Lectio Divina, 25 de Junio de 2017

Lectio Divina, 25 de Junio de 2017

Décimo Segundo Domingo Ordinario

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Jer 20, 10-13 • Salmo 68 • Rm 5, 12-15 • Mt 10, 26-33

Jesus y apóstoles

No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma”

Invocación inicial

En la oscuridad de una noche sin estrellas,

la noche vacía de sentido

tú, Verbo de la Vida,

como relámpago en la tempestad del olvido,

has entrado en el límite de la duda,

al abrigo de los confines de la precariedad,

para esconder la luz.

Palabras hechas de silencio y de cotidianidad

tus palabras humanas, precursoras de los secretos del Altísimo:

como anzuelos lanzados en las aguas de la muerte

para encontrar al hombre, sumergido en su ansiosa locura,

y retenerlo preso, por el atrayente resplandor del perdón.

A Ti, Océano de Paz y sombra de la eterna Gloria, te doy gracias:

Mar en calma para mi orilla que espera la ola, ¡que yo te busque!

Y la amistad de los hermanos me proteja

cuando la tarde descienda sobre mi deseo de ti. Amén.

Texto

26 No les teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. 27 Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas. 28 No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena. 29 ¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo.

30 Ustedes tienen contados todos sus cabellos. 31 No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros. 32 Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo los reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. 33 Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.

Lectio

A través de la página sagrada y de la Lectio Divina se desarrolla para este domingo un tema central en la vida cristiana: el “testimonio que se tiene que dar en condiciones difíciles y ante graves peligros”. El cristiano no puede esconder su fe, como no se enciende una lámpara para luego ocultarla bajo un mueble (Mt. 5, 15) Por ello, la confrontación y el testimonio duro son propios del Reino en el mundo de los valores de los hombres.

Algunos detalles de esta enseñanza sobre el testimonio son:

a, “Nada hay oculto que no llegue a descubrirse”: (VER v. 26) en cuanto que la vocación cristiana está hecha para el testimonio. El deber, de “ser presencia de Cristo en el mundo” no es accidental. Es como el nacimiento de un niño: se ordena a salir a la luz. Y si Dios así lo ha querido, El proveerá al final el triunfo del bien. Por ello el verbo imperativo: No tengan miedo que vuelve a repetirse más adelante comunica con aquella seguridad de Cristo en la cena de su despedida: “No teman, yo he vencido al mundo” (Jn 16,33).

b. “Nada sucede sin que lo disponga su Padre”: (VER v.29) pues se trata de captar la presencia amorosa de Dios que tiene cuidado efectivo de sus testigos y que “dosifica” en base, a su proyecto amoroso todo lo que sucede a la comunidad.

c. Finalmente, llama la atención la advertencia a no temer a los que matan el cuerpo, pero no el alma. (v. 28). Definitivamente no es que se trate de elementos separados de la persona o de diferente valor entre sí. Como expresión dentro del contexto, su sentido está en que el imperativo de Cristo y su llamada a la confianza urgen a superar el temor a la misma eliminación física y a unirse a los que van a tomar parte en la “sangre del Cordero” (Ap 7,13-14).

Meditatio

  • ¿En qué ambientes y hasta dónde estamos dispuestos a practicar nuestro testimonio? ¿Hemos establecido límite de conveniencia y compromiso con el mundo?

  • ¿Conocemos y apreciamos el testimonio de otros testigos en la historia martirial de la Iglesia?

Oratio

Tú nos has dicho: no tengan miedo… Tú nos has prometido estar siempre a nuestro lado, contra todo temor. ¡es tan difícil ser signo tuyo, cada día en este mundo que intenta sofocar nuestra voz! pero de nuevo lo recordamos. Tú nos has dicho: no tengan miedo y nos has prometido fortalecer nuestro débil y abatido corazón. Amén.

Contemplatio

El Salmo 68 constituye una súplica en situaciones de persecución. El orante es alguien que tiene que testimoniar su fidelidad a la ley y voluntad del Señor en toda circunstancia. Está seguro por ello, que el Señor no desecha a sus pobres y humildes. Alabando, invita a confiar.

