Lectio Divina, 2 de Abril de 2017

Lectio Divina, 2 de Abril de 2017

Quinto Domingo de Cuaresma

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Ez 37, 12-14 * Sal 129 * Rm 8, 8-11 * Jn 11, 1-45

Lazaro

“Lázaro, sal fuera”

Invocación inicial

“Oh Señor, envía tu Espíritu que renueve la faz de la tierra: Oh Señor, que mi alma te bendiga, oh Dios, tú eres grande, vestido de esplendor y belleza”.

¡Ven, Señor, sopla tu aliento como la brisa primaveral que hace florecer la vida y abre al amor! o sé cómo el huracán que desata fuerzas desconocidas y levanta energías latentes. Sopla tu aliento sobre nuestra mirada para llevarla hacia horizontes más lejanos y más amplios trazados por la mano del Padre. Sopla tu aliento sobre nuestros rostros entristecidos para devolverles la sonrisa y acaricia nuestras manos cansadas para reanimarlas y volverlas gozosamente a la acción para realizar el proyecto evangélico. Sopla tu aliento delicado desde la aurora para llevar consigo todas nuestras jornadas en un arrebato generoso. Sopla tu aliento al acercarse la noche para conservarnos en tu luz y fervor. Pasa y permanece en toda nuestra vida para renovarla y donarle las dimensiones más verdaderas y profundas.

Texto

1 Había un hombre enfermo, Lázaro de Betania, del pueblo de María y de su hermana Marta. 2 María era la misma que derramó perfume sobre el Señor y le secó los pies con sus cabellos. Su hermano Lázaro era el que estaba enfermo.

3 Las hermanas enviaron a decir a Jesús: «Señor, el que tú amas, está enfermo». 4 Al oír esto, Jesús dijo: «Esta enfermedad no es mortal; es para gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».

5 Jesús quería mucho a Marta, a su hermana y a Lázaro. 6 Sin embargo, cuando oyó que este se encontraba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.

7 Después dijo a sus discípulos: «Volvamos a Judea». 8 Los discípulos le dijeron: «Maestro, hace poco los judíos querían apedrearte, ¿quieres volver allá?». 9 Jesús les respondió: « ¿Acaso no son doce la horas del día? El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; 10 en cambio, el que camina de noche tropieza, porque la luz no está en él». 11 Después agregó: «Nuestro amigo Lázaro duerme, pero yo voy a despertarlo». 12 Sus discípulos le dijeron: «Señor, si duerme, se curará». 13 Ellos pensaban que hablaba del sueño, pero Jesús se refería a la muerte.

14 Entonces les dijo abiertamente: «Lázaro ha muerto, 15 y me alegro por ustedes de no haber estado allí, a fin de que crean. Vayamos a verlo».

16 Tomás, llamado el Mellizo, dijo a los otros discípulos: «Vayamos también nosotros a morir con él».

 17 Cuando Jesús llegó, se encontró con que Lázaro estaba sepultado desde hacía cuatro Días. 18 Betania distaba de Jerusalén sólo unos tres kilómetros. 19 Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano.

20 Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa. 21 Marta dio a Jesús: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22 Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas».

23 Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará». 24 Marta le respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día». 25 Jesús le dijo: «Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá: 26y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?».

27 Ella le respondió: «Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo». 28 Después fue a llamar a María, su hermana, y le dijo en voz baja: «El Maestro está aquí y te llama». 29 Al oír esto, ella se levantó rápidamente y fue a su encuentro.

30 Jesús no había llegado todavía al pueblo, sino que estaba en el mismo sitio donde Marta lo había encontrado. 31 Los Judíos que estaban en la casa consolando a María, al ver que esta se levantaba de repente y salía, la siguieron, pensando que iba al sepulcro para llorar allí.

32 María llegó a donde estaba Jesús y, al verlo, se postró a sus pies y le dijo: «Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto». 33 Jesús, al verla llorar a ella, y también a los judíos que la acompañaban, conmovido y turbado, 34 preguntó: « ¿Dónde lo pusieron?». Le respondieron: «Ven, Señor, y lo verás».

