Lectio Divina, 23 de Marzo de 2016. Jueves Santo

Lectio Divina, 23 de Marzo de 2016.

Jueves Santo

Página Sagrada:

Ex 12, 1‐8.11‐14/Salmo 115/1 Co 11, 23‐26/Juan 13, 1‐15

 

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Este será un día memorable para ustedes

ORACIÓN INICIAL

Cuando tu hablas, Señor, la nada palpita de vida: los huesos secos se convierten en personas vivientes, el desierto florece… Cuando me dispongo a hablarte, me siento árido, no sé qué decir. No estoy, evidentemente, sintonizado con tu voluntad, mis labios no están de acuerdo con mi corazón y mi corazón no hace un esfuerzo por entonarse con el tuyo. Renueva mi corazón, purifica mis labios, para que hable contigo como tú quieres, para que hable con los demás como tú quieres, para que hable conmigo mismo, con mi mundo interior, como tú quieres.

TEXTO

1 Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que llegaba la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

2 Durante la cena, cuando el Diablo había sugerido a Judas Iscariote que lo entregara, 3 sabiendo que todo lo había puesto el Padre en sus manos, que había salido de Dios y volvía a Dios, 4 se levanta de la mesa, se quita el manto, y tomando una toalla, se la ató a la cintura. 5 Después echa agua en un recipiente y se puso a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba en la cintura.

6 Llegó a Simón Pedro, el cual le dice:

—Señor, ¿tú me vas a lavar los pies?

7 Jesús responde:

—Lo que yo hago no lo entiendes ahora, más tarde lo entenderás.

8 Replica Pedro:

—No me lavarás los pies jamás.

Le responde Jesús:

—Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.

9 Le dice Simón Pedro:

—Señor, si es así, no sólo los pies, sino las manos y la cabeza.

10 Le responde Jesús:

—El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está completamente limpio. Y ustedes están limpios, aunque no todos 11 –conocía al que lo iba a entregar y por eso dijo que no todos estaban limpios–.

12 Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo:

—¿Comprenden lo que acabo de hacer?

13 Ustedes me llaman maestro y señor, y dicen bien. 14 Pero si yo, que soy maestro y señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros.

15 Les he dado ejemplo para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes.

LECTURA

Inaugurando el Solemne Triduo Pascual, la Palabra de Dios que se ofrece a la lectio divina recoge los temas fundamentales propuestos por la Liturgia de la Misa de la Cena del Señor: en el Evangelio sobre todo, aquel del amor extremo de Cristo hacia los suyos y hacia la humanidad que redime en su Pasión; amor que expresa el del Padre por el mundo caído en el pecado (cfr. Juan 3, 16) que llegará a ser “mandamiento nuevo para los discípulos de Cristo”. En la lectura del Evangelio. También propone el tema del misterio eucarístico (1ª y 2ª. lecturas) como don que perpetúa la entrega amorosa del Señor; e igualmente el tema del don del sacerdocio ministerial (2ª lectura) como servicio a la prolongación de la salvación que ya inicia con la Cena del Señor.

Jesús, a quien Juan Bautista ha señalado como el “Cordero de Dios” realiza la Pascua definitiva, el paso definitivo de la muerte a la vida. En el famoso capítulo de San Juan que hoy se lee, Él convoca a una Cena que ya no corresponde totalmente a la pascua judía, sino que es el inicio de la nueva Pascua definitiva. Aún cuando en el relato de San Juan no se narra la institución de la Eucaristía como en los Evangelios Sinópticos, o más aún como lo hace la 2ª lectura en el relato más antiguo de esa institución (1 Co 11), el signo del lavatorio de los pies de los discípulos encierra profundamente el mismo significado: la vida que se entrega en sacrificio redentor. Tres momentos son notorios en la escena: cada uno de ellos tiene un profundo significado “eucarístico”:

(1º) El lavatorio (VER vv. 3‐5). Según se indica en el v. 1, es la manifestación de amor más grande del Maestro hacia sus discípulos. Pero ello ocurre cuando Él, el Cordero de Dios debe “pasar” de este mundo al Padre (v. 1), Por ello Cristo realiza el lavatorio de los pies como “servicio supremo”, como gesto de amor supremo simbolizado en el quitarse la túnica y servir como un esclavo.

(2º) El diálogo con Pedro (VER vv. 6‐11). La resistencia de Simón Pedro a dejarse lavar los pies interesa especialmente a los discípulos de Cristo. En un primer momento, Jesús no intenta explicarle a su discípulo un gesto tan sorprendente (“lo entenderás luego” en v. 7b), pero ante la segunda negativa de Pedro, Cristo señala la necesidad de tener parte con Él es decir, de participar en su Misterio Pascual (v. 8). Pedro acepta y pide un baño general, y Jesús declara que “ya hay una limpieza” en él y en otros discípulos: es la limpieza de la fe que crece en sus corazones.

(3º) El mandato nuevo de Cristo (VER vv 12‐15). Dicho mandamiento “nuevo” se refiere a la misma actitud amorosa del Señor. Recordando su condición de Señor y Maestro, Él instituye el mandamiento nuevo cuyo cumplimiento consiste en imitar al Señor en su amor (“como yo los he amado).

MEDITACIÓN

a. Este momento culminante del camino cuaresmal ¿nos encuentra reconciliados con Dios y con los hermanos en la cena de la caridad?

b. ¿Cuál es nuestro servicio humilde y concreto ante el hermano, a imitación del Señor que nos dio el ejemplo del lavatorio de los pies?

c. ¿Cómo hemos reaccionado hasta ahora ante el amor extremo que Dios nos muestra en la Pasión de su Hijo: correspondiendo con nuestra propia entrega al Señor y su voluntad?

d. Los signos del Misterio Eucarístico ¿son concretos en nuestra vida de servicio, fe y caridad?

ORACIÓN

Jesús, ven, tengo los pies sucios,

Por mí te has hecho siervo,

versa el agua en la jofaina;

Ven, lávame los pies..

Lo sé, es temerario lo que te digo,

pero temo la amenaza de tus palabras:

“Si no te lavo los pies,

no tendrás parte conmigo”

Lávame por tanto los pies,

para que tenga parte contigo.

Orígenes

CONTEMPLACIÓN

¡Oh, mi Señor Jesús!

Déjame lavar tus sagrados pies;

te los has ensuciado desde que caminas por mi alma…

(San Ambrosio)

ACCIÓN

  • Participar en este triduo pascual que inicia el Jueves Santo.
  • Hacer una oración por las vocaciones sacerdotales, consagradas y religiosas.
  • Orar por nuestros sacerdotes y obispos.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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