Lectio Divina, 10 de diciembre de 2017

Lectio Divina, 10 de diciembre de 2017

Segundo domingo de Adviento

Ciclo “B”

Página Sagrada:

Is 40, 1-5. 9-11 • Salmo 84 • 2Pe 3, 8-14 • Mc 1, 1-8

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“Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos”

Invocación inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.

Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu.

Amén.

Texto

1 Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios.

2 Como está escrito en el libro del profeta Isaías: “Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino. 3 Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos”, 4 así se presentó Juan el Bautista en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados.

5 Toda la gente de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados. 6 Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo:

7 «Detrás de mi vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. 8 Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo».

Lectio

Hoy, la Iglesia nos ha presentado el inicio del Evangelio según San Marcos, y desde el primer versículo, el autor nos presenta a Jesús como el Mesías, el Hijo de Dios, a quien Juan el Bautista anuncia y proclama como aquel a quien no es digno ni de desatarle las sandalias.

  1. Juan el Bautista, está consciente de su misión como precursor, es decir, como anunciador del Mesías, y es ésta precisamente la idea que da San Marcos, pues luego de indicarnos que su escrito es la Buena Nueva, el Evangelio de Jesucristo; a partir del versículo 2 introduce la voz profética que anuncia los tiempos mesiánicos.
  2. El tema del camino tiene importancia en la Biblia, es sobre todo un lugar concreto por donde se avanza, pero muchas veces significa el camino espiritual que el hombre debe seguir para encontrarse con su Dios. La llamada del profeta es para preparar el camino del Señor, a enderezar sus senderos, esto precisamente porque el pueblo se había apartado del amor de Dios y en muchas ocasiones quebrantado la alianza.
  3. Por otro lado, Marcos habla de una voz que grita en el desierto; por lo que podemos pensar que para Marcos, el desierto es el lugar del clamor de la palabra, el lugar del encuentro amoroso entre Jesús y el nuevo pueblo que es la Iglesia. Por ellos anuncia un bautismo de conversión para que los corazones se abran y se aparten de la injusticia y el pecado, para luego recibir el bautismo que Jesús da con el Espíritu Santo y así recibir la gracia de la nueva alianza, poder ser parte del nuevo pueblo de Dios.

Meditatio

  • La llamada de Juan el Bautista a la conversión sigue siendo actual y necesaria. ¿Cómo nos estamos preparando para recibir a Jesús?
  • ¿Estamos conscientes de que este tiempo de adviento quiere prepararnos más que para una fiesta, para un encuentro personal con Dios? ¿Estoy preparado para ese encuentro? ¿Qué signos doy de esa preparación? ¿Cómo se manifiesta?
  • Juan se presenta como el anunciador del Mesías ¿Anunciamos nosotros con nuestras palabras y obras que Jesús es el Salvador?

Oratio

Dios nuestro, que has querido anunciar la llegada de tu Hijo al mundo por medio de la predicación de Juan el Bautista; concédenos vivir de tal modo, que nuestras palabras y obras anuncien la grandeza de tu amor, que en tu Hijo querido nos ha redimido. Enséñanos el camino que conduce hacia Ti y danos la gracia de tu Espíritu, para que junto con María, nos preparemos para recibir a Cristo en nuestras vidas. Amén.

Contemplatio

El salmo 84 nos invita a ver la salvación de Dios que ya está cerca. Recitarlo y hacer resonar en nuestra mente y corazón estas palabras, junto con la invitación de Juan el Bautista, será un  ejercicio espiritual que nos situará en ese “desierto” del encuentro amoroso con Jesús.

