Lectio Divina, 7 de octubre de 2017

Lectio Divina, 7 de octubre de 2017

Ciclo “A”

Fiesta de Nuestra Señora del Rosario

Página Sagrada:

Hch 1, 12-14 * Lc 1, 46-55 * Lc 1, 26-38

Virgen del Rosario

“Dios te salve, llena de gracia, el Señor está contigo”

Invocación inicial

¡Oh Madre y amadísima Virgen del Rosario! Tú que plantaste en la Iglesia, por medio de  tu privilegiado hijo Domingo, el místico árbol del Santo Rosario, haz que abracemos todos tu santa devoción y gocemos su verdadero espíritu; de suerte que aquellas místicas rosas sean en nuestros labios y corazón, por los pecadores medicina y por los justos aumento de gracia.

Amén.

Texto

26 En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.

28 El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo». 29 Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.

30 Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. 31 Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; 32 él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, 33 reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin».

34 María dijo al Ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?».

35 El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. 36 También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, 37 porque no hay nada imposible para Dios».

38 María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho”. Y el Ángel se alejó.

Lectio

Las lecturas de hoy nos presentan el misterio de la encarnación del Hijo de Dios, en el seno purísimo de la Virgen María. Ella es vista como la mujer de fe que cree en las promesas de Dios y es capaz de aceptar el plan que se le propone.

a. María es reflejo del amor de Dios: la grandeza que la Iglesia reconoce en María no es una exaltación de lo humano propiamente, sino más bien, es el reconocimiento que ella se merece por ser la Madre del Salvador. En efecto, ya el profeta Miqueas anuncia el nacimiento de un soberano que traerá la paz al pueblo, y la Iglesia reconoce como prefiguración de María aquella “que ha de dar a luz”, una mujer que no puede pasar desapercibida, pues se constituye en el medio por el cual Dios se hace presente. Así lo recuerda también el Evangelista Lucas, quien nos presenta la escena de la Anunciación para recordar el origen del Mesías, que por medio de María se encarna, no sólo asumiendo la condición humana, sino también una cultura determinada.

b. Llena de gracia: El estar llena de gracia es parte de la grandeza de María, destinada a ser Madre de Dios. El ángel, mensajero de Dios, saluda a María con una frase inusual y la reconoce como llena de gracia, situación que hace referencia a una predilección de parte de Dios para con María, ella ha sido agraciada y permanecerá por siempre en esta condición.

c. No es de extrañar que la Iglesia haya tenido desde sus orígenes en muy alta distinción a María, este pasaje de San Lucas, nos recuerda que ya María gozaba de cierto reconocimiento entre las comunidades cristianas primitivas, pues al asociarla al misterio de la encarnación, simbolizaba, y sigue simbolizando, el medio por el cual Dios se hace presente en la realidad humana, al momento de la total revelación divina.

d. Nuestra fe mariana nunca puede desvincularse de nuestra fe en Dios y en Jesucristo nuestro Señor, pues perdería todo sentido. Al venerar a María, nuestro pensamiento debe conectarse con Dios y junto con ella, ponernos en la disposición de acoger la voluntad divina y poder decir junto con María: “Hágase en mí según tu palabra”.

Meditatio

  • Nuestra devoción a la Virgen María ¿Esta ligada a Dios? ¿Buscamos como ella hacer la voluntad del Padre en escucha atenta y dispuesta al servicio?
  • ¿Cómo manifestamos nuestra aceptación de la voluntad de Dios en nuestras vidas?

Oratio

Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos, por su pasión y su cruz, y con la intercesión de la Virgen María, a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.

Amén.

Contemplatio

Al contemplar la grandeza de Cristo el Señor, vemos también la gracia y dignidad tan alta con que Dios a dotado a quien es su predilecta, la Virgen María. Recitemos el salmo 44 o Lc 1.

Actio

  1. Nos comprometemos a conocer más sobre la verdadera devoción mariana para fortalecer nuestra espiritualidad.
  2. Rezar el rosario, meditando cada uno de los misterios. No como una simple tradición, sino como verdadera meditación.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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