Lectio Divina, 14 de Febrero de 2016. Primer Domingo de Cuaresma

Lectio Divina, 14 de Febrero de 2016.

Primer Domingo de Cuaresma

Ciclo “C”

 

Página Sagrada:

 

Deuteronomio 26, 4‐10/Salmo 90/Romanos 10, 8‐13/Lucas 4, 1‐13

 

Tentación de Cristo

El Espíritu lo llevó al desierto para ser puesto a prueba por el Diablo

Invocación inicial

¡Oh, Señor! Al comienzo de este tiempo cuaresmal me invitas a meditar, una vez más, el relato de las tentaciones, para que descubra el corazón de la lucha espiritual y sobre todo experimente la victoria sobre el mal. ¡Oh Espíritu Santo! “visita nuestras mentes”, porque en nuestra mente a menudo proliferan muchos pensamientos que nos hacen sentirnos a merced del fragor de tantas voces. Fuego de amor purifica también nuestros sentidos y el corazón para que sean dóciles y disponibles a la voz de tu Palabra. Ilumínanos para que nuestros sentidos, purificados por ti, puedan entrar en diálogo contigo. Si el fuego de tu Amor se enciende en nuestro corazón, más allá de nuestra aridez, puede inundar la vida nueva, que es plenitud de gozo.

TEXTO

1 Jesús, lleno de Espíritu Santo, se volvió del Jordán y era conducido por el Espíritu en el desierto, 2 durante cuarenta días, tentado por el diablo. No comió nada en aquellos días y, al cabo de ellos, sintió hambre. 3 Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan.» 4 Jesús le respondió: «Está escrito: No sólo de pan vive el hombre.»
5 Llevándole luego a una altura le mostró en un instante todos los reinos de la tierra 6 y le dijo el diablo: «Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque me la han entregado a mí y yo se la doy a quien quiero. 7 Si, pues, me adoras, toda será tuya.» 8 Jesús le respondió: «Está escrito:  Adorarás al Señor tu Dios y sólo a él darás culto.»
9 Le llevó después a Jerusalén, le puso sobre el alero del Templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo; 10 porque está escrito:
A sus ángeles te encomendará para que te guarden.
11 Y en sus manos te llevarán para que no tropiece tu pie en piedra alguna.»
12 Jesús le respondió: «Está dicho: No tentarás al Señor tu Dios
13 Acabada toda tentación, el diablo se alejó de él hasta el tiempo propicio.

LECTURA

La lectio divina se ejercita hoy sobre el texto sagrado y su propuesta de la fe que profesada a pesar de la prueba. El caminar de estos cuarenta días hasta Pascua es equivalente a un duro ejercicio para manifestar y fortificar nuestra fe en la adversidad. Ante los ojos de los caminantes que no son otros que la comunidad de los discípulos de Cristo, aparece el modelo del antiguo Israel que “profesa su fe” en el Dios que lo ha hecho pasar de la esclavitud a la libertad (primera lectura de Deuteronomio) pero aparece también Jesús mismo como modelo de fidelidad a Dios, ejemplo más decisivo para todo discípulo en esta Cuaresma (Evangelio). Finalmente, la voz de San Pablo invita a todos a unir la profesión de fe a una existencia según esa fe, de modo que el progreso espiritual en estos cuarenta días tenga como su base más firme tanto el pronunciar con los labios como el obedecer integralmente, en toda la persona, a la voz del Señor.

En el Nuevo Testamento Jesús aparece como un verdadero continuador del Israel fiel a su Dios. Pero Él naturalmente, llevará esa fidelidad mucho más allá: venciendo la tentación del Diablo en el desierto, tentación que Israel no resistió (cfr. Salmo 94). El relato de San Lucas sobre las tentaciones presenta diversas enseñanzas:

1. Jesús va haciendo una confesión de la fe a partir de la Palabra de Dios como respuesta a las tentaciones del demonio que también “conoce y usa la Escritura”.

2. En el fondo, Jesús es el modelo de todo aquel que se hace pobre ante Dios, dejando que el curso de la historia lo lleve él, sin distorsionar sus planes movido por el temor al sufrimiento, a la carestía, o por el amor a la fama, a la búsqueda de poder sobre los demás.

3. Al final de la escena, el diablo lo deja por ahora: habrá un momento supremo en que de nuevo asaltará al “caminante del desierto” para hacer caer sobre él el peso de sus opciones por la voluntad de Dios: será en la hora de la Pasión, cuando de nuevo Cristo, sin vacilar, probará su fidelidad hasta el martirio (VER v. 13). Cristo, tentado en el desierto para “lanzarse desde lo alto del Templo” ahora en el desierto se lanzará al vacío total en el momento de su Pasión: allá enfrentará la experiencia de la renuncia de toda seguridad con tal de cumplir la voluntad del Padre A ese Padre suyo, no le pondrá condiciones para serle fiel, sino más bien se acercará y se hará semejante a todo hombre que es probado. Con ello mostrará a sus discípulos el camino de la obediencia como el lugar donde queda más clara que nunca ante el mundo, la fe que se confiesa con los labios.

MEDITACIÓN

a. ¿Nuestros labios y nuestro corazón, lo dicho y lo vivido, actúan de acuerdo y en coherencia? ¿o comenzamos esta cuaresma sin ni siquiera plantearnos este problema?
b. ¿Tenemos la falsa idea de que una confesión verbal nos salvará como si se tratara de una cierta “magia” que esconde más bien nuestro orgullo e irresponsabilidad?
c. ¿Hemos identificado aquellas tentaciones que nos hacen infieles al Señor? ¿Qué propósitos concretos nos ayudarán a crecer en la verdadera confesión de fe, en la conversión estos cuarenta días?

ORACIÓN

Señor, nosotros te buscamos y deseamos tu rostro, haz que un día, quitado el velo, podamos contemplarlo. Te buscamos en las Escrituras que nos hablan de Ti y bajo el velo de la sabiduría, fruto de la investigación de las gentes Te buscamos en los rostros radiantes de los hermanos, en las improntas de tu pasión en los cuerpos sufrientes. Toda criatura está marcada con tu impronta, toda cosa revela un rayo de Tu invisible belleza. Tú te revelas en el servicio del hermano, al hermano te manifiestas por el amor fiel que no se acaba. No los ojos sino el corazón tienen Tu visión, con simplicidad y veracidad tratamos de hablar contigo.

CONTEMPLACIÓN

Para prolongar nuestra meditación sugerimos una reflexión de Benedicto XVI; “La Cuaresma es el tiempo privilegiado de nuestra peregrinación interior hacia Aquél que es la fuente de misericordia. Es una peregrinación en la que Él mismo nos acompaña a través del desierto de nuestra pobreza sosteniéndonos en el camino hacia el inmenso gozo de la Pascua. También en el “valle oscuro”, del que habla el Salmista (Sal 23,4) mientras el tentador nos sugiere dispersarnos o el poner una esperanza ilusoria en la obra de nuestras manos, Dios nos custodia y nos sostiene, …[…]. La Cuaresma nos quiere conducir, en vista de la victoria de Cristo, sobre todo mal que oprime al hombre. En el dirigirse al Divino Maestro, en el convertirnos a Él, en el experimentar su misericordia, descubriremos una “mirada” que nos escruta en lo profundo y puede reanimar a cualquiera de nosotros”

ACCIÓN

Durante esta Cuaresma, proponte leer los cuatro Evangelios.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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