Lectio Divina, 8 de Enero de 2017

Lectio Divina, 8 de Enero de 2017

Ciclo “A”
Epifanía del Señor
Página Sagrada:

Is 60, 1-6 * Sal 71 * Ef 3, 2-3.5-6 * Mt 2, 1-12

 

epiphany-1

“Hemos visto su estrella y venimos a adorarlo”

Invocación inicial

“Te adoramos, oh Cristo Eucarístico, oh Pan de Vida, Tú que te has manifestado como el Mesías. Te adoramos unidos a la adoración de los reyes magos. Tú eres nuestro Dios y Señor, y tú mereces todo nuestro respeto, porque tú has venido del Padre para mostrarnos Su amor. Tú has venido para salvarnos, reconciliándonos con Dios. Te adoramos oh Divino Niño. En tu apariencia de Niño se esconde tu naturaleza divina, tú que eres Niño y eres nuestro Dios. Y en tu apariencia de pan se esconde tu naturaleza humana y divina, donde ya no es un pan, sino nuestro Dios, su cuerpo, sangre, alma, y divinidad. Bendito seas, oh Jesús, porque por nosotros tú has nacido. Tú eres digno de ser alabado y bendecido por siempre, porque tu bondad es grande, y tu gloria es inmensa. Te adoro, oh Dulce Dios, mi Salvador, tú que eres Hijo de Dios y Salvador del mundo. Reconocemos que tú eres nuestro Dios y que no hay Dios fuera de ti”.

Texto

1 Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén 2 y preguntaron: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo».

3 Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén.

4 Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. 5 «En Belén de Judea, –le respondieron–, porque así está escrito por el Profeta: 6 “Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel”».

7 Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, 8 los envió a Belén, diciéndoles: «Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje».

9 Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño.

10 Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, 11 y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra.

12 Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.

Lectio

Asumiendo el simbolismo de aquella estrella aparecida el día del nacimiento del Señor, esta celebración, constituye para la comunidad de los discípulos Misioneros una “invitación a no perder de vista a Cristo que sigue manifestándose para nuestra salvación”.

  1. Teniendo delante aún la escena del pesebre visitado por los pastores, ahora el Mesías es encontrado por personajes que encarnan el alcance universal de la manifestación de la salvación. Los magos son efectivamente el cumplimiento de la profecía de Isaías 60: en sus dones simbolizan el reconocimiento de la salvación ofrecida en el niño que ha nacido ( VER vv. 1-6).
  2. Acá podemos observar también el drama de la oposición de las tinieblas a la luz: Inmediatamente se percibe en Herodes aquel rechazo a la epifanía luminosa de Cristo en la línea que afirma San Juan: “Los que no creen, ya ha sido condenados, pues, como hacían cosas malas, cuando la luz vino al mundo prefirieron la oscuridad a la luz. Todos los que hacen lo malo odian la luz, y no se acercan a ella para que no se descubra lo que están haciendo”.
  3. Mediante el “signo de la estrella” se plantea aquella realidad de “búsqueda de Dios” que hace al hombre “hacer camino” tal vez por rumbos desconocidos. Esa estrella puede muy bien identificarse con el signo que en la conciencia de Israel apuntaba hacia Cristo: las Escrituras lo testimoniaban, pero su efecto profético quedó bloqueado por la incredulidad y oposición de las tinieblas a la luz (VER Jn. 3, 22). La estrella, finalmente, es figura de María, llamada en la tradición cristiana estrella del Mar, pues es un indicativo seguro de “dónde se encuentra el Señor a quien buscamos tan afanosamente.

Meditatio

Epifanía es manifestación (dar a conocer). Jesús, luz en la Navidad, viene a iluminar a los hombres de todos los confines de la tierra. La estrella condujo a los magos a Jesús para adorarle y ofrecerle sus dones. El misterio de Cristo ha sido dado a conocer a todos. Por eso el deseo nuestro, junto con el salmista, es que el Señor sea adorado por todos los pueblos.