Actio

1. Reflexionar sobre el testimonio que otros dan de lo que es creer en nuestros días.

2. Disponer nuestra capacidad de testimonio a lo que la Iglesia pide hoy para sus miembros.

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Lectio Divina, 18 de Junio de 2017

Lectio Divina, 18 de Junio de 2017

Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Dt 8, 2-3.14-16 • Salmo 147 • 1Co 10, 16-17 • Jn 6, 51-59

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Mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida”

Invocación inicial

¡Oh Dios!, fuente de todo bien, escucha sin cesar nuestras súplicas; y concédenos, inspirados por ti, pensar lo que es recto y cumplirlo con tu ayuda. Por nuestro Señor.

Texto

51 Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo». 52 Los judíos discutían entre sí, diciendo: «¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?».

53 Jesús les respondió: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. 55 Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. 57 Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. 58 Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente».

59 Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaúm.

Lectio

El misterio Eucarístico es ante todo, “la presencia de Aquel que sigue donándose como alimento y fuerza de amor a la comunidad de fe” de sus seguidores, transformándola desde dentro en testigo de unidad y solidaridad (segunda lectura y Evangelio). La comunidad camina en la fe hacia la plenitud del Reino de Dios; este camino es semejante al del pueblo en el desierto hacia la Tierra Prometida. Al igual que el maná, la Eucaristía tiene el carácter de “alimento que nutre la fe y anticipa la vida eterna” (primera lectura y Evangelio).

a. Te alimentó con el maná que tú no conocías ni conocían tus padres. La página sagrada ilumina la gratuidad, el “ser don” del misterio Eucarístico. En el Deuteronomio se manifiesta a Dios que provee de bienes que son ante todo signo de su amor y de la dependencia del hombre respecto de Dios creador-liberador. Moisés pide “recordar” en vistas a comprometerse en alianza con Dios de quien proviene todo. Por ello, es importante mantenerse abierto al don de Dios.

b. Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. En el lenguaje de san Juan, la palabra “verdadero” tiene un sentido intenso. Se trata de algo que sólo Dios creador puede proveer a la Humanidad. Jesús no busca ser rey, sino dar vida plena. Jesús invita a ir más allá de los valores inmediatos; sus palabras se refieren al sacramento Eucarístico. El don de Dios plantea una fuerte exigencia, a pesar de ser gratuito: se deberá responder con fe y compromiso. Solamente una fe discipular se abrirá al misterio Eucarístico.

c. Jesús se descubre como el maná desconocido del que había sido sólo una figura, aquel que los padres comieron en el desierto: Él es la “sorpresa” que Dios tenía reservada, como plenitud de todos sus cuidados y de todo su amor y proyecto de salvación para los hombres (VER v. 58).

d. El pan es uno, y así nosotros, aunque seamos muchos, formamos un sólo cuerpo. San Pablo anima a vivir la unidad auténtica en torno a la Eucaristía. Que toda la Iglesia, dispersa por la tierra sea una sola. (v17).

Meditatio

  • Nuestras celebraciones y la vida comunitaria que practicamos ¿tiene realmente por centro la Eucaristía?
  • La devoción Eucarística y la liturgia auténtica que la actualiza ¿Recibe nuestro cuidado constante?

Oratio

En ti, oh Cristo Eucaristía, esta la fuente de la vida: nosotros te alabamos porque has tomado el pan y dado gracias: el pan que eres tú, oh Cristo, ida nuestra. Haznos reconocerte como pan de Dios… haznos compartirte como fuente de amor y esperanza. Amén.

Contemplatio

El Salmo 147 presenta la imagen festiva de la Jerusalén bendecida por Dios, que goza de seguridad y que se nutre de un manjar de flor de harina. Entrando por su medio en la contemplación del sentido más profundo de la Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo, proclamamos este salmo con la certeza de que todas las promesas de Dios se han cumplido en este sacramento.

