Lectio Divina, 15 de Octubre de 2017

Lectio Divina, 15 de Octubre de 2017

Vigésimo Octavo Domingo Ordinario

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Is 25, 6-10a * Salmo 22 * Fil 4, 12-14.19-20 * Mt 22, 1-14

Fiesta bodas

¿Cómo has entrado sin vestirte de fiesta?”

Invocación inicial

¡Oh Dios!, protector de los que en ti esperan; sin ti nada es fuerte ni santo. Multiplica sobre nosotros los signos de tu misericordia, para que, bajo tu guía providente, de tal modo nos sirvamos de los bienes pasajeros que podamos adherirnos a los eternos. Por nuestro Señor Jesucristo,

Amén

Texto

1 Jesús tomó de nuevo la palabra y les habló con parábolas:

2 El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. 3 Envió a sus sirvientes para llamar a los invitados a la boda, pero éstos no quisieron ir. 4 Entonces envió a otros sirvientes encargándoles que dijeran a los invitados: Tengo el banquete preparado, mis mejores animales ya han sido degollados y todo está a punto; vengan a la boda. 5 Pero ellos se desentendieron: uno se fue a su campo, el otro a su negocio; 6 otros agarraron a los sirvientes, los maltrataron y los mataron. 7 El rey se indignó y, enviando sus tropas, acabó con aquellos asesinos e incendió su ciudad.

8 Después dijo a sus sirvientes: El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no se lo merecían. 9 Vayan a los cruces de caminos y a cuantos encuentren invítenlos a la boda. 10 Salieron los sirvientes a los caminos y reunieron a cuantos encontraron, malos y buenos. El salón se llenó de convidados.

11 Cuando el rey entró para ver a los invitados, observó a uno que no llevaba traje apropiado. 12 Le dijo: Amigo, ¿cómo has entrado sin traje apropiado? Él enmudeció. 13 Entonces el rey mandó a los guardias: Átenlo de pies y manos y échenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el crujir de dientes. 14Porque son muchos los invitados pero pocos los elegidos.

Lectio

Hoy la página sagrada nos habla del banquete como lugar de encuentro, tal y como sucedió en tantas comidas de diversas escenas de la vida de Cristo:

a. Dios tiene la iniciativa -y la insistencia- de salvar a los hombres: Como en la parábola paralela de los viñadores homicidas (VER Mt. 21, 33-43) quien era el viñador y ahora es rey (Dios mismo) desea llevar adelante su proyecto de salvación y no se cansa. La repetición de la acción (“mandar a llamar mediante enviados”) sintetiza toda la historia de la salvación del Antiguo Testamento (VER vv. 1 y 6).

b. Sólo el libre rechazo humano bloquea el plan de Dios: Las actitudes de indiferencia y luego de evasión por parte del hombre han constituido siempre el único obstáculo para aquella acción de Dios, que sin embargo en su infinita sabiduría, El sabrá realizar para bien de los hombres mismos (VER vv. 2-5).

c. La entrada a la salvación es ante todo una gracia: La condición indiferenciada de los “nuevos invitados” (buenos y malos, gente de los caminos = de toda condición) hace pensar inmediatamente en la bondad del rey. De hecho, San Pablo alabará el “abismo de sabiduría y generosidad divinas” (VER Rm. 11, 33ss).

d. Aunque gratuita, la salvación impone una nueva forma de vida: La sorprendente actitud del rey al encontrar a uno que aparentemente no tenía por que estar preparado (pues era parte de la “gente del camino”, llamada de improviso y a última hora) y sobre todo la sentencia (VER v. 14), quieren dejar claro que también hay que estar a la altura de la vida nueva en Cristo. El vestido exigido: no es otro que la serie de actitudes nuevas, que se han de cultivar como cristianos. El vestido -señal de la dignidad o de su carencia- es aquí una imagen fuerte, a la que San Pablo alude precisamente como “vida nueva, revestidos de Cristo” (VER v.12)

