Lectio Divina, 30 de Diciembre de 2016

Lectio Divina, 30 de diciembre de 2016

La Sagrada Familia

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Si 3, 3-7.14-17 * Sal 127* Col 3, 12-21 * Mt 2, 13-15.19-23

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Invocación Inicial

Sagrada Familia de Nazaret: enséñanos el recogimiento, la interioridad; danos la disposición de escuchar las buenas inspiraciones y las palabras de los verdaderos maestros. Enséñanos la necesidad del trabajo de reparación, del estudio, de la vida interior personal, de la oración, que sólo Dios ve en lo secreto; enséñanos lo que es la familia, su comunión de amor, su belleza simple y austera, su carácter sagrado e inviolable. Amén.

TEXTO

13 Después de la partida de los magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».

14 José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. 15 Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta: “Desde Egipto llamé a mi hijo”.

19 Cuando murió Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José, que estaba en Egipto, 20 y le dijo: «Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño». 21 José se levantó, tomó al niño y a su madre, y entró en la tierra de Israel. 22 Pero al saber que Arquelao reinaba en Judea, en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí y, advertido en sueños, se retiró a la región de Galilea, 23 donde se estableció en una ciudad llamada Nazaret. Así se cumplió lo que había sido anunciado por los profetas: “Será llamado Nazareno”.

LECTURA

En el ambiente alegre del nacimiento de Cristo, hoy la Palabra de Dios nos acerca a otra situación real de su vida familiar: la persecución de Herodes que simboliza aquella lucha de “las tinieblas contra la luz” y que pasó por la vida de aquella sencilla familia de Jesús, María y José:

  1. Al momento alegra de la visita de los pastores y de los magos, sucede ahora la amenaza del mal que simboliza también la amenaza y atentado a toda familia humana: el poder del mundo se opone a esa pequeña comunidad donde a través de la vida, Dios sigue haciéndose presente en el mundo.
  2. De nuevo es José, el hombre justo puesto por Dios para velar por su pequeña familia, quien acoge con fe y generosidad la misión de preservar la vida de Jesús y de María: es modelo por tanto de apertura a la voz de Dios que va señalando aquello que se opone a Cristo y al don de la vida misma.
  3. La escena del pequeño grupo familiar que debe escapar a Egipto recuerda la historia de Israel que debe “salir del lugar de esclavitud”, y del mismo Moisés que fue liberado de la muerte cuando era pequeño: Jesús será más que un nuevo Moisés, pues sacará al pueblo de Dios del pecado y nos dará la Ley de la vida (Mt 5-7)
  4. Todo sucede en silencio: en la tensión de advertir el peligro que la pequeña familia siente cercano, pero también en el silencio del que no discute sino actúa la voluntad de Dios: la muerte de Herodes es un signo de la victoria del Señor que llevará adelante sus planes de salvación, ahora con la vida de la pequeña familia migrante que deberá vivir en una pequeña aldea de Galilea, llamada Nazareth.

MEDITACION

La familia como comunidad humana, misterio cristiano y célula de la Iglesia, tiene gran importancia para ser mirada a la luz de la celebración de hoy. La familia se basa en unos valores permanentes que hay que salvar para que siga siendo fundamento de toda relación humana y de toda relación cristiana, presidida y orientada desde el amor y de la paz de Cristo. La familia cristiana, Iglesia doméstica, debe sentirse segura y protegida bajo la mano providente de Dios.

Podemos seguir identificándonos con los pastores de Belén que, en cuanto recibieron el anuncio del ángel, acudieron a toda prisa, y encontraron “a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre”. Los primeros testigos del nacimiento de Cristo, los pastores, no sólo encontraron al Niño Jesús, sino también a una pequeña familia: madre, padre e hijo recién nacido. Dios quiso revelarse naciendo en una familia humana y, por eso, la familia humana se ha convertido en imagen de Dios.

¿Cómo vivía la familia de Nazaret, la familia humana de Jesús?

