Cuaresma de la fe No. 19

Por P. Pedro Jaramillo

TERCERA SEMANA DE CUARESMA

MIÉRCOLES

PRIMERA LECTURA: Deuteronomio 4,1.5-9

¿Qué nación grande tiene unos mandatos y decretos tan justos como esta ley que yo hoy promulgo en presencia de ustedes?

Reflexión bíblica:

Una exhortación de Moisés a escuchar los mandatos del Señor, antes de entrar a poseer la tierra. Una exhortación actualizada para el pueblo, en el tiempo en que se escribe el Deuteronomio.

Los mandatos y decretos del Señor son para cumplirlos. No vale quedarse solamente en una escucha pasiva. Una escucha auténtica significa ya obediencia.

Los mandatos de Dios no son “caprichos de Dios”. Lo resalta el autor, al narrar la reacción de las otras naciones ante los mandatos de Dios para Israel. Subrayan, ante todo, lacercanía de Dios con su pueblo: “¿qué nación grande tiene un Dios tan cercano como nuestro Dios?” ¡Hermosa reflexión!: los mandamientos son expresión de la cercanía de Dios, de su interés por el pueblo. Además, se hace una expresa relación a su justeza. Son “mandamientos y decretos justos”.

Termina la lectura con un estímulo para el cumplimiento de los mandamientos: el recuerdo de las acciones que Dios ha realizado a favor de su pueblo. La antítesis: recuerdo/olvidorecorre toda la Biblia. El pueblo “olvida” las acciones de Dios. Para cumplir los mandamientos, las debe recordar. El recuerdo agradecido es un buen fundamento para el cumplimiento de la voluntad de quien realizó obras grandes a favor de su pueblo, Israel.

SEÑALES PARA EL CAMINO DE LA FE:

• Desde la fe, es preciso madurar nuestra relación con los mandamientos del Señor. Muchas veces, vemos los mandamientos como cargas insoportables. Como prohibiciones injustificadas. No es raro que mucho alejamiento de la fe proceda de un posicionamiento negativo frente a los mandamientos de Dios. Está en el ambiente cultural: “A mí no me manda…, ni Dios! (perdón por la expresión)

• La comunicación de la propia voluntad (la voluntad de Dios) es, sin embargo, una manifestación de su cercanía a nosotros. Dios no se “inventa” mandamientos para ponernos tropiezos. “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1Tim 2,4). “La gloria de Dios es que el hombre viva” (S. Ireneo).

• Los mandamientos respiran un profundo humanismo. Del decálogo, sólo tres se refieren directamente a Dios. El resto, tiene que ver con la justa relación con el prójimo. En el prójimo, es también Dios el ofendido.

• En un contexto de fe, el cumplimiento de los mandamientos no será nunca un cumplo-y-miento. Justo porque nos ama, Dios nos señala el camino de nuestra realización personal. Los mandamientos del Señor no son un código anti-humano. Son la expresión de la voluntad de quien sabemos que nos quiere y nos está cercano.

EVANGELIO: Mateo 5, 17-19

“No piensen que he venido a abolir la ley o los profetas. No vine para abolir, sino a dar cumplimiento”.

Reflexión bíblica:

Un breve trozo de Mateo sobre los mandamientos, en el contexto del Sermón de la Montaña. Jesús declara no haber venido a abolirlos, sino a darles cumplimiento, en el sentido de darles plenitud. Una plenitud que el mismo Jesús aclara en los versículos siguientes a la lectura de hoy. Ahí utiliza las célebres frases “oyeron que se dijo…”, “pero yo les digo…”. En los seis casos concretos en que se explica este “llevar a cumplimiento”, el dar plenitud, se trata de una “interiorización” de la voluntad de Dios, para situar los mandamientos en su verdadero nivel: el del corazón.

Situados ahí, se entiende mejor la postura tajante del Señor frente a cumplimientos “que se tragan el camello y que cuelan el mosquito”. Los mandamientos del Señor no son “los caprichos de Dios”, sino “las señales de Dios”. De ahí, las consecuencias de la actitud que se tome frente a ellos: insignificancia en el Reino para el incumplidor; grandeza para el que los cumplió.

SEÑALES PARA EL CAMINO DE LA FE:

• Jesús no supone una ruptura con el Antiguo Testamento. Él es el culmen y plenitud de la Revelación. Con Él, el Antiguo Testamento se convierte en promesa, pero no pierde su validez. Eso vale también para los mandamientos.

• La relación de Jesús con los mandamientos de Dios no es de discontinuidad. Cosa diferente es su actitud con las que él mismo llama “tradiciones humanas”. Con éstas, Jesús se muestra severo.

* Pero, los mismos mandamientos de Dios son llevados por Jesús a un cumplimiento de plenitud. Los saca de un nivel puramente exterior, para entrarlos en el corazón. Los sacade un cumplimiento de mínimos, para mostrar las exigencias radicales que plantean.

• Para Jesús, el cumplimiento de los mandamientos no basta. Al joven rico que le ha dicho haber cumplido los mandamientos, le contesta: “una cosa te falta…”: el dejarlo todo, para poder realizar un seguimiento, ligero de equipaje y disponible hasta el extremo.

• Desde la fe, recordamos la pregunta de Juan: “si uno dice que ama a Dios a quien no ve y no ama al hermano a quien ve, ¿cómo va a habitar en él el amor de Dios?” (1Jn 4,20). La “decisión es tuya”… y, mía.

Acerca de abpguatemala

Sección de Animación Bíblica de la Pastoral de la Conferencia Episcopal de Guatemala.
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