Meditatio

  • ¿Apreciamos conscientemente el hecho de que tenemos una fe cristiana recibida, como un gran don de Dios? ¿O el habernos “acostumbrado a creer” nos hace perder la novedad, la fuerza, del Evangelio en el mundo? ¿Evitamos desde hace tiempo a Dios?
  • ¿En que consiste hoy y aquí (en nuestras relaciones sociales o familiares) la identidad nueva (= el traje de fiesta que se nos exigirá)? ¿Hemos reducido el creer -como hacen otros cristianos a una fe sin obras, sin proyección a la historia de nuestro alrededor?

Oratio

Tú, que invitas al mundo entero a las bodas eternas de tu hijo, danos el espíritu santo, para que podamos testimoniar al mundo, cuál es la esperanza que nos mueve. Sólo tu puedes nutrirnos en un banquete, que nos da el pan de vida, que salva, continua llamándonos, insiste como tú sabes hacerlo con los que amas y danos tu mismo el vestido de fiesta.

Contemplatio

El tema del banquete, que Dios prepara, está presente en el Salmo 22 que proclama y contempla la comunidad discipular, preparándose precisamente al banquete Eucarístico del domingo cristiano.

Actio

1. Hacernos cercanos por la misión a todos aquellos que, sin saberse invitados al banquete del Reino, ya buscan la verdad y la vida en su lucha por la justicia.

2. Debemos salir a los caminos de la historia, a invitar a muchos a tomar sobre sus vidas el nombre de Cristo.

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Lectio Divina, 8 de Octubre de 2017

Lectio Divina, 8 de Octubre de 2017

Vigésimo Séptimo Domingo Ordinario

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Is 5, 1-7 * Salmo 79 * Fil 4, 6-9 * Mt 21, 33-43

Mateo 21,33-43

“Dará la viña a otros viñadores”

Invocación inicial

Escúchanos, Espíritu Santo,

tú que eres nuestro amigo.

Tú que estás siempre cerca de nosotros,

llena nuestros corazones de tu amor.

Te damos gracias, Oh Padre, porque,

cuando Jesús volvió contigo

Nos enviaste al Espíritu Santo

para que ocupara su puesto.

Aunque no podemos verle,

sabemos que está actuando en el mundo,

en todo lo que es bueno y santo,

y en nuestras vidas para que cumplamos

tu voluntad.

Envíanos al Espíritu Santo, te rogamos,

para que moldeé nuestras vidas

y nos guíe siempre.

Amen

Texto

33 Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.

34 Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos.

35 Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. 36 El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera.

37 Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: “Respetarán a mi hijo”.

38 Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: “Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia”. 39 Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.

40 Cuando vuelve el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?».

41 Le respondieron: «Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo».

42 Jesús agregó: «¿No han leído nunca en las Escrituras: “La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos”? 43 Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos».

Lectio

El Evangelio de Mateo pone el énfasis hoy en las actitudes de aquellos que son responsables en la comunidad: los llamados “viñadores”, que tratan mal a los “enviados del dueño” (es decir, a los diferentes profetas que Dios envía), terminando con el asesinato del heredero (el mismo Cristo) en su afán de apoderarse de la viña. Varios elementos sirven de guía para comprender mejor la parábola:

a. El ambiente de la Pasión: Jesús narra la parábola de los viñadores homicidas precisamente cuando a su alrededor se teje el drama de violencia y muerte. En efecto, con él (simbolizado en el heredero) y con su muerte violenta, los hombres darán a Dios su respuesta negativa final (VER Mt. caps. 21-23).

b. El cuidado debido a la viña: Dios había destinado la viña (la comunidad de Israel) para que ciertos hombres (viñadores) la trabajaran e hicieran producir fruto. Ellos, guías del pueblo, representantes del pastoreo Antiguo Testamento, han intentado apoderarse de lo que no les corresponde y perderán por ello la capacidad de legislar o guiar al pueblo. En el NT, Jesús es el único “maestro verdadero” dado por Dios a los hombres. (VER vv. 33-34).

