Lectio Divina, 27 de agosto de 2017

Lectio Divina, 27 de agosto de 2017

Vigésimo Primer Domingo Ordinario

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Is 22, 19-23 • Salmo 137 • Rm 11, 33-36 • Mt 16, 13-20

Peter-and-Paul-Byz

“Te daré las llaves del Reino de los cielos”

 

Invocación inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.

Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

Texto

13 Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: « ¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?». 14 Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas».

15 «Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?».

16 Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo». 17 Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. 18 Y yo te digo: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. 19 Yo te dará las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo».

20 Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.

Lectio

El tema de la página sagrada y de la Lectio Divina, trata el día de hoy de reflexionar sobre el “ministerio de servicio que cada quién ejercita en la comunidad”. En dicho ministerio estará expresada por excelencia la función de Pedro y sus sucesores como “fundamento visible de la unidad de la Iglesia”. La narración del Evangelio es clave en la comprensión de lo que “servir” significa en la Iglesia y su aplicación tiene pleno sentido en el caso del “ministerio petrino” de los Papas. Contiene por lo menos dos momentos:

  1. La confesión de Pedro sobre la identidad de Cristo: Ella es la base de lo que sucede luego. Para Pedro –y en su nombre para los discípulos restantes- Cristo es el cumplimiento de las promesas de Dios de enviar un Mesías-salvador. Lo que Pedro dice, sin embargo, le ha sido inspirado por Dios (VER v.17) y esto mismo es una característica para entender su ministerio en la Iglesia, a la vez que una condición para ejercitar bien su servicio: la apertura a la luz del Espíritu (VER vv. 13-17).
  2. La misión y revestimiento de autoridad de Pedro: La misma se entiende a través del significado de los símbolos siguientes:
  • Ser roca de fundamento: (v.18) Imagen tomada de las construcciones antiguas, y que se traduce no tanto en base, a la fuerza o consistencia del individuo, sino que el secreto reside en haber sido elegido como fundamento.
  • Tener las llaves: (v.19a) En relación a la figura usada por Isaías en la 1ª. lectura- Pero ahora se trata de una autoridad para interpretar, autoridad de “enseñanza” relacionada con la última oportunidad de la humanidad para salvarse: entrar o no al Reino de Dios.
  • Poder atar-desatar: (v.19b) También figura propia del lenguaje rabínico del tiempo de Cristo, la “función de liberar o no” y por lo tanto “poder emitir un juicio”: declarar justo o injusto, adecuado o inadecuado al Reino el actuar de alguien (VER vv. 18-20).

Meditatio

  • ¿Quién es Cristo para nosotros? ¿El fundamento de nuestra vida y de nuestro servicio en la comunidad?
  • Lo que confesamos de él: ¿le imitamos como el que no vino a ser servido sino a servir?
  • Como Pedro ¿Podríamos confesarlo en lo que significa verdaderamente en nuestra vida?

Oratio

Tú eres, oh Cristo, el Santo de Dios: Tú la revelación del rostro del Padre. Tú quién abres los tesoros de su sabiduría y de su bondad para todos los hombres… Nosotros te confesamos, como Pedro, pues de ti vienen la salvación y la vida: continúa ofreciendo a tus discípulos la oportunidad de servirte, imitando tu entrega y tu amor.

Amén.

Contemplatio

La confesión del Salmo 137 tiene por tema la providencia de Dios que no abandona la obra de sus manos. De este modo, la enseñanza de la página sagrada se convierte en oración de alabanza y comienzo para la contemplación

Actio

  1. En nuestro entorno recuperar la fuerza de nuestra profesión de fe en Cristo-salvador y profundizar su significado personal y comunitario en la Iglesia.
  2. Disponernos a pasar a la misión, al testimonio de quién es Cristo para nuestra vida.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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