Lectio Divina, 25 de Diciembre de 2015, Misa del día

Natividad del Señor

Página Sagrada:

Is 52, 7‐10/Sal 97/Heb 1,1‐6/Jn 1,1‐18

La Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros

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Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,

Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.

Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.

Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO

1 Al principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. 2 Ella existía al principio junto a Dios. 3 Todo existió por medio de ella, y sin ella nada existió de cuanto existe.

4 En ella estaba la vida,  y la vida era la luz de los hombres; 5 la luz brilló en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron.

6—Apareció un hombre enviado por Dios, llamado Juan, 7 que vino como testigo, para dar testimonio de la luz, de modo que todos creyeran por medio de él.

8 Él no era la luz, sino un testigo de la luz. 9 La luz verdadera que ilumina a todo hombre estaba viniendo al mundo.

10 En el mundo estaba, el mundo existió por ella, y el mundo no la reconoció. 11 Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.

12 Pero a los que la recibieron, a los que creen en ella, los hizo capaces de ser hijos de Dios: 13 ellos no han nacido de la sangre ni del deseo de la carne, ni del deseo del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.

14 La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y verdad.

15 Juan grita dando testimonio de él: Éste es aquél del que yo decía: El que viene detrás de mí, es más importante que yo, porque existía antes que yo.

16 De su plenitud hemos recibido todos: gracia tras gracia. 17 Porque la ley se promulgó por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad se realizaron por Jesús el Mesías. 18 Nadie ha visto jamás a Dios; el Hijo único, Dios, que estaba al lado del Padre. Él nos lo dio a conocer.

LECTURA

La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros: El Evangelio según San Juan recoge con toda su fuerza el misterio de ese mensaje potente del Dios cercano. De pronto en la historia, su Palabra no es ya un mensaje que solamente se escucha, sino una persona que se contempla nacido entre los hombres. Se trata del famoso “prólogo” del Cuarto Evangelio, el cual contiene la historia de la Palabra, del mensaje y más bien, de la presencia salvadora de Dios Jesucristo:

  1. Cristo‐Palabra, no es solamente un profeta como otros: es Dios verdadero, pues existía desde el principio con Dios (VER v. 1). En su nacimiento, por tanto, Dios visitará al hombre rompiendo toda distancia, en especial, la que ha creado el pecado.
  2. Cristo‐ Palabra ofrece todos los bienes que el hombre puede anhelar: El es la vida misma para todo hombre (VER v. 4).
  3. Cristo ‐Palabra ha sido anunciado y sigue siendo anunciado por testigos como Juan Bautista, hombres y mujeres que no dirigen palabras vacías, sino que “viven” el mensaje que anuncian (VER vv. 6‐8).
  4. Pero Cristo‐Palabra tiene ante sí el destino de todas las “palabras anteriores” con que Dios entró en diálogo con la Humanidad en siglos anteriores: ‐ Él viene a un mundo dominado por las tinieblas, es decir; no sólo por palabras, sino por acciones negativas concretas hechas por los hombres concretos que lo rechazarán, como rechazaron a los demás profetas y a sus palabras, como el caso de Juan (VER v.5). Los que le rechazan no son los extraños, sino los propios, los “suyos” (VER v. 11)
  5. De este modo, ante el pesebre humilde que lo contiene, se perfila una opción de parte de todos los hombres: la opción a escuchar la palabra que se contempla hoy, y a no rechazarla, pues en ella se encuentra el mensaje salvador y la última oportunidad para entrar en diálogo verdadero con el Dios al que nadie ha visto, sino mediante su Palabra hecha carne por nosotros (VER v.18).

MEDITACIÓN

  1. ¿Cuál es nuestra escucha auténtica de Cristo ‐ Palabra? ¿Celebramos la Navidad con disposición a la obediencia al que ha nacido? ¿o reducimos nuestra celebración a la emotividad ante un niño pequeño?
  2. ¿Ponemos en práctica la enseñanza sobre Cristo ‐ Palabra, Cristo ‐Luz dejando que el reoriente e ilumine nuestra vida? ¿o tenemos “otras palabras y otra luz” que dominan nuestras decisiones más importantes? ¿Cómo respetamos nuestra carne y la del prójimo, de la cual ha tomado parte el Hijo de Dios?
  3. ¿Cómo llevaremos este mensaje, esta Palabra de Cristo, a los ambientes de nuestras sociedad donde se vive en las tinieblas del pecado (desesperación, ignorancia, violencia)?
  4. ¿Estamos dispuestos a transformar en paz y solidaridad la Palabra que escuchamos y contemplamos en el pesebre?

ORACIÓN

Querido Padre, Dios del cielo y de la tierra:

En esta noche santa te queremos dar gracias por tanto amor. Gracias por nuestra familia y por nuestro hogar. Gracias por las personas que trabajan con nosotros. Bendícenos en este día tan especial en el que esperamos el nacimiento de tu Hijo. Ayúdanos a preparar nuestros corazones para recibir al Niño Jesús con amor, con alegría y esperanza. Estamos aquí reunidos para adorarlo y darle gracias por venir a nuestro mundo a llenar nuestras vidas. Hoy al contemplar el pesebre recordamos especialmente a las familias que no tienen techo, alimento y comodidad. Te pedimos por ellas para que la Virgen y San José les ayuden a encontrar un cálido hogar.

Padre bueno, te pedimos que el Niño Jesús nazca también en nuestros corazones para que podamos regalarle a otros el amor que Tu nos muestras día a día. Ayúdanos a reflejar con nuestra vida tu abundante misericordia. Que junto con tus Ángeles y Arcángeles vivamos siempre alabándote y glorificándote.

Santísima Virgen Maria, gracias por aceptar ser la Madre de Jesús y Madre nuestra, gracias por tu amor y protección. Sabemos que dia a dia intercedes por nosotros y por nuestras intenciones, gracias Madre.

Querido San José, gracias por ser padre y protector del Niño Jesús, te pedimos que ruegues a Dios por nosotros para que seamos una familia unida en el amor y podamos ser ejemplo de paz y reconciliación para los demás.

Amén

CONTEMPLACIÓN

El inicio de la carta a los Hebreos (2ª. lectura) concentra muy bien la urgencia de la Lectio ha tomar una actitud de atención, escucha y seguimiento de Cristo:
1. En Jesús se tiene la verdadera relación con Dios, la cual no hay que buscar en otras épocas ni por otros medios, sino mediante su ” Palabra última y verdadera”.
2. No existe un rostro de Dios más verdadero que el que conocemos en Cristo. Cuando se le llama irradiación de su gloria e impronta de su sustancia, se alude a lo “íntimo” lo auténticamente divino que conocemos por Cristo.

ACCIÓN

Hacemos propósito de hacer un acto de caridad a los miembros de nuestra familia, y a una persona necesitada.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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