c. La insistencia de Dios por la conversión: La serie de “enviados o profetas” concretiza la insistencia divina en la necesaria “conversión”: el Reino de Dios, la voluntad de Dios no pueden administrarse y manejarse con los criterios humanos de los malos viñadores (VER v. 36-37).

d. Los frutos debidos: Se han de traducir en cada época como aquello que Dios quiere de la comunidad de fe, no siendo sin embargo algo misterioso o indeterminado: esos frutos son, lo reclamado por la Ley de Dios tanto en el AT como en el NT

Meditatio

  • ¿Qué frutos concretos de bien y paz hemos producido después de “tantos años de recibir cuidados de Dios” (evangelización, sacramentos, oportunidades de formación, etc.?)
  • ¿En qué cosa hemos desilusionado a Dios y a la comunidad que han puesto su esperanza en nuestro testimonio personal, familiar, etc.?
  • ¿Podemos decir que conservamos y hacemos crecer la fe recibida de mis padres y de mi comunidad? ¿Hasta dónde he dado el fruto de un cambio de vida notable?

Oratio

Al examinar hoy nuestros frutos, no has encontrado el amor, ¡oh dueño de la viña y de la vida! Nuestras manos no han dado, ni nuestros corazones perdonado: ¡oh fuente de misericordia y perdón! y sin embargo, quieres que aún seamos heredad tuya: viña amada y cuidada cada día por ti. Cura, Señor, nuestras heridas, sana nuestros corazones rebeldes y brillará de nuevo tu gracia sobre la viña de tu heredad…

Amén.

Contemplatio

La antífona del Salmo 79 recoge la voz de la viña misma, que no es otra que la comunidad discipular que alaba y entra en la contemplación: La viña del Señor es la casa de Israel.

Actio

  1. Reflexionar sobre nuestra historia y las “respuestas” que hemos dado o dejado de dar a los dones de Dios: el primero de ellos, nuestro Bautismo.
  2. Promover en las generaciones más jóvenes el espíritu de “responsabilidad espiritual” para con el discipulado y la misión en la Iglesia.
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Lectio Divina, 7 de octubre de 2017

Lectio Divina, 7 de octubre de 2017

Ciclo “A”

Fiesta de Nuestra Señora del Rosario

Página Sagrada:

Hch 1, 12-14 * Lc 1, 46-55 * Lc 1, 26-38

Virgen del Rosario

“Dios te salve, llena de gracia, el Señor está contigo”

Invocación inicial

¡Oh Madre y amadísima Virgen del Rosario! Tú que plantaste en la Iglesia, por medio de  tu privilegiado hijo Domingo, el místico árbol del Santo Rosario, haz que abracemos todos tu santa devoción y gocemos su verdadero espíritu; de suerte que aquellas místicas rosas sean en nuestros labios y corazón, por los pecadores medicina y por los justos aumento de gracia.

Amén.

Texto

26 En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.

28 El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo». 29 Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.

30 Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. 31 Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; 32 él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, 33 reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin».

34 María dijo al Ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?».

35 El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. 36 También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, 37 porque no hay nada imposible para Dios».

38 María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho”. Y el Ángel se alejó.

Lectio

Las lecturas de hoy nos presentan el misterio de la encarnación del Hijo de Dios, en el seno purísimo de la Virgen María. Ella es vista como la mujer de fe que cree en las promesas de Dios y es capaz de aceptar el plan que se le propone.

