Lectio Divina de Jueves Santo 2015

Jueves Santo

2 de Abril de 2015

Página Sagrada:

Tema: La instauración del sacerdocio y la Eucaristía

Ex 12, 1‐8.11‐14/Salmo 115/1 Co 11, 23‐26/Jn 1‐15

“Este será un día memorable para ustedes”

 

LAVADO PIES

TEXTO

1 Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que llegaba la hora de pasar de este mundo al Padre, después de haber amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.
  2 Durante la cena, cuando el Diablo había sugerido a Judas Iscariote que lo entregara,3 sabiendo que todo lo había puesto el Padre en sus manos, que había salido de Dios y volvía a Dios, 4 se levanta de la mesa, se quita el manto, y tomando una toalla, se la ató a la cintura. 5 Después echa agua en un recipiente y se puso a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba en la cintura.
  6 Llegó a Simón Pedro, el cual le dice:
   —Señor, ¿tú me vas a lavar los pies?
  7 Jesús respondió:
   —Lo que yo hago no lo entiendes ahora, más tarde lo entenderás.
  8 Replica Pedro:
   —No me lavarás los pies jamás.
   Le respondió Jesús:
   —Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.
  9 Le dice Simón Pedro:
   —Señor, si es así, no sólo los pies, sino las manos y la cabeza.
  10 Le responde Jesús:
   —El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está completamente limpio. Y ustedes están limpios, aunque no todos. 11 Conocía al que lo iba a entregar y por eso dijo que no todos estaban limpios.
  12 Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo:
   —¿Comprenden lo que acabo de hacer?
  13 Ustedes me llaman maestro y señor, y dicen bien. 14 Pero si yo, que soy maestro y señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros.15 Les he dado ejemplo para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes.

LECTURA

Inaugurando el Solemne Triduo Pascual, la Palabra de Dios que se ofrece a la lectio divina recoge los temas fundamentales propuestos por la Liturgia de la Misa de la Cena del Señor: en el Evangelio sobre todo,   aquel del amor extremo de Cristo hacia los suyos y hacia la humanidad que redime en su Pasión; amor que expresa el del Padre por el mundo caído en el pecado (cfr. Jn 3, 16) que llegará a ser “mandamiento nuevo para los discípulos de Cristo”. En la lectura del Evangelio. También propone el tema del misterio eucarístico (1ª y 2ª. lecturas) como don que perpetúa la entrega amorosa del Señor; e igualmente el tema del don del sacerdocio ministerial (2ª lectura) como servicio a la prolongación de la salvación que ya inicia con la Cena del Señor.

1ra. Lectura:    La primera lectura recoge tanto las prescripciones para la celebración de la Pascua en el éxodo de Egipto como la descripción del significado de aquella noche memorable. Diversos elementos del relato expresan la fe del antiguo Israel que se valora y se renueva en la celebración cristiana:

  1. Dios toma la iniciativa de este banquete (VER v.1) por el cual salvará a su pueblo. Esa primera pascua será para los israelitas un “encuentro inolvidable” con el Dios que “pasa” por toda circunstancia humana de muerte para hacer que triunfe la vida.
  2. La intervención del Señor queda fija en el tiempo (VER vv. 2ss), es decir, se convierte en un acontecimiento que marca un “antes y un después” en la vida de la comunidad creyente.
  3. Las características de la víctima por cuyo sacrificio Dios salvará a su pueblo (VER vv. 3‐6: cordero de un año, sin defecto, etc.) dejan ver que Dios prepara misteriosamente una víctima que será de su agrado.  
  4. La descripción de la comida de Pascua (pan sin levadura por falta de tiempo para el fermento por la acción rápida de la salvación,   hierbas amargas en recuerdo de la vida oprimida que se deja) y las actitudes requeridas al comer ese alimento (de pie, ceñidos en actitud de vigilia y de viaje) terminan por darle su significado más profundo al banquete: se trata del comienzo de una vida nueva donde   se es preservado de la muerte por la sangre del cordero.
  5. Finalmente, reuniendo estos elementos, sucede que la comunidad de fe que celebra el rito de la Pascua, como ocurre hasta el día de hoy entre los judíos, debe vivir la tensión del viaje, del inicio de un cambio de vida.

2da. Lectura: El relato más antiguo de la institución de la Eucaristía es sin duda el texto de 1Co 11. Son de notar las expresiones del apóstol:

  1. Les transmito lo que recibí (VER v. 23). Pablo actúa claramente como otros que son ministros del memorial del Señor, situándose en la tradición de la Iglesia que recuerda vivamente los gestos y las palabras del Señor en la última cena (Ver vv. 23‐24).
  2. Hagan esto en memoria mía (VER vv. 24ss). Pablo distingue claramente entre lo que él puede enseñar a la comunidad de los corintios, y lo que ya se cree, celebra y vive en toda la Iglesia: el cumplimiento del mandato del Señor de celebrar la Eucaristía.

