Domingo 29 Tiempo Ordinario Ciclo C, Octubre 20 de 2013

viuda y el juez

 

Domingo 29 Tiempo Ordinario Ciclo C

Octubre 20 de 2013

 

“El auxilio me viene del Señor”

Salmo 121

 Preparación Espiritual

 Ven, Espíritu Santo,

Llena los corazones de tus fieles

y enciende en ellos

el fuego de tu amor.

Envía, Señor, tu Espíritu.

Que renueve la faz de la Tierra.

Oración:

Oh Dios, que llenaste los corazones de tus

fieles con la luz del Espíritu

Santo; concédenos que,

guiados por el mismo Espíritu,

sintamos con rectitud y

gocemos siempre de tu consuelo.

Por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.

Texto bíblico: Lucas 18, 1- 8

 “Dios hará justicia a sus elegidos que le gritan”

 En aquel tiempo, Jesús, para explicar a sus discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse, les propuso esta parábola: “Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En la misma ciudad había una viuda que solía ir a decirle: “Hazme justicia frente a mi adversario.”Por algún tiempo se negó, pero después se dijo: “Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está fastidiando, le haré justicia, no vaya a acabar pegándome en la cara.””Y el Señor añadió: “Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?”

Lectura

¿Que dice el texto?

 

P. Daniel Kerber

Algunas preguntas para ayudarte en la lectura atenta… 

  • ¿Para qué nos cuenta Jesús esta parábola?
  • Según el texto: ¿Qué diferencias hay entre el actuar de éste juez y el actuar de Dios?

 Algunas consideraciones para una lectura provechosa… 

Después de enseñar la importancia de la gratitud en la curación de los diez leprosos, en el texto de hoy Jesús enseña a sus discípulos sobre la oración. Esta vez se detiene particularmente en la necesidad de “rezar siempre sin desfallecer” (v.1).

Podemos distinguir en el texto una introducción que presenta el tema (v.1), la parábola del juez injusto y la viuda (vv.2-5) y la aplicación de la parábola (vv.6-8).

En la introducción se presenta el tema de la enseñanza: “es necesario rezar siempre sin desfallecer” (v.1). Aquí se califica la necesidad de la oración de dos maneras: “siempre”, es decir sin depender de los estados de ánimo, o de las circunstancias. Orar, es decir, tener una comunicación viva con Dios es parte esencial del ser discípulo. Y también agrega “sin desfallecer”, lo que indica que se pueden pasar momentos difíciles en la oración y es importante estar prevenidos para perseverar firmes en la oración, que es diálogo con quien sabemos que nos ama.

La parábola está expresada en términos sencillos. Un juez “que no temía a Dios ni respetaba a los hombres”, hoy diríamos un juez “corrupto” al que una viuda le pide que le haga justicia. Las viudas representan en los textos bíblicos el prototipo del pobre e indefenso, que no tiene cómo valerse (hay que recordar que en la época, el sustento lo tenía el varón). Se presenta así la tensión entre el juez que tiene poder para solucionar pleitos, y que además es injusto, y una mujer totalmente indefensa que no tiene cómo hacer valer su reclamo.

La viuda con su insistencia logra la justicia que le pedía al juez. La reflexión del juez destaca la perseverancia de la mujer: “Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, como esta viuda me causa molestias, le voy a hacer justicia para que no venga continuamente a importunarme” (v.4s). Lo que logró la justicia de parte del juez fue la perseverancia del pedido de la mujer, que no desfalleció ante la tardanza del juez injusto. En la aplicación de la parábola contrapone la injusticia del juez, que sin embargo atiende el pedido de la viuda y la disponibilidad de Dios para atender a quienes claman a él “día y noche” (vuelve otra vez la idea de “rezar siempre”). 

El pasaje termina con un versículo que es un desafío a los escuchas: “Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?” (v.8). Dios atiende la oración de quienes se dirigen a Él, pero los discípulos, ¿nos mantendremos perseverantes y sin desfallecer en espera de la justicia que el Señor hace en medio de nosotros?

Meditación

¿Que me dice el Señor a mí en el texto?

Para la meditación acojamos la reflexión proclamada por el Papa Francisco en la misa matutina del 26 de septiembre de 2013:

“A Jesús no se le puede conocer «en primera clase» o «en la tranquilidad», menos aún «en la biblioteca». A Jesús se le conoce sólo en el camino cotidiano de la vida. Y se le puede conocer «también en el catecismo —afirmó—. ¡Es verdad! El catecismo nos enseña muchas cosas sobre Jesús y debemos estudiarlo, debemos aprenderlo. Así aprendemos que el Hijo de Dios vino para salvarnos y comprendemos por la belleza de la historia de la salvación el amor del Padre». En cualquier caso, incluso el conocimiento de Jesús a través del catecismo «no es suficiente»: conocerle con la mente ya es un paso adelante, pero «a Jesús es necesario conocerle en el diálogo con Él. Hablando con Él, en la oración, de rodillas. Si tú no rezas, si tu no hablas con Jesús —expresó—, no le conoces». 

Hay finalmente un tercer camino para conocer a Jesús: «Es el seguimiento, andar con Él, caminar con Él, recorrer sus vías». Y mientras se camina con Él, se conoce «a Jesús con el lenguaje de la acción. Si tú conoces a Jesús con estos tres lenguajes: de la mente, del corazón, de la acción, entonces puedes decir que conoces a Jesús». Llevar a cabo este tipo de conocimiento comporta la implicación personal. «No se puede conocer a Jesús —recalcó el Pontífice— sin involucrarse con Él, sin apostar la vida por Él». Así que, para conocerle, verdaderamente es necesario leer «lo que la Iglesia te dice de Él, hablar con Él en la oración y andar por su camino con Él»”

 Ahora preguntémonos:

  •  ¿Mi fe me incita a la oración?
  • ¿Reconozco el valor de la perseverancia en la oración?
  • ¿El diálogo con Jesús, la oración fortalece mi fe?

Oración

¿Que de digo yo al Señor que me habla en el texto?

 

Gracias Señor, porque no desamparas al que confía en ti.

Porque cuando todo va mal y pongo mi vida en tus manos

basta un segundo para que todo sea maravilloso.

Aun cuando te hago a un lado y no te busco

escuchas mi voz y atiendes mis plegarias.

Gracias Señor por escucharme

aunque me aleje de Ti, pero Tú nunca de mí..

Amén 

Contemplación

¿Cómo hago propias las enseñanzas del texto?

 Señor, que por tu gracia mi vida entera sea un cántico de alabanza y oración.

 Enséñame Señor a hablar contigo constantemente

 Acción

¿A que me comprometo para demostrar el cambio? 

El Señor hoy nos invita a fomentar el diálogo con él por medio de la oración.

  •  ¿Cuánto tiempo voy a dedicar esta semana a la oración?
  • ¿Qué debo hacer para motivar a mi comunidad para que persevere en la oración?
  • ¿De qué manera contribuyo a que otros se abran y/o sientan la presencia del Dios que nos ama, que es el fin de la oración?

 “La oración es la fuerza del hombre, porque es la debilidad de Dios”.

 

San Agustín

Agradecemos especialmente a http://www.lectionautas.com

 

 


Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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Una respuesta a Domingo 29 Tiempo Ordinario Ciclo C, Octubre 20 de 2013

  1. Reblogueó esto en Un católico políticamente incorrecto…y comentado:

    Lectio Divina para el 20 de Octubre de 2013

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