Lectio Divina, Noviembre 11, 2018

Lectio Divina con la Liturgia Dominical

en el ciclo “B”

Trigésimo Segundo Domingo Ordinario:

11 de noviembre de 2018

Tema: Lo que ofrecemos a Dios en nuestra vida

Página Sagrada:

1Re 17, 10-16 * Salmo 145 * Hebreos 9, 24-28 * Mc 12, 38-44

“Ella ha dado más que todos”

limosnaviuda

TEXTO

38 Y él, instruyéndolos, dijo:
—Cuídense de los letrados. Les gusta pasear con largas túnicas, que los saluden por la calle, 39 buscan los primeros asientos en las sinagogas y los mejores puestos en los banquetes. 40 Con pretexto de largas oraciones, devoran los bienes de las viudas. Ellos recibirán una sentencia más severa.
41 Sentado frente a las alcancías del templo, observaba cómo la gente depositaba su limosna. Muchos ricos daban en abundancia.
42 Llegó una viuda pobre y echó unas moneditas de muy poco valor. 43 Jesús llamó a los discípulos y les dijo:
—Les aseguro que esa pobre viuda ha dado más que todos los otros. 44 Porque todos han dado de lo que les sobra; pero ésta, en su indigencia, ha dado cuanto tenía para vivir.

LECTURA

Hoy en la Lectio Divina, Jesús, en quien Dios mismo examina el corazón de los hombres, situado en el Templo revela una doble enseñanza:

a. En vv. 38-40: previene de las actitudes de los escribas, grupo dado a la búsqueda de “lo grande”, lo llamativo y lo económicamente valioso… actitudes que les preparaban peligrosamente al pecado de la “extorsión” (“devoran bienes de las viudas, con el pretexto de largas oraciones”). La condena de ellos, como se ha dicho antes, tiene carácter de advertencia, para que la comunidad de los discípulos del Maestro no caiga en las mismas actitudes.

b. En los vv. 41-44: aparece de improviso al caso de la viuda que dio una pobrísima limosna, pero que encuentra la aprobación y la alabanza del Maestro: ella es modelo también del espíritu con que debe de darse en la comunidad: con el corazón, con una jerarquía de valores donde importe en verdad “dar de lo esencial” y no de lo que sobra y se desprecia, porque se tiene un corazón de pobre, de disponible y de creyente en el Señor. Con ello, dos conclusiones surgen del relato:

  • Ante todo, dignas de atención son las palabras del Señor: “Ha dado lo que tenia para vivir”, que equivalen a decir literalmente que ha compartido su misma existencia. Las palabra de Cristo remiten inmediatamente a la otra viuda, la del tiempo de Elías, que dio en efecto lo que tenia, a riesgo de la vida. Así debe ser, en cuanto la entrega de sí mismo, el discípulo de Cristo: capaz de poner su fe y las consecuencias de su fe en lo más alto, aún en medio de un mundo que eduque al materialismo y la acumulación de la riqueza.
  • En Jesús, por tanto, se hace presente Dios que cuida de la vida de sus pobres y pequeños de corazón. Él no ha querido congregar en la Iglesia, cuerpo de su Hijo, “muchos grandes según el mundo” (1 Co 1,24ss) sino a aquellos que están dispuestos a “entrar en el Reino” dándose completamente al plan de Dios…Y esa entrega comienza con el acto de escuchar la Palabra, que urge, como a la viuda de Sarepta, a actitudes peligrosas a los ojos del mundo, pero que en el fondo son el camino que conduce a la vida verdadera: poner en Dios -no en lo material ni en los honores- el máximo tesoro y actuar en consecuencia de aquella otra enseñanza del Señor: Porque donde está tu tesoro allí estará también tu corazón (Mt. 6,19-21).

MEDITACIÓN

  • ¿Qué es lo que realmente damos a Dios y a los hermanos? ¿Nuestra misma persona, algo importante de nuestras vidas, o lo que nos sobra y despreciamos?
  • Nuestras actitudes comunitarias ¿son como las de los letrados, dispuestos siempre a la búsqueda de lo llamativo, de lo honroso, de lo valioso materialmente?

ORACIÓN

Tú sostienes con amor, Padre de la vida, la existencia de tus pobres y pequeños… Tú, rico en misericordia, nutres de tus bienes a quienes en Ti esperan. Como hijos tuyos en el Hijo te pedimos: permítenos imitar tu generosidad, y haz que desde nuestra pobreza nos ofrezcamos nosotros mismos a todo aquel que necesita del amor.

Amén.

CONTEMPLACIÓN

La reflexión comunitaria sobre la entrega de lo mejor de nosotros mismos a Dios y los hermanos encuentra su mejor expresión en la recitación del Salmo 145: “Alaba, alma mía, al Señor”.

ACCIÓN

  1. En el contexto de muchas necesidades también materiales del mundo actual, concretizar nuestra generosidad y crecer en ella para con los necesitados de todo género de ayuda.
  2. En el ambiente de nuestra entrega comunitaria imitar la pobreza de espíritu de Jesús, donando en modo más concreto y generoso nuestra persona a la comunidad.

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Discípulos Misioneros – Lectio Divina

www.iglesiacatolica.org.gt

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Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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