Evangelio:    Jesús, a quien Juan Bautista ha señalado como el “Cordero de Dios” realiza la Pascua definitiva, el paso definitivo de la muerte a la vida. En el famoso capítulo de San Juan que hoy se lee, Él convoca a una Cena que ya no corresponde totalmente a la pascua judía, sino que es el inicio de la nueva Pascua definitiva. Aún cuando en el relato de San Juan no se narra la institución de la Eucaristía como en los Evangelios Sinópticos, o más aún como lo hace la 2ª lectura en el relato más antiguo de esa institución (1 Co 11), el signo del lavatorio de los pies de los discípulos encierra profundamente el mismo significado: la vida que se entrega en sacrificio redentor. Tres momentos son notorios en la escena: cada uno de ellos tiene un profundo significado “eucarístico”:

 

(1º) El lavatorio (VER vv. 3‐5). Según se indica en el v. 1, es la manifestación de amor más grande del Maestro hacia sus discípulos. Pero ello ocurre cuando Él, el Cordero de Dios debe “pasar” de este mundo al Padre (v. 1), Por ello Cristo realiza el lavatorio de los pies como “servicio supremo”, como gesto de amor supremo simbolizado en el quitarse la túnica y servir como un esclavo.

(2º) El diálogo con Pedro (VER vv. 6‐11). La resistencia de Simón Pedro a dejarse lavar los pies interesa especialmente a los discípulos de Cristo. En un primer momento, Jesús no intenta explicarle a su discípulo un gesto tan sorprendente (“lo entenderás luego” en v. 7b), pero ante la segunda negativa de Pedro, Cristo señala la necesidad de tener parte con Él es decir, de participar en su Misterio Pascual (v. 8). Pedro acepta y pide un baño general, y Jesús declara que “ya hay una limpieza”   en él y en otros discípulos: es la limpieza de la fe que crece en sus corazones.

(3º) El mandato nuevo de Cristo (VER vv 12‐15). Dicho mandamiento “nuevo” se refiere a la misma actitud amorosa del Señor. Recordando su condición de Señor y Maestro, Él instituye el mandamiento nuevo cuyo cumplimiento consiste en imitar al Señor en su amor (“como yo los he amado”).

 

MEDITACIÓN

  • Este momento culminante del camino cuaresmal ¿nos encuentra reconciliados con Dios y con los hermanos en la cena de la caridad?
  • ¿Cuál es nuestro servicio humilde y concreto ante el hermano, a imitación del Señor que nos dio el ejemplo del lavatorio de los pies?
  • ¿Cómo hemos reaccionado hasta ahora ante el amor extremo que Dios nos muestra en la Pasión de su Hijo: correspondiendo con nuestra propia entrega al Señor y su voluntad?
  • Los signos del Misterio Eucarístico ¿son concretos en nuestra vida de servicio, fe y caridad?

ORACIÓN

Te bendecimos, Padre de nuestro Señor Jesucristo, con todos los creyentes y los pobres de todo el mundo, porque el cuerpo de Cristo es el pan que nos fortalece y su sangre es el vino de la fiesta pascual que nos reúne.
Te glorificamos, Dios nuestro, al partir el pan y te damos gracias cuando alzamos nuestra copa, porque son el cuerpo y la sangre de tu Hijo amado.
Gracias a él son posibles el cielo y la tierra nuevos, el amor, la paz y la fraternidad entre los hombres.
Concédenos tu Espíritu para seguir creyendo y amando porque ése es tu mandato y nuestro empeño para siempre.

Amén

CONTEMPLACIÓN

  • El día de hoy contemplamos dos misterios establecidos en la Última Cena: el sacerdocio y la Eucaristía.

ACCIÓN

A ejemplo de Jesús, lavando los pies de los discípulos, rezaré las Letanías de la Humildad:

 

Jesús manso y humilde de corazón, óyeme.

Del deseo de ser lisonjeado, líbrame Jesús
Del deseo de ser alabado, líbrame Jesús
Del deseo de ser honrado, líbrame Jesús
Del deseo de ser aplaudido, líbrame Jesús
Del deseo de ser preferido a otros, líbrame Jesús
Del deseo de ser consultado, líbrame Jesús
Del deseo de ser aceptado, líbrame Jesús

Del temor de ser humillado, líbrame Jesús
Del temor de ser despreciado, líbrame Jesús
Del temor de ser reprendido, líbrame Jesús
Del temor de ser calumniado, líbrame Jesús
Del temor de ser olvidado, líbrame Jesús
Del temor de ser puesto en ridículo, líbrame Jesús
Del temor de ser injuriado, líbrame Jesús
Del temor de ser juzgado con malicia, líbrame Jesús

Que otros sean más estimados que yo. Jesús dame la gracia de desearlo
Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse. Jesús dame la gracia de desearlo
Que otros sean alabados y de mí no se haga caso. Jesús dame la gracia de desearlo
Que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgue inútil. Jesús dame la gracia de desearlo
Que otros sean preferidos a mí en todo. Jesús dame la gracia de desearlo
Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda. Jesús dame la gracia de desearlo

Oración:

Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo.

Amén.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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