Lectio Divina, 7 de Febrero de 2016

Lectio Divina, 7 de Febrero de 2016

Quinto Domingo Ordinario

Ciclo “C”

Página Sagrada:

Is 6, 1‐2.3‐8/Salmo 137/1Co 15,1‐11/Lc 5, 1‐11

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Apártate de mí, Señor, que soy un pecador

Oración inicial

¡Padre mío! ¡Ahora tu Palabra está aquí! Se ha levantado como un sol después de obscura noche, vacía y solitaria: cuando ella falta, sucede siempre así, lo sé. Te ruego, soples desde el mar el dulce viento del Espíritu Santo que me recoja y me lleve a Cristo, tu Palabra viviente: Quiero escucharle. No me alejaré de esta playa, donde Él amaestra y habla, sino que permaneceré aquí, hasta que me tengas consigo; entonces lo seguiré y caminaré con Él, a donde me lleve.

TEXTO

1 La gente se agolpaba junto a él para escuchar la Palabra de Dios, mientras él estaba a la orilla del lago de Genesaret.

2 Vio dos barcas junto a la orilla, los pescadores se habían bajado y estaban lavando sus redes. 3Subiendo a una de las barcas, la de Simón, le pidió que se apartase un poco de tierra. Se sentó y se puso a enseñar a la multitud desde la barca.

4 Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:

Navega lago adentro y echa las redes para pescar.

5 Le replicó Simón:

Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos sacado nada; pero, ya que lo dices, echaré las redes.

6 Lo hicieron y capturaron tal cantidad de peces que reventaban las redes. 7 Hicieron señas a los socios de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Llegaron y llenaron las dos barcas, que casi se hundían.

8 Al verlo, Simón Pedro cayó a los pies de Jesús y dijo:

¡Apártate de mí, Señor, que soy un pecador!

9 Ya que el temor se había apoderado de él y de todos sus compañeros por la cantidad de peces que habían pescado. 10 Lo mismo sucedía a Juan y Santiago, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón. Jesús dijo a Simón:

No temas, en adelante serás pescador de hombres.

11 Entonces, amarrando las barcas, lo dejaron todo y le siguieron.

LECTURA

Aléjate de mí, que soy un pecador: Un innegable paralelismo con la vocación de Isaías se ofrece en la página evangélica y el relato de las primeras vocaciones a orillas del lago de Tiberíades. Inmediatamente se pueden notar los elementos de dicho paralelismo: Mientras Isaías veía los detalles de la presentación gloriosa del Señor (querubines, conmoción del Templo, etc.) Pedro asiste a un signo fuera de lo común: la “pesca milagrosa”, cuyo objetivo ahora es doble: ayudar a la fe del llamado, pero igualmente dar a entender la obra del Mesías: salvar de las aguas, del mar (símbolo del mal) a los hombres (VER vv. 4‐7).

Ocurre en Simón, el mismo sentimiento de distancia infinita entre el que llama y el que es llamado: su reacción, la petición al Señor de “alejarse”, es una “confesión” de su situación real, pero sobre todo la imagen de su pequeñez delante de Dios (VER v.8).

Tiene lugar entonces la capacitación de parte del Señor hacia su enviado débil en sí mismo: es la famosa llamada a no tener temor, signo maravilloso en el Evangelio de Lucas. En este caso, el temor y la vocación se extenderán a todo un grupo, como aclara el texto: Santiago y Juan (VER vv. 9‐10)

Un elemento en cierto modo nuevo se agrega al paralelo entre Isaías y la vocación de los primeros discípulos: es el contenido del versículo final que afirma un doble movimiento en el seguimiento del llamado: dejar ‐ seguir. He aquí la clave que encierra, como se ha dicho, la única dinámica válida en todo discipulado: no es posible “seguir sin dejar” y al mismo tiempo, “mientras se deja, se va recibiendo algo nuevo” una nueva identidad, en este caso, la de pescadores de hombres, de colaboradores con Jesús, Mesías liberador y misericordioso que alrededor del lago “iba sacando” del mar del sufrimiento, de la confusión y de la muerte a los hombres… En efecto, la vocación sólo puede ser para “ser como él”, el verdadero Pescador de hombres (VER v.11)

MEDITACIÓN

Invitados, todos y cada uno en la celebración del domingo cristiano a profundizar nuestra vocación al servicio del Reino, reflexionemos:

a. ¿Estamos dispuestos a escuchar una llamada del Señor cada vez que participamos de la celebración de su Palabra? ¿O acaso hemos cerrado esta posibilidad, y le pedimos “alejarse” de las decisiones más importantes de nuestra vida?

b. ¿Comprendemos, apoyamos, nos interesamos por las vocaciones al servicio del Evangelio en nuestra comunidad o Iglesia particular (sacerdotales, religiosas, para ministerios particulares)?

c. ¿En qué medida, desde nuestra vocación por el Bautismo, estamos dispuestos a dejar algo de nuestro mundo, de nuestros intereses, de nuestro pecado, para seguir al Maestro y ser sus testigos en el mundo?

ORACIÓN

Un momento de oración: Salmo 66

Canto de alabanza al Señor,

que ha abierto nuestro corazón a la fe.

Estr. Mi fuerza y mi canto es el Señor. ¡Él me ha salvado!

Aclama a Dios, tierra entera,

cantad a su nombre glorioso,

dadle honor con alabanzas,

decid a Dios: ¡Qué admirables tus obras!

La tierra entera se postra ante ti

y canta para ti, canta en tu honor.

Venid y ved las obras de Dios,

sus hazañas en favor del hombre:

convirtió el mar en tierra firme

y cruzaron el río a pie.

¡Alegrémonos en él por aquello!

Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,

haced que se oiga su alabanza;

él nos devuelve a la vida,

no deja que vacilen nuestros pies.

Tú nos probaste, oh Dios,

nos purgaste igual que a la plata;

tú nos condujiste a la trampa,

pusiste una correa a nuestros lomos,

cabalgadura de hombres nos hiciste;

pasamos por el fuego y el agua,

pero luego nos sacaste a la abundancia.

Entraré con víctimas en tu Casa,

cumpliré mis promesas,

las que hicieron mis labios

y en la angustia pronunció mi boca.

Venid, escuchad y os contaré,

vosotros, los que estáis por Dios,

todo lo que ha hecho por mí.

Mi boca lo invocó,

mi lengua lo ensalzó.

Pero Dios me ha escuchado,

atento a la voz de mi oración.

¡Bendito sea Dios,

que no ha rechazado mi oración

ni me ha retirado su amor!

CONTEMPLACIÓN

Contemplo el mar que se abre ante mí, y pienso en el llamado que me hace personalmente el Señor. A pesar de que soy un gran pecador, me detengo a pensar que tu no has venido por los justos, sino que llamas a los pecadores como yo… Mírame, Padre, lo dejo todo y me voy contigo…..

ACCIÓN

Hago un plan espiritual para esta Cuaresma que inicia con el Miércoles de Ceniza.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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