Domingo 11 del Tiempo Ordinario Ciclo C, Junio 16 de 2013

Una mujer lava los pies de Jesús.

Una mujer lava los pies de Jesús.

Domingo 11 del Tiempo Ordinario Ciclo C

LECTIO DIVINA

Junio 16 de 2013

Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado”

PREPARACIÓN ESPIRITUAL

Oración Bíblica al Espíritu Santo

Espíritu Santo,

haznos verdaderamente espirituales en Ti, (Col 1,9)

y habita en nuestras almas, (1 Cor 2,12)

anima nuestros cuerpos, (1 Cor 15,44)

vivifica todas nuestras obras, (1 Cor 2,13)

pronuncia Tú nuestra plegaria, (Ef 5,19)

para que seamos hijos del Padre (Ef 4,6)

y hermanos de Cristo, nuestro Salvador (Rom 8,29)

Sométenos a tu influencia

Amén.

TEXTO BÍBLICO: Lucas 7,36 – 8,3

En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado se dijo: “Si este fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.”


Jesús tomó la palabra y le dijo: “Simón, tengo algo que decirte.”
Él respondió: “Dímelo, maestro.”


Jesús le dijo: “Un prestamista tenía dos deudores; uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?”
Simón contesto: “Supongo que aquel a quien le perdonó más.”


Jesús le dijo: “Has juzgado rectamente.”


Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: “¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies; ella, en cambio, me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por eso te digo: sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama.”


Y a ella le dijo: “Tus pecados están perdonados.”


Los demás convidados empezaron a decir entre sí: “¿Quién es éste, que hasta perdona pecados?”


Pero Jesús dijo a la mujer: “Tu fe te ha salvado, vete en paz.”


Después de esto iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.

1. LECTURA

¿Qué dice el texto?

P. Daniel Kerber

 

 

 

Algunas preguntas para ayudarte en la lectura atenta…

¿Cómo describe Lucas a la mujer que llega a buscar a Jesús? ¿Qué hizo esta mujer? ¿Qué dice Jesús de ella? ¿Qué enseñanza le deja al fariseo?

 

Algunas consideraciones para una lectura provechosa…

 

Jesús sigue anunciando el Reino con sus palabras y obras. Después del episodio con la viuda de Naím, el evangelio nos presenta a los enviados de Juan Bautista que preguntan por la identidad de Jesús. Después de esto, la liturgia nos detiene en la narración de la pecadora perdonada en la casa de Simón.

 

El texto lo podemos estructurar en tres partes, la situación inicial de Jesús que es invitado a comer en casa de un fariseo, y allí es ungido y besado en los pies por una pecadora (vv. 36-39); esta actitud es malinterpretada por Simón, y Jesús cuenta una parábola para corregir la interpretación (vv.40-43). Luego, Jesús aplica la enseñanza de la parábola a la mujer (vv. 44-50) y por último en los primeros versículos del capítulo 8, nos hace un resumen de la nutrida actividad de Jesús con un detalle especial y es el lugar de la mujer en su ministerio. En la primera parte del relato se ve a Jesús que acepta la invitación de Simón el fariseo para comer en su casa. El dato que sea un fariseo no es secundario, pues Jesús ya había tenido polémicas con ellos (ver 5,21ss; 6,2ss), sin embargo Jesús no rechaza a aquellos que no lo comprenden o lo combaten. En medio de la comida (que en la época era solo de varones)

aparece una mujer de mala fama y comienza a ungir los pies de Jesús y a bañarlos con sus lágrimas y los besaba. La escena es conmovedora, pero para la época era un escándalo, sobre todo por la reputación de la mujer: “era pecadora” (v.37).

 

El pensamiento del fariseo que descalifica a Jesús: “si este fuera un profeta…” da lugar al diálogo

y a la parábola de Jesús que luego aplicará a la mujer. La parábola, en la que aparecen tres personajes, un acreedor y dos deudores con una deuda con una diferencia de monto de diez a uno tiene una relación bastante directa con la escena en la que se nombran explícitamente también tres personajes: Jesús mismo, la mujer pecadora y Simón el fariseo.