Actio

  1. Acercarnos al sacramento de la Reconciliación como un medio eficaz para el encuentro con Jesús.
  2. Proponer acciones concretas a nivel personal como comunitario o grupal para dar testimonio de la presencia de Dios en medio de nosotros. ¿Cómo ser testigos o anunciadores de la llegada de Jesús a nuestras vidas?
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Lectio Divina, 8 de Diciembre de 2017

Lectio Divina, 8 de Diciembre de 2017

La Inmaculada Concepción de María

Ciclo “B”

Página Sagrada:

Génesis 3,9-15.20 * Efesios 1,3-6.11-12 * Lucas 1,26-38

 

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¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo”

Invocación inicial

Alégrate, Virgen María,

ya surge la estrella de Jacob.

Se cumplen hoy las Escrituras:

como nube fecunda llega el Señor.

Viene nuestro Dios, no está en silencio;

ten atento el oído a su saludo.

Dulce es la palabra en sus labios,

noble el diseño de su corazón.

Resplandecen como alas de paloma

los vestidos de su mensajero;

desciende como céfiro de estío

sobre ti, fecundo, su consuelo

Despliega su fuerza nuestro Dios,

en tu carne encuentra su descanso;

encuentra en ti su santuario,

alábalo y ámalo por siempre.

Mira, aparece su cortejo,

delante de él camina la justicia.

Dominará el orgullo de los fuertes.

Devolverá a los humildes su vigor16

Extenderá su gran misericordia

sobre todos los que temen su nombre;

humilde esclava del Señor,

téjenos las alabanzas del Amor.

Texto

26 En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, 27 a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.

28 El Angel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo». 29 Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. 30 Pero el Angel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. 31 Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; 32 él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, 33 reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin».

34 María dijo al Angel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?». 35 El Angel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. 36 También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, 37 porque no hay nada imposible para Dios».

38 María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho».Y el Angel se alejó.

Lectio

La solemnidad de la Inmaculada, al caer dentro del Adviento, se ha convertido en motivo de esperanza para toda la Iglesia cuando se está preparando para recibir al que viene a bendecirnos “con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

a. El apóstol san Pablo afirma que los hombres hemos sido elegidos “en Cristo, antes de crear el mundo, para que fuéramos santos e irreprochables (inmaculados) a sus ojos por amor”. Por ello en María inmaculada admiramos el proyecto inicial de Dios, que quiere una humanidad “santa e inmaculada”. Razón por la cual cada uno de nosotros estamos llamados a realizar en nuestra vida el plan de Dios: la llamada a la santidad.

b. En el relato de la anunciación, el autor ha presentado a la Madre del Señor con los rasgos de la comunidad de los tiempos finales. Las palabras del saludo del ángel reproducen la invitación a la alegría que el profeta Sofonías dirige a la Jerusalén de los tiempos de la salvación, figura de toda la comunidad. De esta forma se va que María aparece unida a Cristo y a la Iglesia.

c. Como conclusión de esta solemnidad podríamos decir, que en la virgen María¸ la Iglesia admira y ensalza el fruto más esplendido de la redención, y la contempla gozosamente como una purísima imagen de lo que ella misma, toda entera, ansía y espera ser.

Meditatio

  • ¿Soy consiente de que he sido elegido en Cristo, para ser santo e inmaculado a sus ojos por amor? ¿Cómo vivo esto?
  • ¿Cómo voy a irradiar la alegría y esperanza que me exige esta celebración?

Oratio

Virgen María, Madre querida: me consagro a ti y pongo entre tus manos toda mi existencia. Acepta mi presente con todo cuanto hay en él. Acepta mi futuro con todas sus posibilidades. Te entrego mi inteligencia, voluntad y corazón. Coloco entre tus manos mi libertad, mis anhelos, temores, esperanzas, tristezas y alegrías. Protege mi vida, a fin de que siendo fiel a Dios, pueda con tu ayuda alcanzar la salvación.

