Lectio Divina, 17 de Abril de 2016. Cuarto domingo de Pascua

Lectio Divina, 17 de Abril de 2016

Cuarto domingo de Pascua

Página Sagrada:

Hechos 13, 14.43‐52/Sal 99/Apocalipsis 7,9.14b‐17/Juan 10, 27‐30

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Mis ovejas escuchan mi voz

INVOCACIÓN INICIAL

Ven, Espíritu Santo, a nuestros corazones y enciende en ellos el fuego de tu amor, danos la gracia de leer y reflexionar esta página del Evangelio para hacerlo memoria activa, amante y operante en nuestra vida. Deseamos acercarnos al misterio de la persona de Jesús contenido en esta imagen del pastor. Por esto te pedimos, humildemente, que abras los ojos de nuestra mente y de nuestro corazón, para que podamos conocer la fuerza de su resurrección. Ilumina, ¡oh Espíritu de luz!, nuestra mente para que podamos comprender las palabras de Jesús, Buen Pastor; inflama nuestro corazón para que nos demos cuenta que no están lejos de nosotros, sino que son la clave de nuestra experiencia actual. Ven, ¡oh Espíritu Santo!, porque sin ti el Evangelio aparece como letra muerta; contigo el Evangelio es Espíritu de vida. Danos, Padre, el Santo Espíritu; te lo pedimos junto con María, la madre de Jesús y madre  nuestra, y con Elías, tu profeta, en el nombre de tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor. ¡Amén!

TEXTO

27 Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen; 28 yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrancará de mi mano.
29 Mi Padre que me las ha dado es más que todos y nadie puede arrancar nada de las manos de mi Padre. 30 El Padre y yo somos uno.

LECTURA

La resurrección de Cristo inicia una nueva forma de relación entre Dios y los hombres: ahora las vidas de todos los que confían en el Señor, pasan a través de Cristo mismo como a través del Pastor de las ovejas. En su ministerio público, Jesús, verdadero pastor del cielo dejaba entrever su inmenso amor y cuidado por los que le pertenecen (Evangelio). Él mismo es quien se ha reunido un rebaño tomado de entre todos los pueblos, de entre todas las condiciones humanas de vida (primera lectura de Hechos de los Apóstoles). Es precisamente la multitud inmensa que Juan contempla en la visión del libro de la Revelación (segunda lectura del Apocalipsis).

Poco antes de entrar en su Misterio Pascual, Jesús habría pronunciado el discurso del que ahora leemos una breve sección. Sus palabras confrontan a los escuchas de la comunidad que ha nacido de su Pascua a evaluar sus actitudes frente a su Pastor, entre otras:

1a) El escucharle y reconocerle: el Buen Pastor afirma que sus ovejas le escuchan y le conocen. Aunque son dos verbos, dos acciones, se trata de una sola actitud: porque conocen la voz de su pastor; las ovejas la distinguen, la prefieren a otras voces. Ello se traduce como estar atentos para obedecer. Tal es el tipo de relación profunda que los creyentes deben tener con Cristo Resucitado, guía de sus vidas. Jesús mismo define que sus ovejas, quienes en verdad pertenecen a su rebaño, no escuchan la voz de los mercenarios, de quienes no tendrían la capacidad verdadera de llevarlas hasta la Vida en abundancia (VER vv. 27‐28).

2a) Distinguir el amor de Cristo Pastor: El no puede ser tomado como un “legislador lejano” como uno que “gobierna sin amar”: al contrario es quien ha dado su vida por las ovejas. La voz de Cristo gana así autoridad para guiar porque está llena de amor comprobado y siempre cercano.

3ª) La actitud fundamental de la confianza ya que el pastoreo no lo ha ejercido Cristo con los milagros o los discursos sino desde la cruz: he allí que si los milagros faltan, no falta el fruto de la redención por la cruz. El se ha manifestado en esa cruz como pastor de todas y cada una de las ovejas, por lo que no hay riesgo de que se pierda ninguna.

MEDITACIÓN

a. ¿Cristo, Pastor, ocupa el centro de nuestra vida? ¿Es realmente aquel a quien conocemos y seguimos?
b. ¿Qué otras voces nos distraen y atraen fuera del camino del Evangelio, donde si habla el Buen Pastor?
c. El cuidado de Cristo Buen Pastor ¿lo ejercemos hacia los demás? ¿en qué manera, especialmente si tenemos responsabilidades pastorales? ¿nos preocupa la escasez de sacerdotes, religiosos, etc. Que sirvan al pastoreo del rebaño de Cristo?

ORACIÓN

Salmo 100, 2; 3; 5

¡Aclama a Yahvé, tierra entera,
servid a Yahvé con alegría,
llegaos a él con júbilo!
Sabed que Yahvé es Dios,
él nos ha hecho y suyos somos,
su pueblo y el rebaño de sus pastos.
Pues bueno es Yahvé y eterno su amor,
su lealtad perdura de edad en edad.

CONTEMPLACIÓN

Contempla la Palabra del Buen Pastor en tu vida. Las etapas precedentes de la lectio divina, importantes en sí mismas, cobran funcionalidad, si están orientadas a la vida. El camino de la “lectio” no se puede decir que está acabado, si no llega a hacer de la Palabra una escuela de vida para ti. Tal meta se alcanza cuando experimentas en ti los frutos del Espíritu. Estos son: la paz interior que florece en la alegría y en el gusto por la Palabra; la capacidad para discernir entre lo que es esencial y obra de Dios y lo que es fútil y obra del mal; la valentía de la elección y de la acción concreta son una consecuencia de la página bíblica que has leído y meditado.

ACCIÓN

  • Infórmate acerca de que es el discipulado.
  • Empieza a buscar maneras concretas de ser un buen discípulo.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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