Camino de la fe No. 16

SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA

PRIMERA LECTURA: Miqueas 7,14-15. 18-20

“Volverá a compadecerse, destruirá nuestras culpas, arrojará al fondo del mar todos nuestros pecados”.

Reflexión bíblica:

Estamos en la parte final del libro de Miqueas. Una apuesta, en las últimas, por la restauración del Pueblo, cuya condena parecía ya decretada. Pero todo “volverá a ser como antiguamente: las ovejas volverán a pastar en los bosques del Carmelo, en Basán y Galaad”. El recuerdo de “lo antiguo” se fija en la acción salvadora por excelencia: la salida de Egipto, y se hace súplica: “muéstranos tus prodigios, como cuando saliste de Egipto”.

La nueva situación es posible, porque “Dios perdona el pecado, absuelve la culpa y ama la misericordia”. ¡Qué imagen más hermosa de Dios! ¡Qué esperanza de nueva vida nos infunde! Y su perdón, Dios se lo toma en serio. Las imágenes son elocuentes: “nuestras culpas”, “arrojará al fondo del mar todos nuestros pecados”. Pecados destruidos ya no existen. Pecados ahogados, ya no tienen vida.

Y ¡qué hermoso final de la lectura! El origen de este “derroche de perdón” es la fidelidad de Dios. Una fidelidad que es eterna. Una fidelidad que está siempre ahí. Convertirse del pecado es “volver” a experimentar la fidelidad de Dios, que nunca dejó de existir.

SEÑALES PARA EL CAMINO DE LA FE:

• Otra lectura bíblica que nos ayuda a tener una imagen cabal de Dios. Entre nosotros, muchos tienen miedo a anunciar el perdón y la misericordia de Dios, porque temen que la gente se relaje. Les va mejor el Dios del castigo, de la ira y de la amenaza. Es un Dios más “rentable”.

La fe no se puede desligar del amor. Y el perdón es una de las manifestaciones más claras del amor. El amor es, así, inseparable de la fe.

Dios nos atrae a la fe mediante su amor. Él lleva la iniciativa y, por eso, el acto de creer, es “responder con amor a quien sabemos que nos ama”.

• Toda conversión de nuestros pecados es volver “al amor primero”. Y, desde esa frescura recobrada, volver a confesar: “el Señor es compasivo y misericordioso”.

EVANGELIO: Lucas 15, 1-3. 11-32

Su padre lo divisó y se enterneció. Corriendo, se le echó al cuello y lo besó”.

Reflexión bíblica:

Quizás ahora comprendamos mejor el porqué muchos entendidos en el Evangelio de Lucas nos piden que a la lectura de hoy no la llamemos la “parábola del hijo pródigo”, sino la“parábola del padre misericordioso”. Así es, en efecto. El centro de la parábola no es el hijo que se perdió, sino el amor del Padre que lo abrazó.

Interesante el contexto en que Lucas sitúa la parábola: la acogida de Jesús a publicanos y pecadores: “éste recibe a pecadores y come con ellos”. Una prueba excelente de acogida esla mesa compartida. Con la parábola del padre misericordioso, Jesús les está dando la respuesta: él acoge a los pecadores, porque el Padre también los acoge. Y Él ha venido para hacer la voluntad del Padre.

La parábola la conocemos tan bien que no es preciso comentar mucho. Solamente algunos apuntes: los hijos de aquel padre son dos. Su situación es diferente: el mayor ha sido siempre cumplidor; el menor es el que se aleja y se pierde. A través de la narración, el mayorse revela como quien ha cumplido de hijo, pero no ha vivido como hijoel menor, como quien renunció a su condición de hijo, pero la recobró en los brazos del padre.

El deterioro del hijo menor es grave. El alejamiento comienza a dolerle. Y es ahí, donde se dala decisión: “me levantaré e iré”. Mezclada con motivaciones, quizás demasiado utilitaristas, pero en el fondo, desde una convicción: “con mi padre estaba mejor”.

SEÑALES PARA EL CAMINO DE LA FE:

• El perdón rodea a la fe de la atmósfera que le es propia: la gratuidad. La fe es un don de Dios; es una gracia. Y como don y como gracia la tenemos que vivir. No es una conquista que hayamos conseguido a puños.

A más perdón recibido, más conciencia de la gratuidad; y a más conciencia de la gratuidad más apertura a la fe.

• ¡Qué gran verdad la afirmación de Juan Pablo II: “la fe no se impone; la fe se propone”.

• Y, en el ámbito de la gratuidad del perdón, la fe se convierte en una propuesta atrayente.De ahí otra hermosa frase de Benedicto XVI: “nos convertimos por atracción y no por imposición”. El que nos atrae es el Padre. Su amor incondicional.

• Purificar la imagen de Dios desde estas indicaciones bíblicas es absolutamente necesario para tener una fe sencilla, pero madura.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
Esta entrada fue publicada en Lectio Divina y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s