Contemplatio

En nuestros días, muchos jóvenes no tienen en cuenta en su vida, el proyecto de Dios: “sean santos como su Padre celestial es santo”, por ello la comunidad de los discípulos misioneros esta invitada a contemplar esta realidad a través del himno que se nos presenta en Efesios. 1, 3-6

Actio

  1. Debo buscar la forma de vivir en mi vida el plan de Dios: la llamada a la santidad.
  2. 2. En este tiempo de adviento debo intensificar mi oración y prepararme adecuadamente para poder decir siempre “sí” al Señor en mi camino discipular.
  3. 3. Debo rezar el Rosario con una profunda actitud de esperanza.
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Lectio Divina, 3 de diciembre de 2017

Lectio Divina, 3 de diciembre de 2017

Primer domingo de Adviento

Ciclo “B”

Página Sagrada:

Is 63, 16-17. 19; 64, 2-7 • Salmo 79 • 1Cor 1, 3-9 • Mc 13, 33-37

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Velen pues no saben a qué hora va a regresar el dueño de la casa”

Invocación inicial

¡Oh Dios, nuestro Padre!, suscita en nosotros la voluntad de andar con las buenas obras al encuentro de Cristo que viene, para que Él nos llame junto a sí en la gloria a poseer el reino de los cielos. Amén.

Texto

33 «Tengan cuidado y estén prevenidos porque no saben cuándo llegará el momento. 34 Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela. 35 Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. 36 No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos. 37 Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: “¡Estén prevenidos!”».

Lectio

Este domingo iniciamos el tiempo de Adviento y con él, damos inicio también a un nuevo año litúrgico. Las lecturas de los cuatro domingos antes de navidad nos presentarán temas que tienen como finalidad ayudarnos a tener una buena preparación para nuestro encuentro con el Señor.

a. Hoy, el Evangelio nos presenta la parábola del hombre que se ausenta dejando al frente de sus cosas a sus servidores. Jesús nos propone esta parábola con el fin de invitarnos a estar preparados, a estar siempre en constante vela, porque no sabemos el día ni la hora en la que regresará el dueño de la casa. Para Jesús, esto no significa sólo el glorioso final de la historia; antes del último encuentro, está el encuentro personal con el Señor, en el que se decide nuestro propio destino de acuerdo con el amor que hayamos tenido.

b. Jesús nos invita a estar alerta. No sabemos cuándo sobrevendrá el fin; por eso debemos estar en actitud de los buenos servidores, dispuestos a salir al encuentro inmediatamente, apenas seamos llamados: somos como servidores que esperan a su patrón, sin saber cuándo llegará.

c. Por otro lado, es necesario aclarar que el sentido de esta parábola no es infundir miedo, todo el discurso de Jesús que se encuentra en este capítulo 13 del evangelio según San Marcos, tiene como finalidad alentar nuestra esperanza cristiana. Así como el dueño de la casa que sale de viaje y regresa, así Jesucristo viene a encontrarse con cada uno de nosotros, Él ha pensado en cada uno de los que le confesamos Hijo de Dios y por ello, alienta la esperanza de un encuentro personal, gozoso y glorioso con quien es nuestro Dios y Señor.

d. Pero, no podemos olvidar que el texto bíblico, si bien anuncia la esperanza, presenta también la forma de asegurarnos este encuentro personal con el Señor. La parábola habla de los siervos a quienes su amo encuentra despiertos, velando en espera de su llegada. Esto implica para los cristianos de hoy, el ponernos al servicio de los demás, cumpliendo con todo lo que significa ser cristianos. No es sólo una espera pasiva, sino más bien una espera que se realiza en la santificación de cada día, haciendo, como nos dice María en otra parte del Evangelio, “lo que Él nos dice”.

Meditatio

  • ¿Cómo he estado preparando mi encuentro personal con Dios? ¿Puedo decir que soy uno de los sirvientes a quienes el Señor encuentra despiertos?
  • Nuestro grupo o comunidad, ¿Alimenta nuestra esperanza del encuentro con el Señor? ¿Qué signos manifiesta de esta esperanza cristiana?

