Lectio Divina, 30 de Julio de 2017

Lectio Divina, 30 de Julio de 2017

Décimo Séptimo Domingo Ordinario

Ciclo “A”

Página Sagrada:

1 R 3, 5.7-12 • Salmo 118 • Rm 8, 28-30 • Mt 13, 44-52

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El Reino, el único valor absoluto”

Invocación inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.

Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

Texto

44 El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo.

45 El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; 46 y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.

47 El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. 48 Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve.

49 Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, 50 para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.

51 ¿Comprendieron todo esto?». «Sí», le respondieron.

52 Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo».

Lectio

Jesús invita a sus discípulos a hacer una elección de los auténticos valores, como lo hizo Salomón. Su discurso en este Evangelio contiene por lo menos tres partes:

a. La comparación del Reino con el tesoro y la perla: Se trata de dos casos semejantes. Hay que elegir entre cosas que valen, y no entre pérdida y ganancia. En el caso de la elección por Cristo y el Reino, en cambio, hay siempre una infinita ventaja. Un detalle aún sobresale en ambas comparaciones. Se trata de una elección incluso dolorosa (venderlo todo), pero que conduce a una profunda alegría: saber como María en casa de Lázaro escoger la mejor parte, la elegida, que nunca será quitada.

b. La advertencia sobre el juicio: Se presenta la figura de la red que contiene peces buenos y malos. Esta comparación intenta dejar claro que Dios al final emitirá un juicio sobre las opciones acertadas e inadecuadas al Reino. En la mediación de sus ángeles él dará su valor final a las cosas que ahora se optan con esfuerzo y fe, si bien corriendo el riesgo de perder ante la opinión del mundo.

c. La comparación entre el letrado y el padre de familia: Todo discípulo tiene que ser sabio en sus elecciones, al estilo de los letrados que simbolizaban al que sabia elegir: lo nuevo y lo antiguo simbolizan el elegir entre lo que quedó atrás, en la escala de valores cuando no se conocía a Cristo, y lo que viene ahora cuando uno se ha decidido a creer de verdad.

Meditatio

  • ¿Qué lugar ocupa en nuestra escala de valores lo que Dios quiere? ¿Acaso un lugar inferior a las opciones meramente económicas, o a los intereses de nuestro egoísmo y situación de pecado?
  • Los falsos valores (comodidad, consumismo, egolatría, superficialidad) ¿nos invaden y hasta atemorizan delante de opciones más profundas?
  • ¿Testimoniamos y enseñamos a otros (niños, amistades, miembros de nuestro grupo, etc.) a elegir lo que Dios quiere?

Oratio

Cristo Jesús, fuente de sabiduría eterna y verdadera que ilumina nuestro corazón; no permitas que nos dejemos distraer por todo aquello que nos aleja del reino de la vida, del reino del Padre.

Amén.

Contemplatio

El Salmo 118 propone la que debe ser actitud fundamental del discípulo que sabe escoger: ¡Cuánto amo tu voluntad, Señor…! Asumiendo aquella actitud del que lo vendió todo para tener el verdadero tesoro. La recitación y contemplación realizada en la lectio divina a partir de este Salmo debe de acompañarse de un deseo de conocer mejor la voluntad de Dios y de realizarla en las opciones de todos los días

Actio

  1. Descubrir en el mensaje cristiano preferimos.
  2. Invitar a otros a la conversión, en todos los campos de la vida.
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Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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