Actio

  1. Fortalecer nuestra devoción y vida espiritual en torno al Sacramento de la Eucaristía.
  2. Testimoniar nuestra veneración y coherencia para con aquellos que no comparten la fe Eucarística de la Iglesia Católica
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Lectio Divina, Junio 11 de 2017

Lectio Divina, Junio 11 de 2017

Solemnidad Santísima Trinidad

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Ex 34, 4b-6.8-9 • Dn 3 • 2Cor 13,11-13 • Jn 3, 16-18

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Dios envió a su Hijo al mundo, para que el mundo se salve por Él”

Invocación inicial

 Te adoro, Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas y un sólo Dios. Me postro en el abismo de mi nada ante Tu divina majestad.

Creo firmemente y estoy dispuesto a dar la vida en testimonio de todo lo que nos ha revelado en la Sagrada Escritura y de los misterios que por medio de tu Iglesia nos has manifestado.

En Ti deposito mi confianza; y de tu mano, Dios mío, vida única, esperanza mía, deseo, espero y quiero recibir todos los bienes, espirituales o corporales, que pueda alcanzar en esta vida o en la otra. Desde hoy y para siempre te consagro mi cuerpo y mi alma, todas mis potencias, la memoria, el entendimiento, la voluntad y todos mis sentidos.

Te prometo no consentir jamás, en cuanto esté de mi parte, en que se infiera la más mínima ofensa a tu divina majestad.

Propongo firmemente dedicar toda mi existencia, mis facultades y energías, a tu servicio y gloria.

Estoy dispuesto a sobrellevar ludas las adversidades que tu mano paternal quiera imponerme para dar gusto a tu corazón.

Quisiera esforzarme con todo mi ser, para que todos sirvan, glorifiquen y amen a Dios su Creador.

Me gozo intensamente de tu eterna felicidad, y me siento jubiloso por tu gran gloria en el cielo y en la tierra.

Te doy infinitas gracias por los innumerables beneficios concedidos, a mi y al mundo entero, y por los que continuamente, día tras día, concede tu benigna providencia.

Amo tu infinita bondad por sí misma con todo el afecto de mi corazón y de mi alma: y desearía, si me fuera posible, amarte como te aman los ángeles y los justos, con cuyo amor uno el mío.

A Tu divina majestad, en unión de los méritos de la pasión, vida y muerte de Cristo, de la bienaventurada siempre Virgen y de todos los santos, ofrezco desde ahora para siempre todas mis obras, purificadas por la preciosísima sangre de nuestro Redentor Jesús.

Quiero participar, en lo posible, de las indulgencias obtenidas por medio de las oraciones y obras, y deseo aplicarlas como sufragio por las almas del purgatorio.

Quiero también ofrecer, en la medida de mis fuerzas satisfacción y penitencia por todos mis pecados.

Dios mío, siendo tú infinitamente digno de todo amor y servicio, por ser quien eres: me arrepiento de todo corazón de mis pecados, y los detesto más que todos los males, puesto que tanto te desagradan a ti. Dios mío, a quien amo sobre todas las cosas: te pido humildemente perdón, y hago firme propósito de nunca ofender a tu divina bondad.

Texto

16 Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. 17 Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. 18 El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.

Lectio

A los discípulos y misioneros hoy se nos propone un momento fuerte de conocimiento de Dios a través de Cristo, el Hijo, pues antes nadie le conocía, pero “él ha abierto el camino hacia Dios” (VER Jn 1, 18). En medio de la conversación nocturna entre Jesús y Nicodemo del capítulo 3 del Evangelio según San Juan aparece esta revelación de la Trinidad por el Hijo. Es necesario destacar algunos elementos en las palabras de Jesús:

a. El Hijo y su misión son expresión del amor de Dios al mundo: Cristo revela lo que mueve al Dios de la Trinidad a actuar en toda la historia de la salvación. La venida de Cristo, el Hijo, es el culmen de todo lo que Dios ha hecho” porque ama al hombre” según reflexionaba Israel en el largo Salmo 135 (VER acá v. 16a).