 

Jesús, como buen pedagogo, no da la respuesta a la pregunta de la parábola, sino que le pide a Simón que responda, que naturalmente comprende la enseñanza, aunque no sabe todavía qué aplicación tendrá.

 

En la aplicación de la enseñanza aparecen dos afirmaciones que parecen contrarias. En el v.47 dice: “Por eso te digo: sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama”.

 

En la primera parte de la frase el amor es la causa del perdón, en la segunda es su consecuencia. La lectura atenta de la parábola indica que la enseñanza fundamental está en la respuesta de Simón: ama más aquel a quien se perdonó más, de modo que la clave fundamental es el amor que es consecuencia del perdón. Porque la mujer se reconoce aceptada y perdonada, por eso ama.

 

Esta lectura, que es la de mayor peso en el texto, no quita la otra clave en la que se transmite que Dios perdona a quien se arrepiente, y los gestos de la mujer, a la vez que revelan su arrepentimiento, muestran también su agradecimiento y amor por saberse perdonada.

2. MEDITACIÓN

¿Qué me dice el Señor a mí en el texto?

 

Comencemos nuestra meditación con las Palabras del Papa Francisco: “Jesús habló a todos, sin distinción; a los grandes y a los humildes, al joven rico y a la viuda pobre, a los poderosos y a los débiles; trajo la misericordia y el perdón de Dios; curó, consoló, comprendió; dio esperanza; trajo para todos la presencia de Dios que se interesa por cada hombre y por cada mujer, como hace un buen padre y una buena madre hacia cada uno de sus hijos”

 

El Espíritu Santo nos enseña a mirar con los ojos de Cristo, a vivir la vida como la vivió Cristo, a comprender la vida como la comprendió Cristo. Él nos dice que somos amados por Dios como hijos, que podemos amar a Dios como sus hijos y que con su gracia podemos vivir como hijos de Dios, como Jesús”

 

Ahora preguntémonos:

  • A cuál de los personajes me parezco: ¿Al fariseo? ¿a la mujer? ¿A Jesús?
  • ¿Qué cosas de mi vida cuestiona este evangelio que hoy medito?
  • ¿Entiendo el amor como camino hacia el perdón?

 

3. ORACIÓN

¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?

 

El Maestro hoy nos invita a mirar con los ojos de amor, a sentir en el arrepentimiento del otro un camino para su salvación y oremos:

Gracias Señor porque me muestras tu amor,

porque a pesar de mis fallas tienes siempre

los brazos abiertos para recibirme.

Hoy voy hacia ti arrepentido,

quiero, postrado ante tus pies

demostrarte que porque te amo

quiero cambiar.

Quiero que me renueves por dentro Señor

que con tu vida y a través de tu palabra

me enseñes el camino.

Aleja de mí el deseo de criticar a mi hermano

enséñame a ver con ojos de amor a quienes me rodean.

de ver su pecado y no su arrepentimiento,

Amén.

4. CONTEMPLACIÓN

¿Cómo hago propias en mi vida las enseñanzas del texto?

Hoy Jesús nos muestra las claves para la salvación, por eso decimos:

Aumenta Señor mi fe y enséñame a amar”.

5. ACCIÓN

¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?

Entendiendo que el Señor nos ve con profunda misericordia, preguntémonos:

¿Qué debo hacer para ver a mi prójimo con los ojos de Cristo? ¿Cómo puedo mostrar la misericordia de Dios en mi vida diaria? ¿De qué cosas siento debo reconciliarme con Dios?

Di a los pecadores que siempre los espero,

escucho atentamente el latir de sus corazones

[para saber] cuándo latirán para Mí”.

Santa Faustina Kowalska

(Diario, 1728)

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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