Lectio Divina, 13 de Agosto de 2017

Lectio Divina, 13 de Agosto de 2017

Décimo Noveno Domingo Ordinario

Ciclo “A”

Página Sagrada:

1 R 19, 9a.11-13a • Salmo 84 • Rm 9, 1-5 • Mt 14, 22-33

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Ciertamente eres Hijo de Dios”

Invocación inicial

Espíritu Santo, Tu que me aclaras todo,

que iluminas todos los caminos para que yo alcance mi ideal.

Tu que me das el don Divino de perdonar y olvidar el mal que me hacen y que en todos los instantes de mi vida estas conmigo.

Quiero en este corto diálogo agradecerte por todo y confirmar que nunca quiero separarme de Ti, por mayor que sea la ilusión material.

Deseo estar contigo y todos mis seres queridos en la gloria perpetua.

Gracias por tu misericordia para conmigo y los mios.

Gracias Dios mio.

Texto

22 En seguida, obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. 23 Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo. 24 La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra.

25 A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. 26 Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. «Es un fantasma», dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar.

27 Pero Jesús les dijo: «Tranquilícense, soy yo; no teman. 28 Entonces Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua». 29 «Ven», le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. 30 Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: «Señor, sálvame».

31 En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?». 32 En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. 33 Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: «Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios».

Lectio

La vida cristiana tiene su fundamento en la presencia del Señor en medio de su pueblo. Este es un tema especialmente notable en el Evangelio según San Mateo, Evangelio del “Emmanuel” “Dios con nosotros”:

Aquel al que se adora y obedece en la comunidad no es un Dios lejano o desconocido. La página sagrada se abre pues, como un momento de revelación y serenidad, experimentado ya en cierta forma por los primeros creyentes, en el navegar de la Iglesia en la historia. Cristo no es fantasma, sino una presencia que sin embargo, nos urge a aumentar nuestra fe de modo que no decaigamos o nos “hundamos” pensando que está ausente de nuestra vida y de lo que sucede a nuestro alrededor. San Pablo, por su parte, expresa lo que fue uno de los más grandes anhelos de su vida: que también Israel reconociera en Cristo la revelación de la presencia de Dios.

a. Dios presente en la vida de su creyente: Como se ha dicho antes, la escena que ahora se escucha en la Lectio parte de un contexto de dificultades, o de tempestad podría decirse. Elías es profeta perseguido, pero en su ministerio es “confortado” con esta visión, luego de la cual deberá descender del monte para continuar denunciando el pecado de Israel y anunciando el juicio de Dios.

b. Realmente eres el Hijo de Dios: El texto del Evangelio se centra definitivamente en la experiencia de Pedro. Este hombre, con una misión grande e imperecedera en la comunidad de toda la Iglesia (VER Mt l6, 16ss) es uno que “encuentra a Dios” en una situación símbolo del “impulso de fe” (Mándame ir a ti caminando sobre el agua) pero también de la “comprobación de la propia pequeñez” (¿Por qué has dudado, hombre de poca fe?).

c. En conjunto, la narración muestra cómo hay que encontrar el Señor en la vida de fe: sin demasiada seguridad de que “podemos identificarle y señalarle” y sin angustia de que “haya dejado en la deriva, como una barca en las olas, a los que creen en “Él.

Meditatio

  • Nuestro deseo de encontrar a Dios en la vida ¿Es por caminos de serenidad y de reflexión sobre la vida misma? ¿O influenciados por movimientos religiosos emotivos le buscamos en lo estridente de la tempestad?
  • ¿Cuánta disposición tenemos, de encontrar a Dios en la oración, la reflexión de su Palabra, el diálogo espiritual?

Oratio

Cristo Jesús, seguridad de tus discípulos en toda prueba y dificultad: ¡toma ahora nuestra mano, y levántanos, pues nos hundimos! tú que sabes de la noche del dolor y de la soledad de la cruz, ayuda nuestra poca fe y sálvanos en la tribulación. Amén.

Contemplatio

La súplica del Salmo 84: Muéstranos, Señor, tu misericordia, y danos tu salvación, encarna el deseo humano de hallar su presencia, de contemplar su rostro.

Actio

  1. Disponernos a subir a la barca y al mar agitado, como ordena Jesús: es decir, tomar parte en los tiempos difíciles que no faltan a Iglesia nuestra madre y maestra.
  2. Reconocer a Jesús por su voz y verdadera presencia, renunciando a presentaciones mágicas, espectaculares, “fantasmagóricas” que no comprometen.
  3. Comprender al hermano que -como nosotros a veces- se hunde en la prueba, y ayudarle a “ver la presencia de Cristo”, Nuestra Paz.
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Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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