Lectio Divina, 25 de Febrero de 2018

Lectio Divina, 25 de Febrero de 2018

Segundo Domingo de Cuaresma

Ciclo ”B”

Página Sagrada:

Gn 22, 1-2.9-13.15-18 * Salmo 115 * Rm 8, 31-34 * Mc 9, 2-10

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“Este es mi Hijo amado”

Invocación inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.

Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu.

Amén.

Texto

2 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan, y los llevo a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos.

3 Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas. 4 Y se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.

5 Pedro dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». 6 Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor.

7 Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: «Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo». 8 De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos. 9 Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.

10 Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué significará «resucitar de entre los muertos».

Lectio

Celebramos el Domingo de la Transfiguración de Jesús.  En Jesús, hombre, maestro, humano está presente Dios, el Dios de la vida.  Jesús es el hijo de Dios.  Dios está presente en cada ser humano.  En el hombre y en la mujer  Dios se manifiesta plenamente.  Dios no quiere la muerte. Dios quiere la  vida.

¡La transfiguración es un hecho histórico? ¿O la transfiguración es una construcción  teológica para darnos una enseñanza?

Antes del relato de la trasfiguración Jesús ha anunciado su pasión, muerte y resurrección.   A Jesús le espera lo peor, pero en esa calamidad Dios Padre estará siempre con El.   Cristo moribundo orará con toda confianza: “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu””… y con toda confianza murió en la cruz, por nuestro amor.

La transfiguración es una preparación para que los discípulos soporten la humillación de la cruz.

¿Quiere Dios la muerte cruel de su  Hijo Jesús?    ¡NO¡   Dios no quiso la muerte del hijo de Abraham.   El relato de Gn 22 es una condena de los sacrificios humanos.  Dios no quiere. Dios no pide el sacrificio de vidas humanas.  Si Dios quisiera la muerte y destrucción del hombre, sería un Dios sin misericordia, sin corazón, sin amor.  No sería Dios.    Dios no va contra el hombre, ni contra la vida del hombre.   “No mates a tu hijo”.  “No le hagas daño a tu hijo”, le dice el Angel a Abraham  y detiene la mano  de Abraham, para que no descargue la puñalada mortífera sobre el corazón, o sobre el cuello de  su hijito Isaac.  Dios le devuelve, vivo, a Isaac el Hijo de la promesa.  Y la promesa de Dios se cumplirá.

Pero Dios no le evitó el sacrificio de su vida a Cristo.  Las fuerzas del mal se confabularon contra Cristo, las fuerzas del poder de las tinieblas.  Dios permitió la muerte de su Hijo Jesús.  Demostrando así, que el amor de Dios, es tan grande para salvarnos a los hombres y a las mujeres de todos los tiempos y lugares.

Las fuerzas del mal se unieron para matar a Jesús.  Dios Padre permitió esa muerte, pero al tercer Día, Dios Padre, resucitó  a Jesús de entre los muertos. Llenándolo de vida, de luz, de resplandor, de blancura… de divinidad.

Cambiemos nuestra mentalidad.  Dios quiere que sus hijos vivan, pero las fuerzas del mal se siguen uniendo para matar seres humanos. Para matar a   Hijos de Dios.  Dios ha dicho: “No matarás”, es decir amarás, defenderás, respetarás, promoverás la vida.

Jesús, el Hijo de Dios ha dicho:  “He venido para que tengan vida”.   Dios no quiere la muerte. Dios quiere la vida.  Gritemos con todas nuestras fuerzas,  ¡No a la muerte¡  ¡Si a la vida¡

Amenos, respetemos, defendamos, promovamos la vida desde su concepción hasta su ocaso natural.   Trabajemos para que triunfe la cultura de la vida y desaparezca la cultura de la muerte.   Cristo resplandeciente nos trae el  don de  la vida Verdadera, abundante, plena, eterna.

Meditatio

  • Nuestra Cuaresma ¿está abierta a lo que Dios exige que transformemos? ¿o hemos planificado cambiar sólo aquello que no signifique un dolor muy grande ni un cambio sustancial en nuestra vida?
  • ¿Cómo afrontamos las dificultades y trabajos que surgen al querer de verdad transformar nuestro corazón? ¿con fe o con una angustia que lleva al desánimo y abandono del camino de conversión?

Oratio

Conocedor de nuestra debilidad, has querido animar la fe de tus discípulos, oh Cristo transfigurado en el monte… La luz de tu presencia es sin embargo, un momento tan solo de tu marcha hacia la entrega en el dolor y muerte de la cruz: Concédenos a nosotros caminar esta cuaresma por la vía de aquella voluntad del padre que nos haga renacer. Amén.