Oratio

Buen Padre Dios, al iniciar este nuevo año litúrgico, queremos ofrecerte nuestra experiencia cristiana al lado de nuestra comunidad parroquial. Permite oh Dios, que el tiempo de adviento que nos trae la alegre noticia de la venida de tu Hijo, nos fortalezca y nos llene de esperanza por el encuentro feliz con nuestro amo y Señor.

Amén

Contemplatio

Recitar el salmo 79, será una forma de contemplar al Dios que siempre está dispuesto a atender los clamores de su pueblo, salvándolo con su amor infinito. El Dios del cielo, viene a visitar a sus elegidos.

Actio

1. A nivel personal, me comprometo a revisar mi vida y proponerme ser con un sirviente fiel, siempre atento, en espera de mi Señor.

2. A nivel comunitario o grupal, nos comprometemos a vivir de manera atenta este tiempo de adviento y todo el año litúrgico que hoy iniciamos, siendo parte activa de la vida parroquial.

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Lectio Divina, 26 de Noviembre de 2017

Lectio Divina, 26 de Noviembre de 2017

Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Ez 34, 11-12.15-17 * Salmo 22 * 1Co 15, 20-26.28 * Mt 25, 31-46

Se sentará en su trono, y separará unos de otros”

Invocación inicial

¡Oh Dios, nuestro Padre!, suscita en nosotros la voluntad de andar con las buenas obras al encuentro de Cristo que viene, para que Él nos llame junto a sí en la gloria a poseer el reino de los cielos.

Amén.

Texto

31 Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. 32 Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, 33 y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.

34 Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: “Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, 35 porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; 36 desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver”.

37 Los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?”.

40 Y el Rey les responderá: “Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”. 41 Luego dirá a los de su izquierda: “Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, 42 porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; 43 estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron”.

44 Estos, a su vez, le preguntarán: “Señor, ¿cuando te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?”. 45 Y él les responderá: “Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo”. 46 Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna».

Lectio

Todo el año litúrgico se cierra con una presentación de la “segunda venida del Señor para establecer definitivamente su Reino”. En si misma, la página sagrada de los domingos anteriores ha preparado a este momento a la comunidad discipular: despertar la atención por este Reino y alentar el compromiso por construirlo, deben de haber sido las prioridades que quedaran claras luego de realizada la dinámica de la lectio divina. Pero ¿cuáles son las características de la venida del Rey supremo y de su reinado final? La última porción de la Escritura dominical presenta a ambos en clave de: El encuentro del rebaño con su legítimo pastor, como encuentro que significará la evaluación final de cómo se ha vivido la más fuerte expresión del Reino mismo.

a. El Evangelio según San Mateo completa esta certeza. Pronunciada en los últimos días de su vida en Jerusalén, esta enseñanza del Maestro debería despertar ante todo a la comunidad de sus discípulos y testigos y hacerla afrontar un examen de su vida de amor: no se trata de una “espantosa visión del fin del mundo” sino del anticipo del examen al que en primer lugar los cristianos serán invitados en la “segunda venida de su Señor y Maestro”.

b. Jesús, el que vendrá de nuevo, asume una triple característica, “pastor-rey-juez”: Desde la misma ejercitará una acción compleja: no vendrá a “premiar y castigar”, sino a dictar la sentencia y repartir la vida abundante según se ha usado la libertad y ejercitado la responsabilidad en el tiempo de hoy. Dichas actitudes se simbolizan en su “autoridad” (sentarse en el trono, estar rodeado de una corte angélica, congregar a los pueblos, dictar sentencia) (VER vv. 31-33).

c. Ahora la comunidad eclesial de los discípulos y misioneros conoce “por anticipado” la materia del examen final. En el fondo, todo el camino del año cristiano ha sido de coherencia o incoherencia, de discipulado e imitación, o de falsedad y superficialidad para con las muchas enseñanzas de su Señor y Maestro. Es ahora cuando la comunidad recuerda la advertencia de los primeros domingos: No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará al Reino de los Cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre (Mt 7, 21).

