Lectio Divina Martes Santo 2015

Lectio Divina del ciclo “B”

Martes Santo

31 de Marzo del 2015

Tema: La traición de Judas y la promesa sin cumplir de Pedro

Página Sagrada: Is 49, 1‐6/Sal 70/Jn 13, 21‐33.36‐38

“Uno de ustedes me entregará”

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TEXTO

21 Dicho esto, Jesús se estremeció por dentro y declaró:
   —Les aseguro que uno de ustedes me entregará.
22 Los discípulos se miraban unos a otros sin saber por quién lo decía. 23 Uno de los discípulos, el más amigo de Jesús, estaba reclinado a su derecha. 24 Simón Pedro le hace un gesto y le dice:
   —Averigua a quién se refiere.
25 Él se inclinó hacia el costado de Jesús y le dijo:
   —Señor, ¿quién es?
26 Le responde Jesús:
   —Aquél a quien le dé un trozo de pan remojado.
   Remojó el pan, lo tomó y se lo dio a Judas el de Simón Iscariote. 27 Detrás del bocado Satanás entró en él.
   Jesús le dice:
   —Lo que tienes que hacer hazlo pronto.
28 Ninguno de los comensales comprendió por qué lo decía. 29 Algunos pensaron que, como Judas tenía la bolsa, Jesús le había encargado comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres. 30 Y enseguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Era de noche.
31 Cuando salió, dijo Jesús:
   —Ahora ha sido glorificado el Hijo del Hombre y Dios ha sido glorificado por él. 32 [Si Dios ha sido glorificado por él,] también Dios lo glorificará por sí, y lo hará pronto.
33 Hijitos, todavía estaré un poco con ustedes; me buscarán y, como dije a los judíos también lo digo ahora, a donde yo voy ustedes no pueden venir.
36 [Le] dice Simón Pedro:
   —Señor, ¿adónde vas?
   Le respondió Jesús:
   —A donde yo voy no puedes seguirme por ahora, me seguirás más tarde.
37 Le dice Pedro:
   —Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? Daré mi vida por ti.
38 Le contesta Jesús:
   —¿Que darás la vida por mí? Te aseguro que antes de que cante el gallo, me negarás tres veces.

LECTURA

A la par de la figura del Siervo de Yahvé que continúa perfilándose estos días como alguien destinado al cumplimiento de la voluntad del Padre (1ª. lectura) vuelve a insistirse hoy en la figura del anti‐discípulo, Judas, cuya acción ha quedado en la memoria de la Iglesia a través de los siglos, incluso como un lamento‐ denuncia del mismo Señor: Uno de ustedes me entregará. La lectio divina se realiza en estos días impregnada de la dramática pero realista posibilidad de traicionar de muchas formas que nos ha llamado.

La radicalidad de Jesús al disponerse a cumplir la dolorosa Pasión que salvará al mundo, nace de la conciencia de su misión que inicia antes de la creación del mundo, en la voluntad del Padre. Así lo dice Él mismo a Pedro en el huerto: “El cáliz que mi Padre me da ¿no lo he de beber? (Jn 18,11). Esa conciencia se expresa hoy mediante la voz del Siervo de Yahvé en el segundo de sus cánticos. Es una “confesión”, es decir, la expresión de un sentimiento muy profundo que contiene elementos determinados:

‐  Conciencia de la misión de restaurar a la Humanidad (VER vv. 5‐6), pues el Siervo deberá restablecer a Jacob, pero también a todas las naciones.
‐  Conciencia de asumir un servicio difícil (VER vv. 1‐4) como lo expresa en un lenguaje extremo, que no es falta de fe en Dios, sino manifestación de hasta dónde es ardua su misión: “¿De veras se ocupa Yahvé de mi causa, y mi Dios de mi trabajo?”.
‐  Conciencia de un destino que viene de Dios (VER vv. 1‐3) y que le pide una entrega total, al nivel de comparar dicha misión con una esclavitud.

En el cumplimiento de su misión salvadora, Jesús no puede menos que denunciar la traición discipular que dará inicio, sin embargo, al momento de su glorificación (cfr. Jn 12, 4). En el escenario de la Cena, Él pronuncia un discurso donde pueden notarse ciertos elementos:

  • Jesús conoce el interior del hombre (VER Jn 2, 24) y anticipa la decisión errada nada menos que de un discípulo suyo. Lo que Jesús sabe de Judas lo enuncia como algo importante, puesto que la traición es parte de la historia de la comunidad de los discípulos, parte de la historia de la Iglesia que él ha constituido en el mundo de los hombres. En verdad, la traición de Judas simboliza una actitud de todos    los que le seguirán a través de los siglos. Por ello, aunque cause consternación   a los que le escuchan (VER v. 22) el Maestro debe prevenirles de lo que es una posibilidad constante en el camino del seguimiento.

 

  • Jesús comienza su hora de glorificación por este extraño camino (VER vv. 31‐32). Ahora se manifestará claramente que a Él, Cordero de Dios, “nadie lo ha tomado y sacrificado por la fuerza”, sino que Él mismo ha asumido el entregar su vida: su gloria está en la medida de su decisión libre de obedecer al Padre: “Nadie me quita la vida, yo la doy voluntariamente…por eso me ama mi Padre” (cfr.   Jn 10, 17).

 

  • Jesús y Judas conjugan dos destinos opuestos: mientras que para Cristo la vía del dolor será el camino que lo lleve a la luz de la gloria, Judas entra en el mundo de las sombras que le produce a todo hombre tomar decisiones contra el Reino de Dios (cfr. Jn 3, 20ss). De hecho, si bien ha sido discípulo por cierto tiempo de “seguimiento de Cristo‐  Luz del mundo” (cfr. Jn 8, 12‐14)   pertenece al mundo de las tinieblas que siempre dominaron su corazón.   Ahora   regresa a esas tinieblas al decidirse a la traición: “Cuando salió, era de noche” (VER v. 32b).

MEDITACIÓN

a. Nuestro discipulado ¿es constante y fiel, reflejo de una vida a la luz de Cristo?. O ¿por momentos lo traicionamos, dominados por las tinieblas que aún hacen parte de nuestra existencia?

b. Nuestra fidelidad a Él ¿es también fidelidad hacia lo que Él desea que vivamos: el camino de la conversión de nuestros pecados?

c. ¿Cuánto riesgo corremos constantemente de traicionarle de una vez por todas al no abandonar y más bien cultivar el pecado en nuestras vidas?

d. ¿Volvemos en ocasiones “a la noche” interna en la cual no existe su presencia?

 

ORACIÓN

Hoy te alabamos, Padre, y acatamos tus designios porque se acerca la hora final de Cristo en su pasión, la hora del cáliz en Getsemaní, la gloria de su cruz.
Se echa encima la noche tenebrosa de la traición.
Jesús se entrega; el amor es traicionado y negado.
Concédenos, Señor, responder a tu amor fielmente, a pesar de nuestra innata y manifiesta debilidad.
Queremos demostrar con nuestra vida que el amor es amado, porque si grande es nuestro pecado, mayor es tu bondad.
Haz brillar pronto sobre nosotros el día de tu gloria, la pascua esplendorosa de la nueva alianza en Cristo. Amén

CONTEMPLACIÓN

Contemplamos y pedimos perdón a Jesús por las veces que lo hemos traicionado por el pecado.

ACCIÓN

  1. Rezar el Salmo 51 (el Miserere) para pedir perdón a Jesús por nuestras traiciones.
  2. Reconciliarme con alguien que se encuentre alejado de mí.

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Discípulos Misioneros – Lectio Divina
http://www.iglesiacatolica.org.gt
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Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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