Contemplatio

El Salmo 115 invita a contemplar la gracia de Dios sobre una decisión que la comunidad puede hacer realidad en su camino cuaresmal: no renunciar al camino de fe emprendido; decisión que se va llenando de dificultades en la medida en que se avanza en la conversión.

Actio

  1. Tratar de vivir con intensidad este tiempo de cuaresma, asumiendo actitudes de verdadera fe cristiana.
  2. Sentir la llamada interior de Dios que nos envía a ser testigos de su amor.
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Lectio Divina, 18 de febrero de 2018

Lectio Divina, 18 de Febrero de 2018

Primer domingo de Cuaresma

Ciclo “B”

Página Sagrada:

Gen 9, 8-15; Sal 24; 1 Pe 3, 18-22; Mc 1, 12-15

 Arrepentimiento

“Conviértanse y crean”

Invocación inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.

Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu.

Amén.

Texto

12 En seguida el Espíritu lo llevó al desierto, 13 donde estuvo cuarenta días y fue tentado por Satanás. Vivía entre las fieras, y los ángeles lo servían.

14 Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: 15 «El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia».

Lectio

Jesucristo antes de iniciar su vida pública de proclamación y testimonio del Reino de Dios, va guiado por el Espíritu Santo al desierto a prepararse más para su misión.  No pensemos que su preparación fueron solamente estos 40 días, no, Jesús se preparó a lo largo de toda  su vida.  En esta etapa, poco antes de iniciar su vida pública, también se enfrenta contra las fuerzas del mal.  Mantiene un combate singular con satanás.  Combate que representa las tentaciones que hubo de superar durante toda su vida, para ser fiel a la misión que le encomendó su Padre Celestial.

Cristo venció.  Cristo vence las tentaciones a lo largo de toda su vida. A lo largo de toda su vida, Jesús mantiene un trato íntimo con su Padre.  Cristo sirve al Padre, los ángeles sirven a Cristo.

Cristo vencedor de satanás y de toda tentación nos invita: “Conviértanse, crean en el Evangelio.    Está cerca el Reino de Dios”    Estamos entrando en la cuaresma con decisión y firmeza.  Se ha cumplido el tiempo.  El Reino de Dios está cerca.  Es urgente y necesario convertirse, creer, acoger plenamente la soberanía de Dios en nuestra vida.

Hoy el Espíritu Santo nos guía a la santidad, a la perfección evangélica, al desierto para revitalizar nuestra vida Cristiana.  El Espíritu de Dios nos guía a la oración, a la meditación de la Palabra de Dios, a la penitencia, a las buenas obras, a la caridad, a la solidaridad, a la justicia, a la perfección, a la conversión pastoral y ecológica.

Y como a Jesús,  Satanás tiene permiso de tentarnos, de poner  a prueba  nuestra fidelidad a la alianza con Dios, alianza que pactamos, entre Dios y nosotros, desde nuestro Bautismo.  A diferencia de Jesús, vencedor del demonio… nosotros muchas  veces, caemos derrotados por  el diablo.   Caemos sofocados por el pecado.   El espíritu nos guía a la salvación.  El tentador nos desvía hacia la perdición.   Caemos y  Dios no rompe su alianza con nosotros.  Dios quiere salvarnos a pesar de nuestras infidelidades y pecados.

Caemos en la tentación a nivel personal, eclesial, social.   Obramos el mal, caemos en los vicios y pecados, explotamos al prójimo, promovemos la violencia, caemos en la corrupción.

Noé y los suyos, fueron salvados de la muerte a través de las aguas del diluvio.  Nosotros somos salvados de la muerte por las aguas bautismales, en la iglesia.

Cuaresma es tiempo para luchar contra el pecado.  Por el Bautismo tenemos dentro de nosotros la fuerza para vencer.  Adentro tenemos el Espíritu que crea, renueva, alienta y capacita para obrar el bien.

Meditatio

  • ¿Nos damos cuenta que la conversión hacia Dios implica un nuevo tipo de relaciones con el prójimo y con nosotros mismos?
  • La conversión es una oportunidad de profunda liberación de todos aquellos que como los males del tiempo de Noé destruyen la imagen dc Dios en nosotros… ¿De qué estamos dispuestos a dejarnos liberar y restaurar en Cristo?

