Domingo 18 Tiempo Ordinario Ciclo C Agosto 04 de 2013

jesus-predicando

Domingo 18 Tiempo Ordinario Ciclo C

Agosto 04 de 2013

Señor, tú has sido nuestro refugio

por todas las edades”.

Salmos 89

Espíritu de santidad,

aliento divino que mueve el universo,

ven y renueva la faz de la tierra.

Suscita en los cristianos

el deseo de la plena unidad,

para ser verdaderamente

en el mundo signo e instrumento

de la íntima unión con Dios

y de la unidad del género humano.

Beato Juan Pablo II

(Fragmento)

TEXTO BÍBLICO

Lucas 12, 13-21

En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: “Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.”
Él le contestó: “Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?”
Y dijo a la gente: “Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.”

Y les propuso una parábola: “Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: ¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha.” Y se dijo: “Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida.” Pero Dios le dijo: “Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será? “
Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.”

Lectura

¿Qué dice el texto?

P. Daniel Kerber

Algunas preguntas para ayudarte en la lectura atenta…

  • ¿De qué cosa nos debemos cuidar?

  • ¿Dónde guarda sus cosechas y bienes el hombre rico?

  • ¿Qué le ocurre al hombre acumulador de cosas?

  • ¿Qué tipo de riquezas te invita a tener Jesús?

  • ¿Por qué es necio acumular muchos bienes para sí mismo?

Algunas consideraciones para una lectura provechosa…

El domingo pasado leíamos el evangelio de Lc 11,1-13 en el que Jesús enseña a rezar y a poner toda su confianza en Dios Padre. Esta confianza abarca todas las dimensiones de la vida. El pasaje del evangelio de hoy nos muestra los riesgos de poner la confianza fuera del Señor, en este caso en las riquezas.

 En el pasaje podemos distinguir dos partes y una conclusión, en la primera (vv.13-15) se presenta unpedido que hacen a Jesús y la respuesta de Jesús de cuidarse de toda codicia. Luego, en la segunda parte (vv.16-20), continúa la enseñanza sobre el tema del acumular riquezas a través de una parábola.

Finalmente, en el v.21 se da la aplicación concreta de la parábola.

El texto comienza con un pedido muy concreto en una disputa familiar por una herencia. Se dirigen a Jesús como “Maestro”, como “Rabí”, pues muchas veces los rabinos hacían de jueces en este tipo de cuestiones (ver. Dt 21,15ss). Jesús se distancia de esta posición y rechaza entrar en esta materia. Pero este rechazo no debe entenderse como si existieran dos ámbitos separados, uno de la administración de los bienes y otro sobre lo que Jesús viene a enseñar. La propuesta de Jesús abarca todas las dimensiones de la vida, como lo enseñará en la parábola siguiente.

La primera respuesta de Jesús es una advertencia: “cuídense de toda codicia”. La codicia es el deseo de tener más, y se manifiesta en querer llenarse de cosas (muchas veces innecesarias), en el competir con otros por lo que se tiene o en el orgullo de exhibir lo que se tiene. Por otro lado tiene también un componente de avaricia de quien no quiere compartir. Luego Jesús da el motivo de esta advertencia:

“porque incluso en la riqueza la vida no está asegurada por tener muchos bienes” (v.15).

La parábola que sigue ilustra esta última enseñanza de Jesús. El propietario que ha tenido una gran cosecha piensa, planifica qué es lo que va hacer (v. 17s). El horizonte de su mirada alcanza la gran cosecha que tuvo, los graneros que no le son suficientes y su planificación abarca demoler los viejos graneros y construir nuevos, y luego dedicarse a descansar y gozar… Pero entonces interviene otra voz que le dice “¡Necio!” (v. 20). Tanto pensar y tanta planificación y no había tenido en cuenta un horizonte más amplio, en donde se ve que la vida no depende de las riquezas.

No se critica la buena planificación, sino la necedad de pensar que la vida se reduce a lo que se ve, a lo que se posee, a las riquezas. En contraposición, se invita a ser sabio tomando en cuenta en la planificación todas las dimensiones de la vida en la cual entra Dios y su plan de Salvación.

El versículo final da una aplicación de la enseñanza. La formulación del versículo distingue “atesorar para uno mismo” y “ser rico para Dios”. Esto implica que también se puede ser “rico para Dios”, lo cual naturalmente no implica los bienes materiales (el primer ejemplo son los discípulos y Jesús mismo) pero sí implica el esfuerzo del pensar y planificar nuestra vida teniendo a Dios en cuenta, para que hagamos fructificar la riqueza que El nos dio (ver la parábola de los talentos Lc 19,11-27).

Meditación

¿Que me dice el Señor a mí en el texto?

Comencemos nuestra meditación con las palabras del Papa para el día mundial de la alimentación en 2012:

En un mundo en búsqueda de intervenciones apropiadas para superar las dificultades derivadas de la crisis económica y dar a la globalización un significado auténticamente humano, la experiencia de las cooperativas representa bien el nuevo tipo de economía al servicio de la persona, es decir, capaz de favorecer formas de participación y gratuidad que son el fruto, respectivamente, de la solidaridad y de la fraternidad (cf. Caritas in veritate, 39). En tal contexto nuevo es de desear que las jóvenes generaciones puedan mirar con renovada confianza al futuro, manteniendo los vínculos con el trabajo del campo, el mundo rural y sus valores tradicionales.”

 Ahora preguntémonos:

  •  ¿De qué tienes llena hoy tu vida?
  • ¿Las riquezas que posees son solo para ti o para el Señor?

  • ¿Cómo estás compartiendo tus tesoros?

Oración

¿Que le respondo al Señor que me habla en el texto?

Siguiendo los consejos de nuestro Papa emérito Benedicto XVI en humanizar nuestro trabajo para el bien común, unámonos a la oración del padre Ignacio Larrañaga para que busquemos siempre lo primordial.

Oración para la Acción

Señor, danos la sabiduría

que juzga desde arriba y ve a lo lejos

danos el Espíritu que omite

lo insignificante en favor de lo esencial.

Enséñanos a serenarnos

frente a la lucha y a los obstáculos

y a proseguir en la fe, sin agitación

el camino por tí trazado.

Danos una actividad serena

que abarque con una visión

unitaria, la totalidad.

Ayúdanos a aceptar la crítica

y la contradicción

Haz que sepamos evitar

el desorden y la dispersión.

Que amemos todas las cosas

juntamente contigo

Oh Dios, fuente de ser,

únenos a Tí

y a todo lo que te converge

hacia la alegría y la eternidad

Amén.

P. Ignacio Larrañaga Lc.11, 2b-4

Contemplación

¿Cómo hago propias en mi vida las enseñanzas del texto?

Señor tú presencia me hace fuerte y con júbilo declaro:

Enséñame a compartir mis riquezas”

Acción

¿A que me comprometo para demostrar el cambio?

El Maestro pone en evidencia la avaricia del ser humano…

  • ¿Qué debes hacer para no ser un necio frente a Dios?

  • ¿Cómo puedes animar a tu familia y amigos a ser generosos?

  • ¿Cómo puedes afinar tus sentidos para descubrir las necesidades de otros?

Porque dando

es como recibimos”.

San Francisco de Asís

Muchas gracias a http://www.lectionautas.com

 

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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