Lectio Divina, Miércoles Santo 2015

Miércoles Santo

1o. de Abril de 2015

Tema: El dolor de Jesús ante la traición.

Página Sagrada:

Is 50, 4‐9a/Sal 68/Mt 14‐25

judas 1

TEXTO

14 Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, se dirigió a los sumos sacerdotes15 y les propuso:
   —¿Qué me dan si se los entrego?
   Ellos se pusieron de acuerdo en treinta monedas de plata. 16 Desde aquel momento buscaba una ocasión para entregarlo.
17 El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
   —¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?
18 Él les contestó:
   —Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: El maestro dice: mi hora está próxima; en tu casa celebraré la Pascua con mis discípulos.
19 Los discípulos prepararon la cena de Pascua siguiendo las instrucciones de Jesús.
20 Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. 21 Mientras comían, les dijo:
   —Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar.
22 Muy tristes, empezaron a preguntarle uno por uno:
   —¿Soy yo, Señor?
23 Él contestó:
   —El que se ha servido de la misma fuente que yo, ése me entregará. 24 El Hijo del Hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay de aquél por quien el Hijo del Hombre será entregado! Más le valdría a ese hombre no haber nacido.
25 Le dijo Judas, el traidor:
   —¿Soy yo, maestro?
   Le responde Jesús:
   —Tú lo has dicho.

LECTURA

Siervo de Yahvé en su tercer cántico completa ahora la imagen de una entrega dolorosa de Cristo a su misión salvadora. Pero el dolor experimentado por el Salvador va más allá de lo meramente físico: al igual que el Siervo de Dios, Cristo se dolerá del rechazo y traición de parte de la humanidad que ha venido a salvar. Ello causará en Cristo una “agonía sin paralelo en la historia humana”. Invitados de nuevo a meditar en los sentimientos del Señor que acepta su hora de dolor, los discípulos que realizan la lectio divina deberán contemplar   la creciente soledad que afrontó quien vivió y ofreció al Padre todas las dimensiones del dolor y del amor que salvó al mundo.

Primera Lectura: En consonancia con el clima de conjura y muerte que acompañó las últimas horas de Cristo en la tierra, la voz del Siervo de Yahveh se manifiesta consciente de dicha conjura de falsedad que se levanta contra él. Sin embargo, el Siervo brilla como modelo del discípulo cristiano por dos actitudes:

  • Profunda confianza en Dios (VER vv. 8ss), capaz de penetrar los corazones de los que le atacan y desenmascarar su culpabilidad e injusticia, al mismo tiempo que de testimoniar que se puede confiar en Dios que responde a los que se acogen a Él.

 

  • Firmeza de testimonio (VER v.6ss), que se ofrece ante los mismos que le golpean física o moralmente, con la seguridad de que esos golpes no pueden hacer decaer el ánimo del testigo de Dios en el mundo.

Evangelio: En un texto paralelo al de San Juan leído el día de ayer, el Evangelio según San Mateo no teme describir con tremendo realismo la certeza de Cristo de ser traicionado por Judas. Previamente el autor ha dejado que se conozcan algunos detalles de la conjura y hasta del “precio de la venta del Maestro”. Luego hace oír la queja lastimera del Señor. Tres detalles pueden ayudar a la adecuada realización de la lectio divina en este día:

  • El precio de treinta monedas (VER vv 14ss), equivalían al precio de un esclavo en el mercado, según Ex 21, 32, pero la cifra se entiende mejor según la denuncia de ingratitud de Zac 11, 12: es el precio vergonzoso que se paga cuando no se comprende el amor cuidadoso se Dios por su pueblo. El salario “bajo, despreciable”: el pago que se da a Dios que ha querido ser buen pastor de su pueblo pero éste no le comprende ni le corresponde.

 

  • El dolor por la traición del amigo cercano (VER vv. 20ss), en medio de la ironía de un Judas que pregunta si él es el culpable, este discípulo recibe un tremendo calificativo de su acción: “…Más le valiera no haber nacido!”. Lo que suena a la “condena de Judas” por las palabras “!Ay de aquel…” parece justificarse por la monstruosidad del hecho: se trata de un amigo cercano. El evangelista subraya la frase en toda su crudeza en medio de la comida fraterna de Jesús con los suyos. En el fondo, Judas simboliza la no comprensión del Evangelio del Reino de Dios, y más aún, su rechazo. El final dramático, su suicidio,   según Mt 27, 3ss   representa el destino que puede tener el rechazo del hombre al plan de Dios: lo absurdo, la desesperación del corazón humano.  

 

  • Una llamada final a la conciencia (VER vv. 20ss). Sin embargo, las duras palabras de Cristo suenan a advertencia, a última llamada de conciencia. Cristo aún cuestiona la conciencia de sus discípulos antes de que comenten la acción de traicionarle, como en el caso de Pedro (cfr. Lc 22, 31ss). Enviado a salvar lo que está perdido (cfr. Lc 19, 10) el Señor condena la acción, pero no al sujeto en una última llamada a la conversión.

 

MEDITACIÓN

  • La insistencia en estos días del tema de la traición del discípulo a Cristo ¿ha llegado a cuestionar nuestras acciones de infidelidad? O ¿nos hemos contentado con dirigir toda la culpa a Judas?
  • La actitud de Cristo, Siervo de Dios que confía en Él a pesar del abandono de todos ¿nos hace confiar a nosotros también en Dios que siempre escucha nuestras súplicas?
  • Como Judas estuvo cerca del Señor y le traicionó ¿nos damos cuenta de nuestra cercanía a Él en los sacramentos y la comunidad, dos momentos donde también podemos traicionarle?

 

ORACIÓN

Te glorificamos, Padre, porque en su pasión Cristo inauguró un mundo nuevo, cuyo signo es su sangre vertida; éste es el vino nuevo del banquete del reino de Dios.
Jesús no hizo alarde de su categoría divina ni exigió su derecho a ser tratado como lo que era, sino que adoptó la condición de servidor de todos, hasta someterse a la muerte, y una muerte de cruz.
Por todo ello, Padre, glorificaste a tu Hijo resucitándolo del sepulcro y dándole el nombre más sublime; de suerte que toda rodilla se doble ante él, y toda lengua proclame en todas partes:
¡Jesucristo es Señor!, para g1oria de Dios Padre.

Amén

CONTEMPLACIÓN

Pedimos perdón a Cristo de todo corazón por nuestras traiciones a Él.

ACCIÓN

  • Es un buen momento para hacer un profundo examen de conciencia.
  • Decidiré de que manera haré reparación ante Jesús.

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Discípulos Misioneros – Lectio Divina
http://www.iglesiacatolica.org.gt
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Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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