Oratio

Piedad de nosotros, oh Señor porque hemos pecado contra ti; crea en nosotros un corazón puro; capaz de sentir el gozo inmenso de la vuelta a tus caminos, a la renovación de nuestro bautismo. Y abre nuestros labios a tu alabanza, cuando contemplemos como Noé y los suyos, que has obrado en nuestra Vida una nueva creación en Cristo tu Hijo.

Contemplatio

El tema de la alianza predomina en el salmo 24 escogido como “responsorial” para este domingo. Contemplemos en su relectura y proclamación cómo este salmo expresa el deseo de un progreso en la fidelidad a la voluntad del Señor: “Señor, enséñame tus caminos”.

Actio

  1. Renovar nuestra alianza con el único Dios vivo y verdadero, obrando una conversión que sea abandono a los ídolos (aquello que ocupa el lugar de Dios) del mundo.
  2. Renovar nuestra fe manteniendo la fortaleza y la alegría aún en medio de las exigencias del tiempo cuaresmal
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Lectio Divina, 14 de Febrero de 2018, Miércoles de Ceniza

Lectio Divina, 14 de Febrero de 2018

Miércoles de Ceniza

Ciclo “B”
Página Sagrada:

Jl 2, 12-18 * Salmo 50 * 2Co 5,20-6,2 * Mt 6, 16-18

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“Ten piedad de mi oh Dios”

Invocación inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el  final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu.
Amén.

Texto

16 Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.

17 Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, 18 para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Lectio

Que perseverando en las prácticas cuaresmales merezcamos llegar, perdonados nuestros pecados y purificadas nuestras conciencias a la celebración del misterio pascual de Cristo  llevando una vida a imagen de la de Cristo.   Que como El pasemos haciendo el bien y amando hasta el extremo.

En este  miércoles de ceniza  se nos dice  al momento de imponernos la ceniza: “Conviértete y cree en el Evangelio”. “Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás”.  Invitándonos así  a dejar vicios y pecados y a creer en Cristo Jesús, a creer en el evangelio de la vida reconociendo que en esta vida somos peregrinos y forasteros, que nuestra patria definitiva es el cielo, el corazón amoroso de Dios y hacia allá caminamos, tomando con  responsabilidad y seriedad este camino, este mundo, esforzándonos por impulsar aquí en la tierra la cultura de la vida.  Enseñando a todos a amar la vida, defenderla, promoverla.  Reconociendo que la vida es un don de Dios y que Cristo va a morir en el Gólgota, para que nosotros tengamos vida, vida abundante, vida divina, vida eterna, vida plena.

En este miércoles de ceniza, comprometámonos con Dios a aprovechar su gracia para  Librarnos de los vicios,  de los malos deseos.  Comprometámonos con el Señor a aprovechar su ayuda, liberándonos de todo pecado, personal social y  estructural y   merezcamos, así,   celebrar con fervor  los misterios de la pasión, muerte, sepultura y resurrección de cristo.

En este miércoles de ceniza hagamos el firme propósito de  ser caritativos, de  practicar las obras de misericordia.  Nutramos  al desnutrido, al hambriento, al sediento.   Visitemos a los presos, a los enfermos.  Consolemos a los tristes, a los que lloran.  Eduquemos cristianamente a nuestros hijitos e hijas.  Enseñémosles el amor a Dios y el amor al prójimo.

La Iglesia nos dice que: “El ayuno corporal refrena nuestras pasiones. La oración eleva nuestro espíritu, la limosna nos hace superar la indiferencia para con los pobres y necesitados”.

Meditatio

  • ¿Qué preparación propia de la cuaresma vamos a realizar: la reflexión sobre nuestra manera de vivir y relacionarnos con los demás, el acercamiento al Señor a través del sacramento de la Reconciliación?
  • ¿Qué vamos a hacer para que este tiempo de cuaresma sea un tiempo de interioridad, en lugar de una vida superficial y materialista?

Oratio

“Te pedimos, Señor, que concedas a nosotros siervos tuyos, frutos dignos de penitencia, para que seamos restituidos inocentes a tu Santa Iglesia, de cuya integridad nos hemos desviado pecando, nuevamente te pedimos la remisión de nuestras culpas”

Contemplatio

El Salmo 51 (o 50 en la liturgia) será nuestro compañero especial en esta Cuaresma. El
salmista antes de presentar su realidad de pecado, se coloca ante Dios proclamando tres
cualidades divinas: (1) Su “
piedad”; (2) Su “misericordia”; (3) Su “ternura”.  Pongámonos en la presencia del Señor contemplando su misericordia.