35 Y Jesús lloró.

36 Los judíos dijeron: « ¡Cómo lo amaba!». 37 Pero algunos decían: «Este que abrió los ojos del ciego de nacimiento, ¿no podría impedir que Lázaro muriera?».

38 Jesús, conmoviéndose nuevamente, llegó al sepulcro, que era una cueva con una piedra encima, 39 y les dijo: «Quiten la piedra». Marta, la hermana del difunto, le respondió: «Señor, huele mal; ya hace cuatro días que está muerto».

40 Jesús le dijo: « ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?». 41 Entonces quitaron la piedra, y Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, te doy gracias porque me oíste. 42 Yo sé que siempre me oyes, pero le he dicho por esta gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».

43 Después de decir esto, gritó con voz fuerte: « ¡Lázaro, ven afuera!».

44 El muerto salió con los pies y las manos atadas con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: «Desátenlo para que pueda caminar».

 45 Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él.

Lectio

Para los discípulos y Misioneros que caminamos en esta Cuaresma hoy hemos escuchado un ofrecimiento de los labios del mismo Cristo: “Yo soy la resurrección y la vida”, pero también se nos propone de nuevo una condición urgente: El que crea en Mi se salvará. Acerquémonos más detenidamente a este tema:

  1. Jesús recibe la noticia de la enfermedad de aquel amigo que ama, pero curiosamente espera su muerte, de la que conoce el momento preciso (ver v. 14): lo que va a suceder es parte de los signos grandes (Jn 1, 56ss) que el mundo debe de contemplar para reconocer al enviado de Dios.
  2. Las hermanas de Lázaro son figura de todo aquel que cree, pero que debe de crecer en fe pues aún juzga con criterios humanos al enviado de Dios. Las “discusiones” entre el Maestro y aquellas mujeres tienen una finalidad pedagógica: hay que penetrar más y realizar definitivamente el acto de fe que nos llevará a la vida.
  3. El prodigio está narrado con el detalle de hacer notar el amor de Cristo hacia la persona concreta de Lázaro, el cual está definitivamente muerto y “declarado como tal”. Si Jesús ora al Padre no es porque necesita un poder especial, sino para que el mundo crea en el enviado. Luego viene el papel de la palabra de Cristo: Lázaro, sal fuera. Para el creyente es la palabra de aquella voz que llama a la vida como nadie puede hacerlo por ningún hombre: Llegará el tiempo en que todos los que están en los sepulcros oirán la voz del Hijo del hombre y volverán a la vida (Cf. Jn 5, 25).

Meditatio

  • ¿Estamos dispuestos a morir a todo lo que se opone a la vida que viene de Dios?
  • ¿Nuestra fe es tan grande como para permitirnos arriesgar la vida que hasta ahora llevamos y disponernos a la conversión que nos hará renacer en la Pascua?
  • En medio del mundo ¿testimoniamos que para nosotros el problema más grande (la muerte) tiene ya una solución en Cristo? ¿O nuestros intereses, tan enraizados en el mundo manifiestan nuestra poca fe?
  • ¿Qué sentido le damos a nuestro propio bautismo o a aquellas celebraciones del mismo en las que participamos? ¿Son hechos aislados, o verdaderos comienzos de una manera concreta de vivir?

Oratio

Tú, Cristo, eres la vida de todo hombre que confía y viene hacia ti, Tú eres la respuesta del Padre al anhelo de todo aquel que desea vivir y salir de lo profundo de su miseria. También nosotros clamamos a ti, llámanos fuera de la tiniebla del pecado y restaura nuestra existencia.

Amén.

Contemplatio

La voz del autor del Salmo 129 es la viva imagen del diálogo de Lázaro y el Mesías esperado. Partiendo de su proclamación y su contemplación también nosotros somos llamados a clamar al Dios de la vida.

Actio

  1. Revisar aún con mirada profunda el camino realizado en el tiempo de la Cuaresma y determinar la muerte que todavía existe en nosotros, desde la que necesitamos clamar por la liberación en Cristo.
  2. Ir hacia aquellos que no se deciden a acoger el “Evangelio de la Vida” y animarles a la conversión mediante el testimonio.

 

 

 

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
Esta entrada fue publicada en Lectio Divina. Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s