b. El Hijo es “dado” por el Padre: El sentido de “dar” se refiere acá a un “entregar”, como se otorga un regalo, y se relaciona con que el Hijo sea precisamente un don, pero también se relaciona el hecho de que Cristo será alguien entregado como víctima a un sacrificio. El Hijo por su parte, asume esa misión voluntariamente cuando dice: Nadie me quita la vida. Yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla. Esa es la orden que he recibido de mi Padre (Jn. 10, 18) (VER v. 16b)

c. El juicio de Dios sobre el mundo, no es entonces de condena sino de amor y perdón: Si toda la historia de la salvación ya lo anunciaba, en Cristo -es decir, por el Hijo- se muestra quién es Dios y cómo entra en relación con el hombre. Al final de los tiempos Dios decide acabar con el temor humano de quien lo ignora y se acerca para mostrarse como es: “Dios es amor” dirá finalmente 1 Jn 4, 8 (VER) (VER acá v.17).

Meditatio

  • Nuestra relación con el Dios de la Trinidad (al que invocamos tan continuamente, por ejemplo, al santiguarnos) ¿Nos hace tomar conciencia del amor que Él nos tiene?
  • ¿Tenemos la serenidad y la esperanza de que todo viene de Dios? ¿O también nosotros buscamos, otras cosas que definan nuestro camino y lo gobiernen -tentación de magias, horóscopos, supersticiones-?
  • ¿Cómo se refleja nuestra fe en el Dios de la Trinidad? ¿Creamos comunión en nuestros ambientes de casa, vecindario, grupo juvenil, trabajo? ¿Se distingue nuestra vida porque ejercemos el amor y la solidaridad en lo personal, social, etc.?

Oratio

Dios único y verdadero, tú eres la fuente de la vida y a quien pedimos ahora que nos concedas lo necesario para vivir, amar y conservar la obra de tus manos. Amén

Contemplatio

La alabanza contenida en el cántico de Daniel invita a la contemplación, recorriendo con la visión de fe la presencia del Dios Trinidad en la liturgia (templo), en la creación (bóveda celeste, abismos, ángeles), pero también en la historia (Dios de los padres).

Actio

1. Orientar nuestra vida de cristianos según los planes y voluntad de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

2. Recordar que la revelación del Dios verdadero ha venido por Jesucristo, e invitar con alegría a su conocimiento y seguimiento como Camino, Verdad y Vida que llevan a Dios (cf. Jn 14, 5).

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Lectio Divina, 4 de Junio de 2017

Lectio Divina, 4 de Junio de 2017

Solemnidad de Pentecostés

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Hch 2, 1-11 * Salmo 103 * 1Cor 12, 3b-7.12-13 * Jn 20, 19-23

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Reciban el Espíritu Santo”

Invocación inicial

Que tu Espíritu, Señor, nos penetre con su fuerza, para que nuestro pensar te sea grato y nuestro obrar concuerde con tu voluntad. Por nuestro Señor.

Texto

19 Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!». 20 Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.

21 Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes». 22 Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo. 23 Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan».

Lectio

Hoy, el protagonista indiscutible de la página sagrada es el Espíritu Santo, la Segunda Persona Divina, aquel que es donado por el Padre y transmitido por el Hijo. A través de todos los momentos de la Lectio Divina se va perfilando el rostro de este Dios desconocido y lamentablemente objeto de errores en su identificación y culto: aún así, queda claro que su acción se extiende a todas las dimensiones de la vida de la Iglesia. Por ello vemos que en su aparición pascual, Cristo Resucitado, como en un Pentecostés anticipado hace don del Espíritu a aquellos que han de continuar su misión en el mundo. El relato es muy rico en sugerencias sobre el sentido de este don tan especial:

a. La aparición del Resucitado que dona el Espíritu tiene lugar al “atardecer de aquel día, primero de la semana”: en el marco de una renovación de todas las cosas, de una nueva creación, el Espíritu es donado al grupo de hombres que ahora simbolizan la nueva humanidad de los que creen (VER v. 19).