Actio

  1. Según el Evangelio, ¿Qué debe determinar mi comportamiento? ¿Qué recompensa debo buscar?
  2. Me tomaré un tiempo en estos primeros días de la Cuaresma para ver en qué puntos debo trabajar de manera especial en mi relación: con Dios, con mi prójimo, conmigo mismo.
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Lectio Divina, 11 de Febrero de 2018

Lectio Divina, 11 de Febrero de 2018

Sexto Domingo Ordinario

Ciclo “B”

Página Sagrada:

Lev 13, 1-2.44-46 • Salmo 31 • 1Co 10, 31-11,1 • Mc 1, 40-45

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“Le desapareció la lepra y quedó limpio”

Invocación inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección. Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu.

Amén.

Texto

40 Entonces se le acercó un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: «Si quieres, puedes purificarme». 41 Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Lo quiero, queda purificado». 42 En seguida la lepra desapareció y quedó purificado.

43 Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente:

44 «No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio». 45 Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos, Y acudían a él de todas partes.

Lectio

El tema contemplado en este domingo,  es la continuación de la presentación de Cristo como Mesías salvador particularmente cercano al dolor humano y sobre todo capaz de devolver la vida integral a todo hombre. El centro de interés lo ocupa entonces la página del Evangelio, la que se relaciona fuertemente la 1ª. lectura. La Primera Carta a los Corintios continúa mostrando el perfil del servidor comunitario encarnado en el ministerio de San Pablo. Se opera este domingo, un paso más en la escuela de discipulado que deberán recorrer todos y cada uno en la comunidad: acercarse a Cristo, salvador y dejar que Él sane mediante la conversión personal todo mal que oprime, a la vez que constituya a cada uno en eco prolongador de su misión misericordiosa en el mundo (Evangelio).

Le desapareció la lepra y quedó limpio. Una vez más, a través de una narración breve, pero contenedora de detalles importantes, el Evangelio según San Marcos presenta el relato de una curación en continuación a la sección del domingo pasado.

  1. El encuentro-curación (Véase vv. 40-42) donde sorprenden ciertas acciones:
  • El leproso se acerca a Jesús (v.40): contrariamente a lo permitido por la ley por motivos higiénicos y religiosos… mucho menos permitido por uno tenido por “maestro” (rabí); Jesús no se aparta, sino atiende a la fe que le es manifestada en las palabras del leproso: “Si quieres puedes curarme” (v.40b).
  • Jesús se compadece de él (v.41): actitud que subraya su interés “por el hombre” que está más allá de su enfermedad. Por ello, repite el gesto de extender la mano y tocarle efectuado en la curación de la suegra de Pedro (Véase Mc 31).
  • Se trata un verdadero encuentro de aquel hombre y su drama con actitudes nuevas hacia él de parte de Dios, antes que un simple relato de una curación.
  1. El secreto del Mesías (Véase vv. 43-44): Nuevamente, como en ocasiones anteriores (Véase 1,34) Jesús ordena el silencio, evitando así una adhesión no verdadera a su persona. Él pedirá una confesión, un reconocimiento suyo más radical: al pie de la cruz (Véase 15,39).
  2. La fama del Salvador de los hombres (Véase v. 45): La escena final contada como una noticia en general, narra el efecto contrario a la orden de Jesús: haya o no dicho algo el leproso curado, la fama de éste que está haciendo retroceder el reino de la muerte se difunde por todas partes. Un nuevo grupo comienza a formarse: el de los que le buscan y ponen en él su confianza (v. 45b). El rostro de Cristo, aquí descrito posee, entre otras, las características siguientes:
  • Él es la cercanía de Dios al hombre: dejando de lado la prescripción legal y el cuidado de sí, se acerca al necesitado. Es capaz de sentir compasión.
  • Él es el portavoz y la presencia del Señor, y emite no un juicio de condena, sino de perdón y misericordia. En su tiempo, aún imperaba la creencia en la Ley o Principio de la Retribución que asignaría esa enfermedad a ese hombre por un pecado que habría cometido.
  • Él pide una adhesión auténtica, ordenando finalmente, contrariamente a lo esperado, no decir nada a nadie, pues quiere ser optado por cada uno más allá de los favores recibidos.