Meditatio

  • ¿Ocupa Cristo Rey-Pastor-Juez el centro de nuestras decisiones pequeñas y grandes? ¿Cómo ejerce su “señorío” hoy en nosotros, aquel “señorío” del que esperamos tomar parte “poniendo todas las cosas bajo Cristo Cabeza” (VER Ef 1, 10)?
  • ¿Hasta que punto identificamos su presencia en nuestros hermanos y en el trato que tenemos con ellos?¿pensamos y conocemos las situaciones y estadísticas de dolor y miseria humana sin conocer tal vez a ningún pobre o sufriente en concreto?

Oratio

En la espera gozosa de tu venida, te aclamamos, Oh cristo, rey de justicia: tú conoces el afán de tú rebaño por hacer presente en el mundo tu reino de amor y paz… escucha ahora nuestra alabanza, atiende a nuestras súplicas y prepara tú mismo desde hoy tú reinado en nuestro corazón. Nosotros te lo pedimos ahora y siempre: “ven, no tardes, Señor Jesús” que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

Contemplatio

Recitar el salmo 22 y hacer oración con él, ofrece una verdadera oportunidad para contemplar a Dios como ese Buen Pastor que cuida de nosotros, sus ovejas.

Actio

  1. Traducir nuestra obediencia al Rey en donación al hermano
  2. Restaurar la vida de aquellos que son su presencia pobre entre nosotros.
  3. Avivar nuestra sensibilidad personal y comunitaria en el tiempo de preparación de su Reino.

 

 

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Lectio Divina, 19 de Noviembre de 2017

Lectio Divina, 19 de Noviembre de 2017

Trigésimo tercer domingo Ordinario

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Pr 31, 10-13.30-31 * Salmo 127 * 1Tes 5, 1-6 * Mt 25, 14-30.

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“El que es fiel en lo poco se le confiará más”

Invocación inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.

Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que  Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu.

Amén.

Texto

14 El reino de los Cielos es también como un hombre que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus bienes. 15 A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno según su capacidad; y después partió. En seguida, 16 el que había recibido cinco talentos, fue a negociar con ellos y ganó otros cinco.

17 De la misma manera, el que recibió dos, ganó otros dos, 18 pero el que recibió uno solo, hizo un pozo y enterró el dinero de su señor.

19 Después de un largo tiempo, llegó el señor y arregló las cuentas con sus servidores. 20 El que había recibido los cinco talentos se adelantó y le presentó otros cinco. “Señor, le dijo, me has confiado cinco talentos: aquí están los otros cinco que he ganado”. 21 “Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor”.

22 Llegó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: “Señor, me has confiado dos talentos: aquí están los otros dos que he ganado”. 23 “Está bien, servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor”.

24 Llegó luego el que había recibido un solo talento. “Señor, le dijo, sé que eres un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido. 25 Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!”.

26 Pero el señor le respondió: “Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido, 27 tendrías que haber colocado el dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses.

28 Quítenle el talento para dárselo al que tiene diez, 29 porque a quien tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. 30 Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí habrá llanto y rechinar de dientes”.

Lectio

La lectio divina se ejercita hoy sobre el tema del “fruto que se ha de presentar a Dios cuando Cristo -Señor vuelva”. Ese fruto es el resultado de nuestra fe, esperanza y caridad vividas en el presente, donde tenemos la oportunidad de ser cercanos al hombre que sufre, al mundo que necesita de la Buena Nueva, al Reino mismo de Dios, que ha sido depositado en nuestras manos como un “talento precioso”.

