Lectio Divina, Junio 11 de 2017

Lectio Divina, Junio 11 de 2017

Solemnidad Santísima Trinidad

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Ex 34, 4b-6.8-9 • Dn 3 • 2Cor 13,11-13 • Jn 3, 16-18

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Dios envió a su Hijo al mundo, para que el mundo se salve por Él”

Invocación inicial

 Te adoro, Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas y un sólo Dios. Me postro en el abismo de mi nada ante Tu divina majestad.

Creo firmemente y estoy dispuesto a dar la vida en testimonio de todo lo que nos ha revelado en la Sagrada Escritura y de los misterios que por medio de tu Iglesia nos has manifestado.

En Ti deposito mi confianza; y de tu mano, Dios mío, vida única, esperanza mía, deseo, espero y quiero recibir todos los bienes, espirituales o corporales, que pueda alcanzar en esta vida o en la otra. Desde hoy y para siempre te consagro mi cuerpo y mi alma, todas mis potencias, la memoria, el entendimiento, la voluntad y todos mis sentidos.

Te prometo no consentir jamás, en cuanto esté de mi parte, en que se infiera la más mínima ofensa a tu divina majestad.

Propongo firmemente dedicar toda mi existencia, mis facultades y energías, a tu servicio y gloria.

Estoy dispuesto a sobrellevar ludas las adversidades que tu mano paternal quiera imponerme para dar gusto a tu corazón.

Quisiera esforzarme con todo mi ser, para que todos sirvan, glorifiquen y amen a Dios su Creador.

Me gozo intensamente de tu eterna felicidad, y me siento jubiloso por tu gran gloria en el cielo y en la tierra.

Te doy infinitas gracias por los innumerables beneficios concedidos, a mi y al mundo entero, y por los que continuamente, día tras día, concede tu benigna providencia.

Amo tu infinita bondad por sí misma con todo el afecto de mi corazón y de mi alma: y desearía, si me fuera posible, amarte como te aman los ángeles y los justos, con cuyo amor uno el mío.

A Tu divina majestad, en unión de los méritos de la pasión, vida y muerte de Cristo, de la bienaventurada siempre Virgen y de todos los santos, ofrezco desde ahora para siempre todas mis obras, purificadas por la preciosísima sangre de nuestro Redentor Jesús.

Quiero participar, en lo posible, de las indulgencias obtenidas por medio de las oraciones y obras, y deseo aplicarlas como sufragio por las almas del purgatorio.

Quiero también ofrecer, en la medida de mis fuerzas satisfacción y penitencia por todos mis pecados.

Dios mío, siendo tú infinitamente digno de todo amor y servicio, por ser quien eres: me arrepiento de todo corazón de mis pecados, y los detesto más que todos los males, puesto que tanto te desagradan a ti. Dios mío, a quien amo sobre todas las cosas: te pido humildemente perdón, y hago firme propósito de nunca ofender a tu divina bondad.

Texto

16 Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. 18 El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

Lectio

A los discípulos y misioneros hoy se nos propone un momento fuerte de conocimiento de Dios a través de Cristo, el Hijo, pues antes nadie le conocía, pero “él ha abierto el camino hacia Dios” (VER Jn 1, 18). En medio de la conversación nocturna entre Jesús y Nicodemo del capítulo 3 del Evangelio según San Juan aparece esta revelación de la Trinidad por el Hijo. Es necesario destacar algunos elementos en las palabras de Jesús:

a. El Hijo y su misión son expresión del amor de Dios al mundo: Cristo revela lo que mueve al Dios de la Trinidad a actuar en toda la historia de la salvación. La venida de Cristo, el Hijo, es el culmen de todo lo que Dios ha hecho” porque ama al hombre” según reflexionaba Israel en el largo Salmo 135 (VER acá v. 16a).

b. El Hijo es “dado” por el Padre: El sentido de “dar” se refiere acá a un “entregar”, como se otorga un regalo, y se relaciona con que el Hijo sea precisamente un don, pero también se relaciona el hecho de que Cristo será alguien entregado como víctima a un sacrificio. El Hijo por su parte, asume esa misión voluntariamente cuando dice: Nadie me quita la vida. Yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla. Esa es la orden que he recibido de mi Padre (Jn. 10, 18) (VER v. 16b)

c. El juicio de Dios sobre el mundo, no es entonces de condena sino de amor y perdón: Si toda la historia de la salvación ya lo anunciaba, en Cristo -es decir, por el Hijo- se muestra quién es Dios y cómo entra en relación con el hombre. Al final de los tiempos Dios decide acabar con el temor humano de quien lo ignora y se acerca para mostrarse como es: “Dios es amor” dirá finalmente 1 Jn 4, 8 (VER) (VER acá v.17).

Meditatio

  • Nuestra relación con el Dios de la Trinidad (al que invocamos tan continuamente, por ejemplo, al santiguarnos) ¿Nos hace tomar conciencia del amor que Él nos tiene?
  • ¿Tenemos la serenidad y la esperanza de que todo viene de Dios? ¿O también nosotros buscamos, otras cosas que definan nuestro camino y lo gobiernen -tentación de magias, horóscopos, supersticiones-?
  • ¿Cómo se refleja nuestra fe en el Dios de la Trinidad? ¿Creamos comunión en nuestros ambientes de casa, vecindario, grupo juvenil, trabajo? ¿Se distingue nuestra vida porque ejercemos el amor y la solidaridad en lo personal, social, etc.?

Oratio

Dios único y verdadero, tú eres la fuente de la vida y a quien pedimos ahora que nos concedas lo necesario para vivir, amar y conservar la obra de tus manos. Amén

Contemplatio

La alabanza contenida en el cántico de Daniel invita a la contemplación, recorriendo con la visión de fe la presencia del Dios Trinidad en la liturgia (templo), en la creación (bóveda celeste, abismos, ángeles), pero también en la historia (Dios de los padres).

Actio

1. Orientar nuestra vida de cristianos según los planes y voluntad de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

2. Recordar que la revelación del Dios verdadero ha venido por Jesucristo, e invitar con alegría a su conocimiento y seguimiento como Camino, Verdad y Vida que llevan a Dios (cf. Jn 14, 5).

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Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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