Meditatio

Ante esta  nueva “lección discipular”  propuesta las actitudes de Cristo y de Pablo su discípulo fiel,  en el Evangelio, ahora nos cuestiona:

  • Nuestra cercanía al sufrimiento y necesidad de los hermanos ¿es real y efectiva, verdaderamente solidaria y vehículo de alivio? ¿Qué nos urge a realizar el rostro de Cristo mostrado por la Página Sagrada?
  • ¿No tenemos a veces una idea de la relación enfermedad-pecado propia de los tiempos anteriores a Cristo? ¿Nuestra actitud hacia los enfermos de todo tipo de mal (en nuestros días la pandemia del Sida, por ejemplo) es cristiana en el fondo?
  • ¿Están nuestras normas y actividades comunitarias o de grupo religioso al  servicio de la salvación, liberación integral del hombre? ¿O nos hemos quedado atrás, faltos de la capacidad de contemplar la presencia del Señor en los necesitados concretos: miserables, enfermos, condenados a la muerte por hambre, oprimidos, abandonados, discriminados por motivo de su raza o de sus ideas?

Oratio

Oh Dios de bondad: abre nuevamente nuestros ojos y cura en nosotros toda ceguera, pues quien invoca tu gracia recibe en abundancia el don de tu misericordia. Si nuestros caminos nos han llevado, por el extravío del pecado y la soberbia a destruir tu imagen en nosotros… ten ahora piedad de los que estamos prontos a reconocer tu gloria en Cristo Por el te glorificamos ahora, y te pedimos que nos concedas imitarle en su servicio y caridad para con nuestros hermanos sufrientes… Por Él que vive y reina contigo, Amén.

Contemplatio

Acertadamente el Salmo 21 propone la voz del creyente que reconoce: “Tú eres mi refugio, me rodeas de cantos de liberación”. En el juicio de Dios, expresado en Cristo, el hombre ha recibido gracia y no condena, amor misericordioso y cercano antes que lejanía y marginación. La proclamación del Salmo deberá acompañarse de la opción por imitar a Jesús, servidor del amor del Padre hacia todos.

Actio

  1. Acercarnos personalmente al Señor y descubrir en El la fuente de nuestra salud y liberación totales.
  2. Acercarnos también al hombre, y descubrir en él al hermano que sufre y necesita por nuestro medio el paso de Dios en su vida.
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Lectio Divina, 4 de Febrero de 2018

Lectio Divina, 4 de Febrero de 2018

Quinto domingo del Tiempo Ordinario

Ciclo “B”

Página sagrada:

Job 7, 1-4.6-7; Sal 146; 1 Co 9, 16-19.22-23; Mc 1, 29-39

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“Cristo es misericordioso con todos”

Invocación inicial

Dios todopoderoso y eterno: ayúdanos a llevar una vida según tu voluntad, para que podamos dar en abundancia frutos de buenas obras en nombre de tu Hijo predilecto. Que vive y reina contigo. Amen

Texto

29 Cuando salió de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. 30 La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato. 31 El se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos.

32 Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados, 33 y la ciudad entera se reunió delante de la puerta. 34 Jesús curó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a estos no los dejaba hablar, porque sabían quién era él.

35 Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando.

36 Simón salió a buscarlo con sus compañeros, 37 y cuando lo encontraron, le dijeron: «Todos te andan buscando». 38 El les respondió: «Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido».

39 Y fue predicando en las sinagogas de toda la Galilea y expulsando demonios.

Lectio

Durante los domingos anteriores se ha realizado una clara presentación de Cristo como el profeta-siervo que en el cumplimiento de su misión recibida del Padre ilumina y fortalece toda vocación comunitaria destinada al anuncio y servicio del Evangelio. La Página Sagrada evoca hoy el tema del Cristo misericordioso para con todos, y su intención está en la misma línea: de la contemplación de ese Mesías modelo de obediencia y servicio, cada uno está invitado a la imitación, al seguimiento suyo. El escucha todo lamento humano (1ª. lectura), y se hace accesible a todos los que le necesitan en su vida (Evangelio), por lo que estimula todo servicio indiscriminado   -a débiles y fuertes- y funda el verdadero apostolado cristiano sin discriminaciones (2ª. lectura).

