Lectio Divina, 28 de Abril de 2013

Un especial agradecimientos a Lectionautas.com

LECTIO DIVINA

Quinto Domingo de Pascua Ciclo C

Abril 28 de 2013

El Señor es tierno y compasivo, es paciente y todo amor.” Salmos 144, 8

PREPARACIÓN ESPIRITUAL

ESPÍRITU SANTO, ALMA DE MI ALMA

Espíritu Santo, eres el alma de mi alma, te adoro humildemente.

Ilumíname, fortifícame, guíame,  consuélame.

Y en cuanto corresponde al plan eterno Padre Dios revélame tus deseos.

Dame a conocer lo que el Amor eterno desea en mí.

Dame a conocer lo que debo realizar.

Dame a conocer lo que debo sufrir.

Dame a conocer lo que con silenciosa modestia y en oración, debo aceptar, cargar y soportar.

Sí, Espíritu Santo, dame a conocer tu voluntad y la voluntad del Padre.

Pues toda mi vida no quiero ser otra cosa que un continuado perpetuo Sí a los deseos y al querer del eterno Padre Dios.

(P. José Kentenich)

LECTIO DIVINA Quinto Domingo de Pascua Ciclo C Abril 28 de 2013

TEXTO BÍBLICO: Juan 13,31-33a.34-35

El nuevo mandamiento:

31Después que Judas hubo salido, Jesús dijo: — Ahora se muestra la gloria del Hijo del hombre, y la gloria de Dios se muestra en él. 32Y si el Hijo del hombre muestra la gloria de Dios, también Dios mostrará la gloria de él; y lo hará pronto. 33Hijitos míos, ya no estaré con ustedes mucho tiempo.

34Les doy este mandamiento nuevo: Que se amen los unos a los otros. Así como yo los amo a ustedes, así deben amarse ustedes los unos a los otros. 35Si se aman los unos a los otros, todo el mundo se dará cuenta de que son discípulos míos.

1. LECTURA

¿Qué dice el texto?

P. Daniel Kerber

Algunas consideraciones para una lectura provechosa…

Este quinto domingo de Pascua se nos presenta un evangelio que ya va anticipando la fiesta de la Ascensión que celebraremos en dos domingos. El evangelio está tomado del capítulo trece del evangelio de Juan, en un contexto de la última cena, pero también lo podemos leer en una clave de Jesús resucitado que habla con sus discípulos.

El texto lo podemos subdividir en tres partes. La primera en que muestra la glorificación del Hijo del Hombre (vv.31-32); la segunda anuncia la partida de Jesús, su pascua (v.33) y la última el mandamiento nuevo (vv.34-35).

El texto comienza haciendo referencia a la salida de Judas del Cenáculo. Entonces Jesús dice “ahora ha sido glorificado el Hijo del Hombre”. El Hijo del Hombre es un título mesiánico que Jesús utilizaba para si mismo (cf. Dan 7,13). ¿Por qué dice “ahora ha sido glorificado”? ¿Qué sucedió para que Jesús fuera glorificado? El capítulo comenzaba diciendo que Jesús había amado hasta el extremo a sus discípulos; entre ellos están Pedro, que se resiste a lo que Jesús hace, los otros discípulos que no entienden y Judas, que lo entregará. Y Jesús es a estos discípulos que ama hasta el extremo. Un amor así, que ama hasta el fin incluso a quien no se abre a ese amor y lo rechaza hasta traicionarlo, es un amor glorificado.

Esta glorificación de Jesús, que se realiza en el amor que se da, va a manifestarse totalmente en su entrega en la cruz, por eso va a decir más adelante “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos” (15,13). Jesús ama a sus discípulos, que se resisten, que no entienden, incluso que uno lo traiciona, y entrega su vida por ellos, en esto es glorificado Jesús.