a. María es reflejo del amor de Dios: la grandeza que la Iglesia reconoce en María no es una exaltación de lo humano propiamente, sino más bien, es el reconocimiento que ella se merece por ser la Madre del Salvador. En efecto, ya el profeta Miqueas anuncia el nacimiento de un soberano que traerá la paz al pueblo, y la Iglesia reconoce como prefiguración de María aquella “que ha de dar a luz”, una mujer que no puede pasar desapercibida, pues se constituye en el medio por el cual Dios se hace presente. Así lo recuerda también el Evangelista Lucas, quien nos presenta la escena de la Anunciación para recordar el origen del Mesías, que por medio de María se encarna, no sólo asumiendo la condición humana, sino también una cultura determinada.

b. Llena de gracia: El estar llena de gracia es parte de la grandeza de María, destinada a ser Madre de Dios. El ángel, mensajero de Dios, saluda a María con una frase inusual y la reconoce como llena de gracia, situación que hace referencia a una predilección de parte de Dios para con María, ella ha sido agraciada y permanecerá por siempre en esta condición.

c. No es de extrañar que la Iglesia haya tenido desde sus orígenes en muy alta distinción a María, este pasaje de San Lucas, nos recuerda que ya María gozaba de cierto reconocimiento entre las comunidades cristianas primitivas, pues al asociarla al misterio de la encarnación, simbolizaba, y sigue simbolizando, el medio por el cual Dios se hace presente en la realidad humana, al momento de la total revelación divina.

d. Nuestra fe mariana nunca puede desvincularse de nuestra fe en Dios y en Jesucristo nuestro Señor, pues perdería todo sentido. Al venerar a María, nuestro pensamiento debe conectarse con Dios y junto con ella, ponernos en la disposición de acoger la voluntad divina y poder decir junto con María: “Hágase en mí según tu palabra”.

Meditatio

  • Nuestra devoción a la Virgen María ¿Esta ligada a Dios? ¿Buscamos como ella hacer la voluntad del Padre en escucha atenta y dispuesta al servicio?
  • ¿Cómo manifestamos nuestra aceptación de la voluntad de Dios en nuestras vidas?

Oratio

Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos, por su pasión y su cruz, y con la intercesión de la Virgen María, a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo.

Amén.

Contemplatio

Al contemplar la grandeza de Cristo el Señor, vemos también la gracia y dignidad tan alta con que Dios a dotado a quien es su predilecta, la Virgen María. Recitemos el salmo 44 o Lc 1.

Actio

  1. Nos comprometemos a conocer más sobre la verdadera devoción mariana para fortalecer nuestra espiritualidad.
  2. Rezar el rosario, meditando cada uno de los misterios. No como una simple tradición, sino como verdadera meditación.
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Lectio Divina, 1 de Octubre de 2017

Lectio Divina, 1 de Octubre de 2017

Vigésimo Sexto Domingo Ordinario

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Ez 18, 25-28 * Salmo 24 * Fil 2, 1-11 * Mt 21, 28-32

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“El primer hijo hizo la voluntad de su padre”

Invocación inicial

Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

Texto

28 «¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: “Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña”. 29 El respondió: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue.

30 Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: “Voy, Señor”, pero no fue. 31 ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?». «El primero», le respondieron. Jesús les dijo: «Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios. 32 En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él.

Lectio

A través de una parábola que también debió de conmover a los escuchas de su tiempo, el Maestro declara hoy que “el camino de la obediencia, de la propia negación, es el que lleva al cumplimiento auténtico de la voluntad del Padre”,  naturalmente, con el amor como motor de fondo de la obediencia verdadera. Hay varios elementos que llaman la atención en este breve relato de obediencia-desobediencia, amor-falta de amor:

a. El caso de la obediencia fingida: En el primer hijo -que se supone sea “el mayor”- tiene la peor de las “obediencias”: aquella, que no lo es, sino que es fingimiento, temor, hipocresía. Ciertamente ese hijo es primer recurso para el trabajo de casa, y por ello su delito es mayor: es él que añade con su fingimiento doble pena a quien lo ha llamado no sólo al trabajo del campo no realizado, sino por el mismo falseamiento de la relación con el Padre, figura clara de Dios (VER vv. 28-29).