Curó a muchos enfermos de sus males. El grito de dolor de Job se hizo presente al mundo de los que sufren en el paso del Cristo, siervo que tomó sobre sí los dolores del hombre (Is 52,13ss). Mc lo presenta en una, la bellísima escena, donde los hechos, antes que las palabras, hacen sentir casi la presencia misericordiosa del salvador. Tres elementos hay que notar en el relato:

  • Jesús, liberador del dolor y la muerte (vv. 29-34): La curación de la suegra de Pedro y de “muchos enfermos y poseídos” manifiesta que es Él y no otro quien hace cercana la misericordia divina.
  • Jesús en su misterio (v.34b, 38): dos comportamientos de Jesús desconciertan:
  • Él impone un silencio, un “secreto” a los demonios que le conocen y le proclaman. Jesús no quiere que en torno a Él se forme aquel conjunto de señalamientos, de uniones apresuradas y basadas en una fama de “milagroso”.
  • Si bien es “buscado por todos”, Jesús elige apartarse a una región donde aún carece de fama. En su interés está presente la misión recibida (“para eso he salido…” 38) antes que la oportunidad que ya una vez en su vida ha negado; un triunfo como el mundo propone (Véase Mt 4,1-11; Lc 4,1-13).

Jesús, en su relación con el Padre (v.35): Un gesto suyo sirve para entenderlo mejor: su soledad buscada como ocasión para comunicarse con el Padre, la fuente de su misión, aquel único con quien Jesús debe de confrontar su misión todos los días.

De nuevo, hay un grupo que se beneficia, que se forma en silencio, contemplando las cosas que pasan, o recibiendo la invitación del Maestro para profundizar más… (Véase la respuesta de Jesús a Pedro y compañeros en v.38). Son los discípulos de aquel tiempo y de todos los tiempos… los lectores y escuchas del Evangelio en este caso. Dos enseñanzas surgen hoy para ellos:

  • Jesús es el servidor enviado por el Padre, a quien hay que llevar, como Simón, al interno de la propia vida para que Él actúe allí. El discipulado tiene que fundarse en buena parte en la convicción de que Él ha actuado algo en la propia vida.
  • La adhesión que Él quiere no se fundamenta en los milagros, sino en el desinterés y el riesgo de la vida. Los milagros pueden ayudar a creer pero nunca son la base para la fe verdadera.

En síntesis: en aquella mujer, curada en casa y presentada como imagen de la futura resurrección, se generó una actitud nueva; se puso a servirles. Ella es modelo de la Iglesia, comunidad de discípulos y servidores que encuentran la verdadera fuente del servicio hacia el que sufre en el  hecho de haber sido antes curado por el paso del Señor en sus vidas.

Meditatio

Invitados por la lectura de la Página Sagrada a contemplar al Mesías misericordioso para con todos, nos preguntamos:

·         Como Jesús ¿nuestro servicio busca en primer lugar lo que señala la misión recibida de Dios, especialmente cerca del dolor humano? ¿Somos libres de todo interés para servir a la comunidad? ¿O nuestra propia adhesión a Él quiere fundarse en los favores sobrenaturales recibidos?

·         Como San Pablo ¿ejercemos indiscriminada y solidariamente las actividades concretas de nuestra vida de fe? ¿En qué se pagan las acciones ejercidas en la comunidad?

·         Como Simón, visitado en su propia casa por el Salvador ¿podemos testimoniar su visita, su paso por nuestra vida? ¿O predicamos sin haber descubierto lo que él actúa en el silencio de nuestra vida personal?

Oratio

Padre bueno, fuente de toda salvación, permite a los discípulos de tu hijo, realizar de nuevo aquel servicio de amor, de cercanía y misericordia con que un día Jesús bendijo nuestra tierra.

Contemplatio

En silencio interior imagínate la escena de Jesús servidor, misericordioso especialmente de los más pobres. Luego ora con el salmo 46, recitando nuevamente la estrofa más significativa del salmo.

Actio

  1. Renovar nuestro espíritu de servicio libre de toda deformación del mundo, de todo interés y aplauso ajenos al verdadero Evangelio.
  2. Como cristianos valorar nuestro servicio de vida a la Iglesia, familia y a la sociedad.
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Lectio Divina, 28 de enero de 2018

Lectio Divina, 28 de enero de 2018

Cuarto Domingo Ordinario

Ciclo “B”
Página Sagrada:

Dt 18, 15-20 • Sal 94 • 1Co 7, 32-35 • Mc 1, 21-28
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“Sean discípulos y escuchen la voz del Señor”

Invocación inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección. Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu.

Amén.

Texto

21 Llegaron a Cafarnaúm y el sábado siguiente entró en la sinagoga a enseñar. 22 La gente se asombraba de su enseñanza porque lo hacía con autoridad, no como los letrados. 23 Precisamente en aquella sinagoga había un hombre poseído por un espíritu inmundo, que gritó:

24 — ¿Qué tienes contra nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: ¡el Consagrado de Dios!

25 Jesús le increpó:

— ¡Calla y sal de él!