  1. La parábola de los talentos señala a los discípulos y testigos de todos los tiempos “el peligro del acomodamiento y poco fruto que siempre se está en riesgo de vivir ante los dones de Dios”. Acá se confrontan, por una parte la generosidad de Dios, quien pone en manos del hombre la creación, el tiempo, la historia, y por otro, la mezquindad irresponsable de uno que puede echarlo a perder todo, e inclusive, perderse a sí mismo.
  2. Hay un personaje que reparte bienes de modo extraño: De improviso y su antojo decide cuándo irse y volver. Es el propietario (simbolizando a Dios mismo) que ahora deja en manos de los hombres un tiempo y una tarea de la que deberán entregarse cuentas. Sin embargo, al otorgar sus dones Él conoce a cada uno “según su capacidad” (VER v. 15).Hay quienes reciben, “por un tiempo” la responsabilidad sobre unos bienes: Ellos, los siervos (los hombres comprometidos por la fe con Dios), reaccionan de modo diferente:
  • Los que “conocen a su Señor” (los dos primeros en recibir) tratan de estar a la altura de su exigencia. Para éstos el tiempo de la espera se convierte en acogida gozosa de los dones de Dios, cuya consecuencia es un fruto adecuado (VER vv. 20- 21).

     

  • El siervo holgazán y malo (según califica el mismo propietario en v. 26a) también conoce a su Señor (v. 26b) pero a diferencia de sus compañeros no le ama, sino que le teme: para él, el tiempo es de temor y resentimiento (¿porqué me han dado tan poco?) de, poca valorización de lo recibido, y finalmente, de rechazo del don y auto-justificación “por lo que no se ha hecho” ( VER v. 24).

     

Meditatio

  • ¿Cómo hemos acogido los dones de Dios que ahora son responsabilidad nuestra (fe bautismal, familia, vida comunitaria, responsabilidades comunitarias e incluso sociales)?
  • ¿Apreciamos lo que tenemos como talentos según nuestra capacidad? ¿O el resentimiento de “tener poco” nos hace permanecer pasivos, desconfiando de Dios y de los hermanos?

Oratio

¡Oh Padre! fuente de la vida, te doy gracias por los talentos que me has regalado, te pido perdón por no ponerlos al servicio de mi familia….

Contemplatio

En un momento de silencio interioricemos sobre los talentos que Dios nos ha regalado. Identifiquémonos con uno de los tres personajes que recibieron los talentos. Contemplemos las reacciones de cada uno. Y con el salmo 127 hacemos una re-lectura contemplada.

Actio

  1. Valorizar aquel “talento” o don de Dios que nos parece de poca importancia y sobre el cual, sin embargo, seremos evaluados por el Señor (responsabilidades familiares, civiles, de compromiso en Iglesia).
  2. Relacionar a fondo el compromiso cristiano y deber para con el hombre, de modo que la vida cristiana pueda ser creída como un hacer que libera y hace a todos “hijos de Dios”.
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Lectio Divina, 12 de Noviembre de 2017

Lectio Divina, 12 de Noviembre de 2017

Trigésimo segundo domingo Ordinario

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Sab 6, 13-17 * Salmo 62 * 1Tes 4, 12-17 * Mt 25, 1-13

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Tu Palabra Señor es fuente de sabiduría y esperanza”

Invocación inicial

Ven Espíritu Santo para que aprenda

a vivir con libertad interior.

Ayúdame a desprenderme de mis planes

cuando la vida me los modifique.

Toca mi corazón para que confíe

en tu protección amorosa.

Serás mi poderoso protector

en medio de toda dificultad.

Derrama en mí tu vida, intensa y armoniosa,

para que no me resista al cansancio, al desgaste, a los cambios,

y para que no busque falsas seguridades.

Que tu Palabra llegue a toda mi vida

y se haga vida en mí y en mi comunidad.

Amén

Texto

1 Por eso, el Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. 2 Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes.

3 Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, 4 mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos.

5 Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. 6 Pero a medianoche se oyó un grito: “¡Ya viene el esposo, salgan a su encuentro!”.