b. El Espíritu es el primer don, el fruto de la resurrección: en torno a esto se entenderá que todo aquello que tiene el Espíritu pertenece a la vida de los que participan de la resurrección de Cristo (Rm12) (VER v. 22).

c. Una manifestación del orden y vida nueva de los que reciben el Espíritu es la misma paz: de hecho, una obra del Espíritu en la Iglesia será el hacer posible el perdón de los pecados (VER v. 19b-20).

d. Así, la visita del Resucitado era para establecer la misión de la Iglesia bajo la acción del Espíritu: los discípulos, llenos del Espíritu deberán difundir por el mundo la paz, que viene, por el perdón que Cristo ha logrado en su misterio pascual (VER v. 23).

Meditatio

  • ¿Nuestra comprensión de la voluntad de Dios, pasa bajo la acción del Espíritu? ¿O prescindimos de Él para “acomodar la voluntad de Dios a nuestra comodidad y conveniencia”?
  • ¿Hasta dónde dejamos que actúe en nosotros el Espíritu Santo? ¿Transformando a profundidad nuestra vida y relaciones con Dios y los hermanos, o situándolo al mero nivel de manifestaciones espectaculares en nuestro provecho y emoción?

Oratio

De ti hemos renacido hoy: ¡oh Espíritu! fuente de vida y verdad, hijos de la carne y de la sangre somos hechos por tu gracia en verdad, hijos de Dios.

Ilumina ahora nuestros corazones: para que entremos en la nueva alianza con un deseo ardiente de amar, esperar y creer lo que Cristo nos manda.

Amén.

Contemplatio

La “alabanza al Creador” contenida en el Salmo 103 invita hoy a la contemplación de la nueva creación en el Espíritu, que la Iglesia celebra como su “cumpleaños” en Pentecostés. Sólo desde una verdadera dedicación a la revisión de la vida en el Espíritu tendría provecho proclamar y contemplar hoy este Salmo.

Actio

1. Profundizar nuestra comprensión del papel del Espíritu Santo en la vida cristiana.

2. Profundizar nuestra identidad de nacidos del Espíritu en el bautismo y sus implicaciones para cada día de nuestra vida.

3. .Extender especialmente en nuestros ambientes de violencia, el fruto espiritual del perdón y de la paz.

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Lectio Divina, 28 de Mayo de 2017

Lectio Divina, 28 de Mayo de 2017

Solemnidad de la Ascensión del Señor

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Hch 1, 1-11 * Salmo 46 * Ef 1, 17-23 * Mt 28, 16-20

Ascención

Me ha sido dado pleno poder en el cielo y en la tierra”

Invocación inicial

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección. Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Tí, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu.

Amén.

Texto

16 Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado.

17 Al verlo, se postraron delante de el; sin embargo, algunos todavía dudaron. 18 Acercándose, Jesús les dijo: “Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. 19 Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”.

Lectio

Mediante dos presentaciones de un mismo acontecimiento de la Ascensión del Señor (1ª. lectura y Evangelio) la Lectio Divina se realiza hoy sobre el tema de la “relación entre Cristo que ya está en los cielos y la Iglesia que peregrina en la tierra”. Dicha relación se vive en el presente, pero va hacia un punto culminante y futuro. Ella, la creyente, la Esposa, la testigo perseguida, la Iglesia que camina en el mundo, es sacramento de salvación para todos los pueblos. Y en ese caminar suyo, espera, trabaja, y ama en vista a aquello que en este día se le muestra: que su destino no es de muerte y angustia, sino de vida abundante y de gloria, con Cristo, su Esposo y Cabeza, en la presencia del Padre. Para tener más claro el tema detengámonos en las tres secciones que presenta el evangelio:

  1. Presentación de Cristo: quien aparece como “Señor de todo poder”. Él es famoso “Hijo del hombre” de Daniel (Dn 7,14) con poder para llevar a cabo él designio de Dios, de vida y de bien, por sobre las potencias del mal (VER vv. 14-18).
  2. Misión para la Iglesia: Jesús es quien envía a la Iglesia… Ella hace lo que Él dice y en las dimensiones en que Él dice (todos los hombres, evangelización, acción sacramental, etc.). Ella deberá hacer que poco a poco Él sea la cabeza del universo (Ef. 1, 10) (VER vv. 19-20a).
  3. Presencia auxiliadora de Cristo: Contra aquella nostalgia y tristeza de quien contempla de lejos lo que ama, la comunidad debe de recordar que donde dos o más oran, allí está él (Mt. 18,20), y su compromiso es entonces el de vivir de su presencia y llevar a muchos a su encuentro. (VER v. 20b).

Meditatio

  • Nuestra fe ¿conjuga en verdad el contemplar y el actuar hoy y aquí, de acuerdo a lo que constantemente oramos, “Ven, Señor Jesús”?
  • Nuestro tiempo ¿lo hacemos de verdad “tiempo de acción como Iglesia discípula y misionera (compromiso, acción, disponibilidad)? ¿o como el siervo holgazán de la parábola enterramos el talento que no nos pertenece -el mismo tiempo que se nos ha dado-?
  • ¿Cuánto ha madurado nuestro grupo juvenil, nuestra familia o parroquia en su vida de fe, mientras él vuelve?

Oratio

Tú has dicho: Yo soy el Camino, cuando sea elevado lo atraeré todo hacia mí…revelanos pues, ese camino; atráenos a ti, e indícanos desde ahora lo que nos espera, para que luchemos por llevar a todos hacia la verdad del evangelio.

Amén.

Contemplatio

La oración y la contemplación cristiana, a partir de este Salmo nos invita a no olvidar que para entrar en su gloria el Hijo del hombre pasó por la cruz (Lc 24, 13-35), y que por ello la dolorosa transformación del mundo mediante la conversión y el testimonio sigue siendo nuestro camino para ir a donde Él ha ido.

Actio

  1. 1. Renovar nuestra confianza en el final maravilloso que espera al hombre, aunque nos parezca aplastado por el dolor y la injusticia…
  2. Renovar nuestro compromiso en el hacer y decir que fueron del Maestro, y que ahora nos corresponden en este tiempo de Iglesia.
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Lectio Divina, 21 de Mayo de 2017

Lectio Divina, 21 de Mayo de 2017

Sexto Domingo de Pascua

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Hch 8, 5-8.14-17 * Salmo 65 * 1Pe 3, 15-18 * Jn 14, 15-21

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Yo le pediré al Padre que les envíe otro Defensor”

Invocación inicial

¡Oh Padre!, ya Cristo tu Hijo está orando por nosotros, pero tú concédenos que nuestro corazón se abra a Tí en la plegaria profunda, intensa, verdadera, luminosa, dentro de las pautas de esta tu Palabra, que, para nosotros, es vida. Mándanos el Consolador, el Espíritu de la verdad, para que no sólo more junto a nosotros, sino que entre dentro de nosotros y se quede por siempre en nosotros. Él es el fuego de amor que te une a Jesús, es el beso que incesantemente os intercambiáis; haz que también nosotros, a través de tu Palabra, podamos entrar en este amor y vivir de él. Toca nuestro espíritu, nuestra mente, y todo nuestro ser, para que podamos acoger los mandamientos, escondidos en estos pocos versículos, conservarlos, o sea, vivirlos en plenitud y en verdad, delante de ti y de nuestros hermanos.

Amén.

Texto

15 “Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos. 16 Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes:

17 el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo conocen, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes. 18 No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes. 19 Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero ustedes sí me verán, porque yo vivo y también ustedes vivirán. 20 Aquel día comprenderán que yo estoy en mi Padre, y que ustedes están en mí y yo en ustedes. 21 El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él”.

Lectio

El tema de la página sagrada para este domingo es una lógica secuencia del anterior: “si de verdad estamos unidos a Dios en Cristo, debemos testimoniar sin fronteras de ningún tipo la vida nueva que llevamos”. En este tiempo de reflexión pascual existen dos aspectos íntimamente relacionados entre sí: por una parte, la ya mencionada “universalidad del camino misionero y testimonial” de los discípulos del Resucitado y por otra las “dificultades que el mismo testimonio contrae”.

