Lectio Divina, 21 de Febrero de 2016

Lectio Divina, 21 de Febrero de 2016

Segundo Domingo de Cuaresma

Ciclo C

Página Sagrada:

Génesis 15, 5.12.17‐18/Salmo 26/Filipenses 3, 17‐4,1/Lucas 9, 28‐36

transfiguracion-icono-21 (1)

Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió

Invocación inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección. Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

TEXTO

28 Unos ocho días después de estas palabras, tomó consigo a Pedro, Juan y Santiago, y subió al monte a orar. 29 Y mientras oraba, el aspecto de su rostro se mudó y sus vestidos eran de una blancura fulgurante. 30 Y he aquí que conversaban con él dos hombres, que eran Moisés y Elías; 31 los cuales aparecían en gloria, y hablaban de su partida, que iba a cumplir en Jerusalén. 32 Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. 33 Cuando ellos se separaron de él, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, bueno es estarnos aquí. Podríamos hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías», sin saber lo que decía. 34 Estaba diciendo estas cosas cuando se formó una nube y los cubrió con su sombra; y, al entrar en la nube, se llenaron de temor. 35 Y vino una voz desde la nube, que decía: «Este es mi Hijo, mi Elegido; escuchadle.» 36 Cuando cesó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos callaron y, por aquellos días, no dijeron a nadie nada de lo que habían visto.

LECTURA

Las diversos textos bíblicos propuestas hoy por la Iglesia a la comunidad de los discípulos quieren subrayar el tema de la revelación de la gloria de Dios: revelación ofrecida como un “estímulo” a esa comunidad caminante en fe durante los cuarenta días de la penitencia cuaresmal. En efecto, el Dios que muestra a Abraham un futuro inesperado pero grandioso (primera lectura) es precisamente el Señor que se transfigura en el monte para alentar a sus discípulos de todos los tiempos a perseverar en su seguimiento (Evangelio). Por otra parte, también se propone la actitud de esperanza en las diversas situaciones del itinerario cristiano: esperanza en un cambio de la situación actual de incertidumbre en gloria de encuentro con Dios (segunda lectura de Filipenses)

La “Transfiguración” ocurre cuando Jesús camina hacia Jerusalén donde todo parecerá acabar en el drama de la cruz. A los discípulos se presentan el temor y la duda: tal vez seguirlo ha sido una ilusión que no lleva a nada. El Maestro, comprendiendo que la esperanza humana es frágil, muestra ‐como Dios a Abraham aquella noche de estrellas‐ una gloria que deberá animar el seguimiento de sus discípulos.

1. A ellos se ofrecen tres signos de fuerte contenidos bíblico:

  • La nube: señal de la gloria de Dios que está presente, como en el monte de la revelación en el desierto (VER Ex.19, 1ss). Esa nube parece cubrirlo todo, pero en realidad es el ambiente donde se va a revelar la identidad del Maestro (VER v. 34).
  • La presencia de Moisés y Elías: que simbolizan los dos elementos más queridos para la fe de los Israelitas (Moisés = la Ley, Elías = los profetas). Ellos se refieren al camino de Jesús: es decir, vienen a ayudarlos a comprender y aceptar lo más difícil del discipulado cristiano: el misterio de la cruz, de la “necesaria muerte del Mesías para entrar en su gloria” (VER Lucas 24, 13‐35) (VER v. 30)
  • La voz del Padre: del protagonista de la noche en que Abraham fue consolado, fue animado por el Dios que conoce la debilidad de sus caminantes y continuamente vuelve para indicarles el camino: en este caso la escucha de su Hijo, el elegido para lleva a cabo su plan de salvación (VER v.32)

2. Luego de aquel momento de animación de la fe de sus discípulos aparecerá de nuevo el camino a continuar: no es posible quedarse en la contemplación de lo que se espera o de lo que se ama, sino caminar hacia ello: Pedro “no sabe lo que dice” al querer eternizar el momento del monte (VER v. 33).

3. Es así como la transfiguración tiene el carácter de un acto de misericordia de parte de quien ha llamado a seguirlo cargando la propia cruz (VER Lucas 9, 23): un momento en el que se recibe aliento del Señor hacia el que se avanza el caminar de los cuarenta días de la penitencia cuaresmal.

MEDITACIÓN

a. ¿Mantenemos el entusiasmo y el ideal de conversión en nuestro caminar de Cuaresma? ¿Qué propósitos hemos abandonado?

b. ¿Caminamos con la vista puesta en aquel renacer espiritual que es tan necesario para nosotros mismos y para quienes nos rodean?

c. ¿De qué actitudes hemos de convertirnos más urgentemente a nivel personal, comunitario, social? ¿Violencia, olvido de los más necesitados, materialismo, búsqueda de un rostro de Dios a nuestra medida y conveniencia?

ORACIÓN

Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.

CONTEMPLACIÓN

Repetimos varias veces esta frase del Evangelio para que vaya entrando a nuestro corazón:

«¡Éste es mi Hijo, el elegido: Escúchenlo!»
(Versículo 35)

Y así, vamos pidiéndole al Señor ser testigos de la resurrección para que otros crean.

ACCIÓN

vuelvo a leer detenidamente las lecturas. El Señor me pide que reconozca a Jesús como salvador y en este tiempo de Cuaresma, voy a realizar un buen examen de conciencia para entender que Jesús es mi salvador y que muchas veces no lo escuché. Voy a realizar una acción externa que muestre mi arrepentimiento y también mi seguimiento al Señor. Una obra concreta que demuestre ante los demás.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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