26 El espíritu inmundo sacudió al hombre, dio un fuerte grito y salió de él.

27 Todos se llenaron de estupor y se preguntaban:

— ¿Qué significa esto? ¡Una enseñanza nueva, con autoridad. Hasta a los espíritus inmundos les da órdenes y le obedecen.

28 Su fama se divulgó rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea.

Lectio

Desde el AT quedó delineada la figura de un profeta excelente que en ningún caso fue llenada del todo, sino que hizo esperar a uno que fuera el profeta por excelencia, anunciador y presencia del Mesías. Por tanto el relato del Evangelio intenta ayudarnos a identificar a Jesús de Nazaret como el profeta esperado. Como en toda escena, hay que advertir en la narración las “voces” de los diversos personajes que intervienen en ella:

a. Jesús mismo (v.25): Tiene una intervención breve. Dos órdenes suyas cumplidas inmediatamente (v.26) lo acreditan como uno que tiene el poder de la salvación prometida.

b. El Espíritu inmundo (v.24): Es capaz de reconocer a Jesús “mucho más allá” de la apariencia.

c. Las gentes (v.27): Especialmente en su asombro, son también capaces de reconocer en Cristo una “autoridad” propia del profeta auténtico. Ellos no tienen una fe autentica, porque pasará de ese asombro del conocer a Jesús, al escándalo en la hora de la cruz.

d. Un último grupo presente en aquel momento merece mencionarse; se trata de quienes permanecen en silencio, los discípulos. Por su mente y corazón habrán pasado tantas cosas: de la duda a la seguridad en su Maestro. Pero también el peligro de hacerse de Cristo la figura de un mensajero milagroso, de un triunfante con el aplauso del mundo. Por ello también su fe es imperfecta, y ello quedará claro cuando, al igual que las multitudes, le abandonen en la hora de la negación, en la humillación de su pasión.

Esta sección de Mc. Ha tenido por objetivo ayudar al reconocimiento de Cristo y de sus siervos vocacionados. Este reconocimiento está basado en la autoridad y autenticidad de su enseñanza, pero no en su aparente “éxito y aceptación” en el mundo.

 Meditatio

  • ¿Podríamos reconocer a un profeta de nuestro tiempo? ¿Tenemos fe en la Iglesia profética?
  • ¿Tenemos conciencia de que todo estado de vida (matrimonio, consagración, etc.) tiene una vocación profética en la comunidad?
  • ¿Cómo jóvenes discípulos misionero cómo ejerces esa profecía en la comunidad?
  • ¿Apreciamos las vocaciones sacerdotales y religiosas que conllevan una vida de celibato y virginidad? ¿ayudamos a su promoción y cultivo en la comunidad?

Oratio

Ilumina nuestra mente y corazón, oh Cristo, mensajero del Padre, y conoceremos en ti al enviado eterno cuyo paso por la tierra nos trae la salvación. Inflama nuestro amor por tu Palabra, y en ella encontraremos los caminos hacia la vida, la reconciliación y la paz.

Contemplatio

Reza el Salmo 94, el cual concentra la llamada a la escucha de la profecía divina. Luego imagínate como una persona que predica el Evangelio, denuncia las injusticias y da testimonio de vida.

 Actio

  1. Acoger a Cristo como el profeta que ilumina y libera nuestras vidas con su Palabra y presencia celebradas en la comunidad.
  2. Anuncia la Buena Nueva en tu ambiente de vida, dando un buen ejemplo de vida.
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Lectio Divina, 21 de enero de 2018

Lectio Divina, 21 de enero de 2018

Tercer Domingo Ordinario

Ciclo “B”

Página Sagrada:

Jo 3, 1-5.10 • Salmo 24 • 1Co 7, 29-31 • Mc 1, 14-20
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“Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres”

 

Invocación inicial

Dios Fuerte, Dios de la montaña, que haces de nuestra frágil vida la roca de tu morada, conduce nuestra mente a herir la roca del desierto, para que salga agua para nuestra sed. La pobreza de nuestro sentir nos cubra como un manto en la obscuridad de la noche y abra el corazón para escuchar el eco del Silencio hasta que el alba, envolviéndonos en la luz del nuevo amanecer, nos traiga, con las cenizas consumadas por el fuego de los pastores del Absoluto que por nosotros han velado junto al Divino Maestro el sabor de la santa memoria.

Texto

14 Cuando arrestaron a Juan, Jesús se dirigió a Galilea a proclamar la Buena Noticia de Dios. 15 Decía:

—Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Arrepiéntanse y crean en la Buena Noticia.