b. El caso de la obediencia tardía: El segundo hijo o “menor” -como también puede suponerse- por lo tanto menos llamado a responsabilidad, es quien logra finalmente obedecer: lo hace tarde, pero lo hace. Él simboliza la dificultad, el proceso de maduración, la victoria final sobre sí mismo que todo discípulo debe cumplir en el camino hacia Dios. El dolor que pudo haber causado a su padre en el momento de la negación al inicio de la jornada, se verá sanado al comprobar ese padre que al atardecer el trabajo había sido realizado con el estilo conocido de un hijo que cumple porque ama (VER vv. 30-31).

c. La condenación del formalismo sin sinceridad: Del caso del hijo primero o mayor, se deduce que había dicho “si” por temor, por el formalismo que en el fondo no es compromiso, ni mucho menos es “obra auténtica”, sino aplacamiento de la ira del padre. Sea porque no ha querido “dañar su imagen de obediente”, sea porque en el fondo tenía la “costumbre de decir que sí”, su actitud es la de todos aquellos que saben la Ley y su comentario y “alaban al Señor, mientras su corazón está lejos de él” (cfr. Is 29,13 VER). Este hijo primero o mayor ha simbolizado al mundo Judío que rechazó al Bautista y al Mesías mismo, pero también simboliza a todo discípulo que no ama al Padre.

Meditatio

  • ¿Cuál es la medida de nuestra obediencia real a la voluntad de Dios? ¿La hemos reducido a ciertos momentos y áreas de nuestra vida donde “obedecer no molesta a nadie”?
  • ¿Buscamos conocer y profundizar el conocimiento de lo que Dios quiere? ¿Lo hacemos mediante la lectura y meditación de su Palabra, según ésta viene enseñada por la Iglesia de Cristo?

Oratio

Nos reconocemos, Oh Padre, cumplidores tardíos de tu voluntad… Tú nos has convocado desde la mañana y nos has enviado con urgencia a tu viña para que la Palabra sea proclamada, la caridad sea testimoniada, siga creciendo la esperanza. Amén.

Contemplatio

Señor, no te recuerdes de mis pecados, ni de las rebeldías de mi juventud. Iniciando su  contemplación con la recitación del Salmo 24 la comunidad de los discípulos y testigos expresa la voz del hijo menor de la parábola del Evangelio dominical: una fiesta de reconciliación para con Dios y los hermanos

Actio

  1. Revisar a fondo nuestra forma de obediencia y proponernos “rescatar el tiempo perdido” en nuestra rebeldía y alejamiento de los caminos del Señor.
  2. Organizar un programa efectivo para salir de esa rebeldía y comenzar a ser “luz y sal” en casa, en el trabajo, en todo ambiente, donde se necesita el testimonio de los “hijos del Padre Bueno”
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Lectio Divina, 24 de septiembre de 2017

Lectio Divina, 24 de septiembre de 2017

Vigésimo Quinto Domingo Ordinario

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Is 55, 6-9 * Salmo 144 * Fil 1, 20c-24.27a * Mt 20, 1-16

viñedo

“Los últimos serán los primeros, y los primeros serán los últimos”

 

Invocación inicial

Ven Espíritu Santo, Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.

Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.

Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

Texto

1 Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. 2 Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña.

3 Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, 4 les dijo: “Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo”. 5 Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. 6 Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: “¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?”. 7 Ellos les respondieron: “Nadie nos ha contratado”. Entonces les dijo: “Vayan también ustedes a mi viña”.

8 Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: “Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros”. 9 Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario.

10 Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. 11 Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, 12 diciendo: “Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada”.

13 El propietario respondió a uno de ellos: “Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? 14 Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. 15 ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?”. 16 Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos».