  • Unidos en la oración y en la obediencia a Dios: “Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto…vuelve a la tierra de Israel”.
  • Unidos en el amor mutuo: “se levantó, tomó al niño y a su madre, se fue a Egipto”.
  • Unidos en el trabajo, dolor y las pruebas: “…porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”.

Todo un programa para las familias de hoy. Ahora podemos preguntarnos: ¿Cómo viven algunas de nuestras familias hoy? Unas, unidas en la oración, amor y dolor. Otras, no tanto, experimentando la separación, el divorcio, viviendo como si Dios no existiera y dejándose llevar por muchos engaños, dejando las ventanas de la afectividad de par en par a nuevos aires de liberación, o abriendo la puerta del corazón a piratas intrusos que lo único que pretenden es destrozar la barca matrimonial y familiar. Familias que viven por motivos de interés o de mera conveniencia civilizada, y no en la fe, en la oración, en la certeza de saberse amados y bendecidos por Dios por un santo sacramento.

Ahora, preguntémonos cómo deberían vivir nuestras familias, siguiendo el ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret. Dios en el centro. El amor como motivación y corona. El dolor como prueba para ejercitar las virtudes teologales y mirar para arriba. Los hijos, honrando a sus padres, no causándoles tristezas, obedeciéndoles y cuidándoles en la vejez. Los padres revestidos de respeto y amor entre ellos, y de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, perdón, amor para con sus hijos; piedad y gratitud con Dios.

Padres de familia, ¿se parecen a san José? Madres, ¿se parecen a María? Hijos, ¿se parecen al Niño Jesús? ¿Repasan juntos el cuarto mandamiento de la ley de Dios: Honra a tu padre y a tu madre, con amor, respeto y servicio?

La fiesta de la Sagrada Familia es la fiesta de todas las familias, pues toda familia es sagrada, por ser templo donde Dios-Amor comunica la vida por amor a través del amor de los padres, y donde en el amor enriquece la vida de los esposos y de los hijos con dones de Dios para usar, gozar, agradecer y compartir con orden, gratitud y honradez.

Jesús, el Hijo de Dios, quiso nacer en una familia, pues la familia unida en el amor es el ambiente privilegiado e insustituible para el desarrollo normal y el crecimiento sano y feliz de los hijos. Para la persona no existe bien humanamente más grande que un hogar donde el padre y la madre se aman, aman a sus hijos y son correspondidos.

La droga, el alcoholismo, la esclavitud sexual, los embarazos precoces, la delincuencia, etc. Tienen casi siempre su raíz en la falta de familia o de amor en el hogar. El verdadero amor y la unión familiar son la mayor medicina preventiva contra toda clase de enfermedades y desviaciones.

Hoy, que se quiere destruir el proyecto de Dios en la familia, queriendo sustituirlo por uniones homosexuales, es imprescindible recuperar el valor de la misma apuntando la mirada a la Sagrada Familia de Nazaret, en la que se cumple a cabalidad el proyecto salvador de Dios.

“La alianza de amor y fidelidad, de la cual vive la Sagrada Familia de Nazaret, ilumina el principio que da forma a cada familia, y la hace capaz de afrontar mejor las vicisitudes de la vida y de la historia. Sobre esta base, cada familia, a pesar de su debilidad, puede llegar a ser una luz en la oscuridad del mundo”.

(AL 66)

ORACION

Señor, tú que has creado el don maravilloso de la comunidad familiar, pequeña Iglesia doméstica: ayúdanos para ser dentro de nuestra familia tus discípulos misioneros, capaces del perdón, la unidad, la paz y la escucha atenta de tu voluntad.

Amén.

CONTEMPLACION

En el espíritu de acción de gracias y de contemplación de la vida familiar de tantos padres y madres de familia que siguen el ejemplo de José y de María, hacemos nuestro el salmo 127: Dichosos los que temen al Señor.

ACCION

  1. Buscar la santidad como discípulos y misioneros en la vida familiar que el Señor nos ha concedido.
  2. Afirmar nuestro compromiso para con la familia y su protección social, económica, cultural, especialmente allí donde la golpea la pobreza, la confusión, la necesidad de la migración.

 

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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