Finalmente, justamente después de mostrar su amor glorificado amando hasta el fin, incluso al traidor, entonces les da el mandamiento nuevo, que no es solamente amarse unos a otros, sino que agrega “ámense como yo los amé” (v.34). El amor de Jesús entregándose por estos discípulos es entonces el modelo del amor que entrega a la Iglesia, a nosotros. Pero el amor de Jesús no es solo el modelo; el texto también podría traducirse “ámense porque yo los amé”. Es decir que el amor de Jesús no es solo el modelo a la luz del cual tenemos que amarnos, sino que también es la fuente que posibilita ese amor. Porque Jesús nos ha amado de esa manera, somos también capaces de amar como él.

El versículo final indica el verdadero testimonio cristiano, que está dado justamente en el amor mutuo. No está en signos externos o en ritos sino en el amor que somos reconocidos de verdad como discípulos del Señor.

2. MEDITACIÓN

¿Qué me dice el Señor a mí en el texto?

En este año de la fe, la iglesia nos pide estudiar documentos de la iglesia como Vaticano II y el Catecismo de la Iglesia Católica, por esto, el día de hoy tomaremos como inicio de nuestra meditación un fragmento de la constitución Gaudium et Spes: “La Palabra de Dios, por quien todo ha sido hecho, que se hizo carne y acampó en la tierra de los hombres, penetró como hombre perfecto en la historia del mundo, tomándola en sí y recapitulándola. Él es quien nos revela que Dios es amor y, al mismo tiempo, nos enseña que la ley fundamental de la perfección humana y, por consiguiente, de la transformación del mundo es el mandamiento nuevo del amor.

En consecuencia, a quienes creen en el amor divino les asegura que el camino del amor está abierto para el hombre, y que el esfuerzo por restaurar una fraternidad universal no es una utopía.

Les advierte, al mismo tiempo, que esta caridad no se ha de poner solamente en la realización de grandes cosas, sino, y principalmente, en las circunstancias ordinarias de la vida” 2

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Pregúntate ¿Qué sentimientos, reacciones, recuerdos te trae el Evangelio del día de hoy? ¿En tu vida diaria muestras el amor de Dios por medio de cuánto haces? ¿Das gloria a Dios a diario? ¿soy consciente de la importancia de las obras para mostrar que soy discípulo del Señor?

3. ORACIÓN

¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?

Señor Dios, Padre nuestro, te damos gracias y te glorificamos, porque nos has amado tanto en tu Hijo Jesucristo. Porque en El nos has hecho tus hijos adoptivos.

Gracias Padre Santo, porque nos mandas amarnos unos a otros, y al amarnos, te amamos a Tí y te reconocemos como Padre.

En Tí Señor, fuente de la vida y del Amor, reconocemos a los hombres como hermanos, creados a tu imagen y semejanza. Y lo que Tú nos mandas que nos amemos los unos a los otros como Tú nos amas, es lo que más nos conviene, ya que al amar a nuestros semejantes maduramos y crecemos como personas.

Ayúdanos, Padre de bondad a amarnos unos a otros, pues solo así manifestamos al mundo que somos tus hijos, y sin duda alguna, muchos otros creerán en tí, Dios de bondad y de Paz.

Bendito, seas Señor, fuente de amor entrañable, Dios de la vida y de la esperanza, por habernos creado capaces de amar a Dios y a los seres humanos, que son nuestro prójimo.

Amén

4. CONTEMPLACIÓN

¿Cómo hago propias en mi vida las enseñanzas del texto?

Conscientes de la grandeza de la noticia que “Dios es amor” y si queremos manifestar al mundo que somos sus hijos: “Gracias Señor porque quieres mostrar tu amor al mundo por medio de nosotros”

5. ACCIÓN

¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?

Lleva la Palabra a tu corazón y vida: ¿Con qué acciones concretas puedo mostrar el amor de Dios? ¿Cómo puedo dar gloria a Dios con mis acciones?

“Es el amor lo que da precio a todas nuestras obras; no es por la grandeza y multiplicidad de nuestras obras por lo que agradamos a Dios, sino por el amor con que las hacemos”.

(San Francisco de Sales)

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Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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