Domingo Festividad del Cuerpo de Cristo Ciclo C Junio 30 de 2013

LECTIO DIVINA

Domingo Festividad del Cuerpo de Cristo Ciclo C

Junio 30 de 2013

“Tú eres mi Señor, mi bien; nada es comparable a ti” Salmo 15, 2

PREPARACIÓN ESPIRITUAL

Oración Bíblica al Espíritu Santo Espíritu Santo

Haznos verdaderamente espirituales en Ti, (Col 1,9)

Sométenos a tu influencia y habita en nuestras almas, (1 Cor 2,12)

anima nuestros cuerpos, (1 Cor 15,44)

vivifica todas nuestras obras, (1 Cor 2,13)

pronuncia Tú nuestra plegaria, (Ef 5,19)

para que seamos hijos del Padre (Ef 4,6)

y hermanos de Cristo, nuestro Salvador (Rom 8,29)

Amén.

TEXTO BÍBLICO: Lucas 9, 51-62

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante.
De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén.
Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: “Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?”
Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea.
Mientras iban de camino, le dijo uno: “Te seguiré adonde vayas.”
Jesús le respondió: “Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.”

A otro le dijo: “Sígueme.”
Él respondió: “Déjame primero ir a enterrar a mi padre.”
Le contestó: “Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios.”
Otro le dijo: “Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia.”
Jesús le contestó: “El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios.”

1. LECTURA

¿Qué dice el texto?

P. Daniel Kerber

Algunas preguntas para ayudarte en la lectura atenta…

  • ¿Para que va Jesús a Jerusalén?
  • ¿Cuál es la reacción de los discípulos ante el rechazo?
  • ¿Cuántas personas quieren ser discípulos de Jesús?
  • ¿Cuántos finalmente le siguen?

Algunas consideraciones para una lectura provechosa…

Después del ministerio en Galilea, Jesús comienza su subida hacia Jerusalén, sabiendo lo que allí le va a pasar. Este camino llevará gran parte del evangelio desde 9,51 hasta 18,36, allí Jesús sigue formando a sus discípulos.

El texto lo podemos estructurar en tres partes, una introducción en que se hace explícita la voluntad de Jesús de ir a Jerusalén (v.51). Luego viene la escena del pasaje por Samaria y la reacción de Santiago y Juan (vv. 52-56) y al final el episodio que abraza tres propuestas para seguir a Jesús (vv. 57-62).

La decisión de Jesús de subir a Jerusalén está expresada en el texto con una imagen con mucha fuerza; literalmente dice: “Jesús endureció su rostro para ir a Jerusalén” (v.51) lo que indica la voluntad firme de Jesús de llevar a cumplimiento el designio del Padre. Jesús sabe lo que le va a pasar (ya lo vimos en el anuncio de la pasión y resurrección en 9,22), pero sabe también que para eso vino y va a llevar a cabo la obra del que lo envió.

La escena del rechazo en Samaria es de alguna manera una anticipación del rechazo hasta la cruz que sucederá en Jerusalén. En la época, había una rivalidad intensa entre judíos y samaritanos (ver Jn 4,9). Santiago y Juan quieren “mandar fuego” para aniquilarlos, como había hecho Elías con sus enemigos (ver 2 Re 1,9-14) pero Jesús los reprende. El texto dice que Jesús se vuelve para reprenderlos (v.55); es decir Jesús va delante, los discípulos le siguen, pero también tendrán que aprender a seguirlo en el sufrimiento y en la cruz.

La tercera escena, que narra tres propuestas de seguimiento nos da diversas enseñanzas sobre el discipulado que como veíamos, se expresa con frecuencia con la imagen del seguimiento: ser discípulo es seguir a Jesús.

Jesús enseña sobre la disponibilidad absoluta que requiere el seguimiento; que es reflejo de la propia disponibilidad de Jesús al camino que el Padre le propone, “Jesús, -el Hijo del hombre- no tiene donde reclina la cabeza” (v.58). La imagen es una hipérbole, una exageración que muestra el despojo y la respuesta radical que el seguimiento exige.

En la segunda propuesta es Jesús quien llama, y quien es llamado pide ir a enterrar a su padre.

Probablemente tengamos que entender que le pedía quedarse hasta que su padre muriera, y luego podría seguir a Jesús, pero Jesús plantea que su llamado es más fuerte que los vínculos familiares.

El dicho “deja que los muertos entierren a sus muertos” (v.60) se entiende como metáfora. Los “muertos” son los que no llevan bien su vida o los que no creen, de modo que podríamos leer: “deja que los que están en el mundo se ocupen de sus cosas, tú vete a anunciar el Reino de Dios”.

El tercer personaje se dispone a seguir a Jesús pero le pide despedirse de su familia. Aquí Jesús también deja claro que el discipulado no solo no se puede dilatar, sino que es la clave para una vida verdaderamente plena.

2. MEDITACIÓN

¿Qué me dice el Señor a mí en el texto?

El llamado del Señor a ser sus discípulos misioneros es claro, nos pide disponibilidad absoluta, y es la clave para una vida plena. Con esos criterios del Señor ante el llamado meditemos acerca de cómo llevar el evangelio a la vida de manos de nuestro Papa Francisco: “Evangelizar es la misión de la Iglesia, no sólo de algunos, sino la mía, la tuya, nuestra misión. El apóstol Pablo exclamaba: «¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!» (1 Co 9, 16). Cada uno debe ser evangelizador, sobre todo con la vida. Llevar el Evangelio es anunciar y vivir nosotros en primer lugar la reconciliación, el perdón, la paz, la unidad y el amor que el Espíritu Santo nos dona.

Recordemos las palabras de Jesús: «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros» (Jn 13, 35)” 2

.

Ahora preguntémonos:

  • ¿En qué contextos sientes hoy que rechazan a Jesús?
  • ¿Cómo te sientes cuando hablan mal de Jesús o de tu fe?
  • ¿Cómo pide el Señor que reacciones?
  • ¿Cuál es mi respuesta ante el llamado del Señor? ¿Cuáles son las excusas de hoy ante su llamado?

3. ORACIÓN

¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?

También a nosotros nos llama hoy el Señor. ¿Qué le respondemos?

Señor, Gracias por contar conmigo, por convocar mi vida a tu servicio y más aún, porque al invitarme a vivir de tu Palabra, borras mis temores y llenas de gozo mi existencia.

Quiero responderte y permanecer fiel de aquí en adelante porque siento que tu amor me llama a ser parte del plan de salvación.

Que tu Santo Espíritu me ayude ahora a escuchar tu voz en el Evangelio y me dé la fuerza para decirte «sí».

Amén.

4. CONTEMPLACIÓN

¿Cómo hago propias en mi vida las enseñanzas del texto?

Invita al Señor a entrar a tu vida, a tus acciones, pídele que te perdone si lo rechazaste alguna vez y dile: “Mi querido amigo quiero que entres en mi vida”.

5. ACCIÓN

¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?

El evangelio de hoy nos muestra como en ocasiones ponemos en último lugar al Señor y le ponemos excusas,

  • ¿a qué te invita hoy el Señor?
  • ¿Cómo puedo ser discípulo-misionero en mi vida diaria? ¿Qué cosas debo cambiar para ser un mejor seguidor de Jesús?

“Un cristiano fiel, iluminado por los rayos de la gracia al igual que un cristal, deberá iluminar a los demás con sus palabras y acciones, con la luz del buen ejemplo”.

San Antonio de Padua.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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