Lectio Divina, 8 de Diciembre de 2016

Lectio Divina, 8 de diciembre de 2016

Ciclo “A”

La Inmaculada Concepción de María

Tema:

Todos estamos llamados a la santidad

Página Sagrada:

Gn 3,9-15.20 * Sal 97 * Ef 1,3-6.11-12 * Lc 1,26-38

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“¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo”

Invocación Inicial

Señor Jesucristo, Hijo del Padre, manda ahora Tu Espíritu sobre la tierra. Haz que el Espíritu Santo habite en el corazón de todos los pueblos, para que sean preservados de la corrupción, de las calamidades y de la guerra. Que la Señora de todos los Pueblos, que un día era María, sea nuestra Abogada.

Amén.

Texto

26 En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.

28 El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo». 29 Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. 30 Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. 31 Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; 32 él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, 33 reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin».

34 María dijo al Ángel: « ¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?».

35 El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. 36 También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, 37 porque no hay nada imposible para Dios».

38 María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho”. Y el Ángel se alejó.

Lectura

La solemnidad de la Inmaculada, al caer dentro del Adviento, se ha convertido en motivo de esperanza para toda la Iglesia cuando se está preparando para recibir al que viene a bendecirnos “con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

a. El apóstol san Pablo afirma que los hombres hemos sido elegidos “en Cristo, antes de crear el mundo, para que fuéramos santos e irreprochables (inmaculados) a sus ojos por amor”. Por ello en María inmaculada admiramos el proyecto inicial de Dios, que quiere una humanidad “santa e inmaculada”. Razón por la cual cada uno de nosotros estamos llamados a realizar en nuestra vida el plan de Dios: la llamada a la santidad.

b. En el relato de la anunciación, el autor ha presentado a la Madre del Señor con los rasgos de la comunidad de los tiempos finales. Las palabras del saludo del ángel reproducen la invitación a la alegría que el profeto Sofonías dirige a la Jerusalén de los tiempos de la salvación, figura de toda la comunidad. De esta forma se va que María aparece unida a Cristo y a la Iglesia.

c. Como conclusión de esta solemnidad podríamos decir, que en la virgen María¸ la Iglesia admira y ensalza el fruto más esplendido de la redención, y la contempla gozosamente como una purísima imagen de lo que ella misma, toda entera, ansía y espera ser.

Meditación

¿Soy consciente de que he sido elegido en Cristo, para ser santo e inmaculado a sus ojos por amor? ¿Cómo vivo esto?

¿Cómo voy a irradiar la alegría y esperanza que me exige esta celebración?

Oración

Virgen María, Madre querida: me consagro a ti y pongo entre tus manos toda mi existencia. Acepta mi presente con todo cuanto hay en él. Acepta mi futuro con todas sus posibilidades. Te entrego mi inteligencia, voluntad y corazón. Coloco entre tus manos mi libertad, mis anhelos, temores, esperanzas, tristezas y alegrías. Protege mi vida, a fin de que siendo fiel a Dios, pueda con tu ayuda alcanzar la salvación.

Contemplación

En nuestros días, muchos jóvenes no tienen en cuenta en su vida, el proyecto de Dios: “sean santos como su Padre celestial es santo”, por ello la comunidad de los discípulos misioneros esta invitada a contemplar esta realidad a través del himno que se nos presenta en Ef. 1, 3-6.

Acción

1. Debo buscar la forma de vivir en mi vida el plan de Dios: la llamada a la santidad.

2. En este tiempo de adviento debo intensificar mi oración y prepararme adecuadamente para poder decir siempre “sí” al Señor en mi camino discipular.

3. Debo rezar el Rosario con una profunda actitud de esperanza.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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