7 Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. 8 Las necias dijeron a las prudentes: “¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?”. 9 Pero estas les respondieron: “No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado”. 10 Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta.

11 Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: “Señor, señor, ábrenos”, 12 pero él respondió: “Les aseguro que no las conozco”.

13 Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.

Lectio

Al final del “tiempo” la vida cristiana se ve necesitada constantemente de saber y esperar hoy, mediante la “parábola de las diez jóvenes en espera del Esposo” Cristo revela cómo actuar en un mundo donde el pecado propone constantemente “caminos de falsa felicidad, de adormecimiento espiritual”. El discípulo y testigo de Cristo ha de ser suficientemente sabio como para no desesperar ante una venida del Señor que no puede encontrarlo con los brazos cruzados:

  1. Jesús cuenta la parábola ante un auditorio que precisamente no sabe ver ni abrir su corazón ante el “paso de Dios” en este profeta Nazareno: Sus enemigos buscan matarlo y con ello “se equivocan”, pues pierden la última oportunidad de hallar la vida verdadera.
  2. La figura de la boda que se celebra “de noche” refleja las costumbres de aquel tiempo, pero también sirve de símbolo en cuanto la noche es en la Biblia momento de encuentro, venida, revelación: tiempo de esperanza, de vigilia, de preparación a veces difícil (VER v.1ss).
  3. El grupo de las jóvenes (aparentemente uno sólo) en el fondo está dividido, clasificado según “actitudes interiores” ante lo que se espera (VER v.2):
    • Las jóvenes imprudentes son las que “no saben esperar”: el aceite de su lámpara se acaba, pero en el fondo ellas mismas ya se han adormecido (VER v. 5). Las otras, no tenían más aceite que las primeras, pero han sabido renovarlo y prever a tiempo. El aceite viene a simbolizar por ello “la actitud de fe que se traduce en obras concretas” que el mismo Señor ha temido un día no “encontrar cuando vuelva a la tierra” (Lc 18, 8) (VER vv. 3 y 5).
    • Las jóvenes prudentes son aquellas que poseen la sabiduría y la actitud de esperanza que ya proclamó la 1ª lectura: ellas se mantienen en tensión pues el novio tarda, y el ambiente del alrededor “invita al sueño”, al acomodamiento a dejar de lado “la actitud de lucha y esperanza” por Aquel que viene: sin embargo, mantienen encendida una “esperanza activa” mediante las obras que manifiestan su fe profunda (VER v 4).

Meditatio

  • ¿Como cristianos nos hemos mantenido vigilantes y con esperanza viviendo en sabiduría?
  • ¿Es posible que los jóvenes contagien a otros en la búsqueda de la sabiduría?
  • ¿Hacemos vigilia esperando al Señor como Él quiere, conservando el aceite de la caridad (obras de amor y justicia, promoción de los valores del Reino)?

Oratio

Concédenos Señor sabiduría para: Saber apartarnos del mal que nos desvía de ti, saber elegir en todo momento tú voluntad, saber presentarte como lámpara encendida

Contemplatio

En un momento de silencio, cerrando los ojos entremos en la escena de la pagina evangélica, seamos un personaje más de la escena, incluso poder identificarnos con uno de los grupos de las jóvenes que esperaban al novio de la boda u otro personaje. Después recitemos el salmo 62.

Actio

1. Buscar con inquietud de joven la sabiduría de Dios y vivir en ella.

2. Examinar detenidamente el “aceite de nuestras lámparas” al final de un año de vida grupal, familiar, comunitaria (el amor, las obras concretas de preparación del Reino de Dios).

3. Motivar a nuestros padres y hermanos a que vivan en la sabiduría de Dios, no con palabras, sino con nuestro ejemplo de vida.

