Lectio Divina, 17 de Julio de 2016

Lectio Divina

Domingo 17 de Julio, 2016

XVII Domingo Tiempo Ordinario – Ciclo C

MaryMartha Email

“Canten a Dios con alegría, habitantes de toda la tierra” Salmo 66

INVOCACIÓN INICIAL

Jesús, hermano, Maestro, acércanos al Padre,

muéstranos su rostro,

acompáñanos en el camino al Reino

¡envíanos tu Espíritu!

Tu nos prometiste que estarías presente entre nosotros,

que caminarías a nuestro lado,

que tu fuerza nos animaría,

Señor, ¡qué venga tu Espíritu!

Necesitamos aprender a discernir.

Descubrir por dónde pasa el Reino en este tiempo.

Necesitamos aprender a reconocer las señales

de Dios en medio nuestro.

Necesitamos aprender a seguir tus pasos,

a vivir el Evangelio,

a comprometernos por el proyecto del Padre.

Buscamos tu aliento,

¡Ven Espíritu Santo!

TEXTO

38Jesús siguió su camino y llegó a una aldea, donde una mujer llamada Marta lo hospedó. 39Marta tenía una hermana llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús para escuchar lo que él decía. 40Pero Marta, que estaba atareada con sus muchos quehaceres, se acercó a Jesús y le dijo:

—Señor, ¿no te preocupa nada que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude. 41Pero Jesús le contestó:

—Marta, Marta, estás preocupada y te inquietas por demasiadas cosas, 42pero sólo una cosa es necesaria. María ha escogido la mejor parte, y nadie se la va a quitar.

LECTURA

Algunas preguntas para una lectura atenta

¿Dónde se hospedó Jesús? ¿Cómo se llamaba la hermana de Marta? ¿Qué hizo Marta y qué hizo María? ¿Qué le dijo Martha a Jesús? ¿Cuál fue la parte que escogió María?

Monseñor Víctor Hugo Palma

Algunas pistas para comprender el texto:

Continuando en la contemplación del viaje de Jesús a Jerusalén según San Lucas, hoy resplandece un tema tan afín a este “Jubileo de la Misericordia” en el cual se nos invita a cumplir una de esas “obras físicas” como lo dice el Catecismo de la Iglesia: “Fui forastero, extranjero, caminante, y me acogiste”. Las imágenes bíblicas de hoy son estupendas:

  1. Abraham se puso a servir a sus visitantes: Bajo la encina de Mambré, como dice Génesis 18, el caminante en Fe, nuestro padre Abraham, recibe una visita extraña pero alentadora. En los tres peregrinos que llegan hasta su humilde casa, él sabe descubrir la presencia del Señor. Se afana pues, mucho en atender con sus humildes medios (cabrito, leche agria, etc.) a “aquel que pasa y misteriosamente abre de nuevo su esperanza” al prometerle el Señor al final de su visita el hijo que tanto esperaba.
  2. Marta y María atendieron de la mejor forma la visita de Jesús: También Jesús se hizo caminante y huésped en casa de la pequeña familia de Marta, María y Lázaro, según la tradición. Al llegar hoy, sin duda fatigado por el camino, hay dos actitudes que no son opuestas en realidad sino complementarias:
    1. Marta se ocupa con afán en servir al Señor: al estilo de Sara la mujer de Abraham en Génesis 18: como decía Santa Teresa de Ávila: “Si ella no hubiera trabajado tanto, habría habido almuerzo para el Señor”;
    2. María, en cambio, se pone a escuchar al Señor: cuando Jesús dice que “María he escogido la mejor parte” no quita valor al afán de Marta, sino que nos invita a “primerear” como dice el Papa Francisco, ante todo la “escucha de la Palabra que es el mismo Cristo” para de allí poder actuar con misericordia de mejor forma.
  3. Dios ha querido darnos a conocer su misterio: también Pablo, en cierta forma, alaba hoy a Aquel que se nos ha revelado en Cristo y con ello nos ha enriquecido infinitamente; quedamos invitados a “escuchar, conocer, profundizar” en la Revelación pues es don de la Misericordia divina.

