Lectio Divina, 8 de Mayo de 2016

Lectio Divina, 8 de Mayo de 2016

Ascensión del Señor

7º Domingo de Pascua

Página Sagrada:
Hch 1, 1‐11/Sal 46/Heb 9, 24‐28;10, 19‐23/Lc 24, 46‐53

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Si alguno me ama, guardará mi palabra

INVOCACIÓN INICIAL

Jesús:
Hoy quiero escuchar tu voz
pero falta silencio a mi alrededor.
enséñame a estar callado
y a escuchar atento tu voz.
Que tu palabra ilumine mi vida,
que tu palabra me comprometa
y me haga vivir en tu presencia
Aún no te conozco.
no sé apenas nada del Evangelio.
Quiero ser tu amigo
¡ Y me preocupo tan poco de Ti!
Tú vienes hoy a visitarme
y me invitas a abrir la puerta
de mi corazón.
Desde lo profundo de mi ser
Te espero y te grito:
¡Ven Señor Jesús!

TEXTO

46Y les dijo:

—Está escrito que el Mesías tenía que morir, y resucitar al tercer día, 47y que en su nombre se anunciará a todas las naciones que se vuelvan a Dios, para que él les perdone sus pecados. Comenzando desde Jerusalén, 48ustedes deben dar testimonio de estas cosas. 49Y yo enviaré sobre ustedes lo que mi Padre prometió. Pero ustedes quédense aquí, en la ciudad de Jerusalén, hasta que reciban el poder que viene del cielo.

50Luego Jesús los llevó fuera de la ciudad, hasta Betania, y alzando las manos los bendijo. 51Y mientras los bendecía, se apartó de ellos y fue llevado al cielo. 52Ellos, después de adorarlo, volvieron a Jerusalén muy contentos. 53Y estaban siempre en el templo, alabando a Dios.

LECTURA

El centro de la meditación para la lectio divina en esta solemnidad es la certeza del destino glorioso de Cristo y los suyos. Ya la misma Liturgia invita a considerar que si la Ascensión de Cristo al cielo es una “prueba” de que en verdad Él era el Hijo de Dios, hoy también se afirma que al creyente le espera un destino como el de Cristo: en Él hemos sido hechos también nosotros hijos de Dios (cfr. Rm. 8, 17). La meditación debe ir hoy en la línea de considerar la extraña conjunción que se da entre situaciones negativas que nos rodean  ‐violencia, confusión moral, atropello al ser humano, como productos del pecado personal y social‐ y aquel destino de plenitud al que aspiramos.

El final del “Santo Evangelio según San Lucas”  ‐como anota el leccionario en este día‐  propone una página llena de intensa luz a través de dos escenas que componen el relato de la Ascensión:

1a. Cuando Jesús y los suyos se encuentran dentro del Cenáculo (VER vv. 46‐49), donde el Resucitado se ha aparecido a los que estaban allí “por miedo a los judíos” y les da instrucciones. Cristo hace una interpretación de toda su vida y misterio pascual.

2a. Cuando el grupo ya se encuentra fuera, en las cercanías de Bethania (VER vv. 50‐53) Jesús, de improviso los bendice: en una actitud “sacerdotal”, Él va siendo elevado al cielo, hasta quedar oculto por una nube. La mención de la nube es símbolo de que Jesús ha pasado la frontera del cielo visible  ‐delimitado para los antiguos por las nubes‐ y ha entrado en campo de lo divino, de donde un día había venido ‐espacio oculto a la capacidad del ojo humano‐ (VER en la 1a. lectura Hch. 1, 9).

MEDITACIÓN

La comunidad de los discípulos que caminan y testimonian al Señor en la Historia, es puesta hoy frente al tema doble de su destino y esperanza para cuestionarse:

a. Si el Señor ha entrado a la gloria a través del camino de la entrega ¿estamos dispuestos a vivir ese mismo camino en las diferentes formas en que Dios pide a cada uno vivir la fe y el amor a los hermanos?

b.¿es nuestra vida una muestra del compromiso con el Reino en alegría y esperanza activas?

c. ¿Vivimos el presente colaborando con las “estructuras de gracia” o con aquellas “de pecado”? ¿Elegimos cada día lo que nos lleva al “Reino de arriba” mientras transformamos el mundo que nos rodea? ¿o sería ya imposible decir que somos cristianos, dada nuestro enraizamiento en el egoísmo del mundo?

ORACIÓN

Tu Ascensión, Señor resucitado, no quiere decir lejanía de nosotros.

Te has hecho hombre sin dejar de ser Dios,

para hacerte peregrino de nuestras alegrías y tristezas,

de nuestras penas y esperanzas.

Los apóstoles contemplan el momento en que vuelves al Padre,

pero también aprecian que tu reinado se extiende a toda creatura;

no hay límite alguno para tu soberano amor.

Y yo tengo la alegría de encontrarme día a día contigo:

en tu Palabra que me ilumina, en el Pan partido que me nutre,

en tu rostro que veo en el hermano.

Tu cercanía me confiere responsabilidad de hacer presente tu Reino de amor y justicia,

que ha de concretarse en la vivencia de aquella sentencia final:

“cuanto hiciste a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hiciste”.

CONTEMPLACIÓN

Quiero adorarte siempre con el corazón contento.

ACCIÓN

En esta semana visitaré a Jesús Eucaristía y le agradeceré por haberse quedado con nosotros. También le pediré al Espíritu Santo que me ilumine en las obras que debo hacer para anunciar su Evangelio.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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