  1. El Evangelio de Juan insiste en la presentación de Cristo como aquel que revela a Dios, a quien nadie ha visto, alguien que testimonia en su propia entrega las dimensiones del amor de Dios al mundo ( Jn 3,16) Él, luz verdadera, ha sido rechazado por el mundo, en razón de que el mundo ha preferido las tinieblas (Jn 3, 18ss) y negando las obras, o sea el testimonio del Cristo (Jn 12, 47ss).
  2. El testimoniar a Cristo sólo puede hacerse de modo integral: más que ser “convincentes” con discursos llamativos, Jesús pide que se guarden sus mandamientos (VER vv. 15-16)
  3. Los discípulos y testigos están ante el “tribunal del mundo”: el entorno en que viven muchas veces los acusa y se opone a su comunidad de fe. Por ello importa mucho la fuerza de Aquel que es dado como primer don de la resurrección del Señor (cfr. Jn 20, 22) un “abogado defensor” (VER vv. 17-20).
  4. A su vez, es el Espíritu Santo quien conduce al creyente a cumplir los mandamientos de Cristo: tanto en el plano del conocimiento como en el del seguimiento auténtico, su papel es central para la comunidad (VER v. 21).

Meditatio

  • ¿Nuestra comunidad tiene el dinamismo del Espíritu que lleva a todos sus miembros, sin distinción? ¿O nuestras ideas y búsqueda de facilidad reducen el mensaje a los círculos “accesibles, cómodos o de simpatía”?
  • La petición del Señor de cumplir el mandamiento del amor -¡su más importante petición!- ¿Es una prioridad en nuestra revisión de vida personal, grupal, parroquial, familiar?

Oratio

En tu pascua, oh Cristo, has sostenido un combate contra todo aquello que corrompe la vida: el pecado, la muerte, la mentira, el odio. En tu victoria reconocemos nuestra defensa y nuestra fortaleza: tu nos has liberado de la muerte, ¡oh Cristo! fuente de la vida.

Amén.

Contemplatio

El Salmo 65 tomado para realizar la contemplación en la Lectio Divina propone la alabanza universal, ritmada por aquella palabra tan propia de la Pascua: Aleluya (Alaben a Yahvéh). Si el creyente del AT ha sido capaz de esta propuesta cuando aún no se había revelado el alcance total de la salvación en Cristo, la asamblea cristiana está invitada a proclamar y comprometerse con la recapitulación de todas las cosas en Cristo.

Actio

  1. Reordenar continuamente nuestra vida cristiana para que el amor tenga el primer lugar.
  2. Revivir la presencia del Espíritu en nuestra oración y decisiones
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Lectio Divina, 14 de mayo de 2017

Lectio Divina, 14 de mayo de 2017

Quinto Domingo de Pascua

Ciclo “A”

Página Sagrada:

Hch 6, 1-7 * Salmo 32 * 1Pe 2, 4-9 * Jn 14, 1-12

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”

Invocación inicial

Shadai, Dios de la montaña, que haces de nuestra frágil vida la roca de tu morada, conduce nuestra mente a golpear la roca del desierto, para que brote el agua para nuestra sed. La pobreza de nuestro sentir nos cubra como un manto en la obscuridad de la noche y abra el corazón, para acoger el eco del Silencio y así el alba, envolviéndonos en la nueva luz matutina, nos lleve con las cenizas consumadas por el fuego de los pastores del Absoluto, que han vigilado por nosotros junto al Divino Maestro, al sabor de la santa memoria.