Resumen: La hospitalidad, la acogida del que va de paso, del migrante, por ejemplo, es la propuesta de misericordia para hoy. Al abrirnos a quien pasa, podemos encontrar en los hermanos al mismo “Cristo que pasa” y tocando a la hospitalidad de nuestro corazón, nos bendice y vuelve a abrir el futuro de vida para todos aquellos que le acogen.

MEDITACIÓN

La invitación que nos presenta el Evangelio, es a buscar un equilibrio en todos los aspectos de nuestra vida. Especialmente, nos habla a aquellos que nos sentimos llamados a crecer en el camino espiritual. Cada uno tiene un llamado distinto, un carisma que Dios nos ha regalado, el cual debemos cuidar con responsabilidad. La oración nos lleva a la acción, es como pasa en el cuarto paso de la Lectio Divina; un verdadero encuentro con la palabra resulta en un compromiso que se tiene que hacer realidad. Escoger la mejor parte es primero escuchar al Señor, y que esa escucha concluya en un acto generoso de misericordia y amor con otros.

El Papa Francisco nos ayuda a profundizar: “¿Qué quiere decir Jesús? ¿Cuál es la mejor parte? Ante todo es importante comprender que no se trata de la contraposición entre dos actitudes: la escucha de la Palabra del Señor, la contemplación y el servicio concreto al prójimo. No son dos actitudes contrapuestas, sino, al contrario, son dos aspectos, ambos esenciales para nuestra vida cristiana; aspectos que nunca se han de separar, sino vivir en profunda unidad y armonía. Pero entonces, ¿por qué Marta recibe la reprensión, si bien hecha con dulzura? Porque consideró esencial sólo lo que estaba haciendo, es decir, estaba demasiado absorbida y preocupada por las cosas que había que «hacer». En un cristiano, las obras de servicio y de caridad nunca están separadas de la fuente principal de cada acción nuestra: es decir, la escucha de la Palabra del Señor, el estar —como María— a los pies de Jesús, con la actitud del discípulo. Y por esto es que se reprende a Marta.

Que también en nuestra vida cristiana oración y acción estén siempre profundamente unidas. Una oración que no conduce a la acción concreta hacia el hermano pobre, enfermo, necesitado de ayuda, el hermano en dificultad, es una oración estéril e incompleta.

Sigamos nuestra meditación con estas preguntas:

  • ¿He encontrado momentos donde sólo pienso en sí mismo a pesar de la situación del otro?
  • ¿Qué actitud es esencial para tener en cuenta a mí prójimo y obtener “la mejor parte”?
  • ¿Confío en que una actitud orante me provee de acciones misericordiosas para las personas con las que interactuó a diario?

ORACIÓN

Oh Cristo, para poder servirte mejor

dame un noble corazón.

Un corazón fuerte

para aspirar por los altos ideales

y no por opciones mediocres.

Un corazón generoso en el trabajo,

viendo en él no una imposición

sino una misión que me confías.

Un corazón grande en el sufrimiento,

siendo valiente soldado ante mi propia cruz

y sensible cireneo para la cruz de los demás.

Un corazón grande para con el mundo,

siendo comprensivo con sus fragilidades

pero inmune a sus máximas y seducciones.

Un corazón grande con los hombres,

leal y atento para con todos

pero especialmente servicial y dedicado a los pequeños y humildes.

Un corazón nunca centrado sobre mí,

siempre apoyado en ti,

feliz de servirte y servir a mis hermanos,

¡oh, mi Señor! todos los días de mi vida. Amén.

CONTEMPLACIÓN

Señor, tus palabras mueven mi corazón para amar y servir a mis hermanos.

ACCIÓN

En mi oración personal de esta semana, estaré atento a las palabras que Dios trajo para mí con el Evangelio, procurando silencio descubriré qué obra de misericordia haré el fin de semana.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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