16 Caminando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés que echaban las redes al lago, pues eran pescadores.

17 Jesús les dijo:

—Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres.

18 Inmediatamente, dejando las redes, le siguieron.

19 Un trecho más adelante vio a Santiago de Zebedeo y a su hermano Juan, que arreglaban las redes en la barca. 20 Inmediatamente los llamó. Y ellos dejando a su padre Zebedeo en la barca con los  jornaleros, se fueron con él.

Lectio

Continúa este domingo la profundización del tema doble vocación-seguimiento iniciado la semana anterior. La perspectiva sin embargo, es ahora la presentación del discípulo como instrumento del llamado de Dios a otros para la conversión. La enseñanza es bastante clara en la figura de Jonás (1ª. Lectura) modelo del ser llamado para la conversión-salvación de los paganos. En el Evangelio, esa misión -salvar a los hombres del misterio del mal- encuentra también a un grupo de hombres sorprendidos, que poco a poco serán hechos capaces del altísimo llamado a servir a Cristo, Evangelio de Dios en la tierra. En todo momento, queda de nuevo condicionada la vida personal de los que son llamados; hay que ser en el mundo, como Jonás en la gran ciudad de Nínive signo del llamado urgente de Dios a todos los hombres.

a. El tiempo de la conversión: Jesús lanza esta llamada a todo hombre, porque todos están llamados a seguirle como Salvación que viene de Dios. Pero de modo especial, aquellos que tendrán asignada una misión (los cristianos). Y es que las palabras de Jesús contienen a su vez dos “noticias” que deben saberse urgentemente: La primera es que en Cristo aparece la última oportunidad, el último tiempo que el hombre tiene para encontrarse con Dios y consigo mismo. Esa oportunidad es llamada el Reino de Dios. La segunda, es que a ese Reino sólo puede pasarse a través de la conversión que no es otra cosa que la aceptación de Cristo y la manera nueva de vivir que él revela.

b. El tiempo del seguimiento: Ante el paso de Cristo y de las “noticias urgentes” que ha revelado, ha de iniciarse un movimiento de discipulado. Ciertamente, Jesús toma la iniciativa de llamar a aquellos primeros hombres, pero en el fondo su seguimiento no es ciego ni aventurado. Ellos han escuchado su palabra y se disponen a seguirle. Dos cosas llaman la atención del llamado y seguimiento aquí narrados:

  • Jesús convoca a colaborar en su obra de misericordia. La promesa hecha de hacerles pescadores de hombres (v.17) se refiere al asociarles a lo que él hará en todo el Evangelio, liberar a los hombres del mundo tenebroso del mal, simbolizado bíblicamente en el mar.
  • Todo discipulado es en el fondo una conversión que tendrá su fuerza de convocatoria ya en si misma, cuando el seguimiento de Cristo sea planteado a otros. Los discípulos lo intuyen y dejándolo todo van tras él.
    Queda abierto un nuevo tiempo: el tiempo de la misión, Se les plantea una urgencia de colocarse detrás del Maestro para comenzar un seguimiento y luego para anunciar.

Meditatio

  • Como discípulos de Cristo ¿somos modelo de conversión y seguimiento inmediato a la urgencia de la vocación cristiana?
  • ¿Estamos dispuestos como Simón, Andrés, Santiago y Juan a dejarlo todo para comenzar a aprender a ser discípulos del Maestro? (puntos de vista, convicciones cerradas, obstáculos materiales y espirituales)?

Oratio

Señor, hoy te pedimos que continúes asociándonos a tu misión de salvación, que llenes nuestro corazón de tus deseos para que el hombre sea liberado de todo aquello que lo aleja de tu reino. Convierte nuestra vida en un servicio a tu anuncio y has de tu gloria nuestro único afán y vuelve a enviar a nuestra tierra herida por la violencia y el egoísmo mensajeros audaces de tu reino. Tú que vives y reinas por los siglos. Amén.

Contemplatio

El Salmo 24 encarna en la proclamación de la asamblea el anhelo por contemplar, conocer y obrar la propia conversión, así como la realización de la misión que a cada uno el Señor tiene asignada.

Actio

  1. Fortalecer nuestro compromiso por realizar nuestra misión en el mundo (ambiente familiar, de trabajo, de relaciones sociales).
  2. Fortalecer nuestro trabajo por las vocaciones más propias al apostolado como contribución urgente a la vida de la Iglesia.

     

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