Lectio

A través de una de sus parábolas más cuestionantes, en la página sagrada de hoy Jesús revela el misterio de los planes y pensamientos de Dios, tan diferentes de los humanos. La parábola de hoy es un drama que se va desarrollando a diversas horas del día, es decir, a través de ese tiempo que pertenece sólo a Dios y que Él va usando como quiere. Tratándose de una narración, notemos inmediatamente los personajes y sus acciones:

a. Existe un primer personaje, llamado el propietario: Este emprende una “acción que se le antoja”: llamar a su viña trabajadores. En el fondo se trata de beneficiar a algunos sobre todo en tiempos de necesidad material de trabajo. Lo que llama la atención es que el propietario “decide beneficiar por igual a todos” sí bien -en justicia- debería dar menos a los que contrató de último. En la historia de Israel jamás se pensó que los pueblos no creyentes llegaran a tener igualdad de trato con aquellos descendientes de la “fe de Abraham” (VER vv. 1-10).

b. Existen otros personajes, de número indeterminado, los jornaleros que son los “beneficiarios” de la viña y del trabajo. Estos sufren de un mal: no hacen nada, nadie los ha contratado (VER v. 6, por ejemplo). Los que llegan primero van a escandalizarse, no por la cantidad de la paga, sino por la ya mencionada igualdad de beneficio. Sin duda conocían poco el corazón generoso del propietario, o le comparaban con otros propietarios “más justos”: al igual que en su tiempo los fariseos y celosos cumplidores de la Ley se extrañaban de que en Jesús Dios llegara a los pequeños y pecadores (VER vv. 2, 3ss).
c. Hay un salario igual para todos: Por una parte, no es un salario injusto para los primeros jornaleros (pues se había fijado), sino que es injusto para el propietario, pues le significa una pérdida cuantiosa por “unas cuantas horas de trabajo de algunos”. En el fondo, se dibuja acá la desproporción escandalosa de lo que Dios ha invertido para salvar a los hombres: la entrega de lo que más ama y que le es más precioso: Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida (Jn 3, 16) (VER vv. 10-16).

d. Hay una inversión de situaciones: Los versículos 19, 30 y 20, 16 del Evangelio de Mateo “encuadran” toda la parábola: contienen la misma sentencia de labios de Jesús: Los primeros que son últimos, y viceversa. Ello significa que el tema principal es el del proyecto de Dios, diferente al pensamiento humano.

Meditatio

  • ¿En verdad estamos abiertos a los caminos de Dios? ¿O hemos determinado hacerle ir por donde queremos?
  • ¿Reaccionamos con fe a los caminos que Él nos propone? ¿O como hijos de nuestra época, medimos mezquinamente la entrega de nuestra libertad y derecho a decidir el camino?

Oratio

Aumenta nuestra fe, haz disponible nuestro corazón; para que, al venir a buscarnos para tu viña, nuestro corazón se encienda por tu llamado y te deseemos solo a ti como nuestro único, nuestro más grandioso salario.

Amén.

Contemplatio

La comunidad discipular inicia su contemplación con la recitación del Salmo 144 que es una confesión del conocimiento de Dios que sí es posible para el hombre a través de la historia de la salvación: Es Señor es clemente y misericordioso.

Actio

  1. Buscar colaborar en su viña trabajando en la obra de la Iglesia, poniendo nuestro interés sólo en el Reino de Dios.
  2. Alegrarnos de que todo hermano, no importa la hora que sea, encuentre al Señor en su vida, como el mismo Señor lo desea y tiene dispuesto.
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Lectio Divina, 17 de septiembre de 2017

Lectio Divina, 17 de septiembre de 2017

Vigésimo Cuarto Domingo Ordinario

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Si 27,33 – 28, 9 * Salmo 102 * Rm 14, 7-9 * Mt 18, 21-35

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“No te digo siete veces, sino hasta setenta veces siete”

Invocación inicial

Danos, Señor, una participación de tu amor, que no margina a nadie, sino que se hace el  encontradizo con todo necesitado. Siguiendo el ejemplo de Jesús, queremos servir a los hermanos con alegre sonrisa, compartiendo sus angustias y esperanzas para recorrer con ellos el camino que nos lleva hasta ti.