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Lectio Divina, 5 de Noviembre de 2017

Lectio Divina, 5 de Noviembre de 2017

Trigésimo primer domingo Ordinario

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Mal 1,14-2,8-10 * Salmo 130 * 1Tes 2, 7-9-13 * Mt 23, 1-12

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“Hagan todo lo que les digan pero no imiten su conducta”

Invocación inicial

Padre de bondad, que por la gracia de la adopción nos has hecho hijos de la luz; concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor.

Texto

1 Entonces Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos:

2 «Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; 3 ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. 4 Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. 5 Todo lo hacen para que los vean: agradan las filacterias y alargas los flecos de sus  mantos; 6 les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, 7 ser saludamos en las plazas y oírse llamar “mi maestro” por la gente.

8 En cuanto a ustedes, no se hagan llamar “maestro”, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. 9 a Nadie en el mundo llamen “padre”, porque no tienen sino uno, el Padre celestial. 10 No se dejen llamar tampoco “doctores”, porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías.

11 Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, 12 porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado».

Lectio

La palabra hoy invita a todo discípulo a preguntarse ¿qué tipo de seguimiento del Señor estamos viviendo como Iglesia de Cristo? Hoy se deberá examinar nuestra forma de vivir la relación con Aquel que llamamos continuamente Padre y con nuestros hermanos. La enseñanza se propone en los siguientes puntos:

a. Jesús comienza haciendo una advertencia: El puesto de enseñanza interpretativa de la Ley “cátedra de Moisés”) no es ocupado por hombres coherentes: ellos dicen y no hacen. Si bien son los guías genuinos para el pueblo, su vida no es modelo para los seguidores de Dios. (VER vv. 1-3).

b. La enseñanza de dichos “maestros” y “pastores” llega a oprimir la conciencia humana (“atan cargas pesadas sobre las espaldas”): Ello porque abruman con muchos preceptos y normas que después de todo no tocan la vida con el mensaje de la gracia ni con un compromiso verdadero (VER v. 4).

c. La Iglesia de Cristo no ha de preocuparse en primer lugar por la imagen externa que da, sino por el juicio de Dios: A diferencia de aquel culto que desagradaba a Dios, los cristianos deberán dejar de lado las apariencias (“la pompa de las largas filacterias, los puestos de honor”) para preocuparse en verdad de saber lo que a Dios agrada desde la vida (VER vv. 5-6).

d. Los discípulos del único Maestro deben de cultivar una relación con Dios en primer lugar: Jesús desautoriza los “títulos” de trato religioso no por ser tales (Él mismo era llamado “maestro”), sino en cuanto pueden distraer de la relación fundamental con Dios por sobre todas las cosas y personas.

Meditatio

  • ¿Cuál es el nivel de vida auténticamente evangélica (fraternidad, solidaridad, esperanza) que realizamos en nuestra comunidad? ¿No hemos reducido la vida parroquial o grupal a una serie de actividades y estructuras que no comunican vida ni gracia?
  • ¿Los responsables de nuestras comunidades poseen el estilo sencillo y humilde del único Maestro y Guía verdadero? ¿Pueden sentirlo los demás fieles de la comunidad?
  • Como católicos, ante este mundo ¿Cultivamos la coherencia, la humildad, la fe y la unidad?

Oratio

Oh Cristo, modelo de humildad y servicio, hermano de los más pequeños, purifica nuestros corazones de lo que nos separa de ti.

Contemplatio

El Salmo 130 contiene por una parte la súplica de obtener la paz que viene de Dios: Guarda mi alma en la paz, junto a ti, Señor. Su proclamación introduce a la contemplación y escucha de la voz del Señor que revela cuáles son las actitudes que espera de sus discípulos y misioneros.

Actio

  1. Como líderes de una comunidad, nuestro compromiso será el cultivar la cercanía con el pueblo de Dios.
  2. Revisar y enmendar la falta de sinceridad, el espíritu de opresión y soberbia que puedan estar afectando la comunidad y haciéndola perder su verdadero sentido de “pequeño rebaño del Señor”
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