Lectio Divina, 25 de Junio de 2017

Lectio Divina, 25 de Junio de 2017

Décimo Segundo Domingo Ordinario

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Jer 20, 10-13 • Salmo 68 • Rm 5, 12-15 • Mt 10, 26-33

Jesus y apóstoles

No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma”

Invocación inicial

En la oscuridad de una noche sin estrellas,

la noche vacía de sentido

tú, Verbo de la Vida,

como relámpago en la tempestad del olvido,

has entrado en el límite de la duda,

al abrigo de los confines de la precariedad,

para esconder la luz.

Palabras hechas de silencio y de cotidianidad

tus palabras humanas, precursoras de los secretos del Altísimo:

como anzuelos lanzados en las aguas de la muerte

para encontrar al hombre, sumergido en su ansiosa locura,

y retenerlo preso, por el atrayente resplandor del perdón.

A Ti, Océano de Paz y sombra de la eterna Gloria, te doy gracias:

Mar en calma para mi orilla que espera la ola, ¡que yo te busque!

Y la amistad de los hermanos me proteja

cuando la tarde descienda sobre mi deseo de ti. Amén.

Texto

26 No les teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. 27 Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas. 28 No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena. 29 ¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo.

30 Ustedes tienen contados todos sus cabellos. 31 No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros. 32 Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo los reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. 33 Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.

Lectio

A través de la página sagrada y de la Lectio Divina se desarrolla para este domingo un tema central en la vida cristiana: el “testimonio que se tiene que dar en condiciones difíciles y ante graves peligros”. El cristiano no puede esconder su fe, como no se enciende una lámpara para luego ocultarla bajo un mueble (Mt. 5, 15) Por ello, la confrontación y el testimonio duro son propios del Reino en el mundo de los valores de los hombres.

Algunos detalles de esta enseñanza sobre el testimonio son:

a, “Nada hay oculto que no llegue a descubrirse”: (VER v. 26) en cuanto que la vocación cristiana está hecha para el testimonio. El deber, de “ser presencia de Cristo en el mundo” no es accidental. Es como el nacimiento de un niño: se ordena a salir a la luz. Y si Dios así lo ha querido, El proveerá al final el triunfo del bien. Por ello el verbo imperativo: No tengan miedo que vuelve a repetirse más adelante comunica con aquella seguridad de Cristo en la cena de su despedida: “No teman, yo he vencido al mundo” (Jn 16,33).

b. “Nada sucede sin que lo disponga su Padre”: (VER v.29) pues se trata de captar la presencia amorosa de Dios que tiene cuidado efectivo de sus testigos y que “dosifica” en base, a su proyecto amoroso todo lo que sucede a la comunidad.

c. Finalmente, llama la atención la advertencia a no temer a los que matan el cuerpo, pero no el alma. (v. 28). Definitivamente no es que se trate de elementos separados de la persona o de diferente valor entre sí. Como expresión dentro del contexto, su sentido está en que el imperativo de Cristo y su llamada a la confianza urgen a superar el temor a la misma eliminación física y a unirse a los que van a tomar parte en la “sangre del Cordero” (Ap 7,13-14).

Meditatio

  • ¿En qué ambientes y hasta dónde estamos dispuestos a practicar nuestro testimonio? ¿Hemos establecido límite de conveniencia y compromiso con el mundo?

  • ¿Conocemos y apreciamos el testimonio de otros testigos en la historia martirial de la Iglesia?

Oratio

Tú nos has dicho: no tengan miedo… Tú nos has prometido estar siempre a nuestro lado, contra todo temor. ¡es tan difícil ser signo tuyo, cada día en este mundo que intenta sofocar nuestra voz! pero de nuevo lo recordamos. Tú nos has dicho: no tengan miedo y nos has prometido fortalecer nuestro débil y abatido corazón. Amén.

Contemplatio

El Salmo 68 constituye una súplica en situaciones de persecución. El orante es alguien que tiene que testimoniar su fidelidad a la ley y voluntad del Señor en toda circunstancia. Está seguro por ello, que el Señor no desecha a sus pobres y humildes. Alabando, invita a confiar.

Actio

1. Reflexionar sobre el testimonio que otros dan de lo que es creer en nuestros días.

2. Disponer nuestra capacidad de testimonio a lo que la Iglesia pide hoy para sus miembros.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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