Texto

21 Entonces se adelantó Pedro y le dijo: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?». 22 Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

23 Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. 24 Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. 25 Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda.

26 El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: “Señor, dame un plazo y te pagaré todo”. 27 El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda. 28 Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: “Págame lo que me debes”. 29 El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: “Dame un plazo y te pagaré la deuda”. 30 Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía.

31 Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor.  32 Este lo mandó llamar y le dijo: “¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. 33 ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?”. 34 E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía. 35 Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos».

Lectio

El Evangelio de Mateo marca hoy el tema central para el ejercicio de la lectio divina: “el perdón de las ofensas como característica de la comunidad cristiana”. De hecho, sólo se puede ser parte de esa comunidad, cuando uno mismo tiene la experiencia de haber sido perdonado en Cristo.

a. Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarle? En el Evangelio el Maestro aprovecha la pregunta de Pedro sobre el límite del perdón para reproponer, pero sobre todo para profundizar como nunca lo que significa “el perdón de las ofensas en el Reino de Dios que comienza con Cristo mismo”. De hecho esa pregunta de Pedro obedecía a la duda que existía en su tiempo sobre ese límite del perdón: algunos decían que se debía de perdonar hasta tres veces (VER Gn 50, 17; Am 2, 4 o Job 33, 29), otros pensaban en el número siete como expresión de plenitud de paciencia.

b. La parábola del siervo sin misericordia: Pocas imágenes de lo que el discípulo debe de ser en la Iglesia son tan incisivas como la enseñanza de esta parábola. A través de una serie de encuentros entre patrón-siervo malo, siervo malo-siervo deudor, y de nuevo patrón-siervo malo se determinan varias enseñanzas:

  • Es necesario imitar la misericordia divina que le ha “perdonado todo” al hombre, a cada hombre, por medio de Cristo.
  • El perdón debe de ser en cada uno una experiencia presente en el corazón, de lo contrario no se tiene el impulso o la suficiente fuerza para realizarlo para con el hermano. Como el siervo malo, la comunidad puede olvidar que es el grupo de los publicanos y pecadores al lado de los cuales el Señor ha querido sentarse, perdonándolos (VER Mt. 9, l0ss)
  • El perdón se concretiza hacia los semejantes, hacia los hermanos en primer lugar: lejos de ser abstracto, el perdón se ofrece “todos los días” como una práctica sobre ofensas en las cosas de “todos los días”.
  • Es el “no saber perdonar” o más bien “el no transmitir el perdón que uno ha recibido de Dios” lo único que excluye de la comunidad (VER vv. 23-35).

Meditatio

  • ¿Tenemos conciencia de ser personas “perdonadas”, es decir, agraciados, antes que “hombres de mérito”?
  • Nuestra conciencia del perdón de Dios, ¿Nos lleva a frecuentar el sacramento de la reconciliación suficientemente? Y si lo hacemos ¿Proyectamos a otros el perdón recibido?
  • Nuestra tarea de ejercicio y extensión del perdón plantea seriamente el reto de la reconciliación en un ambiente como el nuestro, castigado por la violencia y odios prolongados?

Oratio

Grande es tú misericordia, oh Dios de bondad, ¿quién puede medir tu perdón y tu gracia?.. Padre de justicia y de amor: enseñaros a perdonar a quien nos ofende; enseñaros a ser tu imagen y semejanza en la tierra; inspira tú nuestras palabras de perdón y nuestros gestos de paz hacia el hermano…

Contemplatio

Nuestra fe en un Dios compasivo y misericordioso y nuestra misma experiencia de su perdón, deben de acompañar hoy la recitación y la contemplación a la que invita el Salmo 102. En Él se contiene una descripción del modo de perdonar de Dios.