Texto

1 No se inquieten. Crean en Dios y crean en mí. 2 En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así lo habría dicho, porque voy a prepararles un lugar.
3 Cuando haya ido y les tenga preparado un lugar, volveré para llevarlos conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. 4 Ya conocen el camino para ir a donde [yo] voy.
5 Le dice Tomás:
—Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos conocer el camino?
6 Le dice Jesús:
—Yo soy el camino, la verdad y la vida: nadie va al Padre si no es por mí.
7 Si me conocieran a mí, conocerían también al Padre. En realidad, ya lo conocen y lo han visto.
8 Le dice Felipe:
—Señor, enséñanos al Padre y nos basta.
9 Le responde Jesús:
—Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes ¿y todavía no me conocen? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre: ¿cómo pides que te enseñe al Padre? 10 ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo les digo no las digo por mi cuenta; el Padre que está en mí
es el que hace las obras. 11 Créanme que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí; si no, créanlo por las mismas obras.
12 Les aseguro: quien cree en mí hará las obras que yo hago, e incluso otras mayores, porque yo voy al Padre.

Lectio

El tema central que ofrece la Lectio Divina para los discípulos y misioneros en este domingo es la “unión con Dios alcanzada por medio de Cristo”. En torno pues, a la página del Evangelio, se desprende el mensaje del resto de las lecturas que tienen la función de aclarar y concretizar lo que esa unión con Dios significa: “servicio intenso a la palabra y a sus destinatarios, compresión y fortaleza a la hora de la prueba, así como perseverancia en la fe”.

  1. Las palabras de auto-revelación que hoy hemos escuchado se encuentran en el contexto de la última Cena, y ante el anuncio anticipado de una separación física entre Jesús y sus discípulos. Jesús sin embargo, afirma que esa separación está en vistas a una unión más intensa en el futuro: Él, que había venido para unir a los hombres con Dios, va ahora a preparar un “lugar de unión permanente”: la casa del Padre.
  2. Por ahora, en este “tiempo que Jesús no está” de la manera como lo hizo con sus discípulos, sigue siendo el medio de unión con Dios: De hecho, así lo había anunciado desde el inicio del Evangelio de Juan: Verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar por el Hijo de hombre” (Jn 1,58 en referencia a Gn 28, 10-22): Él era la verdadera escalera de unión, de ascenso a la presencia de Dios.
  3. Por ello se revela a través de una triple afirmación: ser el Camino, la Verdad y la Vida, que se refieren a Jesús como: Camino o el medio auténtico para llegar a Dios creyendo en Cristo mismo; Verdad: Jesús, rostro verdadero de Dios; Vida: Jesús es quien proporciona ya en el tiempo presente el don de Dios a los que creen en él. Palabras que resumen casi todo el Evangelio de Juan, y que invitan al creyente a “seguir encontrando en Cristo el medio de unión con el Dios que busca su corazón” (Sal 62,1).

Meditatio

  • Nuestra comunidad ¿testimonia su unión con Cristo mediante el servicio? ¿A qué dimensión (emoción, sentimiento, ideología, activismo, etc.)?
  • Tenemos una organización adecuada en nuestra comunidad, según el modelo Palabra,
    Culto, Servicio?
  • El “lugar que Él ha ido a prepararnos” ¿Lo estamos preparando nosotros mismos con una unión verdadera, solidaria, justa y fraterna hacia nuestros hermanos?

Oratio

Oh Cristo, palabra encarnada: rechazado por los hombres, pero elegido por Dios, infunde en nosotros el deseo de unirnos siempre más y más a ti, dispón de nuestra vida para el servicio de tu palabra, aproxímanos a todos aquellos que no te conocen y te necesitan.

Amén

Contemplatio

El Salmo 32 invita conjugar y a contemplar dos experiencias en la vida de unión con Dios: la “alabanza” que surge como testimonio de la bondad divina (Él merece la alabanza de los buenos), y la “esperanza” que convierte al creyente en modelo de los que esperan en su misericordia.

Actio

  1. Estimular en todos los miembros de la comunidad al servicio a los necesitados, para que la Palabra y el amor se unan y fortalezcan a la misma comunidad de discípulos y misioneros del Señor.
  2. Crecer como comunidad y como individuos en el seguimiento, fe y unidad con Cristo, camino, verdad y vida nuestra.
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