Domingo 21 Tiempo Ordinario Ciclo C Agosto 25 de 2013

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Domingo 21 Tiempo Ordinario Ciclo C

Agosto 25 de 2013

 

Pues su amor por nosotros

es muy grande.”

Salmos 116

 

Preparación espiritual

 

Espíritu de santidad,

aliento divino que mueve el universo,

ven y renueva la faz de la tierra.

Suscita en los cristianos

el deseo de la plena unidad,

para ser verdaderamente

en el mundo signo e instrumento

de la íntima unión con Dios

y de la unidad del género humano.

 

Beato Juan Pablo II

(Fragmento)

 

TEXTO BÍBLICO

Lucas 13, 22-30

 

En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando.Uno le preguntó: “Señor, ¿serán pocos los que se salven?”

Jesús les dijo: “Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: “Señor, ábrenos”;y él os replicará: “No sé quiénes sois.” Entonces comenzaréis a decir.”Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas.” Pero él os replicará: “No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados.” Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.

Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.”

Lectura

¿Qué dice el texto?

P. Daniel Kerber

Algunas preguntas para ayudarte en la lectura atenta…

  • ¿Qué es lo que le preguntan a Jesús en el camino?

  • ¿Cuál es la entrada que se debe utilizar?

  • ¿Por qué hay que entrar con prontitud a la casa?

  • ¿Quiénes son los llamados a sentarse en la mesa del reino?

Algunas consideraciones para una lectura provechosa…

Jesús está en su camino hacia Jerusalén (ver 9,51) y sigue enseñando a sus discípulos y la gente. Esta vez la enseñanza se da a partir de una pregunta que le hacen: “¿son pocos los que se salvan?” (v. 23).

El pasaje tiene una introducción que hace alusión al viaje a Jerusalén (v.22) y la pregunta dirigida a Jesús, (v.23). Luego viene la respuesta de Jesús en la que podemos ver tres partes: la exhortación a entrar por la puerta estrecha (v.24), la imagen del Reino como una casa en la que se celebra un banquete en el que participan gente venida de todos lados (vv. 25-29) y la inversión de situaciones en el Reino (v.30).

Jesús no responde directamente a la pregunta si son pocos los que se salvan. La pregunta apunta a la cantidad: “¿serán pocos…?”, pero Jesús responde refiriéndose a la actitud necesaria para alcanzar la salvación. Jesús ya había sido presentado como “Salvador” (Lc 2,11); ahora da otras claves sobre cómo entrar en el camino de esta salvación.

La primera clave que da Jesús la hace por una imagen: “luchen por entrar por la puerta estrecha”. El “luchar”, “entrar” y “puerta estrecha” son imágenes que indican el esfuerzo, la entrega, el no dejarse estar, para seguir al Señor y acceder a la salvación que Él nos trae. No significa que la salvación sea el resultado de nuestro esfuerzo, Él es el Salvador, pero nos invita también a nosotros a participar con nuestra libertad, nuestra voluntad y trabajo en esa salvación que nos ofrece.

Luego sigue con otra imagen: “cuando el dueño de casa cierre la puerta”. Esto indica que el tiempo de entrar también tiene su fin, no se puede esperar, hay que esforzarse ahora. El tiempo presente es el único que tenemos para corresponder a la llamada. Y en este camino de salvación de nada valen las cosas externas: “Hemos comido y bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas” (v. 26) sino que lo que cuenta es la fe que se traduce en obras, que justamente faltan a estos que llaman y por eso los llama “agentes (los que

practican) de injusticia”. Entre estas cosas externas, puede estar la pertenencia a cierto grupo que pretende “tener” al Señor. Pero no es por la pertenencia externa que se accede al Reino, es necesario el compromiso de cada uno, pues por la puerta estrecha no se pasa de a montón.

En el versículo final (v.30) se muestra otra de las paradojas del Reino cuando dice: «Y hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos.» Probablemente Jesús se estuviera refiriendo los judíos que fueron invitados primero a participar pero que no lo estaban acogiendo en comparación con los cristianos, invitados en segunda hora. Sin embargo, para nosotros se puede ver que el sentido es que quienes pretenden tener asegurada la salvación (los primeros) no son considerados primeros desde las pautas del

Reino, en cambio aquellos “segundos” pueden encontrar más cabida.

Meditación

¿Qué me dice a mí el Señor en el texto?

Entrar por la puerta estrecha requiere trabajo, compromiso y un espíritu verdaderamente solidario que ayude construir el Reino de Dios en la tierra, meditemos las palabras del Papa Francisco:

Me gustaría hacer un llamamiento a quienes tienen más recursos, a los poderes públicos y a todos los hombres de buena voluntad comprometidos en la justicia social: que no se cansen de trabajar por un mundo más justo y más solidario. Nadie puede permanecer indiferente ante las desigualdades que aún existen en el mundo. Que cada uno, según sus posibilidades y responsabilidades, ofrezca su contribución para poner fin a tantas injusticias sociales. No es la cultura del egoísmo, del individualismo, que muchas veces regula nuestra sociedad, la que construye y lleva a un mundo más habitable, sino la cultura de la solidaridad; no ver en el otro un competidor o un número, sino un hermano”

Ahora preguntémonos:

  • ¿Qué relación descubres entre la “Salvación” y “Puerta Estrecha”?

  • ¿Qué cosas te están separando de la Casa del Padre?

  • ¿Cuáles son las actitudes que te ayudan a entrar prontamente?

Oración

¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?

Siguiendo el consejo de nuestro Beato Juan Pablo II de comprometernos con la paz como elemento de salvación, unámonos también al querer de San Francisco de Asís:

¡Señor, haz de mí un instrumento de tu paz!

Que allí donde haya odio, ponga yo amor;

donde haya ofensa, ponga yo perdón;

donde haya discordia, ponga yo unión;

donde haya error, ponga yo verdad;

donde haya duda, ponga yo fe;

donde haya desesperación, ponga yo esperanza;

donde haya tinieblas, ponga yo luz;

donde haya tristeza, ponga yo alegría.

¡Oh, Maestro!, que no busque yo tanto

ser consolado como consolar;

ser comprendido, como comprender;

ser amado, como amar.

Porque dando es como se recibe;

olvidando, como se encuentra;

perdonando, como se es perdonado;

muriendo, como se resucita a la vida eterna.

San Francisco de Asís

Contemplación

¿Cómo hago propias en mi vida las enseñanzas del texto?

Señor andar a tu lado es aprender más de tu amor, por eso:

Quiero conocerte y caminar en tu salvación”.

Acción

¿A que me comprometo para demostrar el cambio?

Todos somos invitados a disfrutar de la vida eterna, sin embargo, hay que poner de nuestra parte.

  • ¿Qué haces para que tu familia y tus amigos se sienten en la mesa del reino?

  • ¿Cómo estás viviendo las obras de misericordia?

  • Para ti ¿Qué significa que estés invitado a entrar en el Reino y cenar con el Rey?

La verdadera enseñanza que trasmitimos es lo que vivimos;

y somos buenos predicadores cuando ponemos

en práctica lo que decimos”.

San Francisco de Asís

*Agradecimiento a http://www.lectionautas.com

 

 

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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