Actio

  1. Hacer posible la reconciliación en familia, entre amigos, entre vecinos y ciudadanos, más allá de la diferencia y gravedad de las ofensas recibidas.
  2. Frecuentar el Sacramento de la Reconciliación, para experimentar personalmente el perdón que hemos de transmitir al hermano.
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Lectio Divina, 10 de septiembre de 2017

Lectio Divina, 10 de septiembre de 2017

Vigésimo Tercer Domingo Ordinario

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Ez 33, 7-9 * Salmo 94 * Rm 13, 8-10 * Mt 18, 15-20

Jesús y discípulos

“Si tu hermano se corrige, lo habrás salvado”

Invocación inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.

Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu.

Amén.

Texto

15 Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. 16 Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. 17 Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o republicano.

18 Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. 19 También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. 20 Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos».

Lectio

Una nueva sección de la enseñanza sobre “cómo se es discípulo de Cristo y hermano en la Iglesia” surge hoy de la página evangélica: se trata de la “comunicación y capacidad de corrección que cada discípulo debe de tener y ejercitar en su convivencia fraterna”. Algunos aspectos de la enseñanza del evangelio de hoy son:

a. Hay un proceso gradual en el acercamiento fraternal de la corrección: Primero se indica la corrección secreta, luego la llamada de atención frente a testigos, y finalmente la denuncia comunitaria. Ello para evitar un espíritu de condena inmediata -o de condena a distancia, que es peor- el cual no tiene cabida en la verdadera Iglesia. La corrección cristiana no es simple venganza que parte de criterios humanos, sino un verdadero acercamiento y encuentro con quien ha fallado (VER vv. 15-17).

b. De ahí que el poder de atar – desatar, es decir, de “declarar el perdón o la culpabilidad del individuo”, se somete al deseo de que todos, sin excepción, alcancen la santidad y la gracia en Cristo (VER v. 19)

c. La oración por aquellos que están en riesgo de perderse debería de marcar el sentido del culto cristiano: dos o más pueden interceder al Padre, para que perdone y atraiga a los que se han alejado de su camino de vida (VER v.20).

En síntesis, se propone hoy un cuadro de responsabilidad por el hermano, especialmente por quien es ahora como una “oveja perdida”. En dicho cuadro -vale decirlo de nuevo- sólo puede actuarse desde el amor y desde la experiencia de que también cada uno de nosotros ha sido alguna vez salvado y perdonado.

Meditatio

  • ¿Cultivamos como comunidad una preocupación por los que están alejados y francamente en pecado? ¿O nos limitamos a ser de los que condenan desde afuera y a distancia?
  • En nuestro grupo, comunidad o movimiento ¿Realizamos la corrección fraterna con suficiente humildad, caridad y justicia para con nuestros hermanos?

Oratio

Hoy, Señor, humildes y sinceros, queremos pedirte por el hermano que se ha alejado: para que vuelva a encontrarte y a encontrarnos, para que viva y no muera… Ven a salvar a este que hoy no tiene nombre, pero al que tú puedes, con tú gracia, hacer de nuevo hijo tuyo y hermano nuestro.

Amén.

Contemplatio

El ejercicio de la lectio divina llega a un momento central en la contemplación del Salmo 94: éste presenta uno de los más famosos alegatos del Señor contra el pueblo pecador que no quiere escuchar su voz. El recuerdo de las maravillas que el Señor ha hecho por ellos y la contrastante actitud de endurecimiento de los padres, es ahora una advertencia al pecador.

Actio

  1. Renovar nuestra solidaridad con el pecador, antes que condenarlo, buscarle, mientras aún es tiempo de que pueda volver a la comunidad de los discípulos del Señor.
  2. Recordar que algún día nosotros también hemos recibido la palabra profética y el perdón en Cristo, y por tanto, “perdonar como hemos sido perdonados, y buscar como hemos sido buscados y encontrados por el Señor”.
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