El apóstol Pablo, en la segunda lectura recuerda a los efesios el don que le ha otorgado la gracia divina y que consiste en anunciar a los gentiles que también ellos han sido llamados a participar de los dones de la salvación. Todos somos destinatarios de la misma. Todos estamos llamados a encontrarnos con la “Gracia de Dios”: Jesucristo.

Mateo cuenta un itinerario de encuentro con Jesús.

  1. Empieza en la actitud de búsqueda.
  2. Valora los indicios, las señales, que hacen pensar y nos ayudan a encontrar sentido a la vida.
  3. De pregunta en pregunta, guiados por una luz que aparece y desaparece.  
  4. En la Escritura encuentran la palabra definitiva: “En Belén de Judá… vieron al niño con María, su madre”. El evangelio según San Juan dirá que “A Dios nadie le ha visto jamás. El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer” (Jn 1, 1 8); y también: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre…” (Jn 14,9). De manera que encontrando y viendo a Jesús, encontramos y vemos a Dios que se da a conocer, siendo la Escritura el indicador privilegiado.
  5. “Regresar por otro camino”, es la conclusión del itinerario. El encuentro con Jesús nos devuelve a la vida de cada día con una mentalidad nueva. La vida misma se convierte en “otro” camino, ya más alegre, en compañía del mismo Jesús resucitado, que se hace presente en la comunidad fraternal y libre, en la oración personal y comunitaria, en su palabra, en los sacramentos, en los hermanos, de modo especial en los más necesitados, con metas nuevas, esperando el encuentro definitivo con el Padre.

La historia de los magos es la historia del camino que sigue el creyente que busca y encuentra a Jesús, ya que todos necesitamos una estrella, tenemos necesidad de algo que nos saque de la rutina, que nos proponga una meta, un ideal, un sueño. No llegaron a Belén los que durante siglos esperaban al Mesías sino unos forasteros.

El reino de Dios está formado por personas que han decidido ponerse en camino. Los expertos de la ley conocen muy bien el lugar exacto del nacimiento del Mesías, pero no salen de su acomodamiento. No se involucran en la búsqueda. De ellos aprendemos que no es suficiente saber en dónde está el Mesías, sino que debemos ir a Él, adorarlo y darle nuestros mejores regalos: el brillo de nuestra justicia; el buen olor de nuestras obras y la vivencia de la caridad.

Oratio

Te has hecho encontrar por todo aquel que no te conocía, y has dicho: “Aquí estoy a muchos que antes invocaban tu nombre. Te pedimos que nos concédenos que como hijos de la luz, seamos en el mundo una manifestación de tu verdad y de tu amor para con todos nuestros hermanos.

Contemplatio

“Los Magos representan a los hombres de cualquier parte del mundo que son acogidos en la casa de Dios. Delante de Jesús ya no hay distinción de raza, lengua y cultura: en ese Niño, toda la humanidad encuentra su unidad. Y la Iglesia tiene la tarea de que se reconozca y venga a la luz con más claridad el deseo de Dios que anida en cada uno (…) Hoy será bueno que nos repitamos la pregunta de los Magos: ‘¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo’. Nos sentimos urgidos, sobre todo en un momento como el actual, a escrutar los signos que Dios nos ofrece, sabiendo que debemos esforzarnos para descifrarlos y comprender así su voluntad (…) Una vez que estemos ante él, adorémosle con todo el corazón, y ofrezcámosle nuestros dones: nuestra libertad, nuestra inteligencia, nuestro amor” porque “aquí está la fuente de esa luz que atrae a sí a todas las personas y guía a los pueblos por el camino de la paz”.

(Papa Francisco).

Actio

  1. No perder de vista a Jesucristo, como luz y guía nuestra durante todo el año que apenas inicia, en todos los ámbitos de nuestra vida social, familiar, personal…
  2. Llevar a Jesús como luz de salvación a todos los ambientes donde exista la indiferencia hacia la fe, e incluso a donde haya oposición abierta a la verdad.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
Esta entrada fue publicada en Lectio Divina. Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s