre, al mundo que necesita de la Buena Nueva, al Reino mismo de Dios, que ha sido depositado en nuestras manos como un “talento precioso”.

  1. La parábola de los talentos señala a los discípulos y testigos de todos los tiempos “el peligro del acomodamiento y poco fruto que siempre se está en riesgo de vivir ante los dones de Dios”. Acá se confrontan, por una parte la generosidad de Dios, quien pone en manos del hombre la creación, el tiempo, la historia, y por otro, la mezquindad irresponsable de uno que puede echarlo a perder todo, e inclusive, perderse a sí mismo.
  2. Hay un personaje que reparte bienes de modo extraño: De improviso y su antojo decide cuándo irse y volver. Es el propietario (simbolizando a Dios mismo) que ahora deja en manos de los hombres un tiempo y una tarea de la que deberán entregarse cuentas. Sin embargo, al otorgar sus dones Él conoce a cada uno “según su capacidad” (VER v. 15).Hay quienes reciben, “por un tiempo” la responsabilidad sobre unos bienes: Ellos, los siervos (los hombres comprometidos por la fe con Dios), reaccionan de modo diferente:
  • Los que “conocen a su Señor” (los dos primeros en recibir) tratan de estar a la altura de su exigencia. Para éstos el tiempo de la espera se convierte en acogida gozosa de los dones de Dios, cuya consecuencia es un fruto adecuado (VER vv. 20- 21).

     

  • El siervo holgazán y malo (según califica el mismo propietario en v. 26a) también conoce a su Señor (v. 26b) pero a diferencia de sus compañeros no le ama, sino que le teme: para él, el tiempo es de temor y resentimiento (¿porqué me han dado tan poco?) de, poca valorización de lo recibido, y finalmente, de rechazo del don y auto-justificación “por lo que no se ha hecho” ( VER v. 24).

     

Meditatio

  • ¿Cómo hemos acogido los dones de Dios que ahora son responsabilidad nuestra (fe bautismal, familia, vida comunitaria, responsabilidades comunitarias e incluso sociales)?
  • ¿Apreciamos lo que tenemos como talentos según nuestra capacidad? ¿O el resentimiento de “tener poco” nos hace permanecer pasivos, desconfiando de Dios y de los hermanos?

Oratio

¡Oh Padre! fuente de la vida, te doy gracias por los talentos que me has regalado, te pido perdón por no ponerlos al servicio de mi familia….

Contemplatio

En un momento de silencio interioricemos sobre los talentos que Dios nos ha regalado. Identifiquémonos con uno de los tres personajes que recibieron los talentos. Contemplemos las reacciones de cada uno. Y con el salmo 127 hacemos una re-lectura contemplada.

Actio

  1. Valorizar aquel “talento” o don de Dios que nos parece de poca importancia y sobre el cual, sin embargo, seremos evaluados por el Señor (responsabilidades familiares, civiles, de compromiso en Iglesia).
  2. Relacionar a fondo el compromiso cristiano y deber para con el hombre, de modo que la vida cristiana pueda ser creída como un hacer que libera